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De las diferentes representaciones de
Santiago, a saber, peregrino, apostólico y caballero, vamos a
tratar en esta comunicación la imagen de Santiago Caballero o,
como vulgarmente suele llamársele, Santiago "Matamoros".
Su origen se sitúa en la famosa batalla de Clavijo que, según
la tradición, acaeció en el año 844 bajo Ramiro
I, rey de Asturias (842-850). El emir de Córdoba, Abdeoramán
II reclamó a Ramiro I el "tributo de las cien doncellas",
que habían de entregar los cristianos a los musulmanes, conforme
a la promesa del rey Mauregato, antecesor de Ramiro I en el reino astur.
Ramiro I se negó y se aprestó a la guerra, comenzando
por las tierras de La Rioja, hasta Nájera y Albelda, donde fue
batido, retirándose con sus tropas para mejor defensa a un collado
llamado Clavijo. En su descanso, el rey tuvo un sueño en el que
se le apareció el Apóstol Santiago, quien le animó
para que volviese a la lucha, asegurándole que saldría
vencedor, ya que el propio Apóstol le ayudaría, apareciéndosele
a él y a sus tropas montado en un caballo blanco y con una bandera
también blanca en la mano. Referido el sueño a sus magnates
y al ejército, éste sigue a su rey y en la lucha contra
los musulmanes cordobeses se aparece visiblemente el Apóstol,
como lo había ofrecido, y tiene lugar uno de los más notables
episodios de la Reconquista, la batalla de Clavijo, con una victoria
extraordinaria. En agradecimiento, Ramiro I establece el "Voto
de Santiago" ofreciendo anualmente a perpetuidad a la iglesia de
Compostela la primacía de la cosecha y la vendimia. A partir
de entonces, se dice que Santiago se apareció en distintos combates,
así a Fernán González, Conde de Castilla, que visitó
el sepulcro del Apóstol, tal vez en el año 956, en la
batalla de Piedrahita contra el rey Almanzor. En el romance del Sitio de Coimbra,
inspirado en el Códice "Calixtino", se cuenta que cierto
obispo griego que, como ermitaño, vivía en la Sagrera
santiaguesa, censuró a unos peregrinos por invocar la ayuda militar
del "Hijo del Trueno", por parecerle impropio del Apóstol
el oficio de guerrero. Aquella noche se le apareció Santiago,
que tenía en sus manos dos llaves, anunciándole que al
día siguiente, a la hora tercia, abriría las puertas de
Coimbra, que llevaba siete años sitiada por las tropas del rey
Don Fernando I. En el año 1045 las puertas de la ciudad portuguesa
se abrían al rey Don Fernando en la misma fecha y hora que el
Santo había revelado al obispo ermitaño. Fernando I acudió,
por dos veces, a Compostela, una, para pedir ayuda en el largo sitio
de Coimbra, y otra para dar gracias por la toma de la ciudad, cuando
volvía con su esposa y sus hijos, los magnates de su corte y
los gobernadores de las plazas conquistadas en el año 1065. También se dice que el Apóstol
se apareció a Ruy Díaz de Vivar en el reino de Valencia,
con ocasión de la batalla que dio al rey Bicar, en la que murieron
22 reyes moros; y al rey Don Pedro I de Aragón en el año
1096, en el cerco de Huesca. Asimismo, estuvo con Alfonso VIII en la
batalla de las Navas de Tolosa en 1212. La devoción de los españoles
a Santiago aumenta reinado tras reinado y no hay batalla de importancia
en que los soldados de España no vean o crean ver al "Hijo
del Trueno" cabalgando en brioso caballo blanco. Los Reyes Católicos,
en encendido elogio, mitad jaculatoria, mitad caballeresco, dejaron
dicho: "Santiago, luz o espejo de las Españas, Patrón
e Guiador..." ¡Santiago! fue el grito en que prorrumpió
el ejército cristiano cuando, el 2 de enero de 1492, Alonso de
Cárdenas desplegó el Pendón glorioso de la Orden
de Santiago desde las torres de la Alhambra al conquistar Granada. Terminada la Reconquista, Santiago llegó
a América para ayudar a los descubridores. Una gran masa de indios
