|
||||||||||||||||||||||
Desde Noruega a Italia y desde Francia
a Grecia, por trazar unos parámetros más o menos precisos
en el marco europeo, se puede hablar de la existencia de unas estampas
populares que a manera de puente escalonado representan la llamada Escala
de la Vida o las Etapas de la vida del hombre. Entiéndase
éste como ser genérico, ya que tanto hombres como mujeres
son los sujetos representados en tales imágenes. Algunos estudiosos de la estampa popular
afirman que no es éste un tema que pueda dar más allá
de algunas manifestaciones ingenuas y devotas. O, como afirma Toschi,
poco podemos imaginarnos lo que con similar tema hubieran realizado
Miguel Ángel o Leonardo (1). Naturalmente, este autor ignoraba
entonces que algunas figuras del grabado como Amman o el mismo Holbein
hubieran sentido inclinación por el tema (2). Estas estampas populares siguen existiendo
en algunas viviendas griegas, de las cuales he recogido un par de ejemplos,
alusivos al hombre y a la mujer y otro genérico alusivo al hombre
en general que fuera grabado por un tal Lelou en este siglo y firmado
de su puño y letra (fig.
6). Más abundantes son los grabados de este tipo que salieron
de la imprenta Pellerin de Epinal (fig.
8). De ellos hay muestras frecuentes en algunos museos de artes
y tradiciones populares o en los abundantes museos al aire libre del
norte de Europa, donde adornan algunos dormitorios o salas de las viviendas
rurales. El tema iconográfico que repiten
todas estas estampas, es el del puente escalonado, en el que cada peldaño
equivale a un decenio de la vida, presidiendo su parte más elevada
la edad de cincuenta años, que marca la mitad de la edad de 100
años y que viene a corresponder al momento supremo del desarrollo
humano, social y económico. La representación escalonada
es idéntica para el hombre y para la mujer, diferenciándose
tan sólo éstos en los símbolos animales y vegetales
que les acompañan y en las modas de vestir, según la procedencia
geográfica o la cronología. Hay que constatar, sin embargo,
que en las estampas más recientes muchos de los aspectos de la
simbología que acompañaba a los grabados originales han
desaparecido, sustituidos cada vez más por elementos religiosos
cristianos. Bajo el arco de este puente hay dos tipos de escenas: una,
la alusiva al Paraíso Terrenal, caso de los grabados griegos,
y en otros casos, representaciones del Juicio Final o estampas del Nacimiento
y la Muerte. Frecuentemente, estos temas llevan filacterias y cartelas
que recuerdan textos bíblicos como el de Vanidad de Vanidades,
Juicio Universal, o El Ojo de la Justicia está observando
todo. Han venido, han visto y se han ido. Un librito publicado en Madrid en 1814
con el título: Recuerdos a la vida mortal, desde la cuna al
sepulcro en quince edades, adaptadas a sus láminas en metro poético
por D.A.R.I. (3), ofrece una variante en el tema iconográfico
numérico, si bien las representaciones tienen múltiples
concomitancias con estas estampas, como en el caso del reloj o en la
etapa infantil y en la segunda infancia, acaecida en la ancianidad. Más importantes iconográficamente
son los grabados medievales que conocemos o los ya renacentistas (4)
. El que cita Van Marle, atribuido al maestro de las filacterias (fig.
3) en 1460 (5) muestra la presencia de los animales: cabrito, toro,
halcón, león, zorro, lobo, ¿gato?, perro, asno,
oca. Éstos, con ligeras variantes, aparecen en el grabado de
1540 de Holbein (6), en el que ya el joven de veinte años aparece
con un ternero, al igual que en el grabado de Animan de 1599, mientras
que en el,,de 1580 se muestra aún con el halcón (7) (figs.
1, 2 y
7). También hay una alternancia en los animales que simbolizan
los setenta y ochenta años, cambiándose de lugar el gato
por el perro, tema que se mantiene en ambos casos de Amman y en el ejemplo
de Holbein. En el caso de la mujer, no conozco imágenes
anteriores a las de Amman que tanto en su versión de 1580 como
en la de 1599 representa los siguientes animales: ¿pájaro?,
paloma, pavo, gallina clueca, grulla, ganso, águila, lechuza,
murciélago y topo. Curiosamente casi todos animales voladores,
si bien los dos últimos mamíferos. El simbolismo animal se mantiene de
forma aproximada en el grabado de Baltasar de Talamantes de fines del
siglo XVIII y del que existen ejemplares, tanto en la Biblioteca Nacional
de Madrid como en el Museo de Bellas Artes de Valencia, pertenecientes
a la Real Academia de San Carlos y procedentes de la antigua imprenta
Villalba-Barceló (8). Tal sólo existen las variantes del
joven de 20 años acompañado de un potro, el hombre de
50 años con un corzo y el anciano de 90 años con un niño.
