|
||||||||||||||||||||||
Lógicamente,
el estudio de un programa iconográfico nunca puede desvincularse
del momento histórico en el que se produce y los mensajes que
se intentan transmitir con el mismo. Si esta afirmación puede
servir en general, será mucho más evidente cuando el programa
que se trate de estudiar esté desarrollado en una arquitectura
efímera; y la razón está precisamente en la inmediatez
de la misma, en su propio carácter circunstancial: puede ser
que se le levante -por otro motivo originariamente- en un momento en
el que haya unas circunstancias concretas que comunican y se aproveche
esa arquitectura; o que el propio motivo de la celebración -en
la que la arquitectura efímera se inscribe- sean esas circunstancias.
En cualquier caso, se levanta y se desmonta en un momento histórico
concreto, siendo, por lo tanto, un reflejo mucho más vivo y más
dependiente de su realidad concreta. Por
otra parte, la iconografía así desarrollada se inscribe
necesariamente dentro del marco de una celebración, tanto festiva
como -supuestamente- dolorosa, y a este apartado corresponderían
los túmulos levantados en las honras fúnebres de los personajes
más relevantes. Pero tanto en lo festivo como en lo fúnebre,
la arquitectura y su iconografía siempre van a tener un papel
áulico, matizado bien hacia lo religioso o bien hacia lo civil,
según el motivo de la celebración, pero teniendo en cuenta
que las diferencias serán mínimas, ya que ambos poderes
se respaldarán mutuamente, utilizando siempre un mismo tipo de
lenguaje, como hemos señalado, áulico, con el cual englobarán
- "capturándolo" fundamentalmente a través del
asombro- a todo el conjunto social -y nos estamos concretando en el
barroco- en un mismo proyecto absolutista y totalizador de pretensiones
trascendentes. Y lo que acabamos de decir, sería válido
en general, pero cuando la celebración responde a un hecho concreto,
hecho por el cual incluso el propio monarca manda hacer la celebración,
hay que destacar precisamente este aspecto, es decir, su carácter
impositivo implicando a los diferentes organismos que polarizan la vida
urbana. El papel transmisor de mensajes que adquiere entonces la iconografía
se va a mostrar aquí en toda su evidencia. Veamos
estos aspectos en las celebraciones que van a tener lugar en torno a
dos hechos coetáneos a los que interesa revestir -lógicamente
por parte de la monarquía- de gran trascendencia, ya que su importancia
se presentará como fundamental para el feliz desenvolvimiento
de la comunidad en su peregrinar hacia el más allá. En
las fiestas del Corpus, en Granada se realizan unas arquitecturas efímeras
que recubren los puntos claves de la ciudad. Este año, y teniendo
en cuenta la conquista, la idea fundamental que sigue toda la iconografía
utilizada por esa arquitectura, va a ser la del triunfo, el cual no
quedará meramente a nivel político, sino que asumirá
papeles de trascendencia al identificarlo con un triunfo de la religión
católica -aprovechando además una celebración religiosa-
contra los herejes -asimilando anglicanos con protestantes-. Por eso,
el altar del centro de la plaza de Bib-Rambla estará formado
por dos pisos de arcos triunfales, revestidos de trofeos de guerra y
coronas de laurel, todo rematado por una Fama alada tocando el clarín
y dispuesta para emprender el vuelo, saliendo de una gran granada con
la que se alude a la ciudad. Este conjunto rodea a una columna, con
todas las connotaciones de triunfo que ésta tiene, acentuadas
al elegir a la Virgen del Triunfo (la Inmaculada Concepción triunfante
en su columna) para presidir Plaza Nueva y la Virgen del Pilar (también
triunfante en la suya) en el Pilar del Toro, elegidas conscientemente,
según explica el mentor, por su carácter triunfal. En
el capitel de la columna de Bib-Rambla, se coloca la estatua de la Fe
con una custodia, no sólo por ser la fiesta del Corpus, sino
por reafirmar este sacramento frente a sus detractores herejes y, sobre
todo, porque es la religión -o mejor, el propio Dios- el que
ha impulsado esta victoria ya que era una guerra hecha en su provecho,
como se indicará en las propias inscripciones que acompañan
y explican la decoración. En el pedestal de la columna, en sus
gradas, se figuran tendidos y aprisionados soldados y marineros ingleses.
Esta columna estaba en el interior del cuerpo del altar, el cual tenía
por las caras internas de los arcos ocho láminas al temple que
representaban ocho conquistas hechas a los ingleses en América,
o bien por españoles o bien por franceses (1). Y en el exterior
de este cuerpo, en las esquinas, elegantes "gabinetes", en
cada uno de los cuales se coloca -sentado en un taburete, detrás
de adornada mesa-, un oficial inglés, como prisionero de honor.
El resto de la plaza Bib-Rambla se disponía como siempre en estas
celebraciones, formando con arcadas y bastidores cuatro calles embovedadas
que a su vez originaban un "quadrilongo" en cuyo centro estaba
el altar descrito. Sobre la arcada y dando al interior de la plaza,
en la llamada "vuelta de plaza", se colocaron lienzos pintados
al temple que representaban "varios trofeos de guerra, ataques
de Plazas marítimas y Castillos, batallas de tierra y de naves
en el mar, y en uno de los principales la Toma de Mahon y su castillo
de San Felipe". Rematando todo ello, había " Estátuas
de medio cuerpo, que representaban á Palas armada, á Semíramis,
Tomiris y Cenobia las unas; y las otras al Dios Marte, Achiles, Hector,
Diomedes, Scipion y otros Héroes guerreros, é intercalados
con dichas Estátuas los Escudos Reales y los de las Armas de
la Ciudad" (2). En
el interior de las calles, en los bastidores, se colocan los lienzos
apaisados de pintura, que desarrollaban el llamado "pensamiento",
distribuidos en ocho óleos y ocho temples que iban alternando.
Entre los lienzos, espejos y cornucopias, y encima de cada lienzo un
tarjetón para las citas textuales que explicaban y avalaban la
historia representada en la pintura. Debajo, otro tarjetón para
el texto alusivo en verso. En el primer lienzo, que se coloca a la entrada
de la plaza, por la Pescadería, se pone tradicionalmente la llamada
"clave", que lo va a ser para la interpretación de
todo el conjunto, siendo, por tanto, por aquí, por donde el paseante
debe iniciar el recorrido. Y haciendo alusión al lugar y a la
significación, se puso "un Lienzo grande al ólio,
que representaba mar y playa, en ella nuestro Señor señalando
á la parte diestra de un barco, en que estaban sacando una red
bien llena de peces San Pedro, San Juan y otros Apóstoles".
La "clave" se va a dar comentando esta imagen de la "pesca
milagrosa", de la que se dice que los Apóstoles sólo
pescan cuando Cristo les "dispensa su favor" porque "así
de Guerra ó Paz se logra empresa, / Que inspira Dios, ó
en que su Fe interesa". A continuación se añadirá
el siguiente verso: " De la Fe del Inglés mal satisfecho
/ El gran Carlos Tercero, Rey de España, / y no sufriendo / su
Christiano pecho, / No tanto el que poséa Nacion estraña
/ En sus tierras Dominio alguno, quanto / El que en un Pueblo donde
el Sacrosanto / Misterio se celebra, dominante / Su Cena haga tambien
el Protestante, / Su rito inutil el Indio ciego, / Y el Cismatico Griego
/ El suyo, siendo un Puerto de Christianos / asilo de piratas Africanos;
/ La guerra determina, y justa guerra, / Que le devuelva la usurpada
tierra; Para cuya árdua empresa, no fiando / Del valor sus Armas
solamente, / Manda en sus Reynos, que al Omnipotente / Y Dios de los
Exércitos clamando, / A1 exponerlo en la alta Eucharistia, /
Todo Vasallo suyo con fe pía, / Si religion y amor del Rey le
asiste, / Los socorros del cielo le conquiste. / Esta sólida
fe, que lo acrisola, / Premió aquel de los Reyes Soberanos, /
Pues rendida á sus armas Panzacola, / Echó al Ingles del
seno Mexicano / Como de otros Castillos; y aun confía / Que Gibraltar
se entregará algun día, / Como ya se ha rendido ultimamente
/ A1 fiel valor de la Española gente, / Y á la constancia
de su gran Caudillo, / Mahon y su fortisimo Castillo / De aqui es, o
pasagero, el Pensamiento, ,I Segun por todo el Circo te presento, /
y en medio la Coluna relevante, / La Eucharistia de Mahon triunfante"
(3). Así,
a través de los lienzos, se van comparando batallas tanto de
la época bíblica -de los israelitas contra sus enemigos-
como de la medieval española -cristianos contra moros-, inspirados
todos ellos por Dios, con las batallas de Carlos III, comparando incluso
Maon de Palestina, que aparece en la BiBlia (4), concedido por Josué
a Caleb, con Mahón de Menorca, porque siempre es la fe o Dios
en definitiva, moviendo a los respectivos caudillos. Finaliza la exposición
con un soneto en el que dice: "...Pues cuando en la Coluna (fiel
memoria) / El Triunfo exaltas de la Eucharistia, / De Mahon celebrando
la Victoria / concurres con tu Rey en la alegria, / Le muestras tu lealtad,
y das la gloria / Al Dios, que desconoce la Heregia" (5). El
lienzo con el que ya comienza a desarrollarse el tema propiamente dicho
en la plaza, será el siguiente, hecho al óleo: "El
Rey nuestro Señor Carlos Tercero armado, y dormido en su Trono,
y á su oído como inspirándole la Religion, que
se representaba por una Matrona en trage talar y velo transparente en
el rostro, ofreciendo con una mano al Rey un Escudo con resplandores,
y en él un Caliz sobrepuesta una Hostia resplandeciente, y con
la otra mano señalándole Castillos y Ciudades marítimas,
donde se veían tremoladas banderas Inglesas." Siguiente
lienzo, al temple: "Tiendas de campaña, y campo de noche,
y en la principal durmiendo Judas Macabeo vestido á la Romana
con celada, peto, gola, etc., y á su lado el Profeta Jeremias
entregandole una espada desnuda, que él recibia" (6). La
poesía que acompaña al primer lienzo, por boca de la Religión,
anima a Carlos a la conquista de tierras -anteriormente suyas- donde
la fe romana ha sido sustituida por el "rito anglicano", el
cual organiza "fiestas impías", estando además,
allí, "judíos" y "griegos cismáticos".
Para ello, la Religión ofrece en sueños a Carlos un escudo,
de igual forma que el profeta Jeremías le entrega una espada
a Judas Macabeo, animándole para entrar en combate contra Nicanor,
que había intentado atentar contra el templo de Dios. Segundo
lienzo al óleo: "Dos Matronas con corona y manto Real dándose
las manos, que representaban las dos Monarchías Españolas
y Francesa (de ésta era azul el manto y sembrado de Lises de
oro, el de aquélla de púrpura bordado de Castillos y Leones),
á las que se llegaba inclinada, como suplicando, otra Matrona
con corona de República; y para que significase la Holanda se
sostenía con una mano sobre un Escudo, en cuyo campo roxo había
un Leon rapante." Segundo
lienzo al temple: "Dos Reyes Hebreos con corona dandose las manos,
y otro que se llegaba inclinado como suplicante, tambien con corona,
y á la gentil. El Profeta Eliseo como predicandoles, manifestando
la accion con las manos, y en frente de él otro Hebreo que estaba
tocando una cytara" (7). Con
estos dos lienzos se establece un paralelismo entre la alianza hispano-francesa
y Holanda, país que por entonces estaba aliado a Francia, y la
alianza entre Joran, rey de Israel, Josafat, rey de Judá, y el
rey de Idumea, tributario de Josafat, alianza esta última bendecida
por Eliseo (8), para luchar y vencer a los Moabitas de igual forma que
la primera se organiza contra Inglaterra, bendecida también por
la divinidad. Tercer
lienzo al temple: "Campo de batalla de noche, y tiendas de campaña,
y en el aire precipitándose como para caer sobre los Reales un
Pan y una Espada." Cuarto
lienzo al óleo: "Campo de batalla de noche, y los Exércitos:
el uno vencedor y de poca gente, cuyos Soldados, unos estaban tocando
unas trompetas, y otros con la mano alzada teniendo una luz ó
antorcha, y en la otra mano la espada desnuda, y en el suelo se veian
tiestos como de vasos de barro quebrados. El otro Exército bien
numeroso peleando, y matandose unos á otros" (9). Con
estos tres lienzos se alude al episodio bíblico (10) en el que
Gedeón derrota a los Madianitas sorprendiéndoles de noche
en su campamento, asustándolos con el toque de trompetas y el
