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La valoración peyorativa que,
en líneas generales, ha recibido la escultura española
de los primeros años del siglo XX, a la que casi exclusivamente
se le reconoce una prodigiosa técnica al servicio de un arte
oficial, ha determinado que sea limitado el conocimiento que sobre la
misma poseemos. Ello explica el hecho de que el Monumento
que analizamos esté prácticamente sin estudiar y, en ocasiones,
cuando se enumera la producción de sus autores, ni siquiera se
mencione. Éste como muchos otros que por
estas fechas se erigieron en España, fueron concebidos al servicio
de la ideología del momento, que va a determinar su profunda
carga de simbolismo alegórico, que es, quizás, donde radica
su principal interés (1). Situado en la Plaza de España
de la ciudad de Cádiz, fue construido entre los años 1912
y 1929. El 27 de marzo de 1812 el Municipio
gaditano solicitó su construcción al Congreso Nacional,
siendo la petición leída y aprobada en la sesión
de Cortes que tuvo lugar al día siguente (2). Con este Monumento se querían
conmemorar los trascendentales acontecimientos para la vida política
española que por aquellas fechas se habían desarrollado
en Cádiz. Durante la Guerra de la Independencia,
ante el avance de las tropas francesas, la Junta Central de Gobierno
se trasladó a Cádiz en 1810, realizándose la inauguración
de las Cortes en la Isla de León (San Fernando), el 24 de septiembre
del mismo año. Posteriormente pasan a la capital gaditana donde
reanudan sus sesiones y elaboran la Constitución de 1812. El ejército francés sitió
la ciudad en febrero de 1810 y, tras sucesivos e infructuosos ataques,
hubo de retirarse el 24 de agosto de 1812. Así pues, en esta ciudad sitiada
es donde se desarrolló el capítulo más importante
de la Edad Contemporánea española. Con la construcción del Monumento
el Municipio gaditano quería eternizar en piedra estos hechos.
Sin embargo, los posteriores acontecimientos políticos de la
Nación impidieron su realización. Había de transcurrir un siglo
y ello no fue factible hasta el año 1910 en que la Comisión
Provincial de Monumentos y la Real Academia Hispano-Americana de Cádiz
pidieron al Gobierno el cumplimiento de lo dispuesto (4). El concurso debió ser bastante
reñido y, como apunta el autor en su artículo publicado
en ese año, el Jurado llegó a plantearse dejarlo desierto.
En dicho artículo se reproducen las fotografías de nueve
maquetas de los proyectos presentados, obras de diferentes arquitectos
y escultores. Junto con el proyecto, los autores presentaron una memoria
explicativa de lo representado, de las que se conservan algunas, pero
no la del proyecto ganador (6). Este correspondió al presentado
por el arquitecto Modesto López Otero (1885-1962) y el escultor
Aniceto Marinas (1866-1953). De la maqueta de este proyecto se conservan
en el Museo Histórico Municipal de Cádiz algunas fotografías
que permiten apreciar que éste fue realizado con algunas modificaciones
que, en líneas generales, no desvirtuaron la idea original. Como recoge la prensa del momento hubo
disensiones sobre el lugar en que se iba a emplazar el Monumento, hasta
que se decidió situarlo en el lugar que ocupa actualmente. Durante
los años 1911 y 12 se hicieron pruebas del terreno para determinar
la cimentación, colocándose la primera piedra el 3 de
octubre de 1912, con ocasión de la celebración del Centenario
de la promulgación de la Constitución. Las obras fueron
paralizadas por motivos económicos en diversas ocasiones, hasta
su finalización en 1929, haciéndose entrega del mismo
al Ayuntamiento el 2 de mayo de dicho año (7). En primer lugar, su emplazamiento, elegido
en parte por ser un lugar abierto al mar que permitiría que el
símbolo de la libertad fuera visto desde el mar por los barcos
que llegaban al puerto de Cádiz. La Plaza de España se configuró
entre 1906 y 1910, al ser derribado el lienzo de muralla que iba desde
la actual Plaza de San Juan de Dios hasta la muralla de San Carlos,
quedando un espacio abierto al mar por su lado Este. Posteriormente,
en época reciente, han sido construidos varios edificios que
obstaculizan la visión de la plaza desde la bahía. Su planta tiene forma de hemiciclo,
deliberadamente buscada por sus autores, ya que ésta suele ser
frecuentemente utilizada en edificios parlamentarios (fig.
