CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo IV - 7. 1991
 

 

LOS MOTIVOS DECORATIVOS Y SU INTERPRETACIÓN ICONOGRÁFICA EN LOS SABLES JAPONESES

Luis Caeiro Izquierdo

La espada o el sable es uno de los objetos con mayor carga simbólica en todas las culturas, no tenemos que ir más allá de la caballería cristiana para encontrar ejemplos de la veneración que este arma ha recibido. En la cultura japonesa esta valoración y veneración aumenta al ser considerado el sable como uno de los tres símbolos entregados por la diosa solar Amaterasu a su bisnieto el primer emperador del Japón y antepasado directo, según el Shintoismo, del actual emperador Aki-Hito. El sable se relaciona desde la infancia con el guerrero viniendo a ser su otro yo. Sería en exceso prolijo enumerar las misiones que cada sable tiene y por las cuales es apreciado.

La clase guerrera es, además de una fiera y temible fuerza bélica, una minoría culta y refinada capaz de producir obras de arte importantísimas y de crear formas artística nuevas como el teatro No. Esa formación les permite manejar un repertorio iconográfico que, si bien no es exclusivo de la clase, tiene una lectura particular cuando aparece en los distintivos de clase como armas, armaduras, etc.

A la hora de plasmar esta iconografía el artesano no tiene más límite que el tamaño de las piezas que son muy pequeñas siendo mayor la guarda (Tsuba) con un diámetro no mayor de 11 cms. Ni el color, ni la textura, ni los materiales suponen una barrera para la libertad creadora de estos auténticos artistas de la miniatura en metal gracias a la enorme variedad de técnicas y aleaciones que han creado.

En este trabajo intento sistematizar y encontrar una lectura coherente a los temas más repetidos entre las piezas con decoración figurada que he encontrado en las colecciones españolas.

El tema sin duda más tratado y que configura el primer grupo de los que voy a tratar es la fauna en todas sus especies, del tigre al escarabajo; sin embargo, en este primer grupo de temas hay que distinguir entre los animales reales y los míticos. Entre los animales reales, generalmente cargados de simbolismos destacan:

A) La grulla está entre los animales más representados. Animal muy apreciado en todo Oriente, en Japón aparece con toda una serie de connotaciones positivas, lo que le caracteriza y le separa de la garza con quien suele ir relacionada en su existencia biológica. La grulla tiene como primera lectura el simbolismo de la longevidad, apareciendo frecuentemente relacionada con sabios chinos a los que acompaña en su camino hasta alcanzar la divinidad convirtiéndose en la grulla negra bimilenaria. Criada en cautividad, la grulla juega en el medio rural japonés un papel similar al del perro guardián vigilando corrales y viveros, demostrando valor, capacidad defensiva y lealtad. Por todas estas cualidades la grulla ha merecido ser considerada como animal protector de la familia y portador de buena suerte. Encarnando 1a fidelidad, ocupa un puesto de honor en los objetos destinados a ser regalos de boda; esta misma fidelidad y también el valor en el combate, registrado en numerosos relatos, hace bastante lógica su presencia en las armas de los samurais cuyas virtudes más valoradas eran precisamente la lealtad y el valor.

B) Aves palmípedas como patos, cisnes y ocas han inspirado, con sus vuelos migratorios, a loa artistas japoneses a lo largo de la historia, como lo demuestran pinturas y grabados. Esta predilección puede tener su origen, además de en su consideración como animales benéficos, tanto en la belleza plástica y asimétrica que encierran los vuelos de las bandadas como el sentido que los movimientos migratorios tienen de representar el devenir, concepto éste esencial en el pensamiento Zen que impregna la cultura del guerrero. La representación de patos de todo tipo en solitario se relaciona con sus costumbres monógamas y, por tanto, con el amor conyugal, la fecundidad y, de nuevo, la fidelidad.

C) Halcones y águilas. Ambas rapaces tienen connotaciones legendarias (fig. 1) aunque contrarias, pues mientras el halcón es una presencia resplandeciente, indicio de buena suerte si se ve al mismo tiempo que el monte Fuji, el águila suele ser una presencia más siniestra. La cetrería en Japón se tomó de China, que a su vez la tomó de Persia; esta forma de caza permitió que los artistas japoneses realizaran magníficos estudios del ave tanto en pleno vuelo como en reposo. Los ejemplos de halcones en las armas japoneses que he podido encontrar le representan siempre en reposo observando el entorno (1) personalmente pienso que podría ser interpretado como una alusión al estado de alerta constante en que debe vivir el guerrero.

D) El tigre, llegado a Japón desde China, es para la cultura japonesa un animal absolutamente mítico. De nacimiento celeste, está en muchas ocasiones relacionado con fa Dragón, pero mientras éste es la luz y la representación de la energía creadora del sol, el tigre se relaciona con la luna, la noche y el sol poniente. La representación, bastante frecuente, del Dragón y el tigre enzarzados en una pelea es otra forma de representar el ying (fig. 2) y el yang. Simultáneamente el tigre representa la combatividad, la fuerza, la victoria y la inteligencia, pero también la dignidad, la severidad, el valor y el peligro; es en este sentido en el que hay que interpretar la presencia del tigre en las armas japonesas.

Hay dos motivos con el tigre como protagonista que tienen significados diferentes y que son perfectamente aplicables al guerrero en cuyo equipo aparecen con cierta frecuencia.

La imagen de un sacerdote anciano y frágil pisando y dominando a un tigre es una alegoría usada por Confucio que, a su vez, la toma de El libro de las mutaciones para representar la importancia de la costumbre y, en un sentido más interior e individual, el autocontrol. El otro motivo es el del fiero felino con las orejas gachas buscando refugio de la lluvia entre los bambúes; la intención de esta creación iconográfica es la de representar la impotencia de la encarnación misma de la fuerza frente a la naturaleza; aunque en principio el tema parezca poco apropiado para aparecer en e1 arma de un samurai, resulta ser totalmente adecuado al estudiar el célebre Bushido (Bushi-guerrero, Do-vía, código de honor y comportamiento para el guerrero) y ver la importancia que otorga a la distinción entre el valor y la temeridad (fig. 3) (2).

E) Un quinto grupo se podría definir con los animales que, por tradición popular, son portadores de buena suerte y longevidad; entre ellos estarían los ciervos y las tortugas.

F) En todo el arte japonés existe un exquisito interés por el mundo del pequeño animal, como muestra la visión de las estampas y, más aún, los estudios que se hacen en los talleres de grabado. Ratones, mariposas, caracolas y todo tipo de insectos ocupan páginas y páginas de los volúmenes que recogen estos trabajos. Estudios que parecen más propios de entomólogos que de artistas en los que alcanzan una perfección sobrecogedora. El interés por estor animalillos se plasma también en las armas que recogen en sus decoraciones representaciones de insectos como mantis, moscas, saltamontes y libélulas, estas últimas como símbolo del combate y del imperio japonés, según algunos autores. Otro tipo de animalitos, como lagartos y caracoles, suelen aparecer en un entorno de naturaleza en la que son tratados como un elemento más del paisaje.

Dentro del grupo de los animales he separado el de los animales míticos que, dada su importancia iconográfica, simbólica y estética, merecen un estudio aparte.

A) Ave Fénix es la traducción habitualmente usada para el pájaro Feng Huang, que en Japón recibe el nombre de Ho-o (fig. 4); el primero de estos nombres demuestra sus orígenes chinos. Es el ave más bella del universo y tiene garganta de golondrina, cuello de serpiente, pico de gallina, cola de pez con doce o trece plumas y cabeza de grulla con cresta de pato mandaría, que es la especie de pato considerada más bella. Su plumaje es de cinco colores (el número cinco, en China, tiene gran cantidad de connotaciones benéficas). Su nombre chino (Feng-Hua) implica un sentido de pareja, masculino-femenino con una interpretación familiar, por ello suele aparecer representado en grupos de dos o tres ejemplares; el término japonés, sin embargo, tiene en sí el concepto de "Emperador de las Aves" y es un a partícula que se usa en relación con todo lo que se refiere a la casa imperial. Ambos conceptos son esenciales en la moral del samurai: la veneración a la. familia y la exaltación mítica de la figura imperial, relación a la que se llega por el término "Ho", la mentalidad japonesa es proclive a este tipo de relaciones conceptuales a través de los ideogramas, lo que crea no pocos problemas para su traducción y comprensión. En el plano puramente plástico el Fénix aparece siempre en pleno vuelo con el fin de representar su espléndido y ondulante plumaje (3).

B) León o Sishi, que tiene su origen igualmente en China y que, como el tigre, la cabra y el elefante, no eran conocidos en Japón. En China el león tiene una serie de relaciones con la figura de Buda y de la mano del Budismo entró en Japón; pronto se representó en los altares shintoistas, lo que sin duda prueba la rápida aceptación que esta imagen tuvo. Aparecía en festivales y en Año Nuevo en danzas ceremoniales y populares por calles y casas; el fin último era exorcizar los malos espíritus. Su representación plástica suele presentárnosle habitando en lugares rocosos, con peonías en la boca (flor que representa la primavera en algunas ocasiones) o tirando a sus crías por escarpados y precipicios para enseñarles a sobrevivir, mostrando el valor y la energía, que son sus cualidades más importantes (4). La relación con el samurai que motiva que aparezcan en las armas parece obvia, incluso se encuentra cierto paralelismo entre el trato de león a sus crías y el del guerrero a sus hijos a quienes sometía a un trato muy duro encargándoles misiones en extremo difíciles para convertirlos en hombree aguerridos y resistentes.

C) El tercer animal mítico que aparece repetidamente en los sables es el más emblemático del Extremo Oriente: el dragón. Esta maravillosa imagen aparece en los sables bien como símbolo en toda su trascendencia, bien como protagonista de historias y cuentos, como se puede apreciar en algunas piezas del Museo Municipal de Béjar (Salamanca). A diferencia del dragón chino, que puede aparecer hasta con cinco garras, el dragón japonés con tres garras. La universalidad de esta figura es enorme, aunque aquí sólo podarnos destacar la radical diferencia de concepto entre Occidente y Oriente. Mientras para la cultura occidental el Dragón es siempre negativo y fuerza a vencer por el héroe (ya en la Sagrada Biblia aparecen como potencias malignas) (5), para China y Japón, por el contrario, es una figura positiva y benéfica. Representación del yang o elemento activo, es también un animal relacionado con el elemento acuático y, por tanto, invocado en tiempos se sequía; esta cualidad acuática encarna su poder creativo y le convierte en símbolo de fertilidad y de felicidad al aparecer con el Fénix. Vive en las nubes y, en cierto sentido, es su personificación especialmente en las representaciones en las que aparece jugando con una esfera o "perla de la sabiduría" representando el sol y cuya lectura es el juego de las nubes cubriendo el sol (6). En los complementos de los sables el dragón aparece en bastantes ocasiones en un momento importantísimo: saliendo de las aguas (fig. 5). El origen de esta imagen está en los hábitos del dragón: en invierno hiberna en hermosos palacios bajo las aguas de donde sale en primavera, época del renacer. La relación de este tema iconográfico con el samurai es menos clara que la de los animales tratados más arriba; la energía y la potencia que expresan el dragón y el yang sería ya razón suficiente como representación de Las virtudes del guerrero; sin embargo, creo que se podría ver en la representación del majestuoso dragón saliendo de las aguas una significación profundamente Zen en el sentido de la captación de la fugacidad del instante (el espléndido florecer de la primavera en este caso) como única posible captación de lo inmutable que es, precisamente, la propia mutabilidad, expresada de una forma diferente a la habitual. Será esta importancia del instante una de las bases de la preparación del guerrero, tanto física como espiritual.

Un segundo grupo de temas es el vegetal, especialmente la flor, las flores; el alma japonesa es muy sensible a la belleza de la flor, tanto que los grandes símbolos nacionales son flores: el crisantemo para la figura del Emperador y la flor del cerezo para el samurai. La literatura está repleta de referencias al mando floral: se han desarrollado artes de arreglo floral como el Ikebana y el Sogetsu, y es tema predilecto para decorar kimonos; un dato más para corroborar su importancia es que los Moon (equivalentes aproximados a los escudos heráldicos) son en su mayoría motivos florales. En los complementos de los sables la flor aparece en una práctica infinidad de tratamientos que va de la más sumaria estilización geométrica a representaciones bastante realistas, aunque por las limitaciones de las técnicas del trabajo en metal no alcancen nunca la minuciosidad perfeccionista que el arte japonés consiguió en la estampa, por ejemplo; en ocasiones la flor, sola o en grupo, ocupa un espacio reducido dejando vacío el resto de la pieza, pero en otras ocasiones se llega a la barroquización extrema de cubrir la pieza por completo de pequeñas flores. Simbólicamente la flor es, por su condición biológica, la representación de la fugacidad, concepto muy propio del Budismo Zen y, además, muy enraizado en el ideal de vida del samurai, que debe ser como la flor del cerezo: espléndida y dispuesta a desaparecer al primer soplo de viento. En un sentido también Zen aparece otro motivo en la decoración de los sables: una rama en la que hay tres flores, una apenas un brote, otra en su plenitud y otra ya seca; de nuevo la inmutabilidad del cambio expresado con tanta simplicidad como belleza. Abundando en el mismo sentido, pero con un matiz cíclico, aparece en algunas guardas un motivo compuesto por cuatro flores: la flor del ciruelo simbolizando el invierno, la peonía como la primavera, el loto representando el verano y, finalmente, el crisantemo como el otoño.

