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El objeto de la presente comunicación
es el estudio del edificio de una biblioteca monástica cisterciense
durante el siglo XVIII. Se halla en la abadía orensana de Santa
María la Real de Oseira, Ayuntamiento de San Cristóbal
de Cea y Diócesis de Ourense, el noroeste de la misma. Durante el Antiguo Régimen, y desde la reciente Edad Media en que se fundó (segunda mitad del siglo XII), fue considerado como el más poderoso del antiguo reino, siendo conocido comúnmente -al menos desde la segunda mitad del XVII- como "El Escorial de Galicia" (1). 1. HISTORIA La biblioteca se encuentra al este del monasterio, en
el extremo norte del sobreclaustro. El edificio, al igual que toda el
ala, es una prolongación del patio de las Pináculos, el
más oriental de los tres que tiene la abadía. En el cuatrienio del abad fray Bartolomé López (1659-1662) se reconstruye dicha ala claustral debido al excesivo peso del Calefactorio, el 19 de abril de 1661, martes, "tercer día de pasqua de Resurreción mientras el Convento estaua en la misa mayor se hundió todo (...)" (2). Y, "siendo forçoso reedificar lo caído,
quiso el Abad hazerlo de otra forma, haciendo corrido el quarto; con
que si antes grande, quedasse después, (como lo es) vno de los
mayores de España" (3). Los abades sucesivos hasta fray Cristóbal de
Peralta (1672-1674), continúan las obras pero a un ritmo lento
por llevarlas el monasterio por su cuenta. Será este abad, hermano
del monje?cronista y archivero fray Tomás, quien ponga fin a
los trabajos después de concertarlos con un maestro (4), aunque
hasta el trienio de fray Luis Perruca (1692-1695) no se instale el artesonado
(5). Son mínimos los restos de este edificio que han llegado
hasta nosotros debido a la construcción de la actual biblioteca. Es durante el XVIII, en el cuatrienio del abad fray Manuel Martínez (1763-1767), cuando se construye el definitivo recinto de la biblioteca. .Así se expresa en el Tumbo B: "En el último año se emprendió la famosa obra de la Librería arrancándose piedra, y deshaciéndose y desmontando la maior parte de la pared de la Torre y lado que mira al norte y hasta los cimientos las que corresponden al medio día hacia la Bodega y Capilla de la Yglesia bolviéndolas a hacer de nuevo con el altor y grueso necesario para la manutención de las tres Bóbedas de Arista que se han fabricado en ella, y para mantener la Bóbeda que corresponde a la Bodega vieja que sirbió de piso a la misma Librería antigua. Fue necesario postearla toda con maderas por la parte de avajo a fin de sustentarla (...)" (6). Es decir, que en 1766 ("el último año")
se deshace la mayor parte de la torre que ocupaba la Librería
del Seiscientos, quedando tan sólo el lado oriental y la parte
inferior del situado al norte. La inscripción epigráfica
que se halla sobre la puerta de entrada, en el tímpano ("AÑO
DE 1766"), refrenda la fuente documental. Así debe ser interpretada
(7). La obra de arquitectura no puede concluirse en su mandato
dadas sus dimensiones y el poco tiempo transcurrido entre su inicio
y el final del mandato del abad Martínez. Hasta fray Tadeo Ludeña
(1771-1775) no se pondrá fin a la actividad operaria en este
cuerpo: La investigación documental consiguiente en el Archivo Histórico Provincial de Ourense con el fin de conocer los autores de ambas obras de arquitectura y escultura ha sido infructuosa. 2. EL PLAN ICONOGRÁFICO: UNA INTERPRETACIÓN A) DESCRIPCIONES HISTÓRICAS La primera de ellas nos la transmite don Pascual Madoz. Fue publicada dos décadas después de la exclaustración, en 1855, y es nuestra principal fuente: "La indicaba biblioteca es tan magnífica como corresponde a la suntuosa celebridad del monasterio; en su fachada de orden dórico se ven las estatuas de Minerva y Mercurio, y sobre la puerta un sol en cuyos rayos hay rótulos con los nombres de las ciencias, artes y de los maestros que las enseñan, todo de escultura en relieve. Su interior es muy espacioso, su bóveda muy trabajada y con buenas luces; tiene 2 magníficas estanterías alta y baja, componiéndose ésta de columnas vaciadas y entalladas: en el centro 2 grandes mesas, y remata en cornisamento de orden dórico: la segunda estantería, a la que se sube por 2 escaleras, que arrancan de la parte baja, guarda el mismo orden que la primera, pero le escede en los remates, que son conchas y flores, y tiene una galería donde están esculpidos en relieve los misterios de los Evangelistas y Doctores" (9). Otros dos autores visitaron el monasterio en el último tercio de siglo y, aunque aportan algún dato más, apenas si se detienen en la biblioteca (10). Pero es de mayor interés la cita de don Vicente Risco ya en nuestro siglo, quien, en su breve mención, añade un elemento iconográfico de gran importancia por su rareza -y porque fue deshecho cuando se reconstruyó- que "Foto Blanco", de La Coruña, registró en 1930 (11). El texto de Risco dice: " La biblioteca (...) en el fondo, con la puerta tallada en perfil de búho y la fecha 1766, y en su fachada las estatuas de Minerva y Mercurio y sobre la puerta un sol, en cuyos rayos se leen los nombres de las ciencias y artes y de los maestros que las enseñan; las magníficas estanterías, alta y baja, adornadas con relieves que representaban los misterios de los evangelistas y doctores, y que Sales y Ferré vio aun en 1885 (12), han desaparecido, no quedando más que los huecos de los clavos que las sujetaban a la pared (...)" (13) B) MONTAJE. AÑADIDOS Y PÉRDIDAS Después de la desamortización la estantería
se mantuvo in situ algunas décadas, pero la ruina se iba
apoderando de los otrora hermosos edificios. Para evitar su pérdida
porla humedad el entonces párroco de Oseira don Manuel Asensio
ordenó su traslado al coro alto de la iglesia. Esta acción
evitó, sin duda, su desaparición, conservándose
aquí hasta los primeros meses de 1977. Para entonces el edificio
estaba completamente restaurado; trabajo que llevó a cabo el
equipo de don Carlos Fernández-Gago Varela, doctor arquitecto
de la Dirección General de Bellas Artes, desde 1973 en cuyo mes
de enero están fechados los planos. En dicha labor contó
con la inestimable ayuda del padre Juan M.ª Vázquez, monje
de la casa. Y con la financiación de la Diputación Provincial
se traslada la biblioteca, operación que dirige el también
monje de Oseira fray Eladino Marnotes, quien contara con el asesoramiento
del escultor y restaurador orensano don Antonio Núñez.
