CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo II - 3. 1989
 

 

APROXIMACIÓN A LA LECTURA ICONOGRÁFICA DE LA "PUERTA DE MARI CHAVES"

María Ángeles D. Gutiérrez García

Ubicada en la actualidad en el Museo de Bellas Artes y usada como cierre de una pequeña dependencia, Comisión de Monumentos, que alberga un importante número de textos bibliográficos y documentales.

Desde la inauguración del centro, en abril de 1.910, la puerta forma parte del lote de obras artísticas que se trasladaron del antiguo palacio del Contraste, hoy desaparecido, al nuevo edificio.

En los inventarios generales de obras no aparece hasta el año 1973. La última descripción que de ella se ha hecho figura en Historia y guía del Museo de Murcia. Sección de Bellas Artes. Publicación de J. Martínez Calvo (Ed. Regional de Murcia, Murcia, 1986), donde únicamente se reseña: "PUERTA. Anónimo siglo XVI. Renacentista. Madera esculpida en relieve. 2,381,40. Procede de la casa de la pitonisa Mari Chaves que estuvo situada, en su lugar de origen, entre las calles de Santa Catalina y Platería."

No existe ninguna referencia bibliográfica al estudio de esta pieza, aunque sí al de la supuesta dueña, Mari Chaves, judaizarte que fue sancionada por la Inquisición hacia 1720 y que forma parte, hoy, del folclore popular murciano. Díaz-Cassou, erudito y cronista de la ciudad, al revisar algún auto de fe de 1722, localiza los nombres de Melo y Rosario Rodríguez condenados a adjurar de su pecado confiscándoles, con aviso ¿le cárcel, todos sus bienes. Juan García Abellán, en La otra Murcia del siglo XVIII, apunta, con todo detalle, el asunto por el que los hermanos Melo y Mari Chaves fueron encartados por judaizantes. La familia de ambos, de origen portugués, se establece en Murcia en los últimos decenios del siglo XVII. La revista murciana Efemérides (año 1924) recoge con fecha de 17 de mayo de 1722: " ... fueron quemados junto al Molino de las Coronas los célebres Melo y Mari Chaves".

Si cronológicamente la hermosa puerta se aleja del personaje, el carácter críptico y aparentemente contradictorio de ambas las une en el tiempo, en la historia.

Trátase de una singular pieza de dos hojas, gira sobre goznes y su doble estructura es sencilla: hacia el interior se organiza por simples peinazos y cuarterones, al exterior se muestra como superficie acasetonada. Cierra en arco mixtilíneo; el interior del mismo se divide en dos zonas que cobijan los relieves de dos animales afrontados. De proporción inferior es toda una serie de plaquitas talladas, veinte en total, encajadas en sus correspondientes cuarteles poligonales; éstos se organizan en cinco hileras horizontales y agrupados de dos en dos (cada hoja presenta diez figuras). Los espacios entre casetones se rellenan con decoración floral tallada. El margen inferior se remata, siguiendo la disposición general de polígonos, con cuatro hexágonos tallados en su interior.

DESCRIPCIÓN PREICONOGRÁFICA

La identificación de las imágenes y su contenido temático se agruparán en otro apartado siguiendo criterios de parentesco formal o estilo, sin seguir una lectura convencional. En esta primera fase se intentará describir ordenadamente aquello que aparece en el texto.

-Fig. 1. Rostro de perfil. Junto a su boca hay un vástago flordelisado. El espacio que rodea a la figura principal queda invadido por toda una serie de motivos vegetales que la enmascaran. En la parte inferior, cuerno del que parece surgir toda la composición.
-Fig. 2. Figura humana, de perfil. Captada en la realización de un ejercicio gimnástico. El cabello, recogido en la parte posterior de la cabeza, acentúa el sentido del movimiento.
-Fig. 3. Dos cuernos o antorchas recercan un elemento inidentificable; su forma es de víscera y se une a las cornas mediante dos tramos rectos traqueados y elementos vegetales.
-Fig. 4. Representación lateral de un cuadrúpedo. Vaca. Cabeza de frente. En el margen inferior izquierdo, talla vegetal.
-Fig. 5. Cabeza de animal; visión frontal. Como en el resto de las figuras, la temática vegetal ocupa un lugar preeminente.
-Fig. 6. Rostro humano orlado de cintas y roleos fitomorfos.
-Fig. 7. Cuadrúpedo. Magnificación del elefante. Excrecencias vegetales en las extremidades. Perfecta adecuación al marco.
-Fig. 8. Animal fantástico. Como el anterior, ofrece una visión lateral. Apéndices de hojas y roleos.
-Fig. 9. Figura humana, desnuda. Porta un cuerno de la Abundancia. Intento de captar el sentido de la profundidad. Actitud forzada que nos remite a la figura número 2.
--Fig. 10. Dos cuadrúpedos entrelazados.
-Fig. 11. Mascarón humano. Penacho vegetal que remata en volutas laterales. Bajo el rostro, un doble motivo decorativo, contrapuesto.
-Fig. 12. Híbrido. Figura humana, extremidades inferiores corresponden a un ser monstruoso. Caracteres sexuales hipertrofiados. Representación frontal; lleva el cabello recogido en dos mechones entre las manos.
-Fig. 13. Híbrido. Sátiro(a). Recoge su cabello, echado hacia adelante, con una mano mientras la otra la apoya en la espalda. Actitud forzada para su mayor adecuación al marco (solución similar a la de la fig. 7).
-Fig. 14. Plasmación estereotipada del bufón. Mesa su barba.
-Fig. 15. Híbrido. Mitad humano, mitad vegetal.
-Fig. 16. Mujer desnuda. Actitud convencional que denota movimiento. Inclusión de intento de perspectiva, verismo.
-Fig. 17. Bípedo. Ser híbrido, alado. Cuartos inferiores humano. Bello escorzo serpenteante. Omisión de la pierna y pie izquierdos.
-Fig. 18. Ave. Visión lateral. Alas desplegadas.
-Fig. 19. Ave. Visión semifrontal. Alas desplegadas.
-Fig. 20. Monstruo; participa de atributos propios de las aves y otros de carácter irreal.
-Fig. 21. Cuadrúpedo. Participa de las cualidades de un animal fantástico y real.
-Fig. 22. Animal fantástico. La temática vegetal invade la composición general de la figura.

SUPERVIVENCIA DEL MUNDO ANTIGUO

ROSTROS, MASCARONES

Incluyo en este primer apartado las figuras 1, 5, 6, 11. A excepción de la número 5, mascarón leonino, estos rostros se relacionan con los sistemas decorativos del Renacimiento: el arqueologismo fantástiico, el grutesco que se configuraría a partir del siglo XVI como "clave" en el ornamento. Pero estas fórmulas se manifestaron mucho antes del descubrimiento de la Domus Aurea o que los motivos a candelieri utilizados en la arquitectura lombarda del Quattrocento; los rostros denominados por Baltrusaitis "caras lunares" y que aparecen en textos miniados persas y armenios, aportan a la iconografía bajomedieval una fuente inagotable de numerosas variantes (Evangelario del Monasterio de Drazark, Cilicia, s. XV; Pontificae del Obispo de Mende, s. XIV; Lapidario de Alfonso X el Sabio); pervivencia de un motivo helenístico simplificado o reinterpretado al pasar por el tamiz oriental. Para Villard de Honnecourt, "... la cara redonda pertenece a una serie de variaciones ,geométricas sobre la figura humana" (1).

El mascarón leonino encajaría dentro de este primer apartado pero es un motivo simbólico que trataré en otro capítulo.

