CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo II - 4. 1989
 

 

ACERCA DE UNA INTERPRETACION ICONOGRÁFICA DEL TEMA DE SAN JORGE

Gerardo Pérez Calero

El rico y sugestivo tema iconográfico del pasaje épico en que el santo caballero abate al dragón, tiene atractiva interpretación en una bandeja litúrgica guardada entre los ricos enseres de la iglesia parroquial de la Concepción de la sevillana localidad de Gerena.

El ejemplar, de aljófar, mide 0,42 metros de diámetro y lleva en su centro la escena representativa muy del gusto del Renacimiento, en que el tema, venido del medievo, se mantiene con pequeñas variantes para decaer pronto debido al auge de la artillería y al consecuente declive de la caballería como arma de combate, de la que San Jorge es uno de sus patronos.

La bandeja, aunque ha sido fechada hacia 1600 (1), bien pudiera datarse con anterioridad, pues pertenece a un grupo de ejemplares de los llamados tipo "dinanderie" venidos de Centroeuropa, seguramente traídos por los Absburgo entrado ya el Quinientos, dado, además, que el ejemplar posee inscripción con caracteres góticos, a los que fundamentalmente me referiré para sustentar la presente comunicación, así como elementos ornamentales tardomedievales, tales como fajas ornamentales con motivos vegetales, entre ellos la palmeta, etc.

La referida inscripción gótica contenida en la más exterior de las fajas de que consta la bandeja, dice reiterativamente en lengua alemana: "ALZEIT EHBART GELVEK", cuya traducción literal sería la siguiente: "En todos los tiempos (ocasiones) honorable (honrada) suerte" (2).

Si ponemos en relación la repetida invocación epigráfica de carácter propiciatorio con el tema iconográfico representado, podrán obtenerse interesantes deducciones interpretativas; así, San Jorge, el caballero cristiano por antonomasia, entra directamente en relación con el concepto "suerte" (GELVEK), tan del gusto del ideal clásico grecorromano en un afán humanista de asociar cristianismo y paganismo, lo cual tiene su más cumplido testimonio en el conocido pasaje según la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, en el que el santo libra a Cleodolinda de una horrible muerte a manos de un mortífero dragón al que, con el fin de aplacarle, "se echaban suertes para elegir las víctimas" (3).

Es posible igualmente asociar los conceptos GELVEK y "virtus", identificándolos con el santo apotropaico, y oponerlos al de "kakós", en relación con el dragón. En este sentido, San Jorge sería el Hércules cristiano que, tras arduo combate, vence a su enemigo (identificable al propio tiempo con alguno de los monstruos que el héroe griego venció en sus célebres trabajos ) para librar a la doncella. Precisamente también el personaje mitológico heleno aparece documentado iconográficamente alguna vez junto a una mujer, cual acontece en el retablo de la catedral de Sigüenza, emparejado con Santa Librada.

También aparece el santo como protector-benefactor en otro pasaje de la aludida Leyenda Dorada, cuando al referirse la Historia de Antioquía se dice cómo "...Yendo los soldados cristianos hacia Jerusalén para apoderarse de la ciudad santa, aparecióse a uno de los capellanes un joven hermosísimo, diciéndoles que era San Jorge, y que no sólo les protegería, sino que actuaría como jefe de las tropas en las batallas de la conquista si llevaban con ellos las reliquias de su cuerpo. Así ocurrió, en efecto; porque cuando estaban sitiando la ciudad defendida por los sarracenos, no atreviéndose los sitiadores cristianos a escalar la muralla, el santo se les apareció vestido de blanco, perfectamente armado y enarbolando a modo de estandarte una cruz roja, y con enardecidas palabras los animó a que le siguieran y escalaran sin miedo alguno, como él iba a hacerlo, las murallas..." (4).

En ambos mundos, cristiano y pagano, la fuerza providencialista consigue dominar, con su poder omnipotente, los caprichos de la suerte, para lo cual el hombre por medio de la plegaria puede congraciarse con la divinidad. Esto se evidencia en la bandeja que se estudia si observamos la actitud orante del rey y su hija que aparecen asomados a su castillo, en el ángulo superior izquierdo de la representación.

También y como dominando la representación iconográfica se sitúan una estrella y un ángel cuya significación parece ir en la línea que se viene comentando de invocación salvífica, pues la "buena estrella" del santo le hará vencer y su ángel le protegerá cual guardián enviado del cielo para que lleve a feliz término, con buena suerte, su empresa.

Finalmente, y por otro lado, puede añadirse otra sugestiva y más amplia versión del tema iconográfico representado en relación con el posible uso litúrgico bautismal de la bandeja que lo contiene. En este sentido, hay que buscar de nuevo la fuente interpretativa en la Leyenda Dorada, cuando se nos narra con sentido de purificación, cómo San Jorge trató de detener a los habitantes de la ciudad atemorizada por el dragón, diciéndoles: "No tengáis miedo. ¡Dios me ha traído hasta esta ciudad para libraros de este monstruo! Creed en Dios y bautizaos ¡Ya veréis como yo mato a esta bestia en cuanto todos hayáis recibido el bautismo! " (5).

Esta alusión bautismal vuelve a repetirse en otra posterior narración del mismo pasaje, cuando el rey, agradecido al santo caballero por la liberación de su hija, hizo construir una iglesia enorme, dedicada a Santa María y a San Jorge y como "al pie del altar de la citada iglesia comenzó a manar una fuente muy abundante de agua tan milagrosa que cuantos enfermos bebían de ella quedaban curados de cualquier dolencia que les aquejase" (6).


NOTAS

(1) Hernández Díaz, Sancho Corbacho y Collantes de Terán, Catálogo Arqueológico y Artístico de la provincia de Sevilla, t. IV, Sevilla, 1955. p. 176.

(2) Agradezco al doctor Klaus Wagner, profesor de la Universidad de Sevilla, la ayuda prestada en la lectura del texto epigráfico.

(3) Georges Ferguson, Signos y símbolos en el arte cristiano, Buenos Aires, 1956, p. 182.

(4) Santiago de la Vorágine, La Leyenda Dorada, ed. de Alianza Editorial, Serie "Alianza forma". núm. 29, Madrid, 1982, p. 253, t. I.

(5) Santiago de la Vorágine, op. cit., p. 250.

(6) Ídem


ILUSTRACIONES

LÁMINA 1