Fue preciso rehacer parte de la estantería (aproximadamente un
tercio) y en ella trabajaron, entre otros, Manuel Álvarez Álvarez
de Guimarés (A Canda, Piñor de Cea) y los hermanos Bueno
de Lamas (Cea), José Ramón y Francisco (14). Las pérdidas superan con mucho a los añadidos,
que si bien desfiguran el plan iconográfico original, resultan
en nuestros días, cuando menos las nuevas puertas, dignos del
conjunto en el que se insertan. Son las puertas dobles del mediodía,
realizadas según la traza de Fray Luis María Álvarez,
monje de Oseira. Los otros motivos añadidos son los escudos de
las cuatro provincias gallegas, injerencias topográfica y laica
en un programa histórico, monástico y heráldico
militar. En cuanto a las pérdidas -según lo que nos es posible saber por los textos aducidos-, las más importantes afectan sobre todo al exterior del que nada se conserva: las estatuas de Minerva y Mercurio, el sol sobre la puerta, y la portada con perfil de búho. En el interior tampoco ha llegado hasta nosotros la galería "con los misterios de los Evangelistas y Doctores", y las puertas dobles del sur "en la cual aparecían las dos columnas graníticas (sic) de la Iglesia, San Pedro y San Pablo" (15). C) ESQUEMAS ICONOGRÁFICOS Dos esquemas iconográficos son los que presentamos
a continuación. Por vez primera, la biblioteca de este monasterio
cisterciense orensano es estudiada con un planteamiento integrador,
incluyendo además del preceptivo apartado histórico el
referido a su significado, yendo mucho más allá en su
conocimiento que la mera descripción a la que hasta ahora estábamos
acostumbrados. Proponemos aquí un camino distinto. A través
de él, según pensamos, podremos llegar a reconstruir el
pensamiento de una época; que es, en este caso que nos ocupa,
el de los últimos tiempos de la época barroca. Antes de pasar a su descripción, debemos señalar
ante todo que alguno de los motivos aquí presentes nos es desconocido,
invitando a otros investigadores a completar nuestro estudio. El edificio de la biblioteca se halla, como sabemos,
en el extremo norte del sobreclaustro este del patio de Los Pináculos.
Se edificó sobre un desnivel y está dispuesto transversalmente
para mejor recibir así la luz en sus cuatro fachadas. Desde el
punto de vista estructural es una nave abovedada por tres tramos cubiertos
por bóvedas de arista separadas por fajones moldurados. Recibe
iluminación por tres ventanas al norte y dos al sur -una tercera
se halla tapiada por coincidir con el tejado de la prolongación
del sobreclaustro este, aunque sin trasdosarse al exterior-. En los
lados menores sendas ventanas rectangular-verticales. Este sistema visual
se completa con tres puertas-ventanas en el nivel de base. Las situadas
en el eje este-oeste están bloqueadas parcialmente por puertas
historiadas, no así la sur, por la que se accedería a
un pequeño balcón corrido del que no quedan más
que las ménsulas en que se apoyaba. Todas las ventanas superiores
se encuentran entre los arcos de forma simétrica, contribuyendo
a crear un espacio diáfano, como conviene a la función
del local. Todas en derrame, capialzadas, están acodadas en sus
cuatro ángulos con una gruesa moldura. La estantería -verdadera arquitectura en madera-
forma una perfecta unidad con el edificio para el que se proyectó.
Está dividida en dos alturas. Al superior se asciende por escaleras
interiores, dos por lado, en una sola rampa iluminada por celosías.
Ménsulas con cabezas de angelotes sostienen la hoy sencilla barandilla
que aúna todo el cuerpo superior. Coronan el conjunto rocallas
y escudos heráldicos entre pináculos. En el nivel inferior
están las puertas con sus aleros, cuya disposición puede
verse en los esquemas adjuntos, y que es, grosso modo, como sigue: Los esquemas están efectuados sobre el plano
recinto efectuado por el doctor arquitecto don Carlos Fernández-Gago
(16). El orden descriptivo será siempre el inverso a las agujas
del reloj. Y así, en el primero de ellos nos encontramos a las
puertas, cuyos motivos son, respectivamente, María, la escena
de "la lactatio", Jesús y San Benito ante Cristo en
la cruz, hallándose la 2.ª y 4.ª en las puertas dobles,
en el eje norte-sur. En cuanto a los temas de los aleros, repárese
en que éstos se hallan tan sólo sobre las puertas antedichas
del eje este-oeste y norte, siendo los otros dos el de la puerta de
entrada y el de la que daba al balcón corrido del mediodía.