1). De composición simétrica
se estructura a base de un rectángulo en su eje central y dos
brazos elípticos abiertos al mar. Su alzado consta de dos cuerpos, el
central y el hemiciclo propiamente dicho. La parte inferior del mismo
está constituido por escaños laterales y, en su centro,
el sitial presidencial, sobre una tribuna. El respaldo del sillón,
vacío, está decorado con tres flores de lis en relieve,
aludiendo a la ausencia del monarca y, en los escalones de la tribuna
sobre el que éste se eleva, aparece con letras de bronce la palabra
ARGÜELLES. Agustín Argüelles, diputado
por Asturias, es una de las figuras más destacadas de las Cortes,
en las que sobresalió como notable orador, de clara y brillante
dialéctica, siendo el autor del Preámbulo de la Constitución
(9). Tras el sillón, un bloque prismático
constituye el basamento de una escultura exenta, figura principal del
Monumento. La escultura en mármol que preside
el Monumento es una matrona vestida con larga túnica que, para
algún autor simboliza a España, pero cuyos atributos permiten
considerarla un símbolo de la Constitución, refrendado
por el rótulo ya mencionado. Lleva la ley escrita en la mano
derecha y la espada en la izquierda, emblema de la ley escrita: según
Levi, la espada, símbolo de la justicia, representa el equilibrio
de las fuerzas desencadenadas, la disciplina, la adaptación a
las necesidades de la economía, etc. (10). Los dos grupos escultóricos están
formados por un conjunto de figuras de gran dinamismo. El de la izquierda es una representación
de la Ciudadanía, formado por personajes de distinta clase social
que marchan a la guerra (11) (fig.
3). El grupo escultórico situado
en el lado derecho constituye una alegoría de la agricultura.
Dos potentes bueyes tiran de un carro triunfal presidido por una figura
femenina, coronada de espigas, con el cuerno de la abundancia lleno
de frutos. Se trata de una representación de la diosa latina
Ceres, que enseñó a los hombres a sembrar y cultivar la
tierra. A su lado, con paso decidido, camina una mujer, mientras que
otra, sentada sobre uno de los bueyes amamanta a su hijo, como símbolo
de la fecundidad de la tierra. En primer plano, presidiendo el grupo,
avanza un campesino llevando sobre su hombro aperos de labranza (fig.
4). En el artículo ya citado de Raza,
Marinas destaca el papel de la agricultura, no sólo en el orden
"social y económico de la Nación sino también
en el espiritual y artístico, porque en esta hidalga y bendita
tierra española ha sido y será siempre el más rico
venero de inspiración y el recio cimiento sobre el cual se han
construido las más hermosas obras de nuestra literatura y nuestro
arte" (13). La reforma de la agricultura, principal
recurso de la economía española del momento, fue una de
las principales cuestiones de los debates de las Cortes de Cádiz. Estas medidas legislativas, representadas plásticamente en el grupo escultórico de la agricultura, se plasman en la cartela que, bajo el grupo, figura en la parte posterior del Monumento: ABOLICIÓN DE LOS SEÑORÍOS / ORGANIZACIÓN DE LA HACIENDA / PROTECCIÓN DE LA AGRICULTURA. La parte cóncava de los brazos
del hemiciclo presentan altorrelieves de tema histórico. El de la izquierda representa a la Junta
de Defensa de Cádiz en el momento de contestar al ultimatum que,
en nombre del mariscal Soult, le dieron los generales afrancesados Pedro
de Obregón, José Justo Salcedo y Miguel de Hermosilla
solicitando la rendición de la ciudad al rey José Bonaparte
(fig. 5). Como apunta Ponce Cordones es evidente
la inspiración de este relieve en el cuadro del pintor gaditano
Ramón Rodríguez Barcaza, titulado La Junta de Cádiz
en 1810, realizado en París en 1867 y conservado en el Museo
de Cádiz (15). Esta decisión fue trascendental
para Cádiz, pues en caso contrario hubiera supuesto la victoria
de las tropas napoleónicas y va a dar lugar al Sitio de Cádiz. En el relieve del Monumento se aprecian
estos mismos personajes en las mismas actitudes: en el centro de la
composición Venegas con el brazo en alto y, junto a él,
los demás miembros de la Junta, Istúriz, Muñiz,
Lobo, Bustamante, Aguirre, Gargollo y Garzón de Salazar. Este
último aparece sentado, escribiendo la respuesta a los franceses
que, en letras de bronce, figura en una cartela situada a la derecha
del relieve. Otros personajes que también
se ven en el cuadro de Barcaza son el duque de Alburquerque, un majo
con sombrero en la mano sujetando un caballo por las bridas, personalidades
destacadas de la ciudad y algunos milicianos de los batallones de voluntarios. El altorrelieve de la derecha representa
la Jura de la Constitución por los diputados, acto que tuvo lugar
el 19 de marzo de 1812 en la iglesia de San Felipe Neri, antes de su
solemne promulgación (fig.
6). Basándose en el análisis
de sus retratos conservados en su mayor parte en el Museo Histórico
Municipal de Cádiz, así como en el Diario de sesiones
de las Cortes, Ponce Cordones identifica algunos de los diputados que
figuran en el relieve: Mejía Lequerica, Antonio Capmany, el conde
de Toreno, Argüelles, Nicasio Gallego, etc. (18). Igualmente estos personajes han sido
identificados en base a la relación iconográfica del relieve
con el cuadro titulado El Juramento de los Diputados de las Cortes
de Cádiz, obra de Casado del Alisal, hoy en el Palacio de
las Cortes de la Carrera de San Jerónimo (19). Aunque la escena en él representada
no es la misma que la del relieve, sino la Jura de los Diputados al
comenzar las sesiones de las Cortes el 24 de septiembre de 1810, en
la iglesia Mayor de San Fernando, sin embargo muchos de los personajes
de ambas representaciones son los mismos. Los extremos de los brazos del hemiciclo
están ocupados por dos esculturas ecuestres, en bronce, alegorías
de la Paz y la Guerra (20). Así pues, tal como apuntamos
anteriormente, los elementos escultóricos del Monumento aparecen
claramente relacionados por su significado: en el lado derecho la Paz,
la Jura de la Constitución y la Alegoría de la Agricultura;
en el lado izquierdo la Guerra, el rechazo a Napoleón y la Ciudadanía. Los elementos plásticos figurados
en la parte posterior del Monumento aluden al papel desempeñado
por Cádiz y América en las Cortes y Constitución
de 1812 (fig. 9). La figura principal es una escultura
exenta de Hércules, con sus principales atributos, la clava y
la piel de león, flanqueado por dos leones y columnas de las
que actualmente sólo se conservan las bases. Esta representación
es el símbolo de la ciudad de Cádiz, figurando en su escudo. A la derecha del Hércules un
altorrelieve simboliza a América por medio de un grupo de personajes.
Entre éstos se representa a Colón, ofreciendo sus presentes
a la reina Isabel la Católica, por mediación de los indios
que trajo consigo. El otro grupo escultórico, situado
a la izquierda de Hércules, simboliza a la ciudad de Cádiz
por medio de un grupo de diputados vestidos a la usanza de la época. En el lado convexo de los brazos del
hemiciclo aparecen distribuidas varias cartelas con los nombres de los
diputados. En alzado, el cuerpo central del Monumento
está constituido por un pilar de 32 metros de altura con cuatro
pilastras jónicas adosadas. Remata en un cubo de entablamento
con la leyenda "1812" en la parte anterior y "CÁDIZ"
en la posterior, ambas talladas en bronce. En el lado frontal, la figura de la
derecha es una mujer vestida con túnica cuyos pliegues se ciñen
al cuerpo marcando su anatomía. Su cabello se recoge por una
cinta, con rizos simétricamente dispuestos sobre la frente. En
su mano derecha lleva una cadena rota, como símbolo de la abolición
de la esclavitud (25) . Junto a la mujer hay una figura masculina
desnuda, cuyos rasgos anatómicos, así como su rostro y
peinado están claramente inspirados en la estatuaria clásica.
