CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo II - 3. 1989
 

 

ICONOGRAFÍA DE LA LETANÍA LAURETANA SEGÚN DORNN

María José del Castillo y Utrilla

La Letanía Lauretana, ilustrada por los grabadores Klauber, de Augaburgo, es una de las muestras más ricas de la iconografía mariana del siglo xviii, a la vez que una de las obras más sugerentes en el terreno iconográfico.

La misión primordial de esta obra fue la de difundir las glorias de María, como indica el propio autor del libro, el predicador de Fridberg, Francisco Javier Dornn.

Serán los capuchinos de Augsburgo los que encarguen la ilustración de la Letanía a los grabadores católicos de la ciudad alemana, y así, en 1750, sale la primera edición de la obrita (F. X. Dornn, Litanie Lauretanae ad Beate Virginis Caelicae Reginae Mariae. Predicador Ordinario in Fridberg. Augustae Vindelicorum, Sumptibus Joan Bapt. Buckhardt, 1750).

La difusión de este libro debió ser muy rápida, puesto que en España ya la encontramos traducida y publicada en 1763. Esta publicación se realizó en Sevilla, en la imprenta de Nicolás Vázquez, en la calle Génova, manteniendo los grabados originales de los Klauber, que presentan la maestría propia de este taller alemán.

Con posterioridad se publicó en otros lugares. Concretamente, en Valencia se edita en la imprenta de la viuda de Joseph Orta (Santiago Sebastián, "La Imprenta en Valencia como difusora del espíritu Rococó", en Rev. Cimal, núm. 2, 1979, pp. 34-36). (M. A. Roig i Torrentó, "Influencia de los grabados de los hermanos Klaubert en la capilla de la Mare de Deu deis Xolls en Sant Lorenç de Morunys -Lérida-", en Archivo Español de Arte, núm. 221, 1983, pp. 1-18.)

Es muy posible que la fácil difusión de esta obra influyera en la expansión del gusto rococó, sobre todo en las obras religiosas, y que no solamente este fenómeno tuviera lugar en la Península, sino que se transfiriera a América, llevado de la mano de las distintas órdenes religiosas, aunque probablemente fuesen los jesuitas y los capuchinos los que contribuyeran en mayor medida a la divulgación, sin perder de vista a la Orden Franciscana de los Observantes, que son en realidad los evangelizadores del Nuevo Mundo.

Pero ya en una época tan tardía, como la que nos ocupa, hablaremos de franciscanismo en términos generales.

Las relaciones que Sevilla tuvo siempre con América, el establecimiento, en el siglo XVIII, del Consulado de Indias en Cádiz y otras muchas circunstancias históricas, que no son del caso analizar, dan una vía fácil a la comprensión de que la difusión de esta obra fue por la vía atlántica, y no por la mediterránea.

Considerando, además, la ancestral piedad mariana se Sevilla y la promoción franciscana y dominica hacia el Santo Rosario y los Laudes de María, no es de extrañar que la expansión de esta devoción se extendiera hacia los nuevos países por la vía que indicábamos. De Sevilla a América.

Esta modalidad devocional, nos referimos a la Letanía Lauretana, permitiría que la obra de Dornn, perfectamente ilustrada, con unos grabados muy del gusto de la época, tuviese una gran aceptación, tanto en el Viejo Continente como en el Nuevo Mundo.

Contiene la edición de Sevilla cincuenta y seis grabados :firmados por Klauber, además de uno, representando a la Inmaculada Concepción, de origen francés y una ejecución inferior a los de los talleres alemanes.

La síntesis de la Letanía se representa en el primer grabado del libro, y aún estando firmado por Klauber, presenta una factura un tanto diferente de los restantes que se incluyen en la obra, diferencia que se puede comprobar incluso en la letrería de la firma de " Klauber Cath" (Los Católicos Klauber).

Esto nos lleva a pensar, sólo a título de suposición, que quizás este grabado sintético fuera el original o primitivo destinado a la ilustración del texto, y que inmediatamente después de la primera edición de 1750, se le añadieran los demás.

Por otra parte, la inspiración de este grabado parece ser que no corresponde a los capuchinos de Augsburgo, que fueron los que encargaron la obra, sino que fue un jesuita quien la diseñó, porque al pie de la misma, a la izquierda, aparece la inscripción. " R... tal. Probst. S.I. invent".

Las siglas S.I. son un indicativo claro de la filiación religiosa del autor del diseño.

En este primer grabado que nos ocupa, se expresan todos los Laudes de la Virgen, dentro de una composición plenamente barroca, conjugándose con toda maestría los atributos de las prefiguraciones del Antiguo Testamento alusivas a María y las invocaciones neotestamentarias.

Las referencias bíblicas, de las distintas invocaciones, están explicadas en el texto, de una manera ingenua muy característica de una obra devocional destinada a un público heterogéneo, pero son unas aclaraciones realizadas con rigor y justeza.

Estas meditaciones y alusiones las encontramos en cada uno de los grabados que ilustran la obra, pero no en el primero que es el que nos ocupa, pues en éste, con la misma intención sintética de la representación, sólo aparecen dos citas claves, tomadas de los Salmos: "Lingua mea meditabitur Laudem tuam" (Ps. 34) en el margen superior, y en el inferior "Ego autem semper sperabo, et addiciam super omnen laudem tuam" (Ps. 70). En ambas, la intención laudatoria de la Lauretana queda suficientemente plasmada.