Ambos son el primero y el último de la descripción: entre
rayos y sobre nubes, un libro abierto con la inscripción "AL/PHA/ET
(derecha) O/ME/GA (izquierda)" (17); el corazón de Jesús,
el anagrama de María, una cruz nudosa entre nubes y el triángulo
trinitario, respectivamente. El segundo esquema contiene los escudos heráldico. En las partes más altas están, primero, y en los ángulos, el de la Congregación de Castilla, el del monasterio, el de la Santa Sede y el del Císter; y en las partes medias, bajo los arcos fajones (18), los de Pontevedra, Ourense, Lugo y La Coruña, anacronismo que hace referencia a la coyuntura en la que se produjo la recuperación del mueble de la estantería. Algo más bajos, y entre pináculos, escudos de órdenes militares, en su mayoría en relación con el Císter, y otros cuya identificación desconocemos: Espinosa (?), Patriarcal (?) y Ala de San Miguel., Alcántara y Calatrava, Avis (19) y el de Cristo (20). De esta forma quedan el de Pontevedra entre los de Espinosa y Patriarcal, el de Ourense entre Alcántara y Calatrava, y los de Lugo y La Coruña al lado de Avis y Cristo, desconociendo el significado de los otros dos, los más occidentales, entre los que están situados. D) EN TORNO A SU SIGNIFICADO: LA BIBLIOTECA COMO CENTRO DE LA SABIDURÍA CRISTIANA Ante la puerta de entrada, con perfil de búho,
estaban las estatuas de Minerva y Mercurio, y encima de ella el sol,
nada de lo cual queda hoy. No vamos a describir aquí las características
de ambos dioses clásicos, o del sol, símbolo de Apolo.
Conocido es que Mercurio representa la elocuencia y Minerva la sabiduría,
siendo el búho el animal parlante de la diosa, ave heráldica
de la que Alciato ponderaba su prudencia (21) . El sol, o Apolo, es
el origen de la sabiduría humana, tal como lo veía en
sus Diálogos de Amor León Hebreo (22) . Los tres
dioses eran considerados en el Barroco como el camino en la búsqueda
de la perfección que conduce a la Sabiduría, apropiadísimo
tema ante portas de la biblioteca ursariense. Los tres dioses
aparecen asociados, asimismo, en la casi coetánea biblioteca
jesuítica de Lisboa, hoy Academia de Ciencias, en el fresco central
del techo (23). Completaban la fachada "los nombres de las ciencias,
artes y maestros que las enseñan, todo de escultura en relieve",
entre los rayos del sol (24). No era infrecuente representar las artes
y las ciencias en las bibliotecas monásticas. Así, en
la Agustina de Brno (Checoslovaquia), o la del Saint-Gall (Suiza) (25). Por otro lado, aun cuando se puede aceptar esta lectura,
debemos de tener en cuenta otra línea de interpretación,
alegórica, que pudo estar in mente tanto en los mentores del
programa como en los propios monjes. El sol puede aludir a Cristo, asociación
que aparece en la Biblia (Malac. 3,20; Luc. 1,78, y Jn. 8,12,
el más explícito). Minerva ha sido asimilada a María,
tanto por su condición de Virgen como de libro escrito por Dios
(26). Así se ve en la biblioteca de la antigua Universidad de
Évora (27). Para el Císter repárese en que San
Bernardo veía en la Madre de dios la Sabiduría Divina
(28), calificándola de "miranda et profundissima dispensatrix
sapientiae". Se entra en la biblioteca bajo el libro abierto entre rayos, con el "Alpha et Omega" escrito en sus páginas, es decir, el tema tan conocido desde el románico (San Climent de Taull) de que Dios-Cristo es el principio y el fin, la sabiduría cristiana que emana de Dios, la única autoridad. Dentro, el eje principal va desde la Asunción a la Ascensión, dándole preeminencia a aquélla, circunstancia explicable desde la especial devoción mariana del Císter desde sus orígenes, a la que suelen denominar cariñosamente "la Señora" (29). Y en el aspecto heráldico, sobre todas las demás, dominándolas, los escudos de Oseira y de la Congregación de Castilla -a la que pertenecía, al igual que la práctica totalidad de los monasterios de Galicia desde mediados del siglo XV- al este, y los de la Iglesia y el Císter en el lado opuesto: lo interno frente a lo externo, lo particular y concreto versus lo general. Bajo todas ellas, las órdenes militares; siendo las más importantes por su ubicación frente a la puerta de entrada las de Calatrava y Alcántara. Puesto preeminente tienen, asimismo, en los intercolumnios de la portada de la fachada monasterial (Francisco de Castro y Canseco, 1704-1706), disposición de la que puede ser deudora de la biblioteca. Por último, la "galería donde están esculpidos en relieve los misterios de los evangelistas y doctores" (que no se conservan), aludirían, en fin, a los padres de la Iglesia y a los evangelistas, que, como la mencionada de Brno, simbolizaría el saber cristiano que, al igual que en la biblioteca, se extendería por todo el orbe, o en otro registro que expresase unas inquietudes más reales, la biblioteca como centro de la sabiduría cristiana.
