CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo II - 3. 1989
 

 

HÉRCULES EN LA DECORACIÓN ALCARREÑA DEL RENACIMIENTO (una visión de la iconografía de Hércules en el Alto Renacimiento)

Teresa Fernández Madrid

En La Alcarria tiene lugar durante el Renacimiento un extraordinario florecimiento de la arquitectura y la decoración debido al mecenazgo ejercido por la poderosa familia de los Mendoza, linaje de origen alavés establecido en Guadalajara durante los siglos medievales.

El patronato nobiliario surge en buena medida como una emulación de los ideales de la Corona, un deseo de alcanzar la fama póstuma a través de la construcción de edificios dotados de una elevada renta y de importantes bienes materiales, y un afán por identificarse con los grandes héroes de la Antigüedad, entre los cuales Hércules constituía un ejemplo interesante a considerar (1).

El humanismo como corriente cultural a la que se vinculó la nobleza española, tendió a la exaltación de la "virtus clásica", de la cual Hércules se convirtió en prototipo. Como estuvo muy vinculado a España y a la monarquía, podemos comprender que el héroe y sus famosos trabajos se encuentren representados en edificios tales como el Palacio Zaporta de Zaragoza, la Generalidad de Valencia, el Castillo de La Calahorra en Guadix e incluso en el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Estos ejemplos pueden inscribirse en una corriente internacional de atracción por el tema del héroe clásico. Por citar sólo un ejemplo, en el retrato de Erasmo de Rotterdam, pintado por Holbein, el humanista apoya sus manos sobre un libro que alude a los doce trabajos de Hércules.

Centrándonos ya en la preferencia hispana por el mito de Hércules, debemos referirnos a la Crónica General de España escrita por Florián de Ocampo en 1543. En esta obra se menciona que Hércules entró por tierra en Cádiz, remontó el Guadalquivir, levantó un monumento en Sevilla y conquistado el territorio dejó por rey a su hijo Hispalo y años más tarde, después de la muerte de su vástago, volvió a España y fundó Urgel, Vich y Tarazona. Cuando falleció Heracles, los españoles celebraron sus exequias con un monumento constituido por dos columnas de oro y plata en cuyos capiteles altos escribieron el epitafio de su divinidad (2).

Con anterioridad a la crónica citada, en el libro de Alexandre se alude también a la historia del héroe tan vinculado al nacimiento de España en los términos siguientes:

"Dos historias principales hechas por buen pintor una fue la de Hércules en el Gran Campeador Niñuelo era Hércules, menos que un mozuelo casi no abría los ojos, dormía en su brazuelo comprendió su madrastra el poder del chicuelo y a la madre del niño quiso llevarle dinero le puso dos serpientes queriéndole ahogar comprendió el niño entonces no lo querían matar extendió sus manos hasta ellas apegar y las ahogó ambos" (3).

El tema de Heracles se asocia a la decoración de la tienda y el escaño de Alejandro, Magno. Con lo cual podemos apreciar que la búsqueda de un prototipo heroico en la Antigüedad fue norma generalizada.

En el siglo XV, Enrique de Villena le dedicó sus Doce trabajos, y en la centuria siguiente Pérez de Moya nos dirá que por "Hércules se entiende la victoria sobre los vicios y el levantamiento del ánima de las cosas materiales y en sentido tropológico el hábito de la virtud y en sentido físico es el sol y sus doce trabajos los signos del Zodíaco (...) La fortaleza de Hércules fue del ánima y no del cuerpo, con lo cual venció todos aquellos apetitos desordenados, los cuales siendo rebeldes a la razón como ferocísimos monstruos, turban al hombre, le molestan y fatigan (...) por ser grande amador de la virtud le pusieron vestido de una piel de león. La maza denota el deseo de prudencia y saber. Gracias a estas virtudes amansa al dragón y toma las tres pomas de oro, libra las tres potencias del alma del apetito sensual que es el dragón que trabaja por no dejar ninguno cogerlas y esa es la tentación de la engañosa blandura con que el demonio nos engaña (...); así, para que Hércules venza a Antheo hay que apartarle de su tierra, quiere decir apartar ocasiones, conversaciones y viandas cálidas porque la codicia o deseo carnal se dice ser hija entendida por Antheo" (4).

Luis Vives sostenía que antiguamente se solía colocar en la puerta del palacio la figura de Hércules porque "no dexaba entrar ni a males ni a malos" (5). La mitología era conocida de esta manera por todos los grandes señores del siglo XVI y el personaje al que nos referimos, por sus elevadas cualidades y fortaleza ante el vicio tenía una connotación personalista: adalid de la virtud, podía aceptarse como modelo de "miles christianus", prefiguración de Cristo, y en nuestro país antepasado directo de los monarcas a quienes les resultaba fácil identificarse con el héroe clásico (6).

Con este ambiente puede comprenderse el desarrollo del tema iconográfico de Hércules predestinado a ser vencedor en el plano de lo esencial por la fuerza de su poder y de su espíritu venciendo monstruos, trabajos impuestos y desarrollando un combate liberador de los vicios corporales, la tiranía y la decadencia. En todas sus simbólicas batallas Heracles resulta ganador y despojado de toda imperfección. La imagen del vencedor permanecerá alejada de toda alteración y todo envejecimiento: los hispanos lo adoptaron como emblema decorativo en palacios y decoraciones efímeras destinadas a la recepción de los monarcas. El trabajo de Hércules tendrá su premio: una vez divinizado se casará con Hebe, la diosa que sirve néctar y ambrosía a las divinidades el Olimpo, símbolo de las cualidades sublimes, hija de Hera y ejemplo de la reconciliación que Heracles ha alcanzado por los tormentos y la victoria final (7).