LA FIGURA VEGETALIZADA

Híbrido. Roleo rematado en tronco y cabeza humana. Motivo conocido en el Mediterráneo antiguo, Mohendjo-Daro, Matta, Herat..., sistema que se propagará a través del mundo clásico (Spalato, Villa Adriana, Herculano...). A. Sakiriam, en Thémes et motifs d'enluminure y La miniature persane, observa que los cristianos armenios, los coptos, la miniatura siria y persa contribuyeron al renacimiento de estos híbridos que se introducen en Occidente desde los siglos VI-VIII. Supervivencia helenística que la encontramos "... no solamente en italia durante el siglo VIII (tomada), de tejidos mesopotámicos e iraníes, sino también en el arte celta que se inspiró en tejidos coptos" (2). Y así, desde el románico italiano (Siponto, Bitonto) hasta la arquitectura gótica de Chartres y Nótre-Dame, desde un antifonario de Colonia de mediados del XIV hasta el lapidario se difunden los roleos con excrecencias humanas; la planta con torso humano se adapta a todo un sistema religioso y simbólico, el medieval fusionando el aspecto decorativo y fabuloso de Oriente con la corriente clásica. Los herbarios de los siglos XIV y XV recogen estos arquetipos, así como las iluminaciones de textos: Hortus Sanitatis (Lübeck, 1492), Hortus Deliciarum (hacia 1205), Maravillas de la Naturaleza (manuscrito supuestamente persa, s. XIV).

-Fig. A-15. Detalle decorativo de la Fachada de las Cadenas. Catedral de Murcia. Motivo ornamental que relacionamos igualmente con otros de la cajonería de la sacristía de esta catedral (s. XVI).

LA FIGURA HUMANA CON ELEMENTOS ZOOMÓRFICOS: LOS HÍBRIDOS

En este capítulo incluimos las figuras 12, 13 y 17. Repertorio decorativo derivado de la Antigüedad. La talla número 12 representa una arpía o lamia, cuartos traseros de animal y acentuación de los caracteres sexuales. Relación con las sirenas, mujeres sobrenaturales con elementos bestiales; pero en la iconografía de la Baja Edad Media ya funciona el arquetipo de ésta: cola de pez o elementos de ave y actitud lujuriante (con objetos de tocador en sus manos). Figura que reclama al mito de Hécuba, siguiendo los diversos tipo de mutación que propone Ovidio -Las Metamorfosis-, y la leyenda de Melusina, el hada que se metamorfoseaba en ser fabuloso -J. D'Arras, Melusina-.

Bajo la perspectiva de la Edad Media el sátiro se asimila al diablo (fig. 13). Una de las figuras más bellas y extrañas es un bípedo alado, presenta extremidades inferiores de criatura humana (por la morbidez en el tratamiento de las formas parecen las de un niño o mujer). El bípedo medieval hay que relacionarlo, según Baltrusaitis, con las representaciones clásicas de cuadrúpedos en numismática. Deformada la imagen en metal por el desgaste de la superficie, "desaparecen" las extremidades o parte de ellas. El artista medieval le otorga una connotación nueva: esotérica, fantástica, irreal... Ejemplos en la miniatura mozárabe, salterios ingleses, en pintura mural -techo de Frejús-.

Estas representaciones ¡cónicas, ejemplificaciones de la transgresión y de lo "mutante" surge "... del sentido de lo híbrido y monstruoso, de la creencia en una infinita posibilidad combinatoria entre los seres. Ello constituirá la base estructural del lenguaje de los grutescos" (3).

LA FIGURA HUMANA

Son representaciones naturalistas, captada en la realización de un número acrobático o en pleno movimiento (figs. 2 y 16), arquetipos medievales o clásicos (figs. 14 y 9, respectivamente). En todas ellas hay un deseo de verismo, para ello se recurre a la aplicación de la perspectiva y a captar la figura en movimiento, característica que es aplicable a otras tallas. Reticencia en algunas actitudes: recoger el cabello (o mesarlo) simboliza el dominio de las bajas pasiones; el acróbata, bufón y la figura del sátiro entran dentro de esta concepción.

Si los temas "híbridos" hacían alusión a una naturaleza lujuriante y perversa, estas cuatro figuras marcan cuatro "tipos" sin ambigüedad: el acróbata, el tema de la fortuna, el bufón -tipología común a partir de mediados del siglo XIV- y el desnudo femenino.

EL BESTIARIO

Para resumir este segundo bloque de figuras ha sido una tentación recurrir a los bestiarios medievales. Concretamente a una selección de textos antiguos y medievales realizada por Ignacio Malaxecheverría. Recopilaciones y extractos desde Plinio (Naturalis Historia y las versiones del Physiologus -armenia y griega-) hasta el bestiario de Philippe de Thaun, Pierre Beauvais o el Libro de las Maravillas de Mandeville.

La función simbólico-teriomórfica es aquí puramente marginal, al menos ese enfoque se le ha dado. El significado moralizante coexiste con otro lúdico o meramente formal más fuerte.

He trazado una línea divisoria entre las representaciones de seres monstruosos y aquellas que plasman un animal "real". División convencional, pues en los últimos aparecen formas y miembros caprichosos y actitudes fantaseadas. El bestiario juega, como señala Focillon, con la baza de lo ilimitado tanto en las representaciones plásticas como en los textos.

La figura número 4 se vincula al elemento telúrico. Asociada a la fecundidad, la vaca representa la tierra generadora; animal relacionado con la luna (los cuernos simbolizan las diferentes fases de ella). Es obvio reseñar las divinidades o figuras míticas con las que podemos relacionarla: Hathor, lo...

El mascarón leonino (fig. 5). En la iconografía cristiana su sentido es ambivalente: " El león significa el Hijo de la Virgen María; es, sin duda alguna, el rey de todos los hombres; por su propia naturaleza, tiene poder sobre todas las criaturas" (4). Interpretación contraria es la que recoge H. de Autún para Speculum Ecclessiae, donde, retomando el Salmo 91 (90): "Pisarás sobre el áspid y la víbora, / hollarás al leoncillo y al dragón." Ve en el león la figura del Anticristo. Animal telúrico que participa, igualmente, del elemento fuego y agua (según el contexto).

Elefante. Para los judíos el behemoth es una magnificación del elefante: " ... al juicio común de todos sus doctores, significa el elefante, llamado así por su desaforada grandeza que siendo un animal vale por muchos (fray Luis de León en Exposición del libro de Job). Animal telúrico, su trascendencia moral es polivalente: " ... el elefante también es temible para los toros, y sin embargo los ratones le asustan... El elefante y su. hembra representan, pues, a Adán y Eva, cuando eran agradables a Dios, antes de que cedieran a la provocación de la carne, nada sabían de cópula ni conocían el pecado. Y sin embargo, cuando la mujer comió del Árbol de la Ciencia, que es lo que la mandrágora significa, y dio al hombre uno de los frutos, quedó inmediatamente convertida en una vagabunda, y por ello tuvieron que salir del Paraíso" (5). En definitiva, a pesar de su cobardía, el elefante simboliza la no concupiscencia y la naturaleza bondadosa. Su antípoda es el dragón, animal con el que rivaliza eternamente: "Así, el dragón se coloca al acecho en los caminos por donde sabe que pasan los elefantes y enrosca su cola al muslo del elefante, y lo oprime con tal fuerza, que lo hace caer a tierra, matándolo a continuación" (6).

Dos cuadrúpedos entrelazados
. Carácter emblemático muy acentuado. No he logrado afinar en la representación animalística a que corresponde. Podría tratarse de dos perros, ya que sigue parámetros formales paralelos a las representaciones en sillería, pintura, pero nos inclinamos a pensar que se trata de dos felinos. Veamos lo que dice el Bestiario de Cambridge referente al lince: "Dicen que su orina se solidifica, convirtiéndose en una piedra preciosa llamada ligurius..."; en otros textos, el lince participa de cualidades del felino y del canino: "Existe otra variedad de lobos que llaman cerveros o linces (luberne), moteados de manchas negras, igual que el leopardo; pero en lo demás son semejantes al lobo" (7). Las figuras 18 y 19 corresponden a dos animales aéreos, el águila. "El águila representa el Hijo de la Virgen María, que es rey de todo el mundo sin duda alguna, que vive en las alturas y ve muy lejos, y sabe lo que debe hacer... Dios vino a la Tierra por nosotros, para conquistar nuestras almas vino a nosotros volando..." (8).