Dentro del mundo vegetal no es sólo la flor el tema representado, siendo también muy importante la significación de ciertos árboles y plantas como el bambú, que representa la virtud, al igual que el abeto, el ciruelo y, sobre todo, el pino (fig. 6). En la tradición shintoista el pino era uno de los elementos de la naturaleza más venerados en su condición de árbol de hoja perenne que lleva en sí el simbolismo de longevidad y aún de perpetuidad (8).

Un tercer grupo de motivos decorativos es el religioso; como vemos, los motivos vegetales y animales timen un cierto sentido religioso, lo que hace que los temas propiamente religiosos sean escasos. Cuando aparecen suelen ser temas budistas, genios y diosecillos de la felicidad, así como representaciones y alusiones a otros personajes del mundo budista. Son temas muy escasamente representados y entre las piezas que he encontrado son muy pocas las que los tratan.

Grupo temático de muy difícil localización e interpretación es el que representa momentos de la historia real o legendaria japonesa, que en muchas ocasiones se funde con ternas puramente literarios y que convierte en algo extremadamente dificultoso distinguir lo histórico de lo literario, salvo en los casos concretos de la poesía y el teatro.

Entre los temas históricos abundan especialmente las representaciones de momentos de la guerra Gempei (1180-1185), en la que abundaron los actos heroicos y los combates singulares. Existen, en el mismo sentido épico pero ya entrando en la leyenda, temas como la educación de Minamoto-Yoshitune, que fue educado por unos alados seres míticos de largas y rojas narices, que reciben el nombre de Tengu.

En el aspecto literario es necesario moverse con extrema cautela, pues de no tratarse de temas teatrales No o Kabuki la interpretación es siempre arriesgada. Desgraciadamente, entre las piezas que he encontrado no he localizado ningún terna teatral (aunque sí máscaras y actores); sin embargo, sí he hallado unas escasas muestras costumbristas de músicos callejeros, piezas que, como las que representan escenas de teatro, son características del período de Edo. La poesía es también representada en las guardas; he encontrado ejemplos clarísimos de temas tomados de Haikus (forma poética de diecisiete sílabas), lo que me hace pensar que muchos paisajes o motivos de la naturaleza que encontramos en las piezas pueden ser ilustraciones, por decirlo de alguna manera, de poemas (9). Por último, un sorprendente tema: los cuentos infantiles, como por ejemplo "La venganza del cangrejo" (10), tema inconfundible que apunta un nuevo campo iconográfico en las armas.

Al enfocar el trabajo no he pretendido agotar los temas que forman la decoración de los complementos de los sables, sino simplemente trazar unas cuantas categorías iconográficas que permitan una mayor claridad al afrontar una investigación sobre la decoración de dichos complementos que, dada la portentosa imaginación japonesa para la creación en espacios diminutos, presenta una riqueza casi infinita (11).

 

NOTAS

(1) Wichman, Siegfried: Japonisme, París, 1982. En este texto se sintetizan símbolos y tradiciones de forma esclarecedora.

(2) Wichman, Siegfried, op. cit; Jonás, F. M., Netsuke; Wilhelin Richard, Confucio, Madrid, 1986; Annuaire du Musée des Arts Décoratifs et du Musée d'Art dExtrem Orient, Forenc Hopp, 1970.

(3) Jonás, F. M.; García-Ormaechea, Carmen: Porcelana china en España, Madrid, 1987.

(4) La escasez de textos de iconografía japonesa hace que encontrar significados sea una labor de reconstrucción con pequeños elementos que se encuentran en textos variados. Las referencias al león están recogidas de: Harris, V.: Netsuke. The Grundy Collection of the British Museum, London, 1986, y Jonás, F. M.: op. cit.; García-Ormaechea, C.: Porcelana china en España, Madrid, 1987.

(5) Libro de Daniel, XIV, vers. 22 a 27; Profecía de Miqueas, I, 8; Profecía de Jeremías, XIV, 6, y varias ocasiones más, entre las que se cuentan el Apocalipsis de S. Juan y la Profecía de Isaías.

(6) Chavannes, E.: The Five Happiness, New York, 1973.

(7) Suzuki, D. T.: Budismo Zen, Barcelona, 1986. Desarrolla magníficamente éste y otros conceptos igualmente complejos con gran claridad.

(8) Eracle, Jean: Les Samurais, Ginebra, 1983.

(9) Existe una hermosísima pieza en el Museo de Bellas Artes de Bilbao que presenta una decoración que evoca claramente el haiku de Basho "El estanque".

(10) Iwaya Sazanami, Cuentos de hadas japoneses, Barcelona, pp. 83 y ss.

(11)La pieza recogida en la fig. 1 se conserva en el Museo Municipal de Béjar, la correspondiente a la fig. 2 en el Museo Nacional de Etnología de Madrid y las cuatro restantes ( 3, 4, 5 y 6 ) en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.