Estos grabados de los Klauber (no sabemos si el primero tuvo la misma suerte) fueron muy pronto reproducidos por otros autores. Lucchesini para ilustrar la edición valenciana de la Letanía, que se imprimió en la imprenta de la viuda de Orga, en 1768 (vid. M. A. Roig i Torrentó, op. cit.,), ya lo utiliza. Pero los de los grabadores alemanes superan a todos en calidad.

En la síntesis que nos presenta la obra se puede reconocer fácilmente la maestría del diseñador y del grabador. En un espacio, de 15 por 11 cm., se explanan todos los atributos y advocaciones de María, dentro de una composición agilísima, basada en una forma piramidal, que mantiene en sus figuraciones el ritmo exacto de la recitación piadosa.

En el punto culminante, o sea en la cúspide de la pirámide, tenemos a la Santísima Trinidad, como compendio de las ocho primeras invocaciones preparatorias. A continuación, siguiendo la vertical. la figura de la Virgen, como centro del tema, y flanqueándola, una serie de imágenes y leyendas que la proclaman como Santa, como Madre, como Virgen y como Reina. En la parte inferior de la composición, pero sin perder la organización lineal, que acentúa la pirámide, aparecen las alegorías de "Conslatrix aflictorum", "Refugium pecatorum" y "Auxilium christianorum". En ambos lados, de la composición central, representaciones en sentido ascendente de los distintivos de: María, que en la parte derecha de la página van desde el "Salus infirmorum" hasta "Sedes Sapientiae", y en el margen de la izquierda desde el "Turris eburnea" hasta el "Agnus Dei".

En su totalidad, este grabado compuesto por treinta figuras, entre representaciones humanas y objetos inanimados, además de dos filacterias en las que se leen una serie de invocaciones, sintetiza los Laudes.

Los elementos figurativos aluden a las veintisiete alabanzas fundamentales, estando simplificadas las restantes, así como los Kyries.

Cada una de las imágenes, que se representan en el grabado, responden a la estilística del momento, tanto las figuras humanas como los restantes elementos, conformando unas escenas muy vivas y de gran movimiento, con paños ampulosos, escorzos fuertes y actitudes elegantes, que enriquecen el conjunto.

Las distintas piezas de orfebrería que se representan, como alegorías de la Virgen, por ejemplo, el "Vas Spirituale", el "Speculum Justitiae", etc., se acoplan perfectamente a las formas habituales en el siglo XVIII.

El resto de las imágenes, que nos proporciona el texto, tienen las mismas características de las que comentamos. En especial, algunas de ellas se extienden desde el punto de vista representativo a formas muy pensadas y que manifiestan el gusto del artista, su habilidad, y el interés que en este círculo de grabadores provoca la nueva concepción plástica.

Aunque en esta suscinta comunicación no debemos extendernos demasiado en el estudio de la obra de Dornn, no nos sustraemos a la tentación de mostrar algunos ejemplos gráficos, en correlación con el texto del predicador, que pueden servir de índice para comprender la trascendencia, que esta obrita de la Letanía Lauretana, pudo tener en el campo de la iconografía y de la iconología del s. XVIII.

Además de las láminas correspondientes a la inicial de la obra, que es la que ahora nos ocupa (lám. 1), y las que atañen a la introducción del libro, que aclaran su filiación, tanto en lugar de impresión como de cronología, añadimos el comienzo de la dedicatoria del devoto y anónimo traductor, en la que ya se proclama a la Inmaculada Concepción, como Patrona de España y de las Indias (láms. 2/ 3 / 4).

Independientemente, y fuera ya de la línea general de las consideraciones sobre la síntesis de la obra, incluimos tres grabados más, tornados casi al azar, pero que pueden servir como exponente de las características del libro.

Acompañamos a estos grabados de la transcripción fiel de las consideraciones del autor, que son las que a lo largo de la obra abren :las claves interpretativas de las representaciones gráficas, y manifiestan las. conexiones, aunque sea de forma muy reducida, entre las prefiguraciones del Antiguo Testamento y la exposición relativa al Nuevo Testamento.

Tomamos tres invocaciones que corresponden a la primera (Kyrie Eleyson), a la segunda (Christe Eleyson), y a la octava (Spiritu Sancte Deus) dentro de la Letanía Lauretana.

En todas ellas aparece la lectura de los textos bíblicos a los que responde la súplica y su figuración Así, en el primer Kyrie Eleison (lám. 5), aparece el texto de Habacub. 3., " Laudis ejus plena est terra". En el Christie Eleyson (lám. 6), está el texto de interpretación correspondiente al libro 3 de Reyes, 2., que comienza: "Petitionem unam parvulam...", y la tercera de las invocaciones, correspondiente a la octava de la Letanía, es la de Spiritus Sancte Deus (lám. 7), con el texto de Cantica Canticorum, 6., que dice: "Una est Columba mea, una est Matri suae, Electa genitrici suae".

Sin duda, el conjunto de la obra necesita un estudio completo, que posiblemente realizaremos en un plazo no demasiado largo.


ILUSTRACIONES

Lámina 1