El bestiario fantástico viene representado por las figuras 8, 20, 21 y 22. La figura número 8 es la imagen de un basilisco, éste "... representa al diablo, al mismo Satanás que se escondió en el Paraíso, que engañó a Eva y a Adán; así, comieron del fruto prohibido" (9). Como el dragón, son materializaciones del demonio, pero en el caso de este último hay connotaciones positivas: " El dragón es de tal naturaleza que, cuando tiene sed, va derecho en busca de un hermoso manantial de agua pura, limpia y sana; pero antes, de verdad, va a vomitar a una zanja. cuando está limpio y purificado de veneno, puede entonces beber con toda seguridad. Debemos imitar a los dragones: cuando vamos a la Santa Iglesia a escuchar la palabra de Dios no debemos llevar con nosotros codicia ni avaricia; debemos purgarnos de todo vicio mediante la auténtica confesión. Entonces, podremos entrar en el templo a orar y escuchar la palabra de Dios" (Gubbio, vv. 557-594). La figura número 20 es un bípedo alado, como el resto de animales representados en esta última fila de casetones; alas de pájaro y garras membranosas. Imagen del Diablo, máscara que ríe sarcásticamente. A partir del siglo XIII el diablo se represntará con alas y otros elementos anatómicos de quiróptero.

Las figuras 21 y 22 no han podido ser identificadas a través de textos. El cuadrúpedo de la izquierda participa de las características de un antílope y de un animal fantástico, la mantícora o centícora: "Hay (en la India) otra fiera a la que llaman centicore, que tiene cuernos de ciervo en mitad del rostro, y pecho y muslos de león; tiene también orejas grandes, patas de caballo y la boca redonda..." (10). Vaga relación con una representación antisemita en el friso de la sillería de la catedral de Sevilla, el "alboraique" (D. y H. Kraus, Las sillerías góticas españolas). El animal de la derecha participa de elementos comunes al basilisco y al dragón, materializaciones del demonio: "A menudo sale de su guarida (el dragón) lanzándose al espacio, y el aire en torno a él se inflama, pues el demonio, al elevarse de las regiones inferiores, se convierte en un ángel de la luz y engaña a los necios con falsas esperanzas de gloria y de goce terrenal. Se dice que tiene una cresta o corona, porque es el rey de la Soberbia, y su fuerza no está en los dientes, sino en la cola, porque engaña a los que atrae hacia él con artimañas, destruyendo su fortaleza. Yace escondido junto a los senderos por los que pasean, porque su camino al paraíso está obstaculizado por los muchos de sus pecados, y él los estrangula hasta matarlos. Pues si alguien queda preso en las redes del crimen, muere, y va sin duda al infierno" (11).

La única representación "inanimada" es la figura número 3. Carácter emblemático, morfología de corazón o extraña redoma.

CONCLUSIÓN

Fenómeno típico del mundo bajomedieval donde a la par de figuras que evolucionan hacia la realidad se encuentran fantasías que se alejan progresivamente de la Naturaleza. Obra marginal. Representa un anacronismo en su época. Su carácter es meramente decorativo, intuimos, pero se basa en esa permanencia y renovación de elementos antiguos y orientales que participaron en la configuración de la iconografía y el ornamento del Renacimiento. Plasma un sistema ornamental donde se expresan aquellos "motivos" difundidos por el "Manierismo Gótico": decoración vegetal que invade todas las figuras confiriéndoles una impronta híbrida. Alusión a las artes decorativas: labores de orfebrería, tejidos, glíptica. Alusión al mundo clásico, al bestiario. Relación con trabajos mudéjares. La influencia de "carpinteros" moriscos.

Predominio del bestiario sobre la temática humana, lo híbrido y lo exótico predomina sobre lo "natural". Plasmación de vicios e interpretaciones anecdóticas o simbólicas de las expresiones oníricas y atávicas. Este fue el modo en que el hombre exorcizó todo un submundo demoníaco, "encadenando las chillonas gárgolas a la piedra y a la madera, y manteniéndolas así a raya" (12), no hay que olvidar que la representación implica un dominio sobre lo representado. Imágenes sugestivas que nos remiten a la literatura medieval y renacentista: Jean d'Arras (arpía o lamia), Rabelais (bufón). Imágenes que filtran elementos esotéricos de Oriente cuando aparecen los primeros textos que, traducidos, se convirtieron en el punto de partida de la alquimia medieval: el lince y el basilisco aluden a la presencia de estos temas ("... y la afirmación de Hermes de que el basilisco se genera en el vidrio, no se refiere al auténtico basilisco, sino a cierto elixir alquímico en el que se convierten los metales". S. Alberto Magno, 82. De Animalibus).

Tendencia al decorativismo, el horror vacui se encuentra perfectamente organizado. Visualización del mundo sensible, el espejo de la naturaleza; unidades iconográficas independientes, autonomía semántica de cada signo, acentuación de formas geométricas en detrimento de la planimetría..

No pienso que haya una relación jerárquica e interrelacionada de todas y cada una de estas tallas, ciertas formas, tal y como señala Yarza, obedecen " ... a la necesidad de gozoso juego... El disfrute estético de la forma caprichosa y abigarrada es muy frecuente en los períodos finales de los llamados grandes estilos medievales" (13).

BIBLIOGRAFÍA

-J. de Arras, Melusina, Ed. Siruela, Madrid, 1983.
-J. Baltrusaitis, La Edad Media fantástica, Madrid, 1983.
-Bestiario Medieval, Ed. Siruela, Madrid, 1986.
-J. L. Borges, El libro de los seres imaginarios, Barcelona, 1978.
-G. Champeaux y D. S. Stucks, Introducción a los símbolos, O.S.B.
-J. E. Cirlot, Diccionario de símbolos, Barcelona, 1969.
-M. Eliade, el mito del eterno retorno, Madrid, 1980.
-H. Focillon Lárt des sculteurs romans. Recherches sur l'histoire des formes, París, P.U.F., 1964.
-A.Grabar, Las vías de la creación en la iconografía cristiana, Madrid, 1985.
-D. H. Kraus, Las sillerías góticas españolas, Madrid, 1984.
--E. Mále, L árt religieux au XIII siécle en France, París, 1958.
-I. Mateo Gómez, Temas profanos en la escultura gótica española. Las sillerías de coro, Madrid, 1979.
-L. Muller Profumo, El ornamento ¡cónico y la arquitectura. 1400-1600, E.A.C., Madrid, 1985.
-.S. Sebastián, Mensaje del arte medieval, Córdoba, 1978.
-J. Yarza, Formas artísticas de lo imaginario, Barcelona, 1987.


NOTAS

(1) J. Galtrusaitis, La Edad Media fantástica, Madrid, 1983, p. 139.

(2) Ibid, p. 117.

(3) L. Muller Profumo, El ornamento ¡cónico y la arquitectura (1400-1600), Madrid, 1985, p. 136.

(4) Bestiario medieval, Madrid, 1986, p. 24.

(5) Ibid., p. 4.

(6) Ibid, p. 7.

(7) Ibid., pp. 18-20.

(8) Ibid., p. 75.

(9) Ibid., p. 161.

(10) Ibid., p. 176.

(11) Ibid., p. 181.

(12) D. Kraus, Las sillerías góticas españolas, Madrid, 1984, p. 113.

(13) J. Yarza, Formas artísticas de lo imaginario, Barcelona, 1987, pp. 42-43.


ILUSTRACIONES

LÁMINA 1 - LÁMINA 2