A Hércules le vemos en el Palacio de La Calahorra con el brazo derecho doblado tras el cuerpo, y el izquierdo apoyado en la clava. Se trata de una representación del Hércules Farnesio de Lisipo, cuyo dibujó inspirador se en cuentra en el Codex Escurialensis, traído a España por Diego Hurtado de Mendoza (8). En una inscripción al pie de la imagen puede leerse:"DEL CHARDINALE DDE SIENA TROVATO IN MONTE CHAVALLO / NELA CHÁPELA D'ERCOLE." La escultura antigua fue regalada al cardenal Piccolomini, pero en la mitad del siglo XVI pasó a la colección del cardenal Carpi (9). En el otro lado de la portada está Apolo. La relación entre ambos personajes puede establecerse en base a que Heracles cometió un crimen involuntario y consultó al Oráculo de Delfos para realizar los doce trabajos y Apolo le prometió que si los lograba llevar a término, conseguiría la inmortalidad. De ahí que en el
pensamiento cristiano los trabajos sean las pruebas del alma que se libera del cuerpo hasta alcanzar la apoteosis final.

Hércules en La Calahorra es la expresión del poder del constructor del palacio, el levantisco marqués de Cenete, hijo del cardenal Mendoza, los trabajos, el deseo de alcanzar el favor de los principales miembros de la familia Mendoza -sobre todo los duques del Infamado y condes de Tendilla- y del propio emperador Carlos. Y a este proceso contribuiría la presencia de artistas italianos trabajando en el palacio y el acopio de textos clásicos existentes en su biblioteca (10).

Además del ejemplo citado del marqués de Cenete, los restantes títulos del linaje mendocino se apropiaron del símbolo de Hércules y lo desarrollaron ampliamente en la Sala de los Salvajes en el palacio del Infamado, en el altar de Santa Librada de la catedral de Sigüenza -en cuya tabla central hay una arquitectura con cuatro escenas de Hércules, en especial la de Caco robando los toros y la del león de Nemea que aluden a la vida ascética y pura de la santa- y en la portada de la parroquia de Mondéjar con una disposición iconográfica muy similar a la del palacio de La Calahorra y a la de la Alhambra de Granada, ciudad en la cual residieron los marqueses de Mondéjar en calidad de alcaides perpetuos. Esta última representación es la más original: al disponerse en la portada meridional de esta iglesia, se puede corresponder con los signos del Zodíaco de la entrada principal, con la exaltación de la santa titular en un tímpano avenerado y la propia glorificación del mecenazgo que se plasma en la decoración heráldica de las dos fachadas y la torre, como en la imagen triunfante del héroe cuyas cualidades le asimilan a un salvador que con sus trabajos consiguió la inmortalidad (11).

Además de en las obras alcarreñas, Hércules figura en el coro de las catedrales de Málaga y Almería, en el palacio episcopal de Segovia (12), en la iglesia del Salvador de Úbeda -como espíritu fuerte que triunfa contra el pecado-. Los ayuntamientos le honran como fundador de la ciudad -Tarazona-, los nobles le adoptan como antepasado -Casa Zaporta de Zaragoza- o como divisa -palacio del Viso del Marqués-, la monarquía lo convierte en emblema personalista y los poetas le glorifican como el héroe más meritorio del Olimpo (13).

Toda esta iconografía se vincula a una corriente general que convierte la imagen visual en una metáfora ilustrada de un concepto superior: el de la virtud y poder que todo buen mecenas aspiraba conseguir.

NOTAS

(1) A. Chastel, Arte y Humanismo en Florencia en tiempos de Lorenzo el Magnífico, Madrid, Cátedra, 1982.

(2) D. Angulo, "La mitología en el arte español del Renacimientos, B.R.A.H., 1952.

(3) Anónimo, Libro de Alexandre, Madrid, Castalia, 1985, p. 336.

(4) Pérez de Moya, Philosophia secreta, Madrid, 1582, lib. IV, cap. 9.

(5) Vid. V. Lleó Cañal, Nueva Roma, Sevilla, 1979.

(6)E. Panofsky, El significado en las artes visuales, Madrid, Alianza Forma, 1985.

(7) Vid. P. Diel, El simbolismo en la mitología griega, Barcelona, 1976, p. 37.

(8) Vid. S. Sebastián, "Los grutescos del palacio de La Calahorra", Goya; Egger, Codex escurialensis, 1902, f. 37.

(9) Ángulo, op. cit., supra, nota 2.

(10) F. J. Sánchez Cantón, La biblioteca del marqués de Cenete, Madrid, 1948.

(11) Los trabajos de Hércules tienen un matiz simbólico: el león de Nemea alude al rito de la coronación en Grecia y Asia Menor, la cierva de Celina, la persecución de la Sabiduría, el jabalí de Erimanto alude al combate de gigantes y de las tinieblas, los establos de Angias a las tareas del rey, las aves de Estinfalo al triunfo sobre el vicio, el toro de Creta a la fertilización de la tierra, las yeguas de Diomedes, manzanas de las Hespérides y la Hidra son las tareas encomendadas al candidato a rey; Anteo e Hipólita son males vencidos.

(12) Se dice que Hércules e Hispan construyeron el acueducto de Segovia y se le representa dialogando con otros personajes de forma similar a como lo mandaron hacer los duques de Alcalá.

(13) Divisas de Juan de Arguijo recogido por Lleó y Cañal. Op. cit.


ILUSTRACIONES

LÁMINA 1 - LÁMINA 2 - LÁMINA 3