pone en aprietos a Hernán Cortés, pero el caballero invoca
a. Santiago, y éste le ayuda a derrotar a los indios, confesando
éstos después de la batalla "que no podían
defenderse de uno que peleaba en un caballo blanco". ¡Santiago! gritaron Alonso de
Ojeda y Francisco Pizarro para animar a su gente, y la Cruz de Santiago
estuvo en la vela trinquete de la nao "Victoria" de Sebastián
Elcano, con la leyenda: "in hoc signo, bona vía" (con
este signo, buen viaje). A tenor de lo dicho se observa que,
en el transcurso de la Edad Media, la invocación a Santiago estuvo
continuamente en boca de las huestes españolas y aquella primera
visión del Apóstol a caballo en lucha contra el enemigo
se perpetuó a través de los siglos. Pero, en cambio, la
figura de Santiago "matamoros", prácticamente, no aparece
representada durante todo este período, se prefiere mostrar un
Santiago a caballo, pero sin que a sus pies aparezcan degollados y vencidos
los enemigos de la cristiandad, así se ve en la copia del Códice
Calixtino (mn. 2631), que se conserva en la Biblioteca de la Universidad
de Salamanca y en el Cartulario de Uclés. Por el contrario, si
es un Santiago " matamoros" la figura que aparece en el Tumbo
B (Archivo de la Catedral de Santiago) (1) y en un tímpano románico
del siglo XII en el interior de la catedral compostelana. Salvo ejemplos aislados, hay que esperar
al siglo XVI para que la iconografía de Santiago "matamoros"
alcance una amplia difusión, y que se perpetúe aún
durante el siglo XVII. Pero ¿a qué es debido que sea ahora,
en fechas tan posteriores a la supuesta aparición de Santiago
en la batalla de Clavijo, la difusión de dicha iconografía? En primer lugar, en el siglo XVI, la
figura del caballero adquiere una gran relevancia, así el héroe
se une todavía a la imagen del caballero, Así pues, por un lado, el siglo
XVI es un siglo en que se realza la figura del caballero y, por otro,
gracias a la imprenta, se difunden las ideas e imágenes concernientes
a la caballería; de ahí las múltiples representaciones
del Santo patrón de España sobre su caballo blanco, en
lucha contra los infieles. Es ahora; por tanto, cuando dicha iconografía
alcanza una gran difusión y la encontramos tanto en escultura
como en pintura, orfebrería, miniatura. Es el último apartado, el referente,
a la iluminación de manuscritos, el que vamos a tratar y, más
concretamente, un aspecto que en España tuvo gran desarrollo
a lo largo de los siglos XVI y XVII. Nos referimos a las ejecutorias
de nobleza o hidalguía que, en número incalculable, salieron
de las Chancillerías de Valladolid y Granada. Estos documentos,
escritos a mano, se hacían por duplicado, un ejemplar quedaba
conservado en el archivo de la Cancillería,
el otro se entregaba a la familia correspondiente y ella se encargaba
de su decoración, enriqueciéndolo con una serie de miniaturas.
Debían ser numerosos los talleres que se dedicaban a este menester,
dada la variedad de estilos que aparecen, pero, como ya apuntábamos
en otra ocasión (7), existe una evolución en la decoración
de las orlas, desde motivos flamencos a base de flores, frutos, aves
y piezas de orfebrería sobre fondo dorado que recuerda el estilo
de los Bening, a formas italianas de roleos, candelieri, bichas, tenantes,
putti. De todos modos, lo flamenco subsiste durante más tiempo
en aquellos documentos expedidos por la Chancillería de Valladolid,
mientras que los pertenecientes a la Chancillería de Granada
muestran antes decoraciones a la italiana. Del mismo modo, la miniaturas
que, en un primer momento, se encuadraban dentro de las letras capitales,
pronto, por influencia de la pintura, las rebasan y llenan todo el folio.
A partir de ahora, las escenas miniadas ocupan un folio o dos y el escudo
nobiliario abandona la orla y llena, a su vez, otro folio más.