(1) Bibliografía selecta.: Antonio Bonet Correa, La arquitectura en Galicia durante el siglo XVII, C.S.LC., Madrid, 1966; Alfredo Cid Rumbao, Crónica y guía del monasterio de Osera, Orense, 1972; fray María Damián Yáñez Neira, O.C.S.O., El monasterio de Osera, Everest, León, 1980; autor que con José Carlos Valle Pérez hace la voz "Oseira, Monasterio de Santa María des, en la Gran Enciclopedia Gallega, s.f., t. XXIII, pp. 134-142; y Francisco Javier Limia Gardón, Santa María la Real de Oseira. Cea, Orense, 1 de marzo de 1985, Dirección Geneal del Patrimonio Artístico y Monumental de la Xunta de Galicia. (2) Archivo Histórico Nacional de Madrid (A.H.N.M.), Tumbo B, f. 57r. (3) Fray Tomás de Peralta, Fundación, Antigvedad, y, progressos del Imperial Monasterio de Nvestra Señora de Ossera, de la Orden del Císter, Madrid, 1677, parte 3.°, C. XLIII, núm. 4, 343. (4) A.H.N.M., Tumbo B, f. 60r; Peralta, Parte 3.ª, C. IL, núm. 13, 363-364. (5) A.H.N.M., Tumbo B, f. 60v. (6) Ibid., f. 303r. (7) Monasterio de Osera. Extrait au guide des visiteurs. Breve guía para visitar Osera, Alés, 1930, 11 y 25, así lo señalaba. Sin embargo, la Guía de Osera, Orense, 1932, 81, la toma como fecha de construcción de la estantería, error en el que incide Yáñez Neira, "I.a biblioteca del monasterio de Osera", Rev. Orense, 5 (VII-IX, 1980), 84; y El monasterio..., 55. Este autor, el principal divulgador de la casa, la tiene como obra del abad Peralta, creyendo que lo obrado por los abades Martínez y Ludeña es la estantería en dos fases, después de la adaptación del local, en lo que sigue al señor Cid Rumbao, 33, quien aun cuando tiene a la vista el texto del Tumbo B, no interpreta correctamente su contenido. Por ello, el P. Yáñez se muestra perplejo ante las referencias de los abades Peralta y Martínez. El tema, como señalamos, es mucho más sencillo: hay una primera librería que se edifica en el último tercio del XVII (Peralta, Perruca), de la que apenas nada resta ante la magnitud de lo construido por el Abad Martínez, quien la manda construir en el lugar en que hasta entonces estaba la anterior, de la que mantuvo, incluso "la Bóbeda que corresponde a la Bodega vieja que sirbió de piso a la misma Librería antigua". (8) A.H.N.M., Tumbo B, ff. 303v-303 bis. (9) Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones en ultramar, t. XII, 1855, 391. (10) Ulrico Fociños de Valenzuela, "El Imperial Monasterio de Santa María de Osera", La Ilustración Gallega y Asturiana, t. I, Madrid, 1879, 347-348, 359-360, artículo fechado en Osera, mes de septiembre de dicho año; y Manuel Sales y Ferre, " El monasterio de Osera" en Boletín de la Comisión Provincial de Monumentos históricos y artísticos de Orense, Orense, t. I, (marzo 1895), 109-114. (11) Inserta en la Guía de Osera, entre las pp. 80-81. "Foto Blanco" tenía su domicilio en la calle Real, número 37, de la mencionada ciudad gallega. (12) Loc. cit., 114. (13) "Provincia de Orense", s.f., 453-454, en Geografía General del Reino de Galicia, dirigida por F. Carreras y Candi, vol. X, t. 1, ed. facsímil 1980. (14) Hemos seguido en este punto a Cid Rumbao y a Yáñez Neira, " La Biblioteca...," 85, añadiendo en nuestra reelaboración algunos datos nuevos a fin de completar la. historia de los hechos. Véase, además, Fr. M.