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En La Alcarria tiene lugar durante el
Renacimiento un extraordinario florecimiento de la arquitectura y la
decoración debido al mecenazgo ejercido por la poderosa familia
de los Mendoza, linaje de origen alavés establecido en Guadalajara
durante los siglos medievales. El patronato nobiliario surge en buena
medida como una emulación de los ideales de la Corona, un deseo
de alcanzar la fama póstuma a través de la construcción
de edificios dotados de una elevada renta y de importantes bienes materiales,
y un afán por identificarse con los grandes héroes de
la Antigüedad, entre los cuales Hércules constituía
un ejemplo interesante a considerar (1). El humanismo como corriente cultural
a la que se vinculó la nobleza española, tendió
a la exaltación de la "virtus clásica", de la
cual Hércules se convirtió en prototipo. Como estuvo muy
vinculado a España y a la monarquía, podemos comprender
que el héroe y sus famosos trabajos se encuentren representados
en edificios tales como el Palacio Zaporta de Zaragoza, la Generalidad
de Valencia, el Castillo de La Calahorra en Guadix e incluso en el Salón
de Reinos del Palacio del Buen Retiro. Estos ejemplos pueden inscribirse
en una corriente internacional de atracción por el tema del héroe
clásico. Por citar sólo un ejemplo, en el retrato de Erasmo
de Rotterdam, pintado por Holbein, el humanista apoya sus manos sobre
un libro que alude a los doce trabajos de Hércules. Centrándonos ya en la preferencia hispana por el mito de Hércules, debemos referirnos a la Crónica General de España escrita por Florián de Ocampo en 1543. En esta obra se menciona que Hércules entró por tierra en Cádiz, remontó el Guadalquivir, levantó un monumento en Sevilla y conquistado el territorio dejó por rey a su hijo Hispalo y años más tarde, después de la muerte de su vástago, volvió a España y fundó Urgel, Vich y Tarazona. Cuando falleció Heracles, los españoles celebraron sus exequias con un monumento constituido por dos columnas de oro y plata en cuyos capiteles altos escribieron el epitafio de su divinidad (2). Con anterioridad a la crónica citada, en el libro de Alexandre se alude también a la historia del héroe tan vinculado al nacimiento de España en los términos siguientes: "Dos historias principales hechas por buen pintor una fue la de Hércules en el Gran Campeador Niñuelo era Hércules, menos que un mozuelo casi no abría los ojos, dormía en su brazuelo comprendió su madrastra el poder del chicuelo y a la madre del niño quiso llevarle dinero le puso dos serpientes queriéndole ahogar comprendió el niño entonces no lo querían matar extendió sus manos hasta ellas apegar y las ahogó ambos" (3). El tema de Heracles se asocia a la decoración
de la tienda y el escaño de Alejandro, Magno. Con lo cual podemos
apreciar que la búsqueda de un prototipo heroico en la Antigüedad
fue norma generalizada. En el siglo XV, Enrique de Villena le dedicó
sus Doce trabajos, y en la centuria siguiente Pérez de
Moya nos dirá que por "Hércules se entiende la victoria
sobre los vicios y el levantamiento del ánima de las cosas materiales
y en sentido tropológico el hábito de la virtud y en sentido
físico es el sol y sus doce trabajos los signos del Zodíaco
(...) La fortaleza de Hércules fue del ánima y no del
cuerpo, con lo cual venció todos aquellos apetitos desordenados,
los cuales siendo rebeldes a la razón como ferocísimos
monstruos, turban al hombre, le molestan y fatigan (...) por ser grande
amador de la virtud le pusieron vestido de una piel de león.
La maza denota el deseo de prudencia y saber. Gracias a estas virtudes
amansa al dragón y toma las tres pomas de oro, libra las tres
potencias del alma del apetito sensual que es el dragón que trabaja
por no dejar ninguno cogerlas y esa es la tentación de la engañosa
blandura con que el demonio nos engaña (...); así, para
que Hércules venza a Antheo hay que apartarle de su tierra, quiere
decir apartar ocasiones, conversaciones y viandas cálidas porque
la codicia o deseo carnal se dice ser hija entendida por Antheo"
(4). Luis Vives sostenía que antiguamente se solía
colocar en la puerta del palacio la figura de Hércules porque
"no dexaba entrar ni a males ni a malos" (5). La mitología
era conocida de esta manera por todos los grandes señores del
siglo XVI y el personaje al que nos referimos, por sus elevadas cualidades
y fortaleza ante el vicio tenía una connotación personalista:
adalid de la virtud, podía aceptarse como modelo de "miles
christianus", prefiguración de Cristo, y en nuestro país
antepasado directo de los monarcas a quienes les resultaba fácil
identificarse con el héroe clásico (6). Con este ambiente puede comprenderse el desarrollo del
tema iconográfico de Hércules predestinado a ser vencedor
en el plano de lo esencial por la fuerza de su poder y de su espíritu
venciendo monstruos, trabajos impuestos y desarrollando un combate liberador
de los vicios corporales, la tiranía y la decadencia. En todas
sus simbólicas batallas Heracles resulta ganador y despojado
de toda imperfección. La imagen del vencedor permanecerá
alejada de toda alteración y todo envejecimiento: los hispanos
lo adoptaron como emblema decorativo en palacios y decoraciones efímeras
