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Existen numerosos ejemplos en los que
es posible observar las similitudes entre los libros de mitografia y
de emblemática y los jeroglíficos de las piras funerarias
y de los arcos de triunfo de Nueva España. Estos libros tuvieron
una gran difusión, se encontraban en todas las bibliotecas de
artistas e intelectuales, y lo que no hay ninguna duda es que se trataba
de una costumbre muy exten pida. Los artistas novohispanos solían
escoger con entera libertad aquellos emblemas que más se adecuaban
a la escena que querían representar. Sin embargo, hay obras que
tuvieron mayor influencia que otra, y se da la circunstancia de que
a veces se utilizó un solo libro para componer todos los jeroglíficos
de un túmulo o un arco de triunfo. Incluso, se llegó a
una separación total entre ambas obras efímeras: para
los túmulos se usaron preferentemente los libros de emblemas,
mientras que para los arcos de triunfo se emplearon los libros de mitografía. Como es imposible señalar con
total exactitud uno por uno todos los ejemplos en que se producen estas
relaciones e influencias, ya que nos llevaría mucho tiempo y
desbordaría las pretensiones de este estudio, sí quisiéramos
plantear la influencia que determinadas obras, y especialmente sus ediciones
ilustradas, tuvieron sobre la decoración de las obras efímeras
en el Virreinato de Nueva España. El Padre Claude François Menestrier tuvo un poderoso influjo en todas las cortes católicas europeas e hispanoamericanas. Esta influencia se debió tanto al hecho de su puesto como director de fiestas públicas del rey Luis XIV, como a los tratados que escribió (1), cuyos textos aparecen ilustrados con ejemplos que se proponen como modelos para que pudieran ser copiados. Muy interesantes son los grabados del libro Traité des tournois..., que presenta diversos diseños de torneos, carruseles y carrozas. Esta obra, fechada en el año 1669, tiene como antecedente el carrusel que se realizó en 1662, como homenaje al rey Luis XIV, quien se situó en el centro con la divisa del sol (2). Dentro de esta misma línea se halla la obra del
P. Le Moyne (3), que también cuenta con ilustraciones de emblemas
dedicados monográficamente al tema del sol y que poseen grandes
semejanzas con los jeroglíficos del túmulo de Carlos II
en México, los cuales están asimismo dedicados a temas
solares (4). Como ejemplo podemos señalar dos emblemas, que se
refieren a la justicia del rey, y otros dos al del ocaso o muerte del
rey: En el primer lienzo de la pira de Carlos II se
ve un eclipse que oscurece la tierra, mientras que las estrellas brillan
en el cielo, del mismo modo que el rey yace en la tierra y reina en
el cielo. Este mismo tema del eclipse aparece en Le Moyne, iunque también
Saavedra Fajardo, en su Empresa 12, dibuja un sol que ilumina media
tierra, mientras que la otra mitad se halla en tinieblas (5). En otro lienzo de la pira de Carlos II se busca
la correspondencia entre el rey muerto y el ocaso del sol, que oscurece
al mundo al esconderse tras una montaña, mientras que se iluminan
las estrellas. Esta misma relación entre la ausencia de sol y
el brillo de las estrellas aparece en otro emblema de Le Moyne. El tema de la Justicia Distributiva, como misión
principal y primera del rey, se halla en otros dos jeroglíficos
de la pira de Carlos II, los cuales, con sus equivalentes en Le
Moyne, muestran soles iluminando con sus rayos benéficos todas
las cosas animadas e inanimadas. También, y como en la Empresa
18 de Saavedra Fajardo, este jeroglífico puede relacionarse
con la vigilancia que debe tener el rey para mantener su poder en todo
el orbe. Por otro lado, Solórzano (6), en su Emblema "Regum
tribunal", representa a un príncipe sentado en su trono
como símbolo de la justicia. La obra de Le Moyne se puede relacionar con otros túmulos
mexicanos. Así el jeroglífico del girasol es muy
similar al que aparece en el Túmulo de Carlos III en Guatemala
(7), que simboliza la piedad religiosa del rey. Covarrubias (8) recoge
este mismo tema, para significar el seguimiento del modelo divino, razón
por la que la flor tiene gran prestancia y fragancia. Durante el Antiguo Régimen el arte clásico
se llegó a presentar "como una norma estética y política,
impuesta por el Estado a todas las técnicas artísticas
tomadas en su colectividad. Tiene por función traducir en imágenes
el cