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Arquitectos y arqueólogos A comienzos de nuestro siglo la Alhambra fue escenario
de una prolongada confrontación entre los partidarios de dos
tesis contrapuestas en cuanto a la conservación de monumentos.
El primero de los bandos (llamado entonces de los arquitectos o, más
propiamente, de los restauradores) partía de la consideración
de la primacía de los valores estéticos y se basaba en
parte en la idea de Viollet-le-Duc de búsqueda de la unidad total
del monumento. Para la consecución de esa unidad preconizaban
la vuelta de los edificios a su estado primitivo en cuanto fuese factible,
lo que implicaba por un lado la posibilidad de destruir los aditamentos
posteriores (aunque éstos estuvieran dotados de valores artísticos
propios) y por otro la necesidad de rehacer y completar lo que faltase
de la obra original. Según ellos, las piezas dañadas o
desaparecidas se podrían reemplazar por otras idénticas
o similares sin miedo a que se confundieran con las primitivas (sólo
los más templados hacían la concesión de que estas
piezas modernas se marcaran con alguna señal que ayudase a distinguirlas).
La segunda facción (la de los conservacionistas o arqueólogos)
basaba en cambio su credo en principios menospreciados por los restauradores:
en la noción de autenticidad, en el respeto al factor histórico
(esto es, a las huellas que el paso del tiempo había ido dejando
en forma de añadidos, reformas o incluso destrucciones) y en
una cierta visión documental del monumento. Además, su
posición estaba influida por elementos de raíz estética
(como el placer extraído de la contemplación de las ruinas
y el valor concedido a lo pintoresco) y por otros de índole moral.
Sus axiomas eran "Conservar, no restaurar" (debido a Ruskin)
y "Restaurar es otro modo de destruir" (debido a Viollet-le-Duc).
Al partir de una idea de respeto total al monumento, los conservacionistas
pensaban que cualquier restauración era en sí un mal,
un modo de falsear la obra primitiva. Por ello, argüían,
lo correcto era limitarse a conservar lo existente sin añadir
nada nuevo y en el caso de que esto último se hiciese imprescindible
para evitar la desaparición de algún elemento original,
la obra debería realizarse guardando armonía con lo antiguo
pero sin inducir a engaño. En España, la polémica entre los partidarios de una y otra tesis hunde sus raíces en el siglo XIX (ya en 1870 la Academia de San Fernando dictaminó que no se debía restaurar, sino conservar) pero alcanzaría su momento álgido en el primer cuarto de nuestro siglo. A nivel teórico se desarrolló fundamentalmente a través de ponencias presentadas en los congresos de arquitectos, de informes sobre el estado de algunos monumentos (con las consiguientes propuesta de intervenciones y de la publicación de un número bastante amplio de folletos en que restauradores y conservacionistas explicitaron sus ideas. En el campo de la práctica, mediante algunas intervenciones presentadas como modélicas (tal la del Patio del Yeso del Alcázar de Sevilla, realizada en 1911 bajo la dirección del Marqués de la Vega Inclán) y a través de la lucha por el control de las obras en monumentos de un cierto carácter emblemático. Y dentro de este contexto la Alhambra estaba abocada a convertirse en el principal campo de batalla entre ambas facciones, pues si por un lado era patente la necesidad de afrontar grandes obras de conservación, por otro las especiales características de la arquitectura nazarí (en la que la decoración, frágil, es parte esencial) y del recinto (con abundantes intervenciones de época moderna) brindaban un ámbito de confrontación ideal. La Alhambra a comienzos de siglo La dirección de las obras de la Alhambra había
estado encomendada desde mediados del siglo XIX a la dinastía
de los Contreras, el primero de los cuales, D. José, fue encargado
de las obras de fortificación y seguridad en 1828. Su hijo, Rafael,
sería nombrado "restaurador adornista" en 1847 y entre
1869 y 1888 tuvo en sus manos el control absoluto del recinto como Director
y Conservador. Con él comenzaron las restauraciones de ornatos
y las intervenciones a gran escala (de hecho su nombre ha quedado asociado
a obras como la de la Sala de las Camas, en los Baños, donde
destruyó toda la decoración que quedaba y la rehizo de
nuevo, pintándola con colores en toda su viveza). Su hijo Mariano,
que le sucedió en 1888, sería el arquitecto director de
las obras hasta 1907. En parte debido a que sus criterios eran menos
radicales que los de su padre y en parte a que las consignaciones eran
insuficientes, no llegó a realizar intervenciones tan espectaculares
como las de aquél, pero ejecutó importantes obras de consolidación
e hizo algunos descubrimientos notables como el de la puerta primitiva
de la Alcazaba y el de la antigua Rauda. Su período de control
absoluto estuvo marcado, sin embargo, por el incendio -seguramente provocado-
de dos de las Galerías del Patio de los Arrayanes y de la Sala
de la Barca. Los retrasos en la reparación de los daños
(los trabajos estuvieron paralizados durante ocho años por falta
de fondos), varias campañas de prensa denunciando el estado de
abandono del recinto y el efecto de los informes que, por encargo de
la Real Academia de San Fernando, elaboraron en 1903 Ricardo Velázquez
Bosco y la Comisión de Monumentos granadina (2), provocaron finalmente
una crisis que se saldó con la creación del primero de
los organismos colegiados que se encargó de la Alhambra durante
este período: la Comisión Especial para la conservación
y restauración de la Alhambra. La Comisión Especial, que fue creada por un R.D.
de 19 de mayo de 1905 siendo ministro de Instrucción Pública
D. Carlos María Cortezo, estuvo compuesta originariamente por
D. Manuel Gómez?Moreno González (como Presidente), D.
Miguel Gómez Tortosa (como Conservador Mayor; en realidad, administrador)
y D. Mariano Contreras (como Director de la Conservación). Según
parece, Cortezo desconfiaba grandemente de la idoneidad de Contreras
para el cargo que desempeñaba y al crear la Comisión pretendía,
más que agilizar las obras, acentuar el control sobre el monumento
y sobre la labor del arquitecto, impidiendo que se realizaran obras
importantes sin la aprobación del Ministerio y que se acometieran
trabajos de restauración (de hecho sería ahora cuando
se emprendiera francamente la lucha entre conservacionistas y restauradores,
dando lugar a una polémica de alcance nacional que tendría
como cauces principales las páginas de la prensa y el Congreso
de los Diputados y que frecuentemente se vería enturbiada por
la existencia de intereses localistas y por la utilización del
estado del recinto como arma política) (3). Pero la Comisión
se reveló muy pronto como un instrumento ineficaz. Sus dos primeros
años de vida estarían marcados por los enfrentamientos
entre Contreras y sus compañeros (en parte por motivos personales,
en parte porque sus concepciones sobre intervención eran diferentes)
y por la consiguiente inoperancia. Y como entre tanto arreciaron las
campañas de prensa y se publicaron nuevos informes sobre el lastimoso
estado del recinto (4), Contreras -que vivía ya agobiado por
el cerco a que lo tenía sometido el Ministerio- dimitió
en abril de 1907. El nombramiento de D. Modesto Cendoya para sustituirle
como Arquitecto Director de las obras abriría la etapa más
conflictiva de la historia contemporánea de la Alhambra. Cendoya, arquitecto municipal, había llegado
a Granada en 1885. Su reputación era sólida pero no tenía
especiales conocimientos de arte musulmán ni había realizado
hasta entonces trabajos de conservación en monumentos. Hombre
de fuerte carácter y bastante ladino, contaría durante
los años que permaneció en el recinto (1907?1923) con
el apoyo de la mayor parte de las instituciones granadinas, de un sector
de la prensa (especialmente del Noticiero granadino, cuyo director,
Juan Echevarría, había realizado la restauración
del Oratorio de la Madraza) y, sobre todo, de los dos caciques locales,
La Chica y Rivas. A lo largo de este período acabó por
convertirse en el estandarte del bando de los restauradores. Tenía,
como ha señalado acertadamente Prieto?Moreno (5), una "visión
sintética del monumento". Para él, las diversas partes
del recinto estaban conectadas indisoluble y matemáticamente,
de tal modo que un descubrimiento (o la resolución de un problema)
llevaba inexorablemente a otro. De acuerdo con esta teoría tenía
el convencimiento de que era posible "reconstruir" la Alhambra,
llegar a su reconstitución tal y como estaba a finales del siglo
XV. Por eso acostumbraba a comenzar una obra y no terminarla (cada vez
que iniciaba alguna le surgían problemas que no podía
resolver hasta realizar otras investigaciones), le estorbaba el arbolado
(que para él sólo servía para enmascarar las líneas
arquitectónicas del recinto impidiendo "la consideración
de la Alhambra como fortaleza") (6) y no le importaba librarse
a reconstituciones como la reedificación del tramo de muralla
de la Torre del Cadí. Lo que entonces se llamó su "manía
arqueologicista" está también en la base de sus actuaciones
más sonadas (como los desmontes de terreno del Partal y de la
Alamedilla, a la búsqueda de los niveles originales) y en la
de sus más notorias inhibiciones, ya que Don Modesto, tan proclive
a emprender investigaciones o restauraciones (algunas no poco engañosas
y con su pizca de fantasía) se negaba en cambio sistemáticamente
a actuar en zonas que como la Galería de Machuca, el Patio del
Harem o el Convento de San Francisco, estaban en peligro de hundimiento
y necesitaban obras de consolidación. Durante sus primeros años en la Alhambra, en que se limitó a obras de saneamiento y consolidación, su labor fue sin embargo sumamente positiva y no levantó grandes suspicacias. Entre 1907 y 1911, Cendoya desescombró buena parte del Camino de Ronda y la Torre de Siete Suelos, recalzó parte de la muralla, realizó obras de consolidación en las torres de Comares y de la Justicia y saneó el Patio de los Leones y el Partal, en donde efectuó una remodelación total del terreno. Logró además que el agua volviera a correr por las fuentes de las salas de Palacio. Y tuvo la buena suerte de descubrir en 1908 los restos de pinturas árabes que quedaban bajo los enlucidos de una pequeña habitación contigua a la Torre de las Damas. Pero a partir de 1911 sus ideas de reconstitución del monumento le llevarían a una serie de actuaciones que escandalizaron a sus compañeros de Comisión y provocaron las iras de los conservacionistas. Son las obras que Osma definiría después como "enormidades" y que otro miembro del futuro Patronato consignó cuidadosamente bajo el epígrafe "Obras hechas bajo la Comisión especial, no razonables" (7): su labor en paseos y alamedas, la reconstitución del tramo de muralla de la Torre del Cadí (que alguien calificó de "murallón estilo Puerto Arturo"), la escalinata frente al pilar de Carlos V, la restauración de la Torre de las Damas y del Oratorio musulmán (en donde se reprodujo parte del decorado antiguo), las que se emprendieron en el patio de los Arrayanes, en el Salón de Comares y en la Sala de los Abencerrajes, etc. etc. Finalmente, el desmonte de la Alamedilla utilizando barrenos de pólvora (lo que puso en peligro al contiguo Patio del Harem, cuya estabilidad era muy precaria) y los rumores cada vez más consistentes sobre sus intenciones de derribar el Patio del Convento de San Francisco y las habitaciones de Washington Irving (8), colmaron la paciencia de los conservacionistas, que se aprestaron a pasar a la ofensiva. Primero, propiciando la creación del Patronato de Amigos de la Alhambra, un nuevo organismo que debía fiscalizar la labor de la Comisión (en realidad, la de Cendoya) (9); después, y al comprobar que esto había sido inútil porque el Patronato no llegaría siquiera a constituirse, provocando el fin de la Comisión a fin de que se formara otra Junta que modificase el rumbo de las obras (10). Pero antes darían un fuerte toque de atención a través de un escrito enviado al Ministerio por el Marqués de la Vega Inclán en el que éste hacía una exposición de las tesis conservacionistas y ponía en guardia contra las prácticas de Cendoya (11). El Patronato de la Alhambra (enero 1914-enero de 1915) La dimisión de Don Manuel Gomez-Moreno González
como Presidente de la Comisión Especial a finales de 1913, facilitó
la creación de un nuevo Patronato que debía asumir las
funciones de la Comisión y del no constituído de Amigos.
El preámbulo del R.D. fundacional (fechado el 16 de enero de
1914) justificaba su formación por la necesidad de "unificar
la dirección y ejecución de las obras" atribuyendo
los problemas existentes el año anterior a una presunta falta
de coordinación entre la Comisión y el Patronato de Amigos.
En realidad se trataba únicamente de frenar los ímpetus
restauradores de Cendoya. Este seguiría a cargo de las obras,
pero ahora tendría que realizarlas "con arreglo al criterio
y planes del Patronato" y además debería someter
los proyectos "a la directa aprobación del Ministerio [...]
sin otro trámite" (12). Presidido por D. Guillermo J. Osma, el Patronato tuvo
como Secretario a D. Manuel Gómez-Moreno Martínez (que
vivía en Madrid, ocupando su cátedra de Arqueología
musulmana) y como Administradora D. Manuel Martínez Victoria
(abogado y concejal conservador del Ayuntamiento granadino). Lo completaban
ocho vocales más: el Marqués de la Vega Inclán
(Comisario Regio del Turismo), D. Ricardo Velázquez Bosco (Inspector
especial de la Alhambra, Catedrático de la Escuela de Arquitectura
y también Académico de San Fernando), D. Modesto Cendoya,
D. Francisco Aurioles (Alcalde de Granada), D. Manuel Gómez-Moreno
González (ex-presidente de la Comisión Especial), D. José
Manuel Segura (miembro de la Comisión Provincial de Monumentos)
y D. Diego Marín (asimismo de la Comisión de Monumentos
granadina). Todos excepto Cendoya, Segura y quizá Aurioles,
eran partidarios acérrimos de las teorías conservacionistas,
pero la mayor parte se limitaría a asistir a las reuniones y
a brindar apoyos ocasionales a Osma. De hecho sólo cuatro personas
(Osma, Gómez-Moreno hijo, Martínez de Victoria y Cendoya)
jugarían un papel importante en el curso de los acontecimientos.
Un quinto personaje, Vega Inclán, aparece también interviniendo
decisivamente pero sólo en los momentos críticos. El Patronato, que fue bastante mal recibido en Granada,
sólo alcanzó a reunirse en dos ocasiones: el 24 de febrero
para constituirse y durante los días 18, 20 y 22 de abril para
poner las bases de su actuación. De la reunión de febrero
deben retenerse, sobre todo, la profesión de fe conservacionista
que hizo Osma en una intervención llena de alusiones condenatorias
a la actuación anterior de Cendoya (13) y el encargo de tres
memorias que habrían de servir de base a la política de
obras del Patronato: una que debía redactar Marín sobre
la labor de la Comisión Especial; otra, por Cendoya, de "obras
comenzadas y en curso de ejecución" y una tercera, realizada
por Gómez-Moreno, "donde se examinen los problemas sobre
los que ha de actuar en lo sucesivo el Patronato, proponiendo medios
para resolverlos y trazando un plan general de los trabajos de saneamiento,
consolidación y exploración en su caso" (14). En
cuanto a las reuniones de abril, prolongadas a lo largo de tres días,
tuvieron cuatro resultados principales: a) el establecimiento de una
serie de soluciones -detalladas en unos volantes firmados por Gómez-Moreno
y aprobados por unanimidad- para las obras que estaban en curso desde
el año anterior; b) la determinación de las líneas
básicas del proyecto de obras de consolidación del Patio
del Harem, que Cendoya se comprometió a realizar inmediatamente;
c) el plan de obras necesarias para instalar un Museo de Arte Arabe
en la Alhambra en cumplimiento de lo preceptuado en el R.D. de 16 de
enero; d) Un conjunto de acuerdos sobre expropiaciones de casas dentro
del recinto (entre ellas unas pertenecientes a los hermanos Linares
junto a la Puerta del Vino y en la calle Real). A partir de ese momento se abrió una guerra sorda
entre Cendoya y el núcleo directivo del Patronato. Ya desde febrero
(en que se vio desautorizado por Osma) era obvio que el arquitecto iba
a perder el control de las obras quedando su labor limitada a ejecutar
el plan que ideara Gómez-Moreno. Pero, para sorpresa de todos,
Cendoya reaccionó al principio como si el asunto no fuese con
él y aunque ya la redacción de la Memoria que se le encomendó
empezó a enturbiar sus relaciones con Osma, en marzo y abril
todo parecía ir sobre ruedas. Cendoya sólo comenzaría
a dar muestras de que su verdadera intención era boicotear la
gestión del Patronato después de las reuniones de abril.
Su táctica sería muy simple: dejar pasar el tiempo sin
iniciar las obras ni redactar los proyectos que le habían encargado.
Mientras tanto sus partidarios se encargarían de levantar una
campaña de prensa acusando al Patronato de no hacer nada y de
gastarse el presupuesto en expropiaciones en lugar de atender a la consolidación
y restauración del monumento. Por burda que pueda parecer, la
maniobra dio resultado. Entre abril y septiembre las obras quedaron
paralizadas por la actitud del arquitecto, que se negó sistemáticamente,
buscando mil pretextos, a iniciar las detalladas en los volantes de
abril mientras que hacía oídos sordos a los continuos
requerimientos de Osma para que le enviase e1 proyecto de obras de acondicionamiento
del Museo Arabe. Entre tanto, la prensa granadina se ensañaba
con el Patronato condenando su "inactividad suicida" y la
aparente desidia de su Presidente, cuya honestidad personal fue puesta
en duda en alguna ocasión (15). La situación se agravaría
al relacionarse en la prensa la "inactividad" del Patronato
con el proyecto de compra de las casas de los Linares por 119.800 ptas.
Este asunto (una auténtica espina para
Osma, que se había encargado personalmente de las gestiones)
fue dilatándose en el tiempo debido a la postura de los propietarios,
que tras acordar los términos de la cesión, comenzaron
a acumular impedimentos buscando en un caso más dinero y en el
otro, simplemente, volverse atrás de lo pactado (16). Al final
Osma consiguió que Enrique Linares le vendiera sus casas pero
no obtuvo la de su hermano Abelardo que era la que verdaderamente interesaba.
Lo grave, sin embargo, fue que el asunto de la compra trajo consigo
a la vez el descorazonamiento de D. Guillermo y el desprestigio del
Patronato. De hecho, el dedicar 119.800 pesetas a unas casas que no
tenían en sí valor artístico o arqueológico
y que estaban al margen de la zona de trabajos era poco político.
Sobre todo, teniendo en cuenta que la asignación anual de la
Alhambra era de 100.000 pesetas y que en ese momento no se hacía
obra alguna en el recinto. Y así las expropiaciones pudieron
ser utilizadas como prueba de que el Patronato no sólo no hacía
nada, sino que pensaba continuar por el mismo camino. Ya se sabía
(se vino a decir) por qué no se realizaban obras en la Alhambra:
no era a causa de Cendoya, que siempre las había hecho -mal o
bien-, sino de Osma, que "dictatorialmente" había decidido
gastarse el presupuesto en una expropiación que "no hace
falta para nada, ni se justifica por ninguna necesidad de la conservación,
constituyendo por consiguiente un despilfarro escandaloso" (17). Las cartas cruzadas entre Gómez-Moreno y Martínez de Victoria muestran que el núcleo conservacionista del Patronato fue muy pronto consciente de la situación a que lo abocaba el obstruccionismo de Cendoya (18), pero quizá por falta de coordinación (Martínez de Victoria estaba en Granada, Gómez-Moreno en Madrid y Osma a veces enfermo, a veces de viaje por el extranjero) o simplemente de decisión, se dejó pasar el tiempo hasta que el mal -el descrédito- era irreparable. A comienzos de octubre Gómez-Moreno y Osma decidieron por fin tomar la iniciativa y realizar las obras acordadas dejando al margen a Cendoya, pero ello sólo daría lugar a un nuevo forcejeo con el arquitecto, que siguió acumulando obstáculos y encontró, además, un nuevo pretexto para desacreditar al Patronato, quejándose continuamente a la prensa de que no se le tenía en cuenta para nada y de que no sabía qué obras se iban a hacer en el recinto (19). Finalmente la astucia del arquitecto pudo más que la energía del Presidente. A comienzos de diciembre, Osma, harto de que sus órdenes no se cumplieran, intentó desembarazarse de Cendoya y al no conseguirlo, planteó su dimisión, haciéndola efectiva el 23 de enero de 1915. Y al hacerlo determinó la muerte del Patronato, que tras protagonizar el 27 de enero una tormentosa sesión del Congreso, fue disuelto oficialmente por una R.O. de 6 de mayo de 1915. Antes, el 23 de abril, otro R.D. había ordenado que Velázquez Bosco redactara un Plan General de Obras para la Alhambra y que esta quedara al cuidado inmediato de la Dirección General de Bellas Artes, a cuyas órdenes estarían el propio Velázquez (nombrado Inspector Especial del monumento), Cendoya (que seguiría como Arquitecto Director de las obras) y Diego Marín (como Administrador) (20). Don Guillermo J. Osma, presidente del Patronato de la Alhambra Cuando fue llamado a regir los destinos del Patronato
Don Guillermo J. Osma contaba ya con 60 años de edad y era uno
de los políticos más singulares de nuestro país.
Se había graduado en la Universidad de Oxford y en 1877 ingresó
en la carrera diplomática; después fue Diputado por Monforte
de Lemos, Subsecretario del Ministerio de Ultramar y Ministro de Hacienda
en 1903-1904 y 1907-1908. Mientras tanto se había granjeado una
sólida fama como coleccionista e historiador, habiendo aportado
interesantísimos estudios sobre la cerámica de Manises.
Años después fundaría el Instituto de Valencia
de Don Juan. En el momento de su muerte en Biarritz, en 1922, era Senador
vitalicio y miembro de número de tres Academias: la de San Fernando,
la de Ciencias Morales y Políticas y la de Buenas Letras de Barcelona. Hombre íntegro y algo huraño, Osma estaba
acostumbrado a hacerse obedecer y esto, unido a su reputación
científica y a su amistad con el Ministro de Instrucción
Pública, Francisco Bergamín, es lo que explica su nombramiento.
La documentación aparecida recientemente permite asegurar que
apenas tuvo participación en los contactos previos a la creación
del Patronato y que la designación le alcanzó por sorpresa.
Al parecer, la primera noticia que tuvo fue una carta de Bergamín
en que éste le enviaba su nombramiento y el de los restantes
miembros diciéndole que se había "tomado la libertad"
de contar con él "teniendo en cuenta sus relevantes méritos,
sus aficiones artísticas y la exactitud con que cumple siempre
los cargos que se le confían (21). La contestación de
Osma, el mismo día, afirmando que antes de aceptar el cargo necesitaba
"saber de qué se trata" y que no tenía "...la
menor idea de cómo funciona el patronato, ni de cómo está
organizado, ni de cuales sean sus atribuciones, ni de las disposiciones
que las rijan y ni de nada que con todo ello se relacione" (22)
no puede ser más significativa. En esa misma carta Osma pedía
un día de plazo para informarse y reflexionar sobre su decisión,
pero en esos momentos los nombramientos eran ya de dominio público
y estaban en la "Gaceta" (23). Enfrentado a los hechos consumados,
acabaría aceptando el cargo el 29 de enero tras una conversación
en la que Gómez?Moreno le informó de las pretensiones
del Ministerio. Su única intervención en la constitución
del Patronato consistiría en el nombramiento de D. Elías
Tormo como vocal (24). Todo indica, pues, que Osma se limitó a encabezar un proyecto en cuya concepción no había tenido arte ni parte. De la documentación aparecida puede deducirse que los artífices del Patronato fueron, en la sombra, Vega Inclán y GómezMoreno. La intervención del primero queda atestiguada por una carta suya a Osma en la que afirma que el Decreto de fundación del Patronato se llevó a la "Gaceta" por su iniciativa (25); la del segundo, por su conversación con Osma, por la carta en que éste aceptaba la presidencia (en la que afirmaba textualmente que si tomaba el cargo era "principalmente por allanarle el camino en los comienzos" al catedrático granadino) (26) y, sobre todo, porque parece seguro que él fue el principal inspirador de la redacción del Decreto fundacional del Patronato (27). No debe extrañar, por tanto, que en la junta de constitución del nuevo organismo se le encargaran tareas (redactar "un plan general de los trabajos de saneamiento, consolidación y exploración") más propias del arquitecto director de las obras que de un secretario. De hecho, él pretendió ser desde el principio el auténtico hombre fuerte del Patronato. Necesitaba a Osma como pararrayos y para imponer sus puntos de vista, pero nunca actuó como un simple secretario sino, más bien, como una especie de presidente paralelo. Al estar basado en un acuerdo previo y hacerse necesario por los achaques de Osma y sus continuas estancias en el extranjero, este solapamiento de funciones no levantó fricciones entre ambos, pero al final del trayecto cada uno estaría desencantado del otro. GómezMoreno acusaría a Osma de desentenderse de la Alhambra y de no tener la suficiente entereza para llegar hasta el final. En cuanto a Don Guillermo, anotó entre los males del Patronato el que se hubiera nombrado como secretario a un "arqueólogo sin experiencia administrativa ni temperamento práctico" (28). Por lo demás, las singulares circunstancias que
rodearon su nombramiento no impidieron que Osma ejerciera sus funciones
con energía. Un conjunto de cartas cruzadas entre él,
Bergamín y Ricardo Magazen (por entonces jefe del Servicio de
Construcciones Civiles del Ministerio) arroja nuevas luces sobre un
aspecto bastante mal conocido de la gestión del Patronato y demuestra
que Osma no estuvo nunca dispuesto a hacer dejación de su autoridad.
El conflicto se suscitó al recibir Osma el 28 de febrero una
R.O. dictada dos semanas antes por la que la conservación del
Parque de la Alhambra quedaba confiada al Cuerpo de Ingenieros de Montes
(si bien se especificaba que la limpieza y cuidado del arbolado habría
de hacerse "previo acuerdo con el Presidente del Patronato de la
Alhambra"). A Osma la orden le cogió por sorpresa. No sabía
que en 1913 la Comisión Especial, sintiéndose incapaz
para la tarea, había pedido al Ministerio que el Cuerpo de Ingenieros
Agrónomos se encargara del arbolado del recinto y que la nueva
R.O. respondía a una reclamación de los ingenieros de
Montes contra los Agrónomos, juzgando que éstos habían
invadido su terreno. Al desconocer los antecedentes, Osma pensó
que se le estaban sustrayendo facultades al Patronato y en carta privada
a Bergamín le comunicó que se negaba a dar por recibida
la R.O. hasta que se hallase una solución. "El parque de
la Alhambra [le decía al Ministro] forma parte del monumento
nacional [...] [y] De la conservación responsable de un monumento
nacional no pueden estar encargados a la vez un Patronato en una parte
y el Cuerpo de Ingenieros de Montes en otra". Y concluía:
"...desde luego, no puedo aceptar el singular régimen informado
por el negociado de construcciones civiles de ese Ministerio [...] De
riqueza forestal no entiendo yo nada; pero estoy enterado de cómo
cabe que en mi tiempo y país se entienda el concepto de `conservación"
(29). El incidente sobre las atribuciones en cuanto a la conservación
del arbolado se produjo a los pocos días de haberse constituído
en Granada, el 24 de febrero, el flamante Patronato. A1 parecer, Osma
quedó escandalizado en esa ocasión del estado que presentaba
el recinto (con "tanto andamiaje y tanta excavación y tanta
apariencia de estarse haciendo cosas sin más") y estuvo
a punto de negarse a constituir el Patronato (30) pero el escándalo
que se hubiese producido y el apoyo que le brindaron todos los vocales
(incluído el arquitecto) debieron disuadirle de ello. Como ya
se refirió, en esa reunión Osma pronunció unas
encendidas palabras en defensa de los criterios conservacionistas y
se acordó la redacción de tres informes que servirían
de punto de partida para determinar las obras que habrían de
emprenderse. Y mientras se redactaban los informes se abrió un
paréntesis en el que todo parecía ir sobre ruedas. Osma
había tenido en sus manos la posibilidad de reemplazar a Cendoya
por otro arquitecto pero la había rechazado pensando que acabaría
por plegarse a las directrices que marcara la mayoría conservacionista
del Patronato. Y en un primer momento los hechos parecían darle
la razón. Cendoya asentía a todo y a todos mostrando una
actitud de colaboración que sorprendió a sus compañeros.
No puso la menor objeción a que fuese Gómez-Moreno quien
se encargase de redactar el informe que daría pie al plan general
de obras futuro (algo que, en rigor, debería haberle correspondido
a él), visitó la Alhambra con Osma asintiendo a todas
sus observaciones y departía amistosamente con el secretario
sobre las obras necesarias (31) Pronto se comprobaría, sin embargo,
que todo respondía a una táctica preconcebida: el arquitecto
estaba dispuesto a decir que sí a todo y a no hacer nada luego,
entorpeciendo en lo que pudiese los planes de Osma y Gómez-Moreno. La primera prueba de que D. Modesto no había
abdicado de sus tesis restauradoras la tuvo Osma en el informe que se
encargó al arquitecto sobre las obras en curso, un documento
bien conocido porque fue publicado inmediatamente por el Patronato (32).
En él, y de modo soterrado, Cendoya hizo una defensa global de
su gestión anterior en la Alhambra, deteniéndose especialmente
en justificar sus obras más polémicas, como el desmonte
de la Alamedilla o la restauración de la muralla de la Torre
de los Picos. En cambio pasaba de puntillas sobre las que verdaderamente
interesaban al Patronato: las obras de consolidación de Patio
del Harem, de la Galería de Machuca y de otros lugares. Aprovechó
además la presunta inconcreción del encargo que se le
había hecho (inconcreción que no apreciaba más
que él mismo) para salirse de los límites que se le marcaron
y hablar no sólo de las obras en curso, sino también de
las terminadas y de las simplemente proyectadas. Todo ello, unido a
la tardanza en cumplir el encargo, despertó las iras de Osma,
que comenzaba ya a percatarse de la doblez del arquitecto (33). Entre
la documentación aparecida ahora figura el borrador de una larguísima
carta remitida al arquitecto el 3 de abril y que constituye su respuesta
al contenido del informe (34). Es un documento lleno de tachaduras,
supresiones y añadidos en el que sobre una primera redacción,
escrita con una letra muy clara (probablemente de algún secretario)
Osma incorporó sucesivas correcciones pretendiendo que cada término
estuviese lo más medido posible. Entre la primera redacción
y la última hay notables diferencias. Osma buscó suavizar
sus palabras eliminando expresiones y párrafos enteros que resultarían
hirientes para el arquitecto, pero incluso en la última redacción
subsiste un tono de dureza y reproche que se explican tanto por su decepción
ante la actitud de Cendoya como por su voluntad de hacerse obedecer.
Dado que la carta se reproduce en el apéndice documental no me
extenderé aquí sobre su contenido, pero sí quisiera
llamar la atención sobre tres hechos: 1°) Que encierra una
requisitoria contra la gestión anterior del arquitecto y de la
Comisión Especial (que según Osma había llevado
a la Alhambra a "un régimen de absoluta anarquía");
2°) que Osma aprovecha para exponer una vez más (y ahora
aplicándolas a casos concretos) las tesis conservacionistas que
debían inspirar las tareas del Patronato; y 3°) que a lo
largo de todo el escrito se manifiesta una profunda desconfianza hacia
el arquitecto (véanse, por ejemplo, los extensos reproches que
le hace sobre su tardanza en enviar el informe y el modo en que lo había
concebido, las advertencias sobre las responsabilidades que le corresponderían
por sus obras de 1912-1913 y, sobre todo, el modo en que se niega a
aceptar muchas de las sugerencias de Cendoya alegando que "no ve
claro" el asunto o que ya se tomarían las determinaciones
oportunas sobre el terreno). Tras las reuniones de abril (en que Cendoya se plegó
a todas las indicaciones de Osma y Gómez-Moreno y acordó
con ellos las líneas generales de los proyectos de instalación
del Museo Árabe y de consolidación del Patio del Harem)
Osma sólo volvería una vez más a Granada, acompañando
a1 Duque de Alba, el 5 de mayo. A partir de entonces las escasas noticias
que tenemos sobre su gestión al frente del Patronato se refieren
a la compra de las casas de los Linares y a las cartas que mes tras
mes enviaba a Cendoya (sin recibir nunca contestación) urgiéndole
el envío de los proyectos acordados y especialmente el de acondicionamiento
de las salas para el Museo. Desgraciadamente, la documentación
aparecida en el Instituto de Valencia de Don Juan no arroja nuevas luces
sobre ninguno de estos aspectos, sirviendo únicamente para confirmar
que Osma se volcó en su resolución (35). Tampoco aporta
mucho sobre las razones inmediatas de la dimisión de Osma ni
sobre las gestiones realizadas durante los meses de diciembre y enero.
En este aspecto es mucho más explícita la documentación
dejada por Gómez-Moreno en el Archivo de la Alhambra y que ya
utilicé en mi Memoria de Licenciatura. De todos modos, las cartas
encontradas ahora permiten explicarse mejor la secuencia de los acontecimientos
y alguna de ellas es de un extraordinario interés para conocer
la posición de Osma y su valoración de las causas que
habrían conducido al fracaso del Patronato. Retomando el hilo de los hechos, debe recordarse que
Osma planteó sus intenciones de dimitir a comienzos de diciembre.
Hasta esos momentos y aunque a distancia (gran parte de sus cartas están
fechadas en Suiza, Londres y París) siguió ocupándose
activamente de los asuntos de la Alhambra sin que las argucias de los
Linares ni la inactividad de Cendoya hicieran una excesiva mella en
su ánimo. Sabemos por Gómez-Moreno que su dimisión
"ya venía barruntándose desde el verano" y que
"desde que recibió en Vitel o Paris la carta de Abelardo
Linares renunciando a acogerse a los favores de la R.O. de junio, varió
su actitud y ya le molestaba en grande ocuparse en lo de la Alhambra"
(36), pero la determinación de emprender sin el concurso de Cendoya
las obras pendientes demuestra que a principios de octubre aún
se hallaba dispuesto a librar batalla. ¿Cual fue, pues, la causa
de que a principios de diciembre planteara súbitamente su determinación
de dimitir? Desde luego, el desánimo al comprobar que no conseguía
imponer su autoridad (algo muy importante para un hombre de su carácter
y su sentido del deber) y que ninguno de sus proyectos se realizaba.
Pero también, y por lo que se puede colegir, el comprobar que
no contaba ya con el respaldo de los poderes públicos ni tampoco
con el de alguna de las personas que lo habían aupado a la Presidencia
(y especialmente el de Vega-Inclán). El hecho es que a primeros de diciembre Osma decidió
forzar la situación exigiendo a Bergamín la destitución
de Cendoya y que al no conseguirla optó por dimitir él.
Una carta de Gómez-Moreno fechada el 2 de diciembre indica con
claridad que Osma había comenzado a dar los pasos necesarios
para justificar la destitución de Cendoya o, en caso contrario,
su propia dimisión (37). Otra carta, esta vez de Osma a Cendoya,
le muestra haciendo un reproche final al arquitecto peor su falta de
colaboración (un reproche que tiene todo el aire de una despedida)
(38). Y finalmente, una breve nota del Marqués de la Vega Inclán
parece mostrar que Osma no ha tenido ningún éxito en sus
gestiones y que se piensa ya en la persona que ha de sustituirle (en
principio, Gómez-Moreno) (39). Gracias a una serie de cartas de Gómez?Moreno
a Vega?Inclán y Martínez de Victoria tenemos una idea
bastante aproximada de cómo debieron desarrollarse los acontecimientos.
A1 parecer, tras la entrevista con Bergamín en la que éste
se negó a Osma no parece haber intervenido en las gestiones que
emprendieron sus amigos. De hecho, y según Gómez-Moreno,
tras hablar con Bergamín ya no se interesaba más que por
"hacer una que sea sonada antes de despedirse del Patronato"
(45) (una reacción que por lo demás parece haber sido
común dentro del núcleo conservacionista del Patronato: NOTAS (1) Este artículo está basado íntegramente en
un conjunto de documentos hallados en el Instituto de Valencia de Don
Juan por los responsables de su Archivo y que fueron ordenados por el
propio D. Guillermo J. Osma formando lo que el tituló un "Expedientillo
[de ¡al Alhambra (Patronato)" compuesto por los siguientes
apartados: "1. Docs. oficiales. Informes y Memorias: 2. Recortes
de prensa: 3. Correspondencia: 4. Diversos, de escaso interés:
5. Enormidades y vergüenzas. Dimisión, etc.". (2) "Informe emitido por el Arquitecto Inspector de la Alhambra D. Ricardo Velázquez Bosco en 1903", en: Informes acerca del estado de la Alhambra, Granada, Tip. Noticiero Granadino, 1914; Joaquín Pérez del Pulgar, Fco. de Paula Góngora y Fco. de Paula Valladar: La Alhambra. Su historia, su conservación y su estado en la actualidad. Informe emitido a la Comisión de Monumentos de Granada por los académicos Sres... Granada, P. Ventura, 1907. (3) Ambos factores influyeron de un modo determinante en la marcha de los acontecimientos durante todo el período contribuyendo a hacer imposible la gestión de los varios organismos que se sucedieron. Al historiar la vida de la Alhambra en estos años no debe olvidarse: 1°) que la Comisión y el Patronato contaron con la enemiga de las instituciones granadinas (y en especial de la Comisión de Monumentos) que no se resignaban a jugar un papel cada vez menos importante en el control del recinto; y 2°) que entre 1905 y 1920 la sombra de los dos grandes caciques granadinos, Juan Ramón La Chica y Natalio Rivas, planeó ininterrumpidamente sobre la Alhambra, brindando un activísimo apoyo al bando de los restauradores (y en especial a D. Modesto Cendoya). (4) Antonio García Alix: Alhambra de Granada. Obras de seguridad que urge realizar en ella. "Boletín de la Sociedad Española de Excursiones", núms. 160-161, junio?julio 1906. (5) Francisco Prieto?Moreno: La conservación de la Alhambra. "Arquitectura", n° 3, 1941. (6) Ibid. (7) Vid. Apéndice documental. (8) No sabemos si el rumor de que Cendoya pretendía derribar las habitaciones de Washington Irving descansaba sobre bases sólidas. En una carta que Gómez-Moreno envió a Martínez de Victoria el 23 de febrero de 1915 le remitía una relación de fotografías que debía enviar a "Mundo Gráfico" para ser utilizadas en una campaña contra Cendoya y entre ellas aparece la siguiente: "Artesonado de la sala de Carlos V donde está el archivero, con letrero de: Techo de los aposentos de Carlos V donde vivió Washington Irving, cuyo proyectado derribo suscitó alarma en los Estados Unidos" (Arch. Alhambra, Leg. 442). Una de las aportaciones más curiosas del fondo documental descubierto en el Instituto de Valencia de Don Juan consiste precisamente en una carta enviada al Ministerio de Instrucción Pública por Frank R Southard en la que éste, deseoso de evitar la desaparición de los aposentos, solicitaba que se le permitiese trasladarlos a Brooklyn, en donde se colocarían en un parque publico y estarían bien cuidados. Southard comunicaba al Ministerio que estaba dispuesto a abrir un fondo para los gastos de traslado y reconstrucción. Vid Apéndice documental. (9) Sobre el Patronato de Amigos vid. J. Alvarez Lopera: La Alhambra entre la conservación y la restauración (1905-1915), "Cuadernos de la Alhambra", XIV, 1977, pp. 79-83. (10) Esa y no otra parece haber sido la única finalidad de don Manuel Gómez-Moreno González al dimitir como Presidente de la Comisión el 25 de diciembre de 1913. La razón que adujo oficialmente (verse "obligado, por atenciones de índole particular, a trasladar su residencia a Madrid") no era, obviamente, más que una excusa. De hecho no se movería a Granada a lo largo de todo el año siguiente. (11) El escrito, fechado el 2 de mayo de 1913, fue publicado íntegramente por el Marqués en su opúsculo La Comisaría Regia del Turismo en la Alhambra de Granada. Madrid, Imp. Mateu, 1915. Se puede encontrar un extracto en J. Alvarez Lopera: op. cit., pp. 82-83. (12) Artículo 40 del R D. citado. (13) Las palabras de Osma' recogidas en el Acta de la Junta de constitución del Patronato, aparecen reproducidas en El Patronato de la Alhambra (1914-1915), Madrid, Imp. Fortanet, 1915, pp. 9?13. También en J. Alvarez Lopera: op. cit., pp. 191?192. (14) Ibid. (15) La simple enumeración de títulos de artículos aparecidos en "El Defensor de Granada" puede dar una idea de la virulencia de la campaña: Patronato infecundo (23 julio 1914), Pasividad inalterable (12 agosto 1914), Patronato estéril (11 setiembre 1914), Despilfarro escandaloso (10 diciembre 1914)... Los ataques más fuertes se publicaron, sin embargo en el Noticiero granadino", cuyo director, Juan Echevarría, no desdeñaba llegar ala ofensa personal. "La primera visita que nos hizo el Sr. Osma [se escribió en dicho periódico] fue para la constitución del Patronato. La segunda tuvo solamente un fin práctico: que las notas armoniosas de una guitarra adormeciesen ojos pecadores en el artístico Patio de los Leones y que los jipíos de un cantaor conocido alterasen la quietud y el majestuoso silencio que reina durante la noche en el portentoso palacio nazarita... ¿Qué le importa a él que la Alhambra se hunda, aunque con frecuencia alardea de ser un enamorado del arte?". También se escribiría que Gómez?Moreno quena su cargo únicamente por las pesetas que le reportaba. La campaña alcanzaría sus puntos álgidos con motivo de las expropiaciones de las casas de los Linares y del escrito que los obreros encargados de las yeserías enviaron en octubre de 1914 al Ministerio quejándose de que habían sido condenados al paro al suspenderse por orden de Osma los trabajos de restauración propiamente dichos. La ocasión era ideal para los restauradores, que clamaron por "el calvario de estos honrados obreros" y atacaron el "criterio absurdo puesto en práctica" (Los obreros de la Alhambra, "El Defensor de Granada", 3 octubre 1914). Alguien que firmaba como "Un amigo de los alarifes" dio un paso más allá e identificando a Cendoya con el método restaurador, indicó como causantes de todos los males al resto de los miembros del Patronato: "El eminente director facultativo, cuyos estudios y trabajos son reconocidos por todos, se ve privado de medios para llevarlos a la práctica; el Patronato, actuando de lejos y con daño, ordena la suspensión general y preocúpase sólo en la creación de nuevos cargos oficinescos... Entre tanto, multitud de artistas quedan en huelga y sus familias carecen de lo más necesario el interesante gremio de artistas granadinos, cultivadores del arte arábigo, van a tener que emigrar" (Los alarifes de la Alhambra, "El Defensor de Granada", 1 septiembre 1914). (16) Vid. J. Alvarez Lopera: op. cit., pp. 99-102.(17) Despilfarro escandaloso, "El Defensor de Granada", 10 dicbre 1914. (I8) Vid. J. Alvarez Lopera: op. cit., pp. 99.102. (19) Ibid., pp. 97-98. (20) Cendoya seguiría en la Alhambra hasta 1923. Sería destituido por una RO. de 9 de febrero de ese año en la que se justificó su sustitución basándose en la "inexplicable conducta del Arquitecto [...] desatendiendo reiteradamente las órdenes de este Ministerio". Sobre este nuevo período, aún más tormentoso que los anteriores y que acabaría con el triunfo, ya definitivo, de los conservacionistas y el nombramiento de Torres Balbás como Arquitecto Director de las obras de la Alhambra, vid. mi artículo Una decisión polémica: el cese de Cendoya en 1923, "Cuadernos de la Alhambra", Granada, núm. 13, 1977, pp. 161-173. (21) Carta de F. Bergamín a Guillermo J. Osma. 26 enero 1914. Archivo del I.V.D.J. (22) Borrador de la carta de Osma a Bergamín, 25 enero 1914. Archivo del I.V.D.J. (Si es verdadera la fecha de la carta de Bergamín, ésta está erróneamente datada). (23) Borrador de la carta de Osma a Bergamín. 29 enero 1914. Archivo del I.V.D.J. Vid. Apéndice documental. (24) Borrador de la carta citada en la nota anterior. En el RD. fundacional del Patronato se decía que éste estaría compuesto por un máximo de once vocales y, al parecer, faltaba uno por nombrar. Osma impuso a Tormo frente al candidato de los vocales granadinos, que era el pintor Rodríguez Acosta. El mismo día que Osma comunicaba su aceptación de la Presidencia y proponía a Tormo como vocal, recibió un telegrama de Granada firmado por Aurioles, Gómez-Moreno González, Segura, Cendoya, Victoria y Marín, con el siguiente texto: "Vocales Patronato Alhambra saludan V.E. ofreciéndole entusiasta concurso gestión presidencial. Con gusto verían que puesto vacante patronato ocupáralo laureado pintor José Rodríguez Acosta académico Bellas Artes" (Arch. I.V.D.J.). (25) La carta en cuestión, fechada el 3 de febrero de 1914,
estaba destinada a comunicar a Osma su aceptación del cargo de
Vocal. Vega Inclán informó a Osma de su intervención
con estas palabras: "Mi vertiginosa vida me ha impedido hablar
a Vd. de este asunto, desde que por mi iniciativa se llevó ala
Gaceta el decreto de referencia. Sospecho que tampoco ha recibido Vd.
un telegrama que le envié desde Sevilla me parece que con fecha
24 del pasado enero". Es significativo por otra parte, que Osma
enviara al marqués copia de la carta en la que le comunicaba
a Bergamín su aceptación de la Presidencia (según
anotación manuscrita por Osma en el borrador de la carta a Bergamín). (26) Vid. Apéndice documental. (27) Entre los documentos que ahora se dan a conocer, hay un anteproyecto
de Decreto, escrito de mano de Gómez-Moreno, que aporta bastante
luz sobre las circunstancias de la creación del Patronato (Vid.
Apéndice documental. al confrontarlo con el RD. de 16 de enero
de 1914 se comprueba que si bien el preámbulo fue rehecho en
su totalidad, en cambio la parte dispositiva se mantuvo prácticamente
intacta con el añadido de dos artículos (el 4° y 5°
del RD. definitivo) que especificaban detenidamente las funciones y
facultades del nuevo organismo y ordenaban la redacción de un
Reglamento de régimen interior. (28) "Enormidades" (Vid. Apéndice documental). Ello no obstaría para que llegado el momento de su dimisión pensara en Gómez-Moreno como el hombre adecuado para sustituirle en la presidencia (ver la carta de Vega Inclán a Osma reproducida en la nota 38). (29) Copia de la carta de Osma a Bergamín. 28 febrero 1914. Arch. I.D.V.J. Informados Osma y Bergamín (que también lo desconocía) del trasfondo de la cuestión, resolvieron dejar sin efecto las Reales Ordenes anteriores y el cuidado del parque quedó a cargo exclusivamente de Patronato. Gómez-Moreno se encargó de buscar a alguien que hiciese un reconocimiento del arbolado. En una carta fechada el 8 de marzo le decía a Osma que haba encontrado a "un señor cuya competencia parece grande [aunque] tiene el grave defecto de ser ingeniero agrónomo y tener puesto en Fomento" (Arch. I.V.D.J.) Aunque Gómez-Moreno no estaba al parecer plenamente satisfecho con él ("veremos si logro otro a pedir de boca", le decía a Osma), debió ser éste el hombre elegido. En la Junta celebrado por el Patronato el 18 de abril, Osma, según el acta, "...dio cuenta de haber obtenido del Ministerio de Fomento la autorización necesaria para que el ingeniero agrónomo D. José González Esteban, persona de especial y reconocida competencia, emita informe y proponga plan para la conservación del arbolado y replanteo de jardines en el parque de la Alhambra, y señaladamente en lo que fue paseo de Santa María y Alamedilla". Años después Cendoya haría un vívido relato de la visita de González Esteban a la Alhambra y de las circunstancias en que se produjo (Modesto Cendoya: Algo sobre la Alhambra. III. "Noticero Granadino", 6 marco 1923). En el Archivo del I.D.V.J. se encuentra la siguiente documentación sobre este asunto: Carta de Ricardo Magazén a Osma, 28 febrero 1914; "Copia de Real orden comunicada por el Subsecretario de Instrucción Pública que don Guillermo devuelve al Sr. Ministro del ramo en [en blanco] Marzo 1914"; Copia de carta de Osma a Bergamín, 28 febrero 1914; Carta de Bergamín a Osma, 10 marzo 1914 (fechada por error "1-2/14"); Copia de carta de Osma a Magazen, 1Q marco 1914; Carta de Bergamín a Osma, 2 marzo 1914; Copia de carta de Osma a Bergamín, 4 marzo 1914; Carta de Magazén a Osma, 31 marzo 1914. (30) Vid. en el Apéndice documental la carta enviada a Cendoya el 3 abril 1914 y el escrito de dimisión de Osma como Presidente del Patronato. (31) No fue Osma el único engañado. También los vocales granadinos asistieron, entre sorprendidos e incrédulos, al aparente cambio de actitud del arquitecto felicitándose por la transformación que parecía haber sufrido. El 20 de marzo Diego Marín escribió a Osma para enviarle un escrito del Conde de las Infantas en el que éste expresaba "opiniones que [...] coinciden con las que tan discreta y elocuentemente nos expuso V. en su magistral discurso de constitución". Sabedor del terreno que pisaba, advertía a Osma que enviaba la carta 'reservada y confidencialmente', no teniendo de ella conocimiento el Sr. Segura ni, como es natural, tampoco Cendoya", pero se mostraba al mismo tiempo agradablemente sorprendido por la conducta del arquitecto, escribiendo a continuación: "Con ambos [Segura y Cendoya] y con Gómez Moreno he recorrido estos días el Alcázar, cambiando impresiones y formando juicio sobre el terreno, acerca de las obras allí precisas y de mayor urgencia, teniendo el gusto de observar la buena armonía y compenetración de ideas que se van estableciendo entre nuestro arquitecto y secretario, disipándose, a mi modo de ver, las prevenciones mutuas que entre ambos al parecer existían, o que temíamos (sus amigos de aquí) que hubiera entre ellos, y que al no existir hará más fácil, rápida y fecunda la labor del patronato" (Arch. I.D.V.J.). (32) [Modesto Cendoya]: Relación de las obras en curso en la Alhambra. Febrero 1914. Madrid, Imp. de Fortanet, 1914. (33) La carta que Cendoya envió a Osma el 29 de marzo remitiéndole el informe constituye una muestra preciosa de la táctica (aparentemente de colaboración, pero en realidad obstruccionista) del arquitecto. Vid. Apéndice documental. (34) Vid. Apéndice documental. (35) El fondo referente a la compra de las casas de los Linares es sin embargo bastante completo. Comprende los siguientes documentos: Carta de Gómez-Moreno a Osma fechada el 25 de abril de 1914; Carta del Gobernador Civil de Granada a Osma (26 mayo 1914), Carta del Gobernador Civil de Granada a Osma (28 mayo 1914), Carta de Gómez-Moreno a Osma (8 julio 1914), Carta de Cendoya a Osma (12 julio 1914), Borrador de Carta de Osma a Martínez de Victoria (1° agosto 1914), Borrador de Carta de Osma a Martínez de Victoria (1° agosto 1914), Carta de Martínez de Victoria a Gómez-Moreno (5 septiembre 1914); Carta de Enrique Linares a Osma (11 septiembre 1914), Carta de Gómez-Moreno a Osma (12 septiembre 1914), Carta de Martínez de Victoria a Osma (13 octubre 1914), Carta de Martínez Victoria a Osma (3 diciembre 1914), Carta de Gómez-Moreno a Osma (6 diciembre 1914), Informe del Patronato dirigido al Gobernador Civil de Granada (18 diciembre 1914), Carta de Martínez Victoria a Osma (24 diciembre 1914) y Carta, sin fechar, de Gómez-Moreno a Osma. (36) Carta de Gómez-Moreno a Martínez de Victoria, 14 diciembre 1914. Arch. Alhambra, Leg. 442. (37) Ese parece ser el único sentido que cabe atribuir a la serie de encargos que hizo Osma a Gómez?Moreno: preparar un informe sobre cómo se había desarrollado el asunto del Museo (sin duda para utilizarlo contra Cendoya), terminar la Memoria de obras que se le había encargado en abril y redactar, junto con Tormo, un proyecto de Reglamento del Patronato (recuérdese que en su carta de 29 de enero de 1914 Osma había prometido a Bergamín aceptar la presidencia "hasta dejar cuando menos ultimado el Reglamento"). Por lo demás las palabras que dirige Gómez-Moreno a Osma en esta carta son inequívocas: "SÍ para sincerar su gestión ante la Superioridad o para cualquier otro efecto conviene tener a mano mi dimisión de la Secretaría, que confieso desempeñarla muy torpemente, apenas una indicación de V. será bastante" (Vid. Apéndice documental). (38) Carta de Osma a Cendoya fechada el 4 diciembre 1914. Arch. I.D.V.J. Vid. Apéndice documental. (39) Carta de Vega Inclán a Osma fechada el 7 diciembre 1914. Arch. I.D.V.J. Dice así: "Querido Guillermo: (40) Según carta de Gómez?Moreno a Martínez de Victoria fechada el 14 diciembre 1914. Arch. Alhambra, Leg. 442. (41) Vega Inclán se entrevistó efectivamente con Cendoya
pero sólo obtuvo de éste sus habituales protestas de fidelidad
al Patronato. Según informó Gómez-Moreno a Martínez
de Victoria, en la entrevista con el Marqués Cendoya "se
mostró satisfechísimo del Patronato y haciendo votos por
su prosperidad y por la consolidación de su Presidente... porque
está compenetrado con los ideales del Patronato y sólo
desea realizarlos a satisfacción" (Carta fechada el 12 enero
1915, Arch. Alhambra, Leg. 442). (42) De hecho el Rey parece haber jugado un papel decisivo en el fin del Patronato. Según GómezMoreno, éste murió "a manos de real verdugo". Su versión está contenida en dos cartas que envió a Martínez de Victoria el 19 y el 21 de febrero de 1915 y que se conservan en el Archivo de la Alhambra (Leg. 442). Decía en la primera: "Parece ser que S.M. ha fallado la muerte del Patronato y demandó al Ministro para que hoy le llevase el decreto de... de no se qué. El MInistro parece que se ahondó más en el lío de donde no sale nunca y encomendó a Pogio la solución del enigma, el cual a su vez recurrió a Velázquez y éste ha confeccionado un proyecto de Decreto estableciendo que sólo se hagan restauraciones, ni se derribe nada anterior al siglo XVIII, etc. etc. pero sin referirse a nada ejecutivo, es decir, a nada de organización. Esto puede que se lo reserve Pogio". Y en la segunda: "Aquí he tenido hoy a Velázquez que me ha puesto al corriente de los últimos atentados contra el Patronato, que muere a manos de real verdugo. Efectivamente, ayer estuvo Pogio a ver a S.M. y éste le ordenó: que Cendoya mande, que se hagan restauraciones que no haya en la Alhambra más propiedad que el Estado. Verde y con asas... Lo que no va a ser muy fácil es reducir a decreto este eximio programa de nuestro excelso y absoluto rey". (43) Gómez-Moreno pidió a Vega Inclán su ayuda a mediados de diciembre al menos en dos ocasiones. La primera, en una entrevista tras escribirle el día 16 una carta que no llegó a enviarle y en la que le informaba de la marcha de los acontecimientos (Arch. Alhambra, Leg. 442; reproducida en J. Alvarez Lopera: La Alhambra..., pp. 201-202). La segunda, mediante una carta, fechada el 21 de diciembre, en la que le pedía que para contrarrestar la posible influencia de Cendoya acompañase al Rey en la visita que éste iba a realzar a Granada el 1° de febrero (Arch. Alhambra, Leg. 442). En ninguna de las dos ocasiones encontró el apoyo que esperaba. En la carta que iba a enviar a Vega Inclán el 16 de diciembre anotó con frase inequívoca: No cursada. Hablado con el Marqués esto mismo y no oído". Y en cuanto a su propuesta de que acompañase al Rey a Granada, Vega-Inclán contestó que no le correspondía a él ir y que su opinión era "que debe acompañarle nuestro Presidente o Pogio el nuevo Director de Bellas Artes" (según carta de Gómez-Moreno a Martínez de Victoria fechada el' 12 enero 1915; Arch. Alhambra, Leg. 442). Gómez-Moreno sólo se percató de las razones de Vega Inclán en estos últimos meses, que se veía venir el nublado y quería desviarlo de la cabeza de su señor. Veremos por donde salen" (Arch. Alhambra, Leg. 442). (44) Osma comunicó su dimisión a todos sus compañeros de Patronato mediante una carta circular fechada el 24 de enero de 1915. La respuesta de Vega Inclán, llena de sobreentendidos, sorprende por su sequedad (sobre todo si se la compara con las que le enviaron otros vocales como Gómez-Moreno González, Marín o Martínez de Victoria). Vid. Apéndice documental. (45) Carta de Gómez-Moreno al Marqués de la Vega Inclán fechada el 21 diciembre 1914. Arch. Alhambra, Legajo 442. (46) Carta a Martínez de Victoria fechada el 19 febrero 1915. Arch. Alhambra, Leg. 442. Reprod. en J. Alvarez Lopera: La Alhambra..., pp. 206-207. (47) En dos cartas a Martínez de Victoria fechadas el 7 y el 12 de enero de 1915. Decía en la primera: "Con Osma hablé el domingo en tertulia y le llevé copiado en limpio el informe de nuestro abogado, que ni siquiera quiso leer [...] Evito que se desahogue conmigo y por eso esquivo el buscarlo cuando está solo, pues temo que se vaya la lengua". Y en la segunda: "Yo excuso hablar con Osma, para conservar mi libertad de acción y sólo el domingo cruzamos algunas frases llevándole yo la contraria en defensa del Patronato y de su retraimiento" (Arch. Alhambra, Leg. 442). (48) Vid. Apéndice documental. (49) Vid. Apéndice documental. (50) Vid. Apéndice documental. (51) Carta a Diego Marín fechada el 19 febrero 1915. Vid. Apéndice documental. (52) Vid. en el Apéndice documental la nota titulada "Enormidades" y la carta a Diego Marín fechada el 19 de febrero de 1915. (53) El Patronato de la Alhambra (1914?15). Madrid, Imprenta de Fortanet, s.a. (1915). (54) La Comisaría Regia del Turismo en la Alhambra de Granada. Madrid, Mateu, 1915. (55) El serial, firmado por A. Reader, se publicó en "Mundo Gráfico" en los números correspondientes al 24 de febrero, 11 de marzo, 24 de marzo, 31 de marzo y 7 de abril de 1915. Paralelamente la misma revista publicó una serie de reportajes gráficos bajo el título Los atentados artísticos contra la Alhambra en donde se denunciaban mediante fotografías todos los "desmanes" de Cendoya. Reader afirmaba en uno de sus artículos que luchaba "por ideas, no por mezquinos intereses personales" y que no conocía personalmente "a ninguno de los dignísimos señores que constituyen el patronato de Amigos [sic] de la Alhambra". No obstante su argumentación parece salida de la pluma de Gómez-Moreno u Osma y no hay duda de que la documentación gráfica procede de un miembro del Patronato. Una carta de Gómez-Moreno a Martínez de Victoria fechada el 23 de febrero de 1915 (Arch. Alhambra Ix . 442) confirma que ambos estaban detrás de la campaña de "Mundo Gráfico". Decía en ella Gómez-Moreno: "Respecto de los de `Mundo Gráfico' me parece bien y urgente, pues ya que no tenemos presidente que nos regañe, podemos campar libremente con y contra la prensa. Si su amigo viene a verme o me cita para ello le veré y hablaré con mucho gusto". Y en hoja aparte le enviaba una relación de fotos, con los pies que debían acompañarlas, que coinciden con lo que apareció en "Mundo Gráfico".
APENDICE DOCUMENTAL 1. PROYECTO DE REAL DECRETO DE CREACION DEL PATRONATO
DE LA Sin fecha ni firma. Manuscrito por D. Manuel Gómez-Moreno Martínez. Creado por R.D. de 15 de mayo de 1913 el Patronato de la Alhambra,
con el fin de conservar, restaurar y dar el debido realce a monumento
histórico de tan gran valla, y deseando unificar las fuerzas
que deben contribuir al logro de los enunciados ideales, procede refundir
en un solo organismo el susodicho Patronato y la Comisión especial
organizada con análogos fines, por R.D. de 19 de mayor de 1905
y que desde entonces viene actuando con éxito. 1. El Patronato de la Alhambra asume todas las facultades y funciones que hoy corresponden a la Comisión especial, creada por R.D. de 19 de Mayo de 1905. 2. Será constituído por personalidades competentes en los diversos órdenes de actividades técnicas que a la Alhambra conciernen y que lleven además representación de las corporaciones interesadas en el monumento. Su nombramiento será de R.O. y su número no excederá de ---- individuos. 3. Un presidente dirigirá las iniciativas del Patronato hacia el buen logro de sus fines en comunicación inmediata con los Poderes públicos como transmisor de los intereses de la Alhambra, y con autoridad para hacer eficaces las medidas de buen gobierno que las circunstancias exigen. 4. Vocales natos serán el Alcalde de Granada y el arquitecto de la Alhambra, que por lo demás tendrá a su cargo la dirección técnica de las obras conforme al criterio y planes del Patronato y formular, sobre acuerdo de éste, los proyectos para las mismas. 5. Habrá un secretario directamente encargado de velar por el
cumplimiento de los acuerdos del Patronato, sostener su criterio en
todos los órdenes y especialmente en puntos de arqueología,
allegar cuantos elementos de información sean útiles para
que el Patronato actúe sobre base documentada y divulgar por
todos los medios el mejor conocimiento de la Alhambra. 6. Este designará entre los vocales a uno que tendrá cargo de administrador. 7. El Presidente podrá delegar alguna parte de sus atribuciones en los vocales para el más fácil desempeño de ellas. 8. Se formulará un Reglamento, concordado con el Ministro de la Gobernación para el régimen interior de la Alhambra.