Se halla en una postura de reposo, con la pierna izquierda flexionada
y su atributo, una antorcha, en la mano derecha. El ángulo izquierdo del pilar
está ocupado por una figura velada, con larga túnica y
brazos descubiertos de recia musculatura que sostiene una espada con
las dos manos. Finalmente, la cuarta figura situada
en el remate del Monumento es una mujer con el cabello suelto, ondulante,
vestida con túnica que cae dejando ver el seno izquierdo. Tras este somero análisis del contenido alegórico del Monumento a las Cortes, hay que apuntar el hecho de que, a pesar de que los acontecimientos en él plasmados fueron de vital importancia para España y sus posesiones de Ultramar, sólo tenemos referencia de la existencia de otro con el mismo tema en San Agustín de la Florida (EE.UU.) (30).
(1) J. M. Azcárate, Panorama del arte español del siglo XX, Madrid, 1978, p. 82. J. A. Gaya Nuño, Arte del siglo XIX, Ars Hispaniae vol. XIX, Madrid, 1966, pp. 295 321. Marqués de Lozoya, "El escultor Aniceto Marinas" en Boletín de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 1967 p. 29. J. Marín Medina, La escultura española contemporánea. Historia y evaluación crítica (1800-1978), Madrid, 1978. (2) M. Guillén Rosón, ,Monumentos de Cádiz, Cádiz, 1960, p. 22. (3) Para el conocimiento de estos acontecimientos y del ambiente de la ciudad durante el desarrollo de los mismos, es de valor inestimable el libro de Ramón Solis, El Cádiz de las Cortes, Madrid, 1987. (4) Guillén, op. cit., p. 23. (5) Diario de Cádiz, 23-5-1911. Agradecemos profundamente a los señores arquitectos Manuel y J. Ignacio Fernández-Pujol Cabrera, el habernos proporcionado éstas y otras noticias sobre el Monumento incluidas en su Memoria del Proyecto de Restauración del Monumento a las Cortes y Sitio de Cádiz. Cádiz, 1985. (6) R. Domenech, "Concurso de proyectos para el Monumento conmemorativo de las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz", en Rev. Museum, 1911, pp. 441-448. (7) Fernández-Pujol, Proyecto..., pp. 15, 16, 17. (8) M. de Retegui, "Curiosidades escultóricas del monumento de las Cortes de 1812", en Diario de Cádiz, 4-1-1987. (9) Varios, Diccionario enciclopédico ilustrado de la provincia de Cádiz, Madrid, 1985, tomo I, p. 57. (10) Guillén, op. cit., p. 25. J. Chevalier, Diccionario de los símbolos, Barcelona, 1986, p. 618. (11) Guillén, op. cit., p. 25. (12) Ministerio de Educación y Ciencia. Ministerio de Relaciones con las Cortes y de la Secretaría del Gobierno, La Constitución de 1812. 175 Aniversario. (13) Vid. nota 8. (14) Vid. nota 12. (15) F. Ponce Cordones, "Del lienzo a la piedra", en Diario de Cádiz, 29-6-1980. (16) C. Pemán y Pemartín, Catálogo del Museo Provincial de Bellas Artes de Cádiz (pintura), Madrid, 1964, pp. 228 y 229, lám. 200. (17) Ponce, op. cit., p. 3. (18) Agradecemos profundamente a don Francisco Ponce Cordones, Académico de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz, el habernos proporcionado estos datos aún inéditos. (19) Ponce, op. cit., p. 3. (20) Guillén, op. cit., p. 25. (21) J. A. Pérez-Rioja, Diccionario de símbolos y mitos, Madrid, 1980, p. 341. (22) Fernández-Pujol. "Proyecto...", en Diario de Cádiz, 31-5-28. (23) L. Sánchez Agesta, "Cádiz en los días de las Cortes", en Revista Gades, núm. 16, 1987, p. 34. (24) D. Ramos, "América en las Cortes de Cádiz, como recurso y esperanza", en Revista Gades, núm. 16, Cádiz, 1987, pp, 91 y 116. (25) Pérez Rioja, op. cit., p. 43. Diccionarios Rioduero. Símbolos, Madrid, 1983, p. 43. (26) Chevalier, op. cit., p. 108. Pérez Rioja, op. cit., p. 70. (27) J. Hall, Diccionario de temas y símbolos artísticos, Madrid, 1987, p. 192. Pérez Rioja, op. cit., p. 261. (28) Varios, Diccionario Enciclopédico..., tomo II, p. 90. (29) Pérez Rioja, op. cit., p. 270. Chevalier, op. cit., p. 259. (30) Guillén, op. cit., p. 26.
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