Es en estas miniaturas donde el tema iconográfico de Santiago
"matamoros" adquiere un gran protagonismo, junto al de la
Virgen en diversas advocaciones. Y no debemos extrañarnos, pues
si son documentos donde se hace constar la condición de hidalguía,
además de la limpieza de sangre, una de las imágenes que
mejor visualiza estas características es la susodicha de Santiago
"matamoros", es decir, Santiago como caballero en su lucha
contra los infieles. Quizá sea la vestimenta del santo la principal
diferencia que encontremos entre una y otras representaciones, a excepción
de la mejor o peor habilidad que posea el artista, así Santiago,
unas veces, se nos muestra con túnica y, en ocasiones, nimbo,
y otras, vestido de caballero con armadura, capa y casco, o destocado. Existe otro tipo de documentos llamados Privilegios,
que muestran, en algún momento, la referida imagen de Santiago,
como el Privilegio de Felipe II sobre la Real Audiencia de Galicia (8)
o el Privilegio de Valdepeñas de Jaén (9). Y, también, sirvan de ejemplo de la difusión
de esta iconogafía, típicamente española, en el
campo de la miniatura, las representaciones de Santiago "matamoros"
que aparecen en el Breviario Grimani (10) y en un Libro de Horas al
uso de Roma del siglo XVII, que se conserva en la Biblioteca Nacional
de París (11). Al llegar el siglo XVIII, la iconografia de Santiago "matamoros" empieza a declinar debido, por un lado, a que los Reyes Borbones muestran preferencias por las órdenes borbónicas, frente a las órdenes españolas, de las cuales eran administradores apostólicos, y, por otro, la hipercrítica de aquel siglo de eruditos que ponía en duda muchos sucesos creídos como artículo de Fe por el pueblo español, así el jesuita padre Masdeu, que lo ponía todo en duda, negó la autenticidad de la aparición de Santiago en Clavijo, y otro erudito, el Conde de la Roca, disputó el voto de Santiago por una invención de los clérigos, ávidos de riquezas (12). De ahí que las ejecutorias de nobleza que, todavía, siguen otorgándose en esta centuria ya no muestren la imagen de Santiago "matamoros". Relación de ejecutorias de nobleza y otros
manuscritos iluminados - Ejecutoria de D. Juan Sánchez de Moya, Granada,
1551 (propiedad particular, J. Hidalgo Ogáyar, Miniatura del
Renacimiento en la Alta Andalucía: Provincia de Jaén,
lám. 267).
NOTAS (1) Según Ángel Sicart, éste es el ejemplo más antiguo llegado a nosotros de Santiago "matamoros", en Pintura medieval la miniatura, Santiago de Compostela, 1981, p. 151. (2) J. Carrete Parrondo, F. Checa Cremades; V. Bozal, El grabado en España (s. XV al XVIII), Summa Artis, vol. XXXI, p. 174. (3) Alfonso de Carlos, La Orden Militar de Santiago, "Reales Sitios", 1971, n.° 28, p. 7177. (4) Sirvan de ejemplo las obras relacionadas por Matilde López Serrano en Iconografía de Santiago en los libros y grabados de la Biblioteca de Palacio, "Reales Sitios", 1971, n.° 28, pp. 57-64. (5) Historia del Apóstol Santiago Zebedeo, Patrón y Capitán General de las Españas por Mauro Castellá Ferrer (Madrid, 1610). Historia del glorioso Apóstol Santiago Patrón de España por fray Hernando Oxea (Madrid, 1615). (6) Lám. 197, Summa Artis, vol. XXXI. (7) J. Hidalgo Ogáyar, Miniatura del Renacimiento en la Alta Andalucía: Provincia de Jaén, Madrid, 1982, p. 230 y ss. (8) Domínguez Bordona, Miniatura, "Ars Hispaniae", vol. XVIII, lám. 324. (9) J. Hidalgo Ogáyar, op. cit., lám. 261. (10) El Breviario Grimani fue realizado para el Cardenal Domenico Grimani (1461-1523), patriarca de Aquilea, humanista mecenas y embajador del Duque de Milán en Flandes en 1514. Es obra perteneciente a la escuela de miniatura Gante-Brujas y entre sus autores se barajan los nombres de Gérard Horencout, Alejandro Bening y Simon Bening. Hoy se guarda en la Biblioteca Marciana. (11) Avril, Manuscrits enluminés de la Bibliothèque Nationale de Paris. Manuscrits de la Péninsule Iberique, Paris, 1983, lám. CII (12) Marqués de Lozoya, El Apóstol Santiago y los Reyes de España, "Reales Sitios", n.º 28, 1971, p. 12. ILUSTRACIONES LÁMINA 1 - LÁMINA 2 - LÁMINA 3 - LÁMINA 4
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