CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo II - 4. 1989
 

 

LA HISTORIA DE LA CREACIÓN Y CAÍDA DEL HOMBRE EN UNA ESTAMPA DE LOS HIEROGLYPHICA DE WESTERHOVIUS GRABADA POR ROMEYN DE HOOGHE

Antonio Moreno Garrido y Antonio Calvo Castellón

Con este trabajo pretendemos dar a conocer un interesante y sugestivo, a la vez que poco conocido, libro: "HIEROGLYPHICA / OF / MERKBEELDEN / DER DUDE VOLKEREN: / NAMENTLYK / EGYPTENAREN CHALDEEUWEN, FENICIERS, / JODEN, GRIEKEN, ROMEYNEN, enz... / Te AMSTELDAM, / By JORIS VAN DER WOUDE. / MDCCXXXV. (Jeroglíficos o imágenes plásticas de los pueblos antiguos: egipcios, Caldeos, Fenicios, Judíos, Griegos, romanos. También un informe extenso sobre la decadencia y degeneración de la religión durante los siglos culminando en la Reforma).

En realidad, tanto la labor gráfica como casi la totalidad de la literatura se deben a Romeyn de Hooghe (1645-1708). Como se desprende de la fecha de su muerte, la impresión de nuestro libro fue un trabajo póstumo debido al interés de Westerhovius. Así lo relata éste en el prólogo: "dos amigos de Amsterdam me han presentado esta obra en 1734. Leyéndola, descubrí la vasta lectura, el conveniente dominio de la filosofía e inteligencia del autor. a veces las palabras me resultan tan elevadas como si hubiesen sido descritas por un profesor de teología en vez de un cristiano común. He clarificado y modificado el texto como Mr. de Hooghe hubiese hecho si el Señor le hubiese dado una vida más larga" (1).

La obra está pródigamente ilustrada. De Hooghe realizó sesenta y tres aguafuertes que dan sustento figurativo al texto, a los que hay que sumar la viñeta que adorna el título -cuyo tema y realización se deben a J. Wandelaar, materializada en 1734- y un escudo, del mismo grabador, fechado el año de la edición del libro, 1735. Completa el apartado gráfico un espléndido retrato, grabado en talla dulce, con las leyendas: "MR. ROMEIN DE HOOGHE" -en el ámbito superior de la composición- y "HONOS ALII ARTES -en la inferior-, obra de J. Houbraken, grabada en 1733, sobre pintura de H. Bos (2).

Westerhovius, en el prólogo del libro, es pródigo en los elogios que dedica a Romeyn de Hooghe; personaje de renombrado prestigio no sólo como artista sino como cortesano. En efecto, fue designado por Guillermo III -en 1689- Comisario de Impuestos en el condado de Lingen; desempeñó, además, las funciones de Comisario de Justicia de la ciudad de Haarlen y regente de iglesias. Ya, en 1675, había recibido, entre otros honores, distinción nobiliaria de manos de Juan III de Polonia.

El prólogo abunda en otros datos, tan valiosos como significativos, en torno a la personalidad artística y el talante humanístico de Romeyn de Hooghe: " ...era grabador al aguafuerte extraordinario y esta edición es una obra maestra por su amplia información y calidad de imágenes...", "...Sería imposible entender que un solo hombre haya podido obtener tanto conocimiento sin saber que ha viajado a varios países, especialmente a Italia y España, donde encontraba material bastante raro...", "...El autor ha sido diligente investigando esta erudición particular que nos queda solo fragmentariamente. Era un hombre que alternaba con sabios y gente refinada: regentes, profesores, pastores protestantes, etc..." (3).

Le Blanc, le dedica a nuestro grabador un completo epígrafe en su clásico y conocido: Manuel de l'amateur d estampes..., publicado en 1856 con una completa y abundante bibliografía (4). Rosenthal, ya en nuestro siglo, si bien destaca su fértil producción calcográfica -verdadero documento de su tiempo-, utiliza algunos calificativos que menosprecian su capacidad creativa; no obstante, considera que Hooghe influye estilísticamente en los grabadores franceses del siglo XVIII. Este autor todavía mantiene la fecha propuesta por Le Blanc. Bénezit actualiza algunos datos biográficos; concretamente esta fecha, retrasándola hasta 1645 (5). Tenemos que hacer constar que, en el estado actual de nuestra investigación, no hemos hallado referencia alguna -en la nómina de la producción calcográfica de Hooghe- a los Hierogliphyca que nos ocupan (6).

Los limites de esta comunicación obligan a centrar nuestro estudio en una estampa que consideramos especialmente sugestiva tanto desde el punto de vista iconográfico como iconológico; muestra elocuente además del interés de este raro libro en nuestro ámbito cultural de acendrada tradición católica.

Se trata, como el resto de las ilustraciones, de un grabado al aguafuerte (180x135 mm.), sin firma, pero indudablemente obra de Hooghe. Así se justifica estilísticamente como por las leyendas existentes en los dos primeros grabados de la serie; el primero con la leyenda: " MR. ROMEYN DE HOOGHE / Van de / HIEROGLYPEN of MERKBEELDEN / Der Ouden etc/ "; en el siguiente -firmado en el centro de la composición- puede leerse: "R. de Hooghe / fecit".

En el libro, el texto que acompaña a la estampa objeto de nuestro análisis lleva por título: "Sobre la creación del hombre capítulo XIII".

Se trata de una abigarrada composición estructurada en dos términos escalonados -terrenal y celeste- figurativamente contiguos aunque con fronteras simbólicas fuertemente marcadas. Una suerte de rompimiento que acoge -en la parte superior de la figuración- la apoteosis divina del olimpo, que preside, a manera de balcón aulico, toda la composición. No es este término espacialmente el más significativo, ni siquiera el que acoge el más sustancioso del programa grabado; sin embargo, mantiene con dignidad su función de dar trascendencia.

El aguafortista ha establecido mediante un hábil recurso figurativo una aceptable interrelación entre ámbitos, valiéndose de un tercer espacio intermedio -que acoge parte de la historia- y, muy especialmente, a través de la presencia de un árbol monumental que no sólo cumple esta función sino que también -como indicaremos más adelante- tendrá plena justificación en la escena de la tentación del hombre en el Paraíso. La cadena -paralela al árbol- tendida entre el cielo y la tierra es además símbolo de unión entre los dos espacios. Platón habla de una cuerda luminosa que encadena el universo, Homero de una cadena de oro suspendida del cielo que llega hasta la tierra.

Es, por tanto, una composición que responde a recetas plenamente barrocas; el grabador aprovecha todas las posibilidades que le ofrece el campo de la estampa -en los primeros planos- para diseñar, con detalle, las distintas escenas que conforman el entramado de la historia. A pesar de la complejidad de la misma, de Hooghe prefiere amontonar los motivos en los primeros términos -posiblemente para valorarlos de igual forma en importancia-, desechando las posibilidades de una más holgada estructura figurativa que le hubiera ofrecido un fondo con una intensa opción perspectiva. Costumbre, por otra parte, más ligada a la tradición del pintor, hecho que no hubiera sorprendido aquí por la doble condición artística de Hooghe. Este tipo de composición de agrupaciones compactas de personajes hará fortuna posteriormente entre los grabadores franceses del XVIII, observación recogida -entre otros- por L. Rosenthal (7).

Desde el punto de vista técnico, se trata de esos logros conseguidos con el aguafuerte que -después de las recomendaciones del pionero libro de Abraham Bosse- (8) permiten a los pintores alcanzar, la linealidad -en el sentido de Wólfflin- hasta entonces exclusiva del buril; e incluso superarla con la textura más pictórica propiciada por la acción del ácido.

En toda la figuración hallamos dispuestas una serie de letras que remiten al texto; así, sobre la cabeza de Vesta, la letra 'A' proyecta al observador sobre la glosa literaria de la obra en relación con este apartado de la historia.