ruido de romper vasijas. Esta victoria se había predicho en el
sueño de un soldado del campamento madianita, en el cual, un
pan descendía hacia dicho campamento, arrasándolo. Este
pan es, según otro madianita, la espada de Gedeón y a
la vez, en nuestra decoración, se identifica con el pan del sacrificio
que ofrece Gedeón, siendo "panis fortium", asociándose
a " La España del Señor, y del Rey Carlos" (11). Cuarto
lienzo al temple: " En un campo al amanecer pueblo de Romanos,
y un poco apartado otro personage con corona, que denotaba al Rey Numa
á la Romana, el qual estaba con las manos y el rostro alzados
al Cielo, de donde venia precipitandose por el ayre un Escudo redondo
pequeño y resplandeciente." Quinto
lienzo al óleo: "Campo de los Israelitas en el Desierto,
dentro de cuyos Reales se veian caer vandadas de codornices, y á
la parte de afuera de dichos Reales, y al rededor de ellos, Hebreos
y Hebreas que estaban recogiendo el Maná, que como copos de nieve
caia del Cielo" (12). Tanto
con el escudo de la historia de Numa Pompilio como con el maná,
se está aludiendo al pan divino o Eucaristía. En el primer
caso, el escudo que caía del cielo quería significar,
además, "el futuro imperio / De Roma sobre el Mundo"y
era imagen del "Escudo divino / ... / con el qual mi Rey, quando
la Guerra / Emprende en honra y gloria / de su Dios, asegura la victoria"
(13). Quinto
lienzo al temple: "En una Hermita un Sacerdote diciendo Misa en
accion de elevar la Hostia, y oyendola un Capitan armado, con trage
á la Castellana antigua; y en el campo á la puerta de
la Hermita un Criado teniendo de la brida á un caballo blanco
ensillado, u escudo y una lanza." Con
estos dos lienzos se alude a la leyenda de Fernando Antolínez,
quien, yendo a combatir a los moros, paró antes en una ermita
a oír misa, siendo sustituido mientras tanto, en la batalla,
por un ángel quien "por él Dexará al Moro
escarmentado" (15). Sexto
lienzo al temple: "Una Carroza con tiro de caballos, algunos Guardias
de Corps delante á caballo, y el Rey nuestro Señor á
pie y descubierto, con una hacha alumbrando al Viático, que dentro
de la misma Carroza llevaba un Sacerdote" (16). Aquí
se hace referencia a un encuentro de Carlos III con el viático,
llevado a pie por un sacerdote, a como el rey le cedió su carroza
y marchó a su lado andando. En la letra: "Tambien a pie
el Catolico Monarca / Acompaña y alumbra á aquella Arca
/ Que desconoce el Luterano impio: / No dudes, ó Rey mio, / ...
/ Ser victorioso en esta Guerra justa, / Pues por la religion y culto
pio / Con que sirves Misterio tan profundo / Tuyos serán los
terminos del Mundo" (17). Séptimo
lienzo al óleo: "Dos Israelitas jóvenes robustos,
que llevaban atravesado en un palo ó vara gruesa un gran Racimo
de Uvas, acompañandolos y guiandolos otro Personage armado con
celada, etc.". Séptimo
lienzo al temple: "Dos Personages armados, que era el uno Caleb
y el otro Josué; este tenia en la mano una vara ó baston,
con el qual en un Mapa, que otro tenia extendido, estaba señalando
á Caleb una de las Ciudades de dicho Mapa, sobre la qual Ciudad
se leia esta palabra MAON" (18). Con
estos dos lienzos se alude a dos historias del mismo personaje, Caleb,
que fue mandado por Moisés a inspeccionar la Tierra Prometida
y que, a la vuelta, comenta: " Si agradamos a Yavé, El nos
hará entrar en esta tierra y nos la dará" (19); y
luego, de esta Tierra Prometida, recibe para su tribu, la de Judá,
una serie de sitios entre los que está la ciudad de Maon, por
supuesto, referida a otro punto geográfico, pero con el que se
hace una rápida identificación (20), estableciendo con
todo el conjunto un paralelismo con Carlos III. Octavo
lienzo al óleo: "Puerto, Plaza, y Castillo de Mahon: el
Exercito Español, y á su frente su General el Excelentisimo
Señor Duque de Crillon recibiendo prisionera la Guarnicion Inglesa
en accion de entregar las armas; y un Capitan, ú Oficial Gefe
Español tremolando en lo alto del Castillo la Vandera de España."
