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Podría pensarse que las atribuciones
equivocadas, acerca de las representaciones iconográficas, hacen
referencia sólo a las de imágenes antiguas, suponiéndose
que aquello que entra en lo contemporáneo ha quedado bien claro
y explicado. Pero no es así y valga como ejemplo
el caso de Gaudí, un arquitecto fallecido en 1926, cuya obra
ha sido profusa e intencionalmente estudiada por especialistas de arreo. Las imágenes, escultóricas
o escultórico-arquitectónicas de Gaudí, son muy
singulares y ni se pueden comparar con las de los arquitectos de su
tiempo. Es indudable que Gaudí intentó
expresar una serie de símbolos con las imágenes y formas,
más o menos geométricas, que exornan sus edificios. El
caso es que nunca se dignó dar la menor explicación acerca
de tales símbolos, con la notable y clamorosa excepción
del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. En este caso, y muy especialmente
en los últimos años de su vida, se complacía en
dar largas explicaciones sobre el simbolismo litúrgico de sus
formas arquitectónicas. Consiguió un perfecto acuerdo
entre los misterios de la Fe y las estaciones del año litúrgico,
y las formas arquitectónicas y escultóricas del edificio.
Con ello demostró poseer una mente ágil y despierta, capaz
de combinar ingeniosamente elementos a veces muy dispares. Las 18 torres de la Sagrada Familia
representan a los 12 apóstoles, los 4 evangelistas, la Virgen
y Cristo. En las tres fachadas se explica el Nacimiento, la pasión
y la Gloria de Jesucristo, combinando formas y también números.
La fachada de la Gloria tendrá siete portales que combinan con
las siete virtudes, las siete frases del Padrenuestro, las siete Palabras
de Cristo o los siete Sacramentos. Así pues en la Sagrada Familia
es fácil entender el simbolismo gaudiano, ya que se dispone de
las correspondientes explicaciones y sólo queda admirar el ingenio
con que organizó la composición. Pero en el resto de los edificios este
simbolismo nunca fue explicado por Gaudí, lo que ha dado lugar
a diversas interpretaciones, ninguna de las cuales puede ser refrendada
adecuadamente y así se tienen algunas muy lógicas y otras
disparatadas. Entre 1884 y 1887 Gaudí se ocupó
en la construcción de los pabellones de entrada a la finca Güell
donde situó el famoso dragón de hierro forjado. El dragón
gira sobre un eje fijo a una columna en cuya cima se halla un naranjo
de antimonio. Debe ser Ladón, el guardián
del jardín de las Hespérides, al que Hércules venció
y encadenó en el undécimo trabajo que le impusiera Euristeo
para robar las naranjas, o manzanas de oro, de dicho jardín. Por si la interpretación ofreciera
dudas bastaría observar que en la finca de Güell pasó
largas temporadas el marqués de Comillas, suegro de Eusebio Güell
y protector de Verdaguer, quien le dedicó "La Atlántida",
donde se explica el viaje de Hércules al jardín mitológico
de Poniente. Gaudí era muy amigo de Verdaguer, al que las naranjas
hesperídicas le entusiasmaban y las mencionó repetidamente
en su obra poética. Entre ambos convirtieron el jardín
de la finca de Güell en el de Hespérides, con el dragón
guardián a la puerta. Sentada esta afirmación resultó
que, más adelante (2), fue localizada una fuente, conocida por
una carta de Verdaguer al canónico Collell, dedicada a Hércules
que aparece tocado con el casco descrito por Hesíodo (3). En otros casos la explicación
salta a la vista, como en un cielo raso de la casa Milá, donde
figuran en relieve, una cruz, una bandera cuatribarrada y un corazón,
símbolo y lema de los Juegos Florales poéticos catalanes:
Fe, Pátria, Amor. Pero cuando las cosas no están
tan claras entonces se desata la imaginación de los elucubradores. Especialmente cuando se trata de explicar
el carácter tímido y retraído de Gaudí.
Ante la falta de datos se ha recurrido a las más bizarras versiones. Se ha llegado a asegurar que era descendiente
de agotes, pues el primero de los Gaudí, establecido en Riudoms,
era un marchante de Auvernia. En todo caso Gaudí ignoró
esta circunstancia, que no fue estudiada hasta 1936 (4) cuando se investigó
en el archivo parroquial de Riudoms y, desde luego, tener un antepasado
de Auvernia no es suficiente para considerarse agote o templario, ni
mucho menos. Partiendo de tan enclenque argumento
se infiere que la Sagrada Familia está llena de crípticos
signos templarios, cuando la Sagrada Familia es el único edificio
del que Gaudí dio claras explicaciones, que nada tienen que ver
con las fantasías neo-templarías (5). En una ocasión alguien pretendía
demostrar el carácter templario de Gaudí por el simple
hecho de que a la Sagrada Familia no se la llama iglesia sino templo
(en catalán, temple). Hubo un general prusiano, de los tiempos
de Napoleón, apellidado Gaudy, lo que no ha supuesto la atribución
de intenciones militares en Gaudí (6), que si bien hizo un largo
servicio militar, coincidente con la tercera guerra carlista, no hay
noticia que nunca entrara en combate. Del espíritu templario se pasa
fácilmente a la alquimia y aquí reaparecen los alambiques
familiares, que ya no destilarían alcohol, sino otros mejunjes
aptos para derivar de la piedra filosofal. De la alquimia se pasa a la drogadicción,
que se demuestra con el definitivo argumento de que en la portería
del parque Güell hay un remate cerámico que recuerda una
seta, que debería ser la "Amonita muscaria", ciertamente
alucinógena, conocida por oronja falsa y, según Linneo
por Agaricus Muscarius. Otro autor que no ha querido impiamente
condenar a Gaudí al vicio de la droga, dice que de las dos casas
de entrada en el parque Güell, la que tiene la torre rematada por
la cruz, sería la casa de Hánsel y Gretel, en tanto que
la de la peligrosa seta, sería la de la maldita bruja (7). Aquí
Gaudí es introducido en el mundo de los cuentos infantiles y
a un paso queda el de Blancanieves y los siete enanitos. A propósito
de tal cosa, una arquitecta brasileña ha trazado un curioso e
irreal paralelo entre el Park Güell y "Alicia en el país
de las maravillas". En la escalera del parque hay un bicho
que parece un dragón recubierto de brillantes fragmentos de azulejos.
Fue identificado como una salamandra, símbolo del .fuego para
los alquimistas, por uno de los autores aludidos, mientras que el otro
ve el cocodrilo del escudo calvinista de Nimes, por la simple razón
que don Eusebio Güell estudió unos años en el politécnico
de dicha ciudad francesa. En cambio no se relaciona con la salamandra
de Francisco I, en el castillo de Blois, ni tampoco con los caimanes
que se van para Barranquilla. En fin, un arquitecto chino cree que este
dragón, que no tiene cola, se prolonga en el banco cerámico
ondulado, encima del templo dórico, formando así la movida
forma del llameante dragón del año nuevo chino. Por otra
parte, el banco sinusoidal ha sido tenido también como representación
de Quetzalcoatl, la serpiente emplumada tolteca que devora a los hombres,
según el " Codex Borbonicus". Gaudí siempre ha tenido la capacidad
de despertar la fantasía de quienes contemplan su obra pero,
en algunos casos, el goce de tal contemplación deriva hacia las
deducciones más extrañas, basadas en materias esotéricas
y misteriosas, que mal casan con la arquitectura del maestro, de ingenua
inspiración naturalista de las formas vegetales y de los animales. Los niños comprenden y disfrutan
con Gaudí por el sencillo procedimiento de sentirse inmersos
en su alegre mundo de formas. Los eruditos se vuelven niños sintiendo
el goce de esta arquitectura luminosa, pero se dejan caer en la tentación
de buscar interpretaciones ocultas, misteriosas y turbias donde no hay
más que una deliciosa combinación de colores y formas,
dispuestas según las leyes de la Naturaleza y según las
de la antigua ciencia de la arquitectura. Gaudí, en la geometría,
encontró interpretaciones místicas, pero nunca basadas
en filosofías alejandrinas. Su geometría no es la de los
poliedros regulares estudiados en Platón y mitificados más
tarde como símbolos esotéricos. La geometría de
Gaudí es la reglada, la de las superficies alabeadas en el espacio,
pero compuestas de líneas rectas. El paraboloide hiperbólico,
en su forma más sencilla, se compone con dos rectas no paralelas
en el espacio, llamadas directrices, y una tercera que resbala sobre
ellas formando el conjunto de generatrices. Para Gaudí esto es
un símbolo de la Santísima Trinidad, las directrices son
el Padre y el Hijo, en tanto que la generatriz es el Espíritu
Santo. Ingenioso pero nada esotérico, ni templario, ni masónico. Bastarán tres ejemplos de falsa
iconografía gaudiniana para demostrar las fantasías moriscas
levantadas malinterpretando las formas de Gaudí. Los moldes de madera para las formas
escultóricas del parque Güell las hacían los carpinteros
Juan y Agustín Munné, padre e hijo, maestro y aprendiz.
Gaudí conocía la habilidad de sus ayudantes y les permitía,
en muchos casos, actuar casi completamente por su cuenta. Por ejemplo,
la columnata rústica existente detrás de la casa que habitó
Güell en el parque, fue obra exclusiva de Munné. Gaudí
se limitó a trazar el perfil del muro inclinado de contención
de tierras, en tanto Munné compuso unas pintorescas columnas,
todas distintas, llenas de ingenuidad compositiva. Agustín, el
hijo, recibió el encargo de hacer, él solito, una de las
columnas y se divirtió formando una figura femenina que sostiene
un cesto sobre la cabeza con la mano izquierda, en tanto que la derecha
había desaparecido hacía tiempo debido a la erosión
antrópica. Alguien dedujo que aquella mano derecha debía
estar extendida sosteniendo una pequeña figura y que el conjunto
era una réplica de la portadora de ofrendas egipcia que se guarda
en el museo del Louvre. Una fotografía de principios de siglo
demostró que dicha mano lo que sostenía, pegada al cuerpo,
era una pala de madera de las que las lavanderas usaban por entonces
para tundir la ropa de la colada. No se trataba pues de una portadora
de ofrendas faraónica, sino de una simple lavandera con el cesto
de la colada sobre la cabeza y la pala de madera en la mano. En uno de los pabellones de entrada
al parque Güell, entre los muchos fragmentos que recubren la cubierta
con cerámica vidriada, hay uno en el que se lee la inscripción:
"Alaba por". De aquí se dedujo que tal cosa era el
fragmento de una jaculatoria latina medieval que Gaudí puso en
el lugar por razones misteriosas. Pero si en vez del fragmento se hubiese
tenido la pieza cerámica entera se habría podido leer
"Alabart porcelana y loza", es decir, el reclamo de un ceramista
valenciano y no los latines de ningún fraile encapuchado. Para terminar conviene recordar una
reciente interpretación de la azotea de la casa Milá,
llamada La Pedrera (la cantera). Las salidas de escalera, ventiladores
y chimeneas que pueblan la movida y escalonada azotea de la casa Milá
han sugerido muchas ideas a investigadores y artistas. Antonioni convirtió
el lugar en el fondo de una de sus películas y el investigador
norteamericano George R. Collins, uno de los mejores especialistas en
Gaudí, llama al lugar, Wonderland. Los sombreretes de
las chimeneas parecen yelmos de guerreros lo que inspiró el texto
de Gimferrer (8) y las salidas de escalera rematadas con cruces, así
como los ventiladores de onduladas superficies, son en verdad sugerentes. La más reciente versión
de este conjunto de formas ha sido que todo ello compone la Huida de
Egipto. Las salidas de escalera son las tiendas de Herodes, los soldados
y la Sagrada Familia. Allí está el propio Herodes en forma
de ventilador, San José y también la Virgen y el Niño,
además de San Juan Bautista (9). Las chimeneas son los soldados
de Herodes en busca de inocentes que degollar. La Virgen y el Niño
estarían representados por una de las salidas de la escalera
de forma helicoidal, que al lado, tiene una pequeña chimenea
de igual factura, pero menor escala. Incluso se llega a atribuir esta chimenea
a Jujol, puesto que no aparece en las fotos de 1910 y sí en las
posteriores. De este modo Jujol hubiese querido completar la azotea
con la figura de la Virgen que don Pedro Milá tuvo miedo de colocar
en la fachada tras la Semana Trágica de 1909. Un examen más detenido de las
viejas fotografías demuestra que la chimenea pequeña tampoco
aparece en la que Canosa hizo en 1928 para el libro de Ráfols,
publicado en 1929. Una averiguación directa ha permitido establecer
que esta chimenea pequeña, junto con otras muchas del terrado,
fue añadida por el arquitecto Francisco Barba Corsini, cuando
en 1955, hizo unas importantes reformas en el sotabanco de la Pedrera
donde se instalaron unos apartamentos de alquiler. El gozo en un pozo, resulta que el Niño
Jesús tardó 45 años en estar junto a la Virgen
y que no pudo ser obra ni de Gaudí, ni de Jujol, puesto que fue
construido, en forma de chimenea pequeña, treinta años
después de la muerte del primero y seis después de la
del segundo. La Huida a Egipto quedaba frustrada en la azotea de la
Pedrera, pero se puede ver mediante esculturas extremadamente
realistas, en la fachada del Nacimiento de la Sagrada Familia. Las chimeneas y salidas de escalera
de la casa Milá vuelven a ser un conjunto de extraordinarias
formas que no tienen porque ir asociadas a simbolismos rebuscados, ni
interpretaciones forzadas. Contaba el profesor don Adolfo Florensa
que una señora harto intelectual se topó de manos a boca
con un cabizbajo individuo que llevaba una insignia en la solapa con
las siglas G.A.S.
(1) J. Bassegoda Nonell, "El jardín de las Hespérides", en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Academia, Madrid, primer semestre de 1978. (2) J. Bassegoda Nonell. "Descubrimiento de una fuente de Gaudí", La Vanguardia, Barcelona, 9 de septiembre de 1983. (3) Hesíodo, Escudo, 153, Obras y fragmentos, p. 182, Editorial Gredos, Madrid, 1978. (4) J. M. Armengol Viver, "La gènesi de Gaudí", El Matí, p. 8, Barcelona, 21 de juny de 1936. (5) Joan Llarch, Biografía mágica de Gaudí, Plaza & Janés, Barcelona, 1982. (6) J. Bassegoda Nonell, "Un general prusiano", La Vanguardia, Barcelona, 20 de agosto de 1986. (7) E. Rojo Albarrán, El park Güell, Els llibres de la frontera, Barcelona, 1986. (8) P. Gimferrer, El jardí del guerrers, Ed. Lunwerg, Barcelona, 1988. (9) F. de P. Cardoner, "El Pessebre gegant de la Pedrera", Temple, Any 122, Barcelona, generfebrer 1988. ILUSTRACIONES LÁMINA 1 - LÁMINA 2 - LÁMINA 3
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