En el ámbito de lo trascendente la estampa muestra a las más significativas deidades del Olimpo inmersas en un rompimiento de nubes, cerrando en semicírculo la parte superior de la composición. Prescindiendo del texto, de Hooghe ha dotado a los dioses de sus atributos más genuinos (de izquierda a derecha): reconocemos a Ceres (Demeter griega) -hija de Saturno y de Cibeles, que enseñó a los hombres el arte de cultivar la tierra, sembrar el trigo y hacer el pan; considerada diosa de la agricultura- por el manojo de espigas que ostenta en la mano derecha. Diana (Artemisa griega) --hija de Júpiter y Latona, hermana de Apolo- se identifica por la media luna sobre la cabeza, y el carcax con las flechas en bandolera. Palas Atenea (Minerva romana) -hija de Zeus y Metis- es figurada por su característica lanza, casco y escudo, adivinándose sobre el pecho la égida. Venus (Afrodita griega) -hija de Júpiter y de Dione- esculpida como la triunfante joven semidesnuda. Vesta (Hestia griega) -hija de Crono y de Rea, hermana de Zeus- coronada y con cetro. Centrando el semicírculo, Juno (Hera griega) y su esposo Júpiter (Zeus griego); Juno, tocada con amplio velo; el padre de los dioses, coronado, muestra orgulloso el cetro. Neptuno (Poseidón romano) --hijo de Crono y Rea- junto a su hermano, visible tras la horquilla del árbol, cuyo tronco apenas deja entrever su tridente; de igual forma, una de las ramas enmascara -en cierta manera- la escultural belleza del joven Apolo, el glorioso hijo de Zeus y Leto. Marte (Ares griego) -hijo de Zeus y Hera- muestra orgulloso sus atributos bélicos: casco, escudo y espada. Mercurio (Hermes griego) -hijo de Zeus y Maya- claramente identificable por su pétaso. Finalmente, Vulcano (Hefesto griego) -hijo de Zeus y Hera- figurado con los útiles de taller: yunque y martillo.

En el ámbito terrenal se disponen, en términos superpuestos historias relativas a la creación y caída del hombre desde los puntos de vista cristiano y pagano; en la teología clásica y en la mitología protestante. Compositivamente, se pueden establecer tres agrupaciones de escenas -en forma paralela- donde se superponen las dos interpretaciones.

(De izquierda a derecha y en sentido ascendente.) La primera escena muestra el momento en el que Prometeo que levanta en una de sus manos la antorcha con el fuego divino -que llega a confundirse con las nubes del rompimiento, justificando plásticamente su origen-, insufla éste sobre el cuerpo del hombre para darle vida, es la creación del ser humano según la mitología. Prometeo, hijo de Japeto y de Climene, pasa por haber creado la humanidad, enseñado a los hombres el uso del fuego y haberlos salvado del diluvio. En Homero no hallamos ninguna alusión a este personaje, teniendo que esperar a Hesiodo y Esquilo; si bien, estos lo presentan exclusivamente como bienhechor de la humanidad. Su intervención en el nacimiento y creación del género humano es un mito posterior.

Prometeo robó el fuego del cielo causando la ira de Júpiter por el temor a que los hombres igualasen a los dioses en poder. Como venganza, ordenó a Vulcano crear a una mujer de arcilla que estuviera adornada de todas las gracias físicas. Los dioses del Olimpo colaboraron con sus dones, pero Hermes puso en su corazón la mentira y la falsedad.

Sobre la escena protagonizada por Prometeo, la creación del primer hombre y la primera mujer por Dios. Tras Prometeo, en segundo plano y yacente, vemos un personaje con una antorcha dirigida hacia Pandora.

Paralela a ésta se desarrolla la segunda escena, que ocupa el eje compositivo; destaca la sensual figura de Pandora portando en su mano derecha un vaso abierto; sobre ella, en el plano superior, Eva recoge el fruto prohibido de boca de la serpiente y lo entrega a Adán. Agazapada detrás de Pandora, ensombrecida, una figura tocada con casco, cuya cimera es el ouroboros -serpiente que se muerde la cola símbolo de la eternidad- que asesta una estocada a Epimeteo asido con la mano derecha a Pandora.

Esta mujer llevaba una vasija (caja) cerrada con una tapadera que impedía que su contenido, todos los males, saliesen.

La tercera escena muestra la figura orante del dolorido Epimeteo -con el yugo al cuello- que lleva en la mano derecha la tapadera del vaso de Pandora de la que cuelga el ancla símbolo de la Esperanza; su pie se halla encadenado a una roca. Epimeteo, hermano de Prometeo, fue elegido por Zeus para sufrir la seducción y el engaño de Pandora; olvidando las recomendaciones de su hermano, se dejó cautivar por la belleza de la mujer abriendo la caja que causaría la desgracia de los hombres.