2. CARTA DE DON FRANCISCO BERGAMIN, MINISTRO DE INSTRUCCION PUBLICA Y BELLAS ARTES, A DON GUILLERMO J. OSMA 26 (sic) enero 1914. Excmo. Sr. D. Guillermo J. Osma Mi querido amigo: Tengo mucho gusto en enviar a V. su nombramiento
de Presidente del Patronato creado para la conservación de la
Alhambra de Granada y el de los demás señores que constituyen
el mismo, rogándole que tenga la bondad de entregárselos
a los interesados. Queda siempre suyo afmo. amigo que le quiere siempre, Fco. Bergamín 26 Enero
3. BORRADOR DE CARTA DE DON GUILLERMO J. OSMA A DON
FRANCISCO 25 [sic] enero 1914 Madrid 25. 1/14 Qdo. Bergamín, Llevo diez días de enfermedad que el jueves pareció que
rayaba en grave; estoy mejor y me he podido levantar un rato, pero no
puedo esperar que se me deje salir a la calle en algún tiempo.
Lo siento mucho, porque hubiera deseado ir ahora a verle a Vd., con
motivo de su carta que acabo de recibir. (Rúbrica)
4. BORRADOR DE CARTA DE DON GUILLERMO J. OSMA A DON FRANCISCO BERGAMIN 29 enero 1914 29 Enero 1914 Querido Bergamín: Según ofrecí a Vd., miré ayer el asunto, llamando
también a Gómez Moreno, para que me pusiera en antecedentes. Suyo...
5. CARTA DE DON FRANCISCO BERGAMIN A DON GUILLERMO J. OSMA 30 enero 1914 Excmo. Sr. D. Guillermo J. de Osma Mi querido amigo: Muchas gracias por su aceptación de la Presidencia del Patronato
de la Alhambra. Se lo estimo doblemente porque su decisión ha
necesitado sobreponerse a la tal vez pequeña incorrección
de forma a que V. alude. Yo voy a procurar que algo bueno quede hecho
en pro de la conservación de tan hermoso monumento y nada útil
haría sin el concurso de persona que como V. reúne a su
indiscutible competencia una autoridad moral insustituible. Por eso
estimo más que haya accedido a mis ruegos. Fco. Bergamín 30 enero 1914 6. CARTA DE DON MODESTO CENDOYA A DON GUILLERMO J. OSMA 29 marzo 1914 Granada 29 de marzo de 1914 Excmo. Sr. D. Guillermo J. Osma Muy Sr. mío y distinguido Jefe: Adjunto la relación que
me encargó y que por una serie de circunstancias no he podido
remitir antes. Tiene V. mucha razón en los cargos que me hace
respecto a los perjuicios de esta demora; mas, en verdad, tenía
alguna duda acerca de la extensión de mi cometido y sólo
después de la estancia aquí de nuestro Secretario y de
haber hablado con él, antes de su partida, sobre el particular,
he creído que lo sé: ha contribuido pues a esta tardanza
mi torpeza. Modesto Cendoya
7. BORRADOR DE CARTA DE DON GUILLERMO J. OSMA A DON MODESTO CENDOYA (1) 3 abril 1914 Madrid, 3 de Abril de 1914 Sr. D. Modesto Cendoya Mi estimado amigo y compañero: Recibí, con la carta de Vd. del día 29 de Marzo, la Relación
de Obras empezadas y no terminadas, que le fue encomendada en la Junta
del 24 del pasado Febrero. La mando imprimir con la urgencia que es
del caso. Agradezco la indicación que me hace acerca de las ampliaciones
o modificaciones que en la Relación se podrían introducir;
y hubiera tenido mucho gusto en someterle sobre el particular mi parecer,
si Vd. me hubiera dejado espacio para ello. En la forma en que viene,
realmente ha de costarles algún trabajo a nuestros compañeros
el desentrañar lo que constituye propiamente la Relación
de las que son alusiones, recordatorias o informativas, a otras cosas.
Pero en fin, en esto como en todo, procuro no perder tiempo en lamentos
y lo que importa al método en la buena marcha que emprendemos
es que las cosas acaben por quedar claras. No puedo negar la impresión que me causó ver en la Alhambra
tantas cosas en tantas partes comenzadas y sin terminar, y sin que fuese
siempre aparente a primera vista el fijo propósito a que respondieran.
Si hubiera podido cerrar durante toda esta temperada la Alhambra para
que no la viera el público forastero o extranjero, la hubiera
cerrado (5). Estuve muy a punto de negarme a constituir Patronato bajo
mi Presidencia; pues el hacerlo en cierto modo a beneficio de inventario,
sólo podía conducir a discusiones que ya no tienen finalidad
práctica en interés del Monumento nacional, que es el
que importa. Por lo que hace a determinadas obras en curso, tampoco
podría definirlas refiriéndome a los acuerdos a que obedecieran;
constándome particularmente que en los últimos tiempos
y por unas u otras causas, no siempre se han tomado tales acuerdos;
entendiendo Vd. que por la tácita se acordaba todo aquello que
mediante votos expresos no se prohibiera, y siendo sin embargo el caso
que otros Vocales de la Comisión no siempre aprobaban lo que
se hacía, aun cuando no llegaran a formular la renuncia de sus
cargos a título de protesta, ya que antes no hicieran constar
sus votos en contra en reuniones de la propia Comisión. A nada
de todo ello quise ni quiero reportarme; que a nada conduciría
ya. El régimen de la Alhambra durante el año pasado, me
parece a mí, pensando como pienso yo en tales materias, un régimen
de absoluta anarquía, con todas las consecuencias que, hasta
sin culpa individual, en las anarquías son inevitables. El Gobierno
creó un Patronato de Amigos de la Alhambra, sin refundir en él
la comisión del Monumento. Yo no sé oficialmente -ni en
realidad necesito saber, si no consta en el Archivo de antecedentes
que recibió el Patronato actual al constituirse el día
24 de Febrero- s¡ el Patronato de Amigos de la Alhambra llegó
alguna vez a constituirse, ni si la comisión anterior se volvió
alguna vez a reunir después de que viera creado en la Gaceta
el nuevo Patronato de dichos Amigos. Por la tácita, con el mejor
deseo por parte de todos (y entre los mejores coloco el de Vd.), se
produjo el estado de desconcierto que propiamente he llamado de anarquía.
Aceptadas algunas de sus consecuencias, ya se me han comunicado, desde
la Mayordomía de Palacio y desde el Ministerio de Instrucción
Pública, cartas y comunicaciones recibidas y que entrañan
dolores y censuras. Cuidaré, pues me toca, de ciertas tareas,
como pueda; procurando que en lo que tuvieren de injustas las censuras,
vayan servidas; y cuando tengan fundamento, mas se formulen en idiomas
extranjeros, saldré del paso con no saberlas entender. Pero todo
ello no quita, amigo Cendoya, para que me duelan (6). En la Relación que paso a acotar, advierto que bajo el primer
epígrafe de "Obras de Saneamiento" se incluyen también
las de traída de aguas (7). Lo relativo a la fuente de Daraja
tiene carácter de actualidad. No entiendo bien si los caños
que hoy la surten y valen para el indispensable riego del jardín,
subsisten todavía o fueron destruidos o cortados al excavarse
la Alamedilla. Suyo afmo. amigo s.s. q.e. s.m. Guillermo J. Osma
NOTAS: (1) Este borrador aparece lleno de tachaduras y correcciones. Sobre la primera redacción, escrita con una letra muy clara (probablemente de algún secretario), Osma introdujo de su puño y letra en dos fases sucesivas, numerosas modificaciones, cambiando palabras y añadiendo o suprimiendo párrafos enteros. Lo transcrito es la redacción final. Cuando se han producido cambios significativos se transcriben en nota a pie de página los párrafos de la redacción original que fueron objeto de corrección o supresión. (2) Este párrafo fue modificado a fin de suavizarlo. En la redacción inicial se decía: "Estamos, pues, en que Vd. siente no haberme podido enviar antes esta Relación y que yo también siento el que esta sola vez [subr. mío] no haya podido ser, para que tal vez la hubiéramos podido reducir a los términos más concretos que acaso hubiera convenido para su mejor inteligencia y a los efectos de las resoluciones concretas que procedan y ahora le anotaré principalmente las 3 o 4 observaciones que me sugiere la lectura y el estudio que he podido hacer con vista de los planos que aquí tengo: y principalmente, para que Vd., de aquí al día 16, me pueda subsanar alguna que otra omisión que advierto". (3) Párrafo ligeramente modificado. originalmente: "...también por haber quedado por unas u otras razones en cierto modo en suspenso obras ha mucho tiempo emprendidas". (4) Párrafo modificado. Originalmente decía: "En cambio, Vd. me ha de reconocer que la presente Relación me era, a mí, de especial urgencia; aunque no fuera más para que entre todos conllevemos, como se pueda, un estado de cosas anómalo, y del que ya sabe que no le culpo a Vd. exclusivamente pero que a mí, desde el primer instante, me creaba dificultades indebidas; y que casi estoy por decir que serían insuperables si no confiara en resolverlas con la colaboración de la buena voluntad de todos, y procurando inspirarme no más que en el sentido común y en el buen deseo míos". (5) Párrafo modificado. Originalmente: "...para que el público forastero o extranjero no viera tanto andamiaje y tanta excavación y tanta apariencia de estarse haciendo cosas sin más, la hubiera cerrado". (6) Este párrafo fue extraordinariamente modificado y sintetizado
por Osma para eliminar expresiones hirientes. Sobre esta redacción original, Don Guillermo introdujo tachaduras
y rectificaciones que dejarían el siguiente texto: Por la tácita,
con el mejor deseo por parte de todos (y entre los mejores, coloco el
de Vd.) se produjo el estado de desconcierto que propiamente he llamado
de anarquía. Aceptadas algunas de sus consecuencias, ya se me
han comunicado desde la Mayordomía de Palacio [tachado: la Secretaría
del Rey] y desde el Ministerio de Instrucción pública,
cartas y comunicaciones recibidas y que entrañan dolores y censuras.
Cuidaré, pues me toca, de contestarlas como pueda; procurando
que en lo que tuvieran de injustas las censuras, vayan servidas; y cuando
tengan fundamento mas se formulen en idiomas extranjeros, saldré
del paso con no saberlas entender. Pero todo ello no quita, amigo Cendoya
para que me duelan. No culpo a Vd. porque más que injusto sería
absurdo culpar a un buen deseo. Culpo en primer término al ambiente
de indiferencia publica en que nacen las anarquías particulares.
Pero nadie debe dudar que, si de mí dependiera, repondría
nuestra Alhambra en sus partes visibles (salvo naturalmente las que
han sido obras provechosísimas de saneamiento y consolidación)
al estado en que yo la conocí por primera vez; y ya que eso no
pudiera ser, al estado siquiera en que se encontraba hace seis meses.
No es paradoja, sino verdad absoluta la que expreso en sus dos aspectos
cuando digo que el mayor y aun el único disgusto que Vd. me podría
dar sería el de morirse Vd. Me proporcionaría, aparte
del disgusto, dificultades. No se dónde habría de buscar
asesor en cuyas condiciones morales descansara con tan absoluto reposo
ni en cuya pericia técnica confiara tan debidamente. Es no menos
cierto que si cupieran efectos retroactivos, espero que no vacilaría]
un solo instante en refrendar el acta de defunción de don Modesto
Cerdoya, mi amigo". Finalmente, Osma suprimió los últimos párrafos dejando el texto en el estado que hemos transcrito. (7) Párrafo modificado. Originalmente se decía: "En la Relación que ahora acoto vienen a referirse como unas tres quintas partes a obras ya terminadas o a obras que no se han empezado. En el epígrafe Obras de saneamiento advierto que se incluyen obras de traída de aguas". (8) Párrafo modificado. Se decía en principio: "No entiendo bien si se trata de obras de consolidación ya terminadas y de desmontes ultimados". (9) Párrafo modificado. Originalmente: "Todo ello me parece que es cosa tan pasada como el agua por aquellas cunetas, quedándonos sólo por resolver acerca del pilar que resulta colgado". (10) Aquí Osma ha suprimido un párrafo que originalmente aparecía a continuación: "Me consta que cuando se cerraron en el año 1466 las bóvedas de la Catedral de Sevilla, se tomaron al efecto de los alfareros de Triana infinidad de cargas de ollería quebrada que serían fallos del horno. Sería interesantísimo conocer esos fragmentos, pero nunca se nos ocurriría derribar al efecto las bóvedas de la Catedral". (11) Osma suprimió el siguiente párrafo, que aparecía a continuación: "Pero en fin, sobre ellas resolveremos en su día, como también acerca de la conveniencia que se indica de completar en su caso las escaleras que dan acceso alas azoteas de las llamadas 'Cuadras de Mondéjar' y al adarve de la 'Torre de los Picos'". (12) Osma ha suprimido aquí el siguiente párrafo: "El inconveniente de estacionarse las aguas pluviales del lado de la Rauda, podía subsanarse directamente si implicaba daño positivo". (13) Frase modificada: Originalmente decía: "...la necesidad de haber desmontado aquella Alamedilla". (14) Originalmente: "quiero". (15) Originalmente: "son lo que más importa". (16) Frase modificada. Originalmente: "pero no puedo en ningún caso dejar que asiente que la Comisión anterior..." (17) Párrafo suprimido a continuación: "Si en ello tiene Vd. el menor reparo, puede Vd. dejarlo para después del día 16". (18) Párrafo modificado y acortado. Originalmente: "Resolveremos ahí acerca de la procedencia de quitar el suelo del coro alto". "No entiendo bien la indicación de que puede continuarse la labor de investigación en la Capilla. Ya me la aclarará Vd. ahí".
8. CARTA DE DON JORGE SILVELA, SUBSECRETARIO DEL MINISTERIO
DE 13 marzo 1914 13 Mar. 14 Exmo. Sr. D. Guillermo Osma Mi distinguido amigo: Adjunta remito a V. una carta que acabo de recibir de un señor americano y aunque supongo que sus informes serán equivocados y que no peligran los árboles ni las habitaciones de Washington Inving -sobre todo estando V. ahora al frente del Patronato- le agradeceré de todos modos me lo confirme para contestar a ese señor con conocimiento de causa. Sabe es suyo siempre aff. amigo s.s. q.b.s.m. Jorge Silvela
9. CARTA DE MR. FRANK R. SOUTHARD AL SUBSECRETARIO DEL
MINISTERIO 7 febrero 1914 Excmo. Sr. J. Silvela -Subsecretario-Ministerio de Instrucción Publica y Bellas Artes - Madrid. Dear Sir - It has been my good fortune to be able to remain in Granada for over
two weeks, a priviledge unusual to most travellers from the United States.
The Alhambra was of course the main attraction although I found Granada
and its environs intensely interesting. I think Granada is a composite
of all Spain -a very unusual thing. Frank R. Suthard European Addres: American Express Co. Marseille, France Home address: 1388 Dean Street. Brooklyn, New York
10. NOTA MANUSCRITA SOBRE OBRAS REALIZADAS EN 1912?1913
POR LA Sin fecha ni firma. Letra de autor desconocido. Se halla junto con otros papeles referentes a las reuniones mantenidas por el Patronato en abril de 1914. Obras hechas bajo la Comisión especial, no razonables Patio de Comares: Alargar la alberca por sus lados menores, hasta una
segunda línea de muro antiguo que recorre todo el contorno de
la alberca.? Retraer las dos fuentes, como consecuencia de dicha reforma:
Rehacer casi en absoluto las solerías de mármol blanco,
alterando la disposición antigua del enlosado: Rehacer el umbral
de entrada a la sala de la Barca, quitando el antiguo, que conservaba
señales de la puerta que allí hubo: Rehacer la inscripción
poética de la galería septentrional, casi totalmente y
con desaparición de lo antiguo: Destrucción de gran parte
de las yeserías arrancadas de la sala de la Barca, que estaban
almacenadas, y con ello los fragmentos de otra inscripción poética
que transcribió Castillo en el siglo XVI? Rehacer las puertas
de entrada al patio de los Leones, sin atenerse a lo que antes había,
con el fin de que resultaran iguales entre sí.
11. CARTA DE DON MANUEL GOMEZ-MORENO MARTINEZ A DON
GUILLERMO 2 diciembre 1914 Mi querido D. Guillermo: Releo su última carta y en ella, efectivamente, me ordenaba
V. que lo de la Alamedilla fuera lo último que se hiciese. Suyo afmo.
Estando en Granada, del 13 al 21 de marzo, fui con Cendoya al local
y convinimos en las obras necesarias para habilitarlo.
12. CARTA DE DON GUILLERMO J. OSMA A DON MODESTO CENDOYA 4 diciembre 1914 Mi querido compañero: Hoy cumplen, por mi cuenta, seis meses -que no son menos de medio año-
desde que Vd. ofreció enviarme, inmediatamente, un croquis de
distribución de tabiques, etc. y una nota, que de alguna manera
pudiera llamarse presupuesto de la instalación de museo en aquellas
habitaciones donde sobre el terreno, y en dos ocasiones, convinimos
detalles de dicha instalación, acordada por el patronato. Varias
distintas veces he escrito a Vd., recordándoselo; pero en los
seis meses transcurridos no he recibido croquis ni Presupuesto. Creo
recordar que en mi última carta, desde Londres, allá por
unes de Septiembre o comienzos de Octubre, decía a Vd. que por
este modo resultan ineficaces nuestros acuerdos; y ahora añado,
por no ser menos evidente, que tratándose de responsabilidad,
que sería exclusivamente mía, en el incumplimiento de
tales acuerdos, me veo en el caso de declinarla buenamente. Siempre suyo afmo. amigo q.s.m.b. G. J. de Osma
13. ESCRITO DE DIMISION DE DON GUILLERMO J. OSMA COMO PRESIDENTE DEL PATRONATO DE LA ALHAMBRA 24 enero 1915 Al Excmo Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Excmo. Sr.: Al poner en manos de V.E. mi renuncia -ha seis semanas anunciada- de
la Presidencia del Patronato de la Alhambra, no era mi ánimo
volver sobre hechos anteriores a la fecha en que acepté las responsabilidades
que hoy me veo en el caso de declinar. Madrid, 24 de Enero de 1915 G. J. de Osma
14. CARTA CIRCULAR DE DON GUILLERMO J. OSMA A LOS VOCALES
DEL 24 Enero 1915 Sr. D. ... Muy Señor mío y querido amigo: Habiendo presentado al Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes mi renuncia del cargo de Presidente del Patronato de la Alhambra en atención a que resultan ineficaces sus acuerdos, me despido de Vd. como colaborador, ya que nunca como amigo; quedándole tan agradecido como en el texto de mi dimisión hago constar, por el constante apoyo y la cordial confianza que le merecí cada vez que en Junta de Vocales nos reunimos. B.S.M. su afmo. amigo s.s. G. J. de Osma
15. CARTA DE DON BENIGNO VEGA INCLAN A DON GUILLERMO J. OSMA Madrid, 4 de Febrero de 1915 Mi querido amigo: Con fecha 2 de Febrero recibo su carta circular de
24 de Enero que me dirige como Vocal del Patronato de la Alhambra. B. Vega Inclán 16. 'ENORMIDADES". HOJAS MANUSCRITAS CON ANOTACIONES
DE DON 28 Enero 1915 Enormidades -El baluarte de los Picos. La pastelería del oratorio
musulmán. La tribuna de Carlos V. La fuente trasladada. Las dos
puertas iguales del Patio de Arrayanes. Las pinturitas. La dispuesta
Torre de Trini Iturbe. El escalón del Patio de la Alberca con
todo lo que significa. El descuaje, etc. 28 Enero 15.
Madrid 19 de Febrero de 1915 Querido Marín: Recibí su carta, cuya atención agradezco tanto como siempre. Suyo affmo. amigo q.b.s.m. G. J. de Osma. 18. REAL ORDEN ACEPTANDO LA DIMISION DE DON GUILLERMO
J. OSMA 16 abril 1915 Excmo. Sr.: Con esta fecha comunico al Director general de Bellas Artes, la Real orden siguiente: "Iltmo. Sr.: S. M. el Rey (q.D.g.) se ha servido admitir la dimisión que del cargo de Presidente del Patronato de la Alhambra de Granda ha presentado D. Guillermo J. de Osma, quedando muy satisfecho del celo e inteligencia con que lo ha desempeñado". De Real orden lo traslado a V.E. para su conocimiento y demás efectos. Dios guarde a V.E. muchos años. Madrid 16 de Abril de 1915 El C. de Esteban Collantes Sr. D. Guillermo J. de Osma.
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