Las otras edades: 60, 70 y 80 años recogen los mismos animales,
si bien en un cierto orden diferente: lobo, perro y gato, respectivamente
(fig. 5). Por lo que respecta al simbolismo vegetal,
algo puede verse en casi todos los grabados o al menos la relación
con el árbol floreciente y con hojas de la escala ascendente
y el seco y medio muerto de la escala descendente. Es sin embargo, en
los grabados de Animan donde hay una más rica muestra floral,
tanto para el hombre como para la mujer. En los grabados individualizados
de 1580 y 1.599 puede seguirse un paralelo de la vida humana, desde
los tallos y plantas de la edad infantil y juvenil a los árboles
cargados de frutos del mundo adulto que en el caso del hombre llega
a prolongarse hasta los 60 años. Todo este simbolismo vegetal
concluye en la repetida imagen del árbol seco y sin hojas (figs.
1 y 2). Si bien este tema. vegetal no existe
en Holbein, sí es perceptible en algunos grabados del siglo :XVI
y en otros mencionados posteriores, como en Marx Anton Hannas (1625)
que guarda una importante similitud con la temática de Amman
(fig. 7). Se hace evidente que el tema floral
y los frutos, al igual que los animales con sus crías, son ejemplos
que tienen mucho que ver con la escala de la vida de la mujer y en ella
es curioso constatar las ideas del momento con respecto a la función
social desempeñada y su papel familiar. Hay, como señalaba al principio,
diferencias entre una valoración terrenal y un éxito
en el mundo, que por lo general está adjudicado al hombre, al
igual que el papel de la procreación y el amor a la mujer, mientras
que por otro lado hay estampas que inciden más en lo piadoso
y devoto. Al resultar que en las primeras hay una mayor relación
con el mundo centroeuropeo y protestante, de la misma forma que con
las segundas hay una mayor relación establecida con el pensamiento
católico, podría hablarse de dos formas de interpretar
la vida y la muerte, sin radicales diferencias. Todo ello nos llevaría a analizar
el concepto de vida y muerte en las diferentes etapas de los grabados,
o a establecer paralelos iconológicos. Pues no hay que
olvidar que el tema de las edades del ser humano parece ser un concepto
que atañe a más de una cultura, si bien las diferencias
establecidas por el tema numérico o por el fin y meta de la vida
humana pueden ser varias. Así, en una cultura oriental como la
hindú, el límite de la edad humana corresponde también
al cien y en ese devenir de los años, el hombre debe practicar
el Dharma, el Artha y el Kama en sus diferentes momentos. En la juventud
y madurez, el hombre deberá ocuparse de conseguir el Artha y
el Kama, esto es, la adquisición de las artes, el dinero, la
riqueza, los bienes y los amigos en el primero de los apartados y el
placer de los sentidos, su disfrute y la relación entre el sentido
y el objeto en el segundo de los apartados. De esta manera, el hombre
llegará a la vejez habiendo cumplido sus metas y satisfecho sus
necesidades, para lo que entonces sólo le quedará adentrarse
en el conocimiento del Dharma, lo que le permitirá ganar finalmente
el Moksha o dispensa de una posterior transmigración (11). Sería muy importante establecer
una comparación entre las etapas de la vida del hombre y sus
paralelos animales, para ver si en algún caso se repite una escala
idéntica o similar en lo que respecta a las diferentes transmigraciones
en animales que reconoce el mundo hindú. Pero a falta de mayores
pruebas o textos que confirmen tal hipótesis, tenemos que remitinos
a la imagen de la escala de la vida y edades del hombre que recogen
algunos textos hebreos, con origen posiblemente hacia el siglo VIII-IX
y edición en el siglo XVI. En ellos la vida humana se articula
en siete etapas, correspondiendo cada una de ellas a un diferente animal
o ser. Los ejemplos de estas imágenes
tuvieron una singular acogida entre los grabadores del Renacimiento,
pues de la misma manera que conocemos mínimos ejemplos del mundo
medieval, reduciéndose a lo recogido por Van Marle, hay numerosos
casos, con mayor o menor detalle ornamental, a los largo del siglo XVI
(12): Holbein, en 1540; Agostino dei Musi o Agostino Veneziano, antes
de la mitad del siglo; Pieter Jalhea Furnius, en la segunda mitad del
XVI; Gerard P. Groenning, en la misma época, y Hieronymus Wiericx,