Bajo las manos unidas de Pandora y Epimeteo vemos una estrella de cinco puntas, símbolo quinario, alusión al hombre después de la caída.

Más arriba, las Gorgonas -Medusa, Esteno y Euriale, las tres hijas de Forcis y Ceto- representadas con ojos de terrible mirada y cabellos formados por serpientes. Son símbolos de las almas caídas; materia, forma sustancial y espíritu.

Dora y Erwin Panofsky en su magnífico estudio: La Caja de Pandora. Aspectos cambiantes de un símbolo mítico (9), dan cumplida cuenta de la unión de la visión cristiana de la creación del hombre con la fábula pagana de Pandora. Incluso, concretan el paralelismo de Eva con Pandora y citan a Orígenes que compara el vaso (caja) del personaje mitológico con la fruta prohibida.

Señalan, además, como los Padres de la Iglesia no dudan en parangonar la doctrina sobre el pecado original, desde la perspectiva cristiana, con una fábula clásica (10)

A pesar de indicar el éxito que este mito clásico tuvo en los Países Bajos y en espacios tradicionalmente reformistas como Inglaterra; los citados autores, no mencionan los Hierogliphyca de Westerhovius ni la estampa aquí estudiada, que estimamos un magnífico ejemplo en imágenes para establecer los paralelismos antes señalados.

Digamos finalmente que Romeyn de Hooghe acentúa el concepto protestante de la creación, caída y condenación del hombre desde el pesimismo antropológico de la mitología clásica griega; el hombre ante los dioses no tiene nada que hacer.


NOTAS

(1) Arn. Henr Westerhovius, Hieroglyphica of Merkbeelden... Te amsteldam by Joris van der Woude MDCCXXXV (1735). Van Arn. Henr. Voorrede Westerhovius over de Uytgave der Hieroglyphica, folio 2 (recto).

(2) Jacobus Houbraken dibujante al buril nacido en Dordrecht el 25 de diciembre de 1698 y muero en Amsterdam el 14 de noviembre de 1780.
Hendrik van den Bos o Bosch pintor de retratos holandés en la primera mitad del siglo XVIII. Sobre estos artistas véase: E. Benezit, Dictionnaire des peintres, sculpteurs, dessinateurs et graveurs, París, Librairie Gründ, 1961, t. 2, p. 27 y t. 4, p. 768.

(3) Op. cit., supra, nota 1.

(4) Ch. Le Blanc, Manuel de l'amateur d estampes. Contenant 1.° un Dictionnaire des Graveurs de toutes les nations..., París, Chez P. Jannet, libraire?Editeur, rue de Richelieu, 15, 1856, t. 2, pp. 383 y 384.

(5) L. Rosenthal, La Grauvre, París, Librairie Renouard-H. Laurens, Editeur, 1909, pp. 137 y 138.
E. Bénezit, op. cit., t. 4, p. 753.

(6) Estando corrigiendo pruebas hemos visto dos líneas alusivas a nuestros " Hieroglyphica" en el trabajo de John Landwehr: Romeyn de Hooghe the etcher. Contemporary portrayal of Europe 1662-1707. A. W. Sijthoff-Leiden, Oceana-Dobbs Ferry N.Y. MCMLXXIII (1973), p. 15.

(7) L. Rosenthal, op. cit., p. 138.

(8) Abraham Bosse, TRAICTE / DES MANIERES / DE / GRAVER EN TAILLE DOUCE / SUR L'AIRIN / Par le Moyen des Eaux Fortes, / & des Vernix Durs & Mols. / Ensemble de la façon d'en Imprimer les / Planches et d'en Construire la Presse, / et autres choses concernans / lesdits Arts / PAR / ... / A PARIS / Chez ledit BOSSE, en L'Isle de Palais, / ie la Roze rouge, devant la Magisserie. / M. DC- XLV / AVEC PRIVILEGE DV ROY.
Este libro fue objeto de varias ediciones (algunas de ellas corregidas y aumentadas) en francés y en otros idiomas.

(9) Dora y Erwin Panofsky, La Caja de Pandora. Aspectos cambiantes de un símbolo mítico, Barcelona, Barral Editores, 1975.

(10) Ibid., pp. 23 y ss.


ILUSTRACIONES

LÁMINA 1 - LÁMINA 2 - LÁMINA 3 - LÁMINA 4