Victoria española corroborada por los siguientes versos que acompañan:
"Si su gran Religion inspiró a Carlos / Porque no haya en
su Reyno Secta impia, / La Guerra contra el Protestante fiero; / Si
al Frances y Español ha de juntarlos / Cytara de Jesus, La Eucharistia,
/ ... / Por esto... / Y el valor de su exercito y Caudillo, / Dueño
fue de Mahon y su Castillo" (21). Octavo
lienzo al temple: "El Rey David con su Corte, Levitas y Sacerdotes:
los Levitas con trompetas tocandolas, y otros con varios instrumentos
musicos: los Sacerdotes llevando en hombros el Arca del Testamento;
y el Rey David delante como guiandolos, y señalandoles al Monte
Sien y su Alcazar, donde iba á colocar el Arca" (22). Habiendo
llegado y habiendo sido tomada Jerusalén y ya instalados en ella,
se traslada el Arca al Tabernáculo de Sión con grandes
demostraciones de júbilo (23). De esta forma se establece un
paralelismo con la reimplantación de la "verdadera religión"
en Menorca que supone la conquista, glorificando con ello como punto
final de la decoración, la propia toma. También
en el interior de las calles y en el centro de cada una de ellas, se
colocaron, en cuatro nichos, las cuatro estatuas que representaban las
cuatro partes del mundo, acompañadas de inscripciones en las
que se rinde pleitesía a Carlos III por su gran fe, que es lo
que le ha llevado al triunfo. Pero
si todo esto había sido por la toma de Menorca, el 3 de septiembre
de 1783 se firma el tratado de Versalles, del cual va a interesar destacar
el aspecto referente a la paz con Inglaterra. Y además, por las
mismas fechas, tiene lugar el nacimiento de dos nietos gemelos -Carlos
y Felipe- de Carlos III que, después de dos hijos varones muertos
de Carlos IV, asegurarían la descendencia (24): ambos acontecimientos
se unirán en un mismo motivo celebrativo, ordenado de forma muy
detallada por el rey a los distintos organismos (25), y que, por supuesto,
se traducirá en una iconografía cargada de connotaciones
trascendentes. El
mismo rey señala en su Real Orden el aspecto de anuncie de los
anteriores sucesos al pueblo por lo que, lógicamente, convendrá
comunicarlos con la solemnidad proporcionada a la importancia de que
se les quiera revestir. Aparte de la obligatoriedad de la celebración
que evidenciará, junto con los detalles siguientes, el dirigismo
en la fiesta, esta Real Orden va a señalar, incluso, aspectos
concretos de la misma, como duración y colocación de luminarias,
celebraciones de acción de gracias a Dios, música, tipo
de diversiones, obligación de dar limosnas y dotes a pobres por
parte de distintas asociaciones y gremios..., reduciendo a pura propaganda
política aspectos que en principio y aparentemente, no debían
ser más que lúdicos. Y aquí volvemos a la iconografía
como parte fundamentalísima en este lenguaje. Llevados a cabo
los distintos actos señalados en la Real Orden por los organismos
correspondientes, la Real Maestranza -que siempre se ha destacado en
festejar los asuntos tocantes a la familia real-, organiza una celebración
en la que -como en todas las que ella organiza- parte fundamental será
su propio realce, como cuerpo por excelencia representativo de la nobleza
granadina. Ciñéndonos a los aspectos iconográficos,
hay que observar la decoración colocada en la Plaza del Triunfo,
donde tradicionalmente tienen lugar las celebraciones -siempre de corte
feudal- que la Maestranza realiza. Aquí, y configurando unos
espacios cerrados en los que se van a desarrollar distintos tipos de
juegos de cañas y toros, se colocan en el testero principal los
retratos del rey -Carlos III-, de sus hijos -el futuro Carlos IV y M.ª
Luisa-, enmarcados en columnas que sostenían los nombres de los
infantes gemelos. Todo ello dentro de una estructura arquitectónica
clásica, con la que se alude -expresamente por el mentor- al
sentido triunfal romano. De este lenguaje triunfal no quedan al margen
las ocho pirámides que se levantan, con inscripciones en latín
que referidas a la paz, a la verdadera religión reinstaurada
en Menorca, a los gemelos y a la sucesión que representan. A
este espacio llega una elegante comitiva de la que resalta un carro
triunfal -avalando el sentido de triunfo clásico, antes citado
y ricamente adornado- en el que se transportaba el retrato del rey hasta
el lugar preparado para el mismo en la Plaza del Triunfo. Este retrato
era llevado por un joven, armado como Marte, en su mano derecha, mientras
en la izquierda llevaba una lanza. "La alegoría del Carro
en que se procuraron significar los dos dignos objetos de estos regocijos
era el Mar en bonanza al solo aspecto del Sol, en el lleno de sus brillos,
que auyentaba unos glovos de nubes, con el mote: "Sat est, ut aspiciat"
(que se podía traducir por "Basta que mire"): Symbolo
expresivo del Rey nuestro Señor, que al punto que se dejó
ver benigno, desde la elevacion de su Trono, disipando sus contrarios,
que le tenian como eclypsado, serenó por medio de la mas honrosa
Paz, las turbulencias del Reyno: En medio de lo plácido de las
ondas, se registraba una hermosa Nave, en cuyas Entenas aparecian los
fuegos Castor, y Polux Meteoro, que despues de la tormenta, denota la
mas cierta serenidad con el mote: "Fraterna luce quiescunt"
(que se podría traducir por: "Con la fraterna luz calman
las olas"). Expresion clara del Nacimiento de los Señores
Infantes Carlos y Felipe, quienes aparecieron juntos como signos felicisimos
de la tranquilidad de la Monarquia, en el dichoso tiempo de la conclusion
de las paces" (26), comenta el mentor, refiriéndose a la
decoración emblemática del carro. A
propósito de las referencias mitológicas, señalamos
cómo el lenguaje áulico se apoya más en ellas,
en las celebraciones de origen civil, sin que ello, en ningún
momento, constituya una diferencia fundamental, al menos en lo que respecta
al siglo XVIII granadino. Y junto a estos aspectos destacables iconográficamente, habrá toda una serie de cuestiones de ritual -que van desde la utilización de la música, de los fuegos de artificio, la compañía de Granaderos del Regimiento Provincial haciendo guardia a los retratos, etc.- con todas las que se conseguirá utilizar a la fiesta como uno de los elementos más sutiles de dominación y perpetuación del régimen, a través de la aparatosidad, del asombro y de las continuas connotaciones de trascendencia.
(2) Op. cit., p. 4. (3) Op. cit., p. 11. (4) Josué, cap. XV, vers. 13-55. (5) La conquista..., p. 32. (6) Op. cit., p. 13. (7) Op. cit., p. 15. (8) Reyes, 1. IV, cap. III. (9) La conquista..., p. 18. (10) Jueces, cap. VII. (11) La conquista..., p. 17. (12) Op. cit., p. 20. (13) Op. cit., p. 19. (14) Op. cit., p. 22. (15) Op. cit., p. 21. (16) Op. cit., p. 22. (17) Op. cit., p. 23. (18) Op. cit., p. 24. (19) Números 13, v. 8. (20) Josué, cap. X, vs. 13-55. (21) La conquista..., p. 26. (22) Op. cit., p. 27. (23) Reyes II, cap. 6; y Paralipomenos I, cap. 15. (24) Estos infantes gemelos morirían a los pocos meses, pocos meses antes del nacimiento del que sería Fernando VII. (25) Capilla Real: Cabildo 12 de noviembre de 1783; Catedral: Cabildo extraordinario 10 de noviembre de 1783; Ayuntamiento: leg. 907, año 1783; Chancillería: 321, 4369, 3, 1784. (26) "Breve descripción de los festejos con que el Real Cuerpo de Maestranza de Granada celebró el feliz nacimiento de los serenísimos infantes gemelos Don Carlos, y Don Felipe y la conclusión del tratado definitivo de Paz con la Gran Bretaña. En los días 25, y 26 de Septiembre de 1784. Con licencia: Impreso en Granada en la Imprenta Real.", p. 6.
|
|||||||||