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INTRODUCCIÓN La presente ponencia recoge algunos aspectos fundamentales
de dos capítulos de lo que en su día será nuestra
tesis doctoral, que hemos dedicado al estudio iconográfico de
la prensa infantil española comprendida entre los años
1833 a 1923. Dentro del concepto de prensa periódica infantil
incluimos todas aquellas obras en las que colaboran ilustradores gráficos
y que tuvieron al menos la intención de salir a la luz con una
frecuencia regular. Los periódicos objeto de nuestro estudio abarcan
todo el territorio nacional, datando el primero de ellos de 1833 (La
Minerva de la Juventud). Ya en 1923, fecha en la que concluye nuestra
investigación, el periódico infantil, esencialmente didáctico,
se transforma en tebeo, tendencia que empezó a manifestarse a
partir de 1904 con la publicación del periódico redactado
en catalán En Patufet, primero en incorporar un personaje
infantil que se convierte en protagonista de la obra, y a la que da
nombre. No es éste el lugar para teorizar sobre la función
de la imagen a lo largo de la historia; el grabado ha sido conocido
y practicado desde la más remota antigüedad, si bien hasta
el descubrimiento de su reproducción en múltiples ejemplares
no tenía otro fin en sí mismo que el de ornamento de objetos.
Con este descubrimiento el grabado pasa a ser el origen de un nuevo
arte, "el arte de la estampa", precursor incluso de la imprenta,
inventada por Gütenberg, que en el siglo XVI no hizo más
que preparar la explosión mundial de las estampas que triunfará
en el siglo XIX y culminará en el XX. La influencia de la estampa fue considerable desde su
aparición, y el nuevo arte se hizo inmediatamente popular, porque
su producción numerosa., puesta al servicio de las creencias
religiosas, de las ideas políticas, de las conveniencias económicas,
y las pasiones sociales, le hacían asequible a los gustos y las
posibilidades de las gentes humildes, que nunca hasta entonces habían
podido disfrutar individualmente de los beneficios del arte, que pasó
a ser por medio del grabado un elemento maravilloso de vulgarización
cultural y admirable instrumento educativo de las multitudes. Se admite, por parte de los distintos historiadores
y bibliógrafos, que el periodismo tuvo su cuna en Venecia, cuando
se encontraba en el apogeo de su comercio. Estos papeles, noticieros
manuscritos, tomaron el nombre de la moneda de cobre llamada Gazzeta.
Los copistas de tales gazzetas no daban a basto a la multiplicación
de éstas para que llegaran a manos de cuantos estaban interesados
en su lectura. Va a ser la invención de la imprenta quien colme
este vacío, permitiendo la estampación de tantas copias
como se desee. Es Hatin, en su obra Bibliographie Historique et
Critique de la Prense Periodique Française (1886), quien
al hablar del origen del periodismo afirma que, si bien es verdad que
es Venecia la cuna del periodismo manuscrito, no puede disputarse a
Amberes ser la cuna del periodismo impreso, dando a la luz las Nieuwe
Tydinghen en 1605. En España podríamos considerar las hojas
volantes (impresos de: noticias que bautizadas con los nombres de Relaciones,
Avisos, o Nuevas) como el esbozo del periodismo moderno. En el año 1661 se publicó en Madrid La
Gaceta, con el título de Gaceta de Madrid, y un siglo
después, en 1798, aparece el primer periódico infantil,
cuyo título es La Gaceta de los niños, o principios
generales de moral, ciencias y artes, acomodados a la inteligencia de
la primera edad. Este primer periódico no tiene grabados; sin
embargo, el segundo periódico para niños del que tenemos
noticia, publicado en Madrid en 1833, La Minerva de la Juventud Española,
ya los tiene. ¿Cuál es el propósito de la prensa
infantil? Desde el primer periódico estudiado, La Minerva
de la Juventud Española (1833), al último, BB
(1923), hay un propósito definido en los directores de esta prensa:
educar, instruir, deleitar. En general, son personas vinculadas al campo
de la enseñanza, como Juan Manuel Ballesteros, de las letras
o las artes, como Carlos Frontaura y Ossorio Bernard, etc. Las distintas
órdenes religiosas, como los Hermanos Maristas, Escolapios, etc.,
también editan sus periódicos. Si los directores eran
personas relevantes, no lo eran menos los colaboradores; nombres como
Giner de los Ríos, Rosalía de Castro, Concepción
Arenal, Emilia Pardo Bazán, José Echegaray, Antonio Trueba,
Hartzenbusch, Gómez de la Serna, el padre Luis Coloma, Ramón
del Campoamor, Alberto Lista, etc. Otro tanto cabe decir de los dibujantes
y grabadores, que no citamos aquí por ser objeto de un estudio
más profundo, que en día no muy lejano constituirá
un capítulo importante de nuestra tesis doctoral. A continuación, analizaremos los siguientes aspectos
iconográficos de la prensa infantil española: I. ESTUDIO ICONOGRÁFICO DE LA RELACIÓN EXISTENTE ENTRE TÍTULO Y GRABADO EN LAS PORTADAS DE UN GRUPO DE PERIÓDICOS INFANTILES ESPAÑOLES (1833-1923) Yendo destinados los "periódicos para niños" a un público que, como el infantil, aún no domina la técnica de la lectura, sería lógico suponer que las portadas de estas publicaciones fueran capaces de estimular la atención del muchacho, a fin de avanzarle su contenido y propósitos, y explicarle, si ello fuera preciso, mediante el grabado en portada, el título escogido. Sin embargo, no siempre sucede así. Es cierto que un buen número de periódicos responde a las características anteriormente apuntadas, pero otros, por el contrario, presentan un desajuste casi absoluto entre el mensaje del título y el grabado en portada. Obviamente, entre ambos polos se encuentra un grupo en el que, de algún modo, existe una cierta conexión entre estos dos elementos. Como muestra del contenido de uno de los capítulos de nuestra. tesis doctoral, hemos seleccionado una serie de periódicos comprendidos entre 1833 y 1923, que avalan lo anteriormente dicho y que han sido clasificados en las siguientes categorías: 1. GRADO MÁXIMO DE RELACIÓN ENTRE ICONOGRAFÍA DE PORTADA `Y TÍTULO 1) Año 1833: La Minerva de la Juventud Española.
Cuatro portadas distintas. ICONOGRAFÍA: En todas las portadas
aparece la figura de la diosa Minerva, ataviada con casco y túnica;
en algunas ocasiones lleva lanza, escudo con la cabeza de Gorgona, o
un ancla. Junto a la diosa suele haber un olivo, una lechuza, un águila
(Zeus), o un cesto de frutas. En una de las portadas, señala
al fondo de la composición donde el sol brilla sobre el mar,
en el que navega un barco. En otra, un barco se hunde en el océano.
Junto a la diosa aparecen cupidos a los que ofrece una corona de laurel,
mientras alzan sus brazos hacia ella. Otros intentan alcanzar los frutos
del olivo; en otra ocasión, un cupido a sus pies la rodea con
sus brazos. INTERPRETACIÓN: Minerva es presentada a la juventud
española como la diosa de las ciencias y de las artes, inventora
de la escritura, la pintura y el bordado. La diosa, que también
toca la flauta con maestría, instruye en dichas artes y ciencias
a los jóvenes, que tienen ocasión de familiarizarse con
esta figura. INSCRIPCIONES: "Labor improbus omnia vincit",
"Diciembre de 1833 con real permiso", "Favet Minerva
labori". El año 1833 corresponde a la llamada "Ominosa
década". 2) Año 1887: El Mundo de los Niños.
ICONOGRAFÍA: En la parte superior, abarcando un tercio de la
portada, aparecen tres niños sentados en el suelo, en edades
comprendidas entre los cuatro y los seis años; tienen libros
en las manos y conversan entre ellos. Les rodean una serie de juguetes:
bolos, peonzas, balones, palas, un tambor, una corneta y una rueda con
ejes, etc. Al fondo, un pequeño teatrito. A la izquierda, la
estatua del rey don Felipe IV, obra de Pedro Tacca. En último
plano, el Palacio Real, un obelisco y el estanque del Retiro, niños
y amas de cría. Cerrando la composición por la izquierda,
la fuente de Neptuno. INTERPRETACIÓN: El periódico pretende
ser tanto el conjunto de todas las cosas que pueden interesar a los
niños como un elemento más del medio en el que se desenvuelven. 3) Año 1904: La Niñez Hispanoamericana.
ICONOGRAFÍA: Ocupa toda la portada una magnífica ilustración
en la que aparece una madre ataviada al uso de la época, rodeada
de sus cuatro hijos, tres niños y una niña. La disposición
del grupo es triangular, de composición equilibrada y serena.
La madre permanece sentada con un libro en la mano hacia el que miran
los hijos. Al fondo, la puerta de una edificación, cuya estructura
puede corresponder a un templo maya o azteca, ya que el dintel tiene
forma trapezoidal. En el frontispicio se lee "La Niñez Hispanoamericana".
Sobre éste y en un fondo, la efigie del sol. Cerrando la composición,
en la parte derecha, un gran cactus sobre el que reposa un ave de rapiña
que podría ser un cóndor, y en la izquierda, en la parte
baja, una gran pita y un naranjo. En la parte superior y a la altura
del cóndor, un mono que sostiene una gran filacteria en la que
se lee "Semanario ilustrado para niños, viajes, cuentos,
ciencias, poesía, bellas artes, historia, literatura". En
la parte baja, a la altura del suelo, una cartela que dice "Instruir
deleitando". INTERPRETACIÓN: Entendemos que esta portada
es una declaración de principios expresada iconográficamente:
los niños que rodean a su madre y aprenden con deleite; la alusión
al mundo hispanoamericano reflejada tanto en el edificio del fondo como
en la flora y la fauna tropical, el naranjo que trae a nuestra mente
el mundo mediterráneo. Se quiere tender así un puente
cultural hacia Hispanoamérica. 4) Año 1904: En Patufet. ICONOGRAFÍA:
En la parte superior, una imagen de En Patufet caminando; lleva en su
mano izquierda unas disciplinas (látigo de varias colas), mientras
que con el índice de la derecha se toca la nariz, que es simplemente
un punto rojo en su cara redonda. A la izquierda, el precio, y debajo,
una inscripción que dice: " fara una entremaliadura cada
setmana" (hará una travesura cada semana). Esta publicación
marca un hito en la historia del grabado para periódicos infantiles:
predomina la. línea. El título del periódico es
el nombre del protagonista: niño pequeño, vestido de catalán,
con un gorro rojo y unos zuecos; muñeco simpático y rechoncho,
cuyo nombre se podría traducir al castellano por " El Pulgarcito",
" El nene", o " El chiquitín". Todo el periódico
está escrito en catalán. El hecho de que este muñeco
simpático, dispuesto a hacer una travesura cada serrana, lleve
unas disciplinas en la mano, lo queremos interpretar como una denuncia
gráfica del castigo corporal, que todavía se venía
empleando en las escuelas y que había sido anulado a la raíz
de la Constitución de Cádiz de 1812. 5) Año 1913: Risa infantil (Barcelona). ICONOGRAFÍA: En la parte superior, el título del periódico, sobre el que dos payasos con dos cámaras de cine proyectan sendos haces de luz. Los payasos se apoyan sobre dos grandes balones en los que va inscrito el precio de la publicación, que a su vez se apoyan en dos porterías de fútbol. Debajo de los focos de las cámaras, sentados en cómodos sofás, dos niños leen el periódico. INTERPRETACIÓN: Se conjugan tres elementos: los payasos, que con sus ademanes ridículos provocan la risa; el mundo del cine, y el mundo del deporte, tanto en sus aspectos lúdicos como formativos. En definitiva, el periódico pretende ser divertido e instructivo a un tiempo. 2. GRADO MEDIO DE RELACIÓN ENTRE ICONOGRAFIA DE PORTADA Y TÍTULO Cuatro periódicos: La aurora (1851), La aurora de la vida (1860), La aurora de gracia (1874) y La aurora del Pirineo (1912). El empleo de la palabra aurora en el título (en el sentido de comienzo o principio) no es el único punto en común que tienen estas cuatro publicaciones. En términos generales, podemos realizar la siguiente INTERPRETACIÓN ICONOGRÁFICA CONJUNTA: Las portadas de estos cuatro periódicos transmiten un mensaje común: la necesidad de educar a los niños dentro de la moral cristiana, formando tanto su espíritu como su entendimiento, al tiempo que se les ofrece. un medio de diversión. Esta idea aparece claramente reflejada en el número uno de La aurora, de 1851, mediante las palabras RELIGIÓN, INSTRUCCIÓN y RECREO. La iconografía más destacada en este aspecto es esencialmente: RELIGIÓN. Una matrona velada que lleva en sus manos la sagrada forma y la cruz; una matrona sobre cuya cabeza arde una llama y que muestra un libro a una joven que rodea con su brazo derecho, a sus pies, un ángel con la rodilla en tierra le ofrece una corona de laurel; una niña que da limosna a un pobre. INSTRUCCIÓN: Jesús en el templo entre los doctores de la Ley; cupidos con libros en las manos; jóvenes pintando, esculpiendo o tocando el piano; niños leyendo libros, rodeados de compás, tintero, plumas y un globo terráqueo. RECREO: Cupidos jugando con pompas de jabón; una niña saltando a la comba; un niño que juega con una corneta; tres niñas que tratan de cazar una mariposa mientras otra juega con su muñeca; un niño que juega al balón. Es importante señalar que en La aurora del Pirineo, de 1912, aparece la figura de un campesino con una yunta de bueyes labrando la tierra; en el ángulo izquierdo de la portada, un libro abierto donde se lee: "Labora semper labora". 3. GRADO MÍNIMO DE RELACIÓN ENTRE ICONOGRAFÍA DE PORTADA Y TfTULO 1) Año 1899: La infancia. ICONOGRAFIA:
Cristo bajo la iconografía del Sagrado Corazón de Jesús
con el nimbo crucífero, la sagrada forma en la mano derecha,
el cáliz en la izquierda y el cordero pascual en la parte baja
sobre el libro de los Evangelios con los siete sellos. Toda la representación
va orlada con espigas y racimos de vid. En la parte superior dos querubines.
INTERPRETACIÓN: Al titularse el periódico La infancia
y acompañar a dicho título tal representación iconográfica
como la descrita, entendemos que se trata de un periódico de
profundo contenido religioso. 2) Año 1915: El pequeño Séneca. ICONOGRAFIA: En la parte superior, el título del periódico; a la izquierda, dos niños, uno se dirige al otro con un dedo en la boca, un libro permanece en el suelo. INTERPRETACIÓN: ¿Qué deduciría un niño al leer el título de este periódico? Sin duda entendería que el muchacho aplicado que manda callar al que ha venido a interrumpirle en su estudio, es un "pequeño Séneca"; sin embargo, esta idea nada aclara al niño que continúa sin saber quién o qué era Séneca. II. ESTUDIO ICONOGRÁFICO DE LA ESCUELA EN UN GRUPO DE PERIÓDICOS INFANTILES DEL SIGLO XIX: EL DESAJUSTE ENTRE LEY Y PRÁCTICA SOCIAL No podemos negar que la educación es la base
principal que sustenta y modela casi a voluntad el carácter del
hombre, y de aquí la importancia de las leyes que la dirijan;
sin embargo, no siempre la Ley refleja los usos sociales y las costumbres
de los pueblos. En muchas ocasiones, el legislador se ve obligado a
corregir ciertas prácticas sociales que racionalmente se consideran
aberrantes. Se plantea así la eterna problemática del
desajuste entre ley y costumbre, que sólo se ve subsanada con
el paso del tiempo. Corresponde a intelectuales y artistas la denuncia
de estas situaciones, de las cuales son un claro ejemplo los desafortunados
sistemas de corrección empleados por los maestros de escuela
a lo largo del siglo XIX, frente a la moderna legislación de
la época, que no sólo llega a abolir los castigos corporales,
sino también todos aquellos que perjudiquen al honor del pupilo. Como muestra de nuestras investigaciones en esta materia, señalamos a continuación algunos ejemplos muy gráficos que avalan esta tesis: 1. LA PROHIBICIÓN DE LA CORRECCIÓN DE AZOTES Las siguientes disposiciones legales establecen la prohibición
de la corrección de azotes: Los azotes eran una pena que se aplicaba antiguamente
a los delincuentes paseándolos por las calles y dándoles
en cada esquina, con un instrumento de cuero, un cierto número
de golpes hasta completar el total señalado en la sentencia.
En la escuela, los azotes consistían en golpear al discípulo
con un látigo de siete colas llamado disciplinas, que a finales
del siglo XIX es sustituido por un puntero, regla, o vara. Desafortunadamente, durante los diez últimos
años del reinado de Fernando VII, conocidos por los historiadores
como la "ominosa década", se restablece la corrección
de azotes, que había sido abolida en 1813 tras las Cortes de
Cádiz. Tras la muerte del rey, el liberalismo prevalece definitivamente
en España, con lo que en el año 1834 vuelve a ser abolida
la corrección de azotes en las escuelas. En el artículo 88 del Plan y Reglamento General
de Escuelas de Primera Educación de 16 de febrero de 1825 (Legajo
4033. Sección Real Cédula. Archivo Histórico Nacional,
pp 6 y ss.), se dispone que: " En los castigos aflictivos se cuidará
de no hacer lesión alguna a los niños: Se usará
de: ellos con gran moderación y cordura, celando sobre este punto
las Juntas de Capital y de Pueblo. Pero sepan los niños que pueden
ser así castigados y sírvales esto de freno para contenerlos
en sus extravíos, y en su pertinaz desobediencia y desaplicación." Como ya hemos dicho más arriba, en 1834, 1837
y 1838 se vuelve a abolir el castigo corporal. Pablo Montesino (J. Sama, Montesino y sus doctrinas
pedagógicas, Librería de Juan y Antonio Bastinos, Barcelona,
1888, p. 80) manifiesta así su opinión al respecto: "El
sistema penal de la escuela ha satisfecho por desgracia y con harta
frecuencia defectos personales del mismo profesor, como el excesivo
amor propio ofendido, el orgullo, la soberbia, la presunción,
la vanidad, etc.; sobreviniendo el bárbaro cortejo de la disciplina,
la palmeta, la correa, el grillete, el collar y tantos otros instrumentos
aflictivos que no hay para qué describir, por estar grabados
con caracteres de sangre en la conciencia y el cuerpo de la generación
actual." Esta crítica aparece iconográficamente
en un gran número de grabados de nuestros periódicos.
Citamos un ejemplo: Salvador Rosa trabajó en el taller de Ribera en Nápoles, fue alumno también de Aniello Falcone, del que imita la técnica realista postcaravaggesca. 2. EL RESPETO HACIA EL SENTIMIENTO DEL HONOR DEL ALUMNO El artículo 37 del Reglamento de 1838 dispone:
"No se impondrá jamás castigo alguno que tienda por
su naturaleza a debilitar a destruir el sentimiento del honor." A pesar de la prohibición legal, este tipo de
penas continuaron imponiéndose en las escuelas, lo que queda
reflejado en numerosos grabadas. He aquí un ejemplo: Año 1970: Los Niños, núm.
14. Ilustración de "La Escuela de Aldea": Un niño
frente al encerado con orejas de burro juega con un gato. Otros niños
le observan y comentan. El castigo de la imposición de las "orejas de burro" tiene su origen en una fábula recogida por Ovidio en Las Metamorfosis (libro 11, verso 85 y ss. Introducción, traducción y notas de Antonio Ruiz de Elvira, pp. 334-336), en la que se narra como, invitado el rey Midas a presenciar un certamen musical entre los dioses Apolo y Pan, prefirió el agreste caramillo de éste a la harmoniosa cítara de aquél. Apolo le castigó convirtiendo sus orejas en orejas de asno. 3. LA IMAGEN DEL MAESTRO No sólo critican nuestros grabadores los castigos
corporales y las vejaciones del alumno, sino también la figura
del maestro, al que ridiculizan mediante imágenes que nos muestran
un individuo mediocre y grotesco cuya indumentaria carece de la dignidad
necesaria que la profesión exige. Recogemos a continuación
dos disposiciones legales sobre la indumentaria de los alumnos de las
Escuelas Normales y la obligación tanto para el maestro como
para los alumnos de llevar la cabeza descubierta en clase: -Real Orden de 1837. Reglamento que rige la Escuela
Normal de instrucción primaria. Título VI, artículo
35. "Deberá cada alumno venir provisto de un vestido decente
compuesto de casaca, chaleco y pantalón de paño negro,
con cuello y botones del mismo paño. Sobrero redondo y nuevo
(...)", p. 263. Colección Legislativa, t. 22. - Real Decreto de 10 de junio de 1868, aprobando el
Reglamento de Instrucción primaria. Artículo 342: "Tanto
el maestro como los alumnos permanecerán en la escuela con la
cabeza descubierta." Describimos a continuación dos grabados. En el
primero de ellos el maestro ni siquiera va vestido con la dignidad exigida
a un alumno de escuela normal. En el segundo, el maestro aparece cubierto
con un gorro puntiagudo terminado en borla, imagen que se repite sistemáticamente
en este tipo de representaciones con la finalidad de inferirle un aspecto
grotesco. Julio de 1879: La niñez, núm. 3. Ilustra un pasatiempo en el que dos alumnos que hacen dibujos geométricos en la pizarra se preguntan qué es un ángulo agudo, a lo que uno de ellos contesta: "El gorro del maestro don Restituto"; al fondo, aparece el maestro sobre una tarima con su gorro calado. III. CONCLUSIONES 1. Una cuarta parte de estas publicaciones no se sirven
del grabado en portada para explicar el contenido del título
o el propósito del periódico; desaprovechando, a nuestro
juicio, la utilidad del mensaje didáctico que emite el grabado. 2. A finales del siglo XIX los grabados son más
informales, dejando a un lado la técnica tradicional, para servirse
exclusivamente de la línea y las tintas planas. La iconografía,
por su parte, tiende a abandonar los símbolos mitológicos,
religiosos, etc., para centrarse en personajes del mundo infantil. 3. El empleo del color en portada es tardío,
pasando por varias fases: 1.°) empleo de la doble tinta (negro-rojo,
azul-rojo...); 2.°) empleo de colores primarios que en ocasiones
rebasan el contorno del dibujo debido a la baja calidad de la técnica
empleada. 4. La lenta implantación del liberalismo en España
a lo largo del siglo XIX trajo consigo una cierta reforma de la legislación
en materia de educación a fin de humanizar la relación
maestro-alumno y de aportar racionalidad a la escuela. 5. Estos periódicos no van dirigidos exclusivamente
a los niños, sino también a los padres y maestros; de
ahí el sentido de estos grabados críticos, en los que
se describe justamente lo que no debe de ser un auténtico maestro. 6. El propósito de todas estas publicaciones es instruir, educar y deleitar. ILUSTRACIONES
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