ª Damián Yáñez Neira, con la colaboración de José Carlos Valle Pérez y Francisco Javier Limia Gardón, El monasterio de Oseirn. Cincuenta años de restauraciones, Diputación Provincial de Ourense, León, 1988, 123 y 125. (15) Cfr. Yáñez Neira, "La Biblioteca...", loc. cit. Seguramente las vio, aunque ya inservibles. (16) Se halla a escala 1:100. A causa de sus dimensiones lo hemos reducido. (17) En los ángulos inferiores hay dos querubines y en los superiores ramas de laurel. (18) Y no torales, como los considera Yáñez Neira, "La Biblioteca...", loc. cit. (19) El que forma pareja con éste, y cuya filiación desconocemos, consta de una cruz flordelisada con una torre en el eje. (20) Del otro lado cruz teutónica (?): cruz griega con los brazos rematados en hojas de trébol o trebolada, que es entrecruzada en aspa o sotuer por obra con extremos similares a las partes posteriores de saetas. (21) Emblemas, Akal Ed., Madrid, 1985, pp. 50-52 (emblema XIX). (22) Ed. Menéndez y Pelayo en Origen de la novela, t. IV, Madrid, 1915, p. 334. (23) A. Masson, Le décor des bibliothéques, Ginebra-París. Cfr. Santiago Sebastián López, Contrarreforma y barroco, Alianza Forma, Madrid, 1981, pp. 45-46. (24) Que son como los cabellos del dios. De ellos emanan otros bienes, como las yerbas que caídas a tierra nos hablan de él como el inventor de la medicina. Así le pinta Juan de Solórzano, Emblemas regio-políticos, 1633 (emblema XXI). (25) Cfr. Sebastián, 48, basándose en el mencionado libro de Masson, y 47. (26) C. Clement, Musaei sive bibliothecae... extructio, instructio, cura, usus, 1633. Cfr. Sebastián, 44. (27) Cfr. Sebastián, 44-45. (28) Cfr. Sebastián, 24-25. No hemos podido hallar la cita por no disponer de las concordancias. Texto aproximado es el del Sermón 85,8 sobre el Cantar de los Cantares, según pesquisa del padre maestro de Oseira, fray Juan M.ª de la Torre en carta personal al autor (16-1-1983), al que agradecemos su disponibilidad. (29) Fray Juan M.ª de la Torre, "El carisma cisterciense y bernardiano", en Obras completas de San Bernardo, t. I, 1983, pp. 66-67. En el siglo XVIII tuvo mucho eco la Letanía Lauretana de Dornn, con grabados de Joseph Sebastián y J. B. Klauber, Madrid, 1978 (facsímil), donde a María se la denomina "Sedes Sapientiae". Esta fuente se relaciona directamente con el Císter ya que los Klauber, al ilustrar el comentario de María como "Vas Spirituale", utilizan el tema de la "Lactatio", uno de los temas que está asimismo en la biblioteca, y otras dos veces más en el monasterio. ILUSTRACIONES
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