destinadas a la recepción de los monarcas. El trabajo de Hércules
tendrá su premio: una vez divinizado se casará con Hebe,
la diosa que sirve néctar y ambrosía a las divinidades
el Olimpo, símbolo de las cualidades sublimes, hija de Hera y
ejemplo de la reconciliación que Heracles ha alcanzado por los
tormentos y la victoria final (7). A Hércules le vemos en el Palacio de La Calahorra
con el brazo derecho doblado tras el cuerpo, y el izquierdo apoyado
en la clava. Se trata de una representación del Hércules
Farnesio de Lisipo, cuyo dibujó inspirador se en cuentra en el
Codex Escurialensis, traído a España por Diego
Hurtado de Mendoza (8). En una inscripción al pie de la imagen
puede leerse:"DEL CHARDINALE DDE SIENA TROVATO IN MONTE CHAVALLO
/ NELA CHÁPELA D'ERCOLE." La escultura antigua fue regalada
al cardenal Piccolomini, pero en la mitad del siglo XVI pasó
a la colección del cardenal Carpi (9). En el otro lado de la
portada está Apolo. La relación entre ambos personajes
puede establecerse en base a que Heracles cometió un crimen involuntario
y consultó al Oráculo de Delfos para realizar los doce
trabajos y Apolo le prometió que si los lograba llevar a término,
conseguiría la inmortalidad. De ahí que en el Hércules en La Calahorra es la expresión
del poder del constructor del palacio, el levantisco marqués
de Cenete, hijo del cardenal Mendoza, los trabajos, el deseo de alcanzar
el favor de los principales miembros de la familia Mendoza -sobre todo
los duques del Infamado y condes de Tendilla- y del propio emperador
Carlos. Y a este proceso contribuiría la presencia de artistas
italianos trabajando en el palacio y el acopio de textos clásicos
existentes en su biblioteca (10). Además del ejemplo citado del marqués
de Cenete, los restantes títulos del linaje mendocino se apropiaron
del símbolo de Hércules y lo desarrollaron ampliamente
en la Sala de los Salvajes en el palacio del Infamado, en el altar de
Santa Librada de la catedral de Sigüenza -en cuya tabla central
hay una arquitectura con cuatro escenas de Hércules, en especial
la de Caco robando los toros y la del león de Nemea que aluden
a la vida ascética y pura de la santa- y en la portada de la
parroquia de Mondéjar con una disposición iconográfica
muy similar a la del palacio de La Calahorra y a la de la Alhambra de
Granada, ciudad en la cual residieron los marqueses de Mondéjar
en calidad de alcaides perpetuos. Esta última representación
es la más original: al disponerse en la portada meridional de
esta iglesia, se puede corresponder con los signos del Zodíaco
de la entrada principal, con la exaltación de la santa titular
en un tímpano avenerado y la propia glorificación del
mecenazgo que se plasma en la decoración heráldica de
las dos fachadas y la torre, como en la imagen triunfante del héroe
cuyas cualidades le asimilan a un salvador que con sus trabajos consiguió
la inmortalidad (11). Además de en las obras alcarreñas, Hércules
figura en el coro de las catedrales de Málaga y Almería,
en el palacio episcopal de Segovia (12), en la iglesia del Salvador
de Úbeda -como espíritu fuerte que triunfa contra el pecado-.
Los ayuntamientos le honran como fundador de la ciudad -Tarazona-, los
nobles le adoptan como antepasado -Casa Zaporta de Zaragoza- o como
divisa -palacio del Viso del Marqués-, la monarquía lo
convierte en emblema personalista y los poetas le glorifican como el
héroe más meritorio del Olimpo (13). Toda esta iconografía se vincula a una corriente general que convierte la imagen visual en una metáfora ilustrada de un concepto superior: el de la virtud y poder que todo buen mecenas aspiraba conseguir. NOTAS (1) A. Chastel, Arte y Humanismo en Florencia en tiempos de Lorenzo el Magnífico, Madrid, Cátedra, 1982. (2) D. Angulo, "La mitología en el arte español del Renacimientos, B.R.A.H., 1952. (3) Anónimo, Libro de Alexandre, Madrid, Castalia, 1985,
p. 336. (5) Vid. V. Lleó Cañal, Nueva Roma, Sevilla, 1979. (6)E. Panofsky, El significado en las artes visuales, Madrid, Alianza Forma, 1985. (7) Vid. P. Diel, El simbolismo en la mitología griega, Barcelona, 1976, p. 37. (8) Vid. S. Sebastián, "Los grutescos del palacio de La Calahorra", Goya; Egger, Codex escurialensis, 1902, f. 37. (9) Ángulo, op. cit., supra, nota 2. (10) F. J. Sánchez Cantón, La biblioteca del marqués de Cenete, Madrid, 1948. (11) Los trabajos de Hércules tienen un matiz simbólico: el león de Nemea alude al rito de la coronación en Grecia y Asia Menor, la cierva de Celina, la persecución de la Sabiduría, el jabalí de Erimanto alude al combate de gigantes y de las tinieblas, los establos de Angias a las tareas del rey, las aves de Estinfalo al triunfo sobre el vicio, el toro de Creta a la fertilización de la tierra, las yeguas de Diomedes, manzanas de las Hespérides y la Hidra son las tareas encomendadas al candidato a rey; Anteo e Hipólita son males vencidos. (12) Se dice que Hércules e Hispan construyeron el acueducto de Segovia y se le representa dialogando con otros personajes de forma similar a como lo mandaron hacer los duques de Alcalá. (13) Divisas de Juan de Arguijo recogido por Lleó y Cañal. Op. cit. ILUSTRACIONES LÁMINA 1 - LÁMINA 2 - LÁMINA 3
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