a fines de siglo, son algunos de los más importantes ilustradores
del tema (13). Otro tanto podría decirse de Cristóbal
Bertelli, que sigue un grabado de Cornelis Tenniqsen de Amsterdam (14)
o ya los posteriores ejemplos de Marx Anton Hannas (1625), el artista
toledano que realizó su obra hacia 1610 y el Monogramista I R
(1702). Pero no todo se reduce a la imagen grabada y a la gran influencia
ejercida por la obra de Jost Amman, en sus ediciones de 1580 y 1599
(15), ya que existen algunos ejemplos de tal temática en pinturas
murales de iglesias suecas. Uno de estos casos, y posiblemente el de
mayor interés, es el de la iglesia de Vardsberg, en Linköping
(fig. 4), que fue decorada en
1615 por un pintor llamado Mats Maler con un tema de la Historia de
la Salvación (Creación y Juicio Final) y la Historia del
ser humano desde la cuna a la sepultura en once imágenes y donde
se recoge el tema ya descrito de las etapas de la vida del hombre y
de la mujer, acompañados de los atributos animales y algunos
de carácter vegetal. La influencia de Amman y de alguno de los
grabados citados es más que evidente. En la iglesia de Lunden, en Dithmarschen,
que se quemó en 1834 y que conocemos por una acuarela del siglo
XVII de la Biblioteca Real de Copenhague, sabemos que existían
pinturas similares y que pueden atribuirse a otro artista
que parece ser que usó allí directamente los grabados
de Amman. en ediciones de Nuremberg de 1604 y 1614 (16). La pervivencia de estas imágenes
a partir del siglo XVIII se da en la compañía de textos
que cada vez más inciden en lo piadoso. Entroncando de esta manera
con las estampas populares que conocemos del siglo pasado y de inicios
de éste y que tuvieron un singular arraigo en las viviendas campesinas.
Tanto los ejemplos mostrados de Epinal o los recogidos en Atenas, firmados
por Lelou, son tan sólo muestras con variantes de los existentes
en algunos núcleos rurales y de los que se conservan en Museos
de Artes y Tradiciones populares (figs.
6 y 8). En España, este tipo de grabado
gozó de una cierta difusión en Levante, posiblemente gracias
a la obra de Baltasar de Talamantes (17) , de la misma forma que también
fue conocido a través de algunos libritos de devoción
como el ya mencionado de 1814 (18). Los textos que acompañan los
grabados suelen ser pequeños poemas en pareado y tercetos, quizás
determinados por el espacio que permiten las estampas y por su situación
en los peldaños de las escalas, filacterias y orlas. En los más
populares la rima se convierte en ripiosa o rimbombante, según
los casos. Se juega con los elementos iconográficos animales
y vegetales recogidos en la imagen y en algunos casos, como el grabado
de Amman de 1580, se puntualiza el animal-símbolo que acompaña.
No quisiera repetir alguno de los textos que ya estudié en otra
ocasión y que pueden ser cotejados más completamente en
mi trabajo "Fuentes iconográficas de la Escala de la Vida"
(19). Tan sólo haré mención de algunas estampas
encontradas más recientemente y que he traducido del griego (20)
o los textos que ha publicado Elena Romero acerca del Yesirat Havalad,
que en traducción más o menos libre corresponde a las
edades del ser humano (21). Capítulo que se recoge en algunos
tratados hebreos como el Midrás Tanhuma, en el Cohélet
Rabá o un manuscrito de Leipzig, publicado en 1853. El tema
tuvo cierto eco en la literatura sefardí, llegando hasta la copla
popular, pero no hemos de olvidar que el citado texto forma parte del
librito escrito para ser leído en la noche de semirá o
de "viola", que es la anterior a la circuncisión de
un niño (22). El texto hebreo tiene la particularidad
de establecer un paralelo entre las edades del hombre y los distintos
animales, que en este caso se reducen a siete, como número clave
dentro del pensamiento semítico. No estaría muy lejos
de un hipótesis bastante aproximada que haya sido la cultura
hebrea la Hay que tener en cuenta que los textos
que ha exhumado Elena Romero del Midrás Tanhuma y del
Cohélet Rabá fueron editados tardíamente
en Constantinopla, en 1522, y en Pesaro, en 1519, respectivamente. El primero de ellos dice: "En aquel
instante pasan ante él siete tiempos. En el tiempo primero se
parece a un rey por cuya salud todos preguntan y a quien todos
ansían ver y lo abrazan y lo besan cuando tiene un año.
En el segundo tiempo se parece a un puerco, que hoza en las basuras;
así, va el niño hozando en la inmundicia cuando tiene
dos años. En el tercer tiempo se parece a un cabritillo
que va dando brincos de aquí para allá en un buen pastizal
delante de su madre; así, el niño se divierte ante su
padre y su madre correteando por aquí y por allá jugando,
mientras todos se regocijan con él. En el cuarto tiempo se parece
al caballo que deambula por los caminos, y en el momento en que
llega a la adolescencia cuando tiene dieciocho años, de la misma
forma que corre el caballo y se pavonea; así, el muchacho presume
de su mocedad. En el quinto tiempo se parece al asno al que le
ponen una albarda; así, también al hombre le ponen la
suya: le dan mujer, engendra hijos e hijas y va deambulando de un sitio
para otro para llevar alimento y sustentar a su prole y proveerles de
todo lo necesario; ponen en sus espaldas un fardo y está cargado
de hijos e hijas cuando llega a los cuarenta. En el sexto tiempo se
parece a un perro, que va con descaro de aquí para allá,
pues va tomando de uno y dándole al otro sin avergonzarse. En
el séptimo tiempo se parece a un mono, pues se ha vuelto
su figura diferente a la de todas las criaturas; todo lo pregunta, come
y bebe como un niño y juega como un crío, volviendo a
la adolescencia en juicio pero no en lo otro; incluso sus hijos y las
gentes de su casa se burlan de él y lo insultan y lo aborrecen;
cuando dice algo le responden: "Dejadlo, pues es al tiempo un niño
y un viejo"; se parece a un mono en cuanto hace y dice, y hasta
los niños se burlan de él y lo convierten en un juguete;
e incluso un gorrión le desvela de su sueño." El segundo de los textos dice de forma
más resumida: "Las siete vanidades que dijo Cohélet
corresponden a los siete tiempos que el hombre contempla. Cuando tiene
un año se parece al rey sentado en un lecho con dosel
y todos lo besan y abrazan. A los dos y tres años se parece a
un puerco, que tiende su mano en los caños. A los diez
salta como un cabritillo. A. los veinte es como un caballo
relinchante que engalana su persona ansiando una mujer. Toma esposa
y ciertamente es como un asno. Engendra hijos, se vuelve descarado
como un perro para llevarles pan y alimentos. Envejece y ciertamente
es como un mono." Otras versiones similares se recogen
en estos artículos y en ellas se incide en las mismas etapas
y animales simbólicos, de la misma forma que en una copla sefardí
de Hayim Yom-Tob Magula que conocemos a través de un librito
aljamiado publicado en Salónica en 1787. Quizás sea en
las palabras de Yehudá ben Tema, recogidas en el tratado misnaico
Pirqué Abót, donde se recoge de manera más
sintética y aproximativa a la división occidental, el
tema de las edades del hombre: "De edad de çinco años
al texto, de edad de diez años a la misná, de edad de
treze a las encomendanças, de edad de quinze al talmud, de edad
de deziochó al talamo, de edad de veinte a perseguir, de edad
de trenta a la fuerça, de edad de quarenta al entendimiento,
de edad de cincuenta al consejo, de edad de sessenta a la vegez, de
edad de setenta a la caneza, de edad de ochenta a, la barragania, de
edad de noventa a la fuessa, de edad de çiento como si fuera
muerto, y passado, y baldado del Mundo." Se hace más que evidente que
no sólo los paralelos con los animales, sino incluso algunos
textos tienen similitudes estrechas que nos hacen afirmarnos en la creencia
de estas relaciones e influencias. Los textos griegos de las estampas populares,
recogidas en este trabajo, vienen a aportar expresiones muy cercanas,
si bien hay una cierta pérdida de simbología e incluso
se dan algunos aspectos iconográficos más cercanos a la
realidad griega, sea en indumentaria o en el uso del komboloi en lugar
del rosario que aparece en los ancianos de de las estampas antiguas. Estos son los textos traducidos, si
bien no ha sido posible conservar su retórica y su rima que en
algunos casos se hace altisonante y muy sentida (en la Escala de
la vida del hombre): "1 año: Nació chico. ¡Oh
milagro de Dios! Las hadas alfombran con flores su vida. / 10 años:
No tienen secretos los primeros años y hacen ruido como el aletear
de golondrinas. / 20 años: El amor ha herido su corazón.
Este cambio no lo había sentido antes. / 30 años: Los
pensamientos le apresan en sus garras, pero las alegrías de la
casa le hacen descansar. / 40 años: Una fuerza le empuja como
borrachera para encerrar en su mano el mundo entero. / 50 años:
Aquí ha subido tan alto que le llega el momento de ganar la corona
del trabajo. / 60 años: Ahora pasa el tiempo más rápido,
pero dentro de su corazón, oculto, trabaja el dolor. / 70 años:
Con una vida simple y medida, su angustia olvida y espera. / 80 años:
Su esperanza son sólo los recuerdos que se enredan en el komboloi
(rosario) de ponerse el sol. / 90 años: Otra esperanza no tiene
que aguardar a la meta de su vida, que ya está a punto de cruzar.
/ 100 años: Ahora ha terminado todo, pero la esperanza brilla
en su alma como rayo eterno." (En la Escala de la Vida de la Mujer):
1 años: Los ojos de la pequeña se abren ante la escala
de la vida. / 10 años: Es una niña inocente, el mundo
la asusta, pero madura con las muñecas sin ninguna preocupación.
/ 20 años: Apetitosa, su corazón está esperando
el hombre que le haga feliz. / 30 años: Madre, en el fruto del
amor encuentra la salvación y alegría. / 40 años:
Hasta que crezcan sus hijos a su lado, vive unos buenos años.
/ 50 años: En la mitad de la vida y la primera nieve de sus canas.
Su meta y su sueño es estar al lado de sus nietos. / 60 años:
Se va el tiempo y su cuerpo se inclina en un destino pesado que ya llega.
/ 70 años: Han crecido sus nietos queridos, sacados adelante
entre sus manos: / 80 años: En el fin de la vida le quedan los
recuerdos más dulces y añorantes. / 90 años: Sola
en su destino y abandonada se queda a la espera de Dios. / 100 años:
El ciclo está cerrado. ¿Quién sabe? No han terminado
los caminos del creador." Una tercera estampa que recoge La
Vida del Ser humano, combina ambos temas, envuelto en una filacteria
que dice: "El ojo de la Justicia está observando todo. Han
venido, han visto y se han ido.": "Nacimiento: Has llegado
al camino de la vida y estás sin maldad. En tus ojos crees que
todo es felicidad y alegría. / 10 años: Fluyen los años.
¡Chico, corretea sin preocupación y no te asuste la vida!
No hay razonamiento. / 20 años: Ya llega la dulce hora que vive
en la esperanza. El amor le domina como rayo brillante. / 30 años:
¡Mira!, con familia ya. Él coge la vida con capacidad.
Todo lo piensa rectamente y no vive en la fantasía. / 40 años:
Está cimentado fuertemente y está trazando su vida. Sus
manos fuertes han domeñado la tierra. / 50 años: Como
una estrella está en el centro del firmamento y la gloria le
adorna, el conocimiento le guía y le protege la experiencia.
/ 60 años: Se van los años y los bienes y su pensamiento
está maduro. Su fuerza da el último aliento y el tiempo
le asusta. / 70 años: Sus pasos resuenan despacio y cansados.
En su recuerdo pasan lentamente todas las cosas vividas. / 80 años:
El razonamiento da su último aliento. Le alcanzan horribles dolores
y la memoria no le ayuda. Los años le pesan. / 90 años:
Un ¡ah, si pudiera salir de la vida sin dolores! El alma está
vieja y la tristeza le ahoga. / 100 años: Te vas. Ha llegado
el momento crítico y la vida te deja. Lentamente inclinas la
cabeza y el candil empieza a apagarse chisporroteando." Estos son tan sólo algunos de los textos e imágenes populares que repiten el tema iconográfico de las Edades del Ser Humano, tanto hombre como mujer. En todos ellos pueden percibirse sueños, ambiciones o creencias que a su manera configuran una forma de ser. Queda aún mucho por determinar en cuanto a orígenes, símbolos y textos, porque posiblemente nos encontramos ante un tema iconográfico de gran importancia, no en vano pretende definir toda la vida del hombre.
NOTAS (1) Paolo Toschi, Limagerie populaire italienne au XV, siécle au XX siécle, París, 1964, pp. 124-125 (fig. 104). (2) Pedro Lavado, "Fuentes iconográficas de la Escala de la Vidas, Universidad y Sociedad, núm. 6, Madrid, otoño 1982, pp. 263-290, 7 figs. (3) D.A.R.I., Recuerdos a la vida mortal, desde la cuna al sepulcro en quince edades, adaptadas a sus láminas en metro poético por ..., Madrid, 1814, 60 pp., 15 láms. (4) P. Lavado, op. cit., pp. 267-272. (5) R. Van Marle, Iconographie de l'art profane, New York, 1971, II, pp. 160 y 165; S. Sebastián, Contrarreforma y barroco, Madrid, 1981, p. 123; Mereth Lindgren, "Eran vaggan till graven i Vardsberg", Ars Suetica 7, Acta Universitatis Upsaliensis (1983), pp. 275-291, 14 figs. (Hay resumen alemán de Rudolf Zeitler, "Von der Wiege bis zum Grabe in Vardsberg", pp. 291-292.) (6) Ibid., pp. 284-285. (7) P. Lavado, op. cit., p. 276 y notas 43-44, fig. 7B. (8) Asunción Alejos Morán, "La Escala de la Vida: dos grabados valencianos del siglo XVIII", Cimal, núm. 13, Valencia, 1982, pp. 57-64; J. Carrete et al., Estampas. Cinco siglos de imagen impresa, Madrid, 1982, p. 287. (9) M. Sánchez Camargo, La muerte y la pintura española, Madrid, 1954, pp. 111-118, figs. 27-28; p. 354, figs. 90-91; y pp. 625-630, figs. 155-156. (10) P. Lavado, op. cit., pp. 267-271, figs. 7 A-B. (11) Vatsyana, Kama Soutra, trad. Isidore Liseux, Tolon, 1959, pp. 19-21. (12) R. Van Marle, op. cit., pp. citadas. (13) P. Lavado, op. cit., pp. 267-271 (véanse textos alusivos de estas estampas). (14) S. Sebastián, op. cit., p. 123. (15) Ruth Mettler, Kunst und Lehrbüchlein von Jost Amman, Introducción de ..., Stuttgart, 1971, 2 vols. (facsímil y texto de estudio). Consta de 79 grabados en tres títulos y dieciocho capítulos que van de la A-R, faltanto la D. Total, 94 pp. con grabados (74 en el recto y 30 en el verso). Hay edición inglesa: E. Quayle, Jost Ammans (Kunst- und) Lehrbüchlein, (facsímil), 1971. Jost Amman von Nürenberg, Kunstbüchlin, Frankfurt, 1599, ed. de Johann Feyerabend, Nueva York, 1968, Ed. Dover, 293 láms. en XVIII+300 pp, Introducción, Alfred Werner. (16) Mereth Lindgren, op. cit., pp. 275-278. (17) A. Alejos, op. cit.,pp. 57-58. (18) D.A.R.I., op. cit. Cfr. nota 3 y en P. Lavado, op. cit., pp. 286-287, notas 11-14. (19) Ibid., pp. 263-290. (20) La traducción ha sido realizada por Yanna Tiliakou, a quien agradezco su amable colaboración. (21) Éste y el siguiente trabajo mencionados se hallan en prensa
y se los debo a la amabilidad de su autora, Elena Romero, del C.S.I.C. (22) E. Romero, "Una versión judeo?española del midrás hebreo yesirat havalad", Sefarad núm. 48, Madrid, 1988, 35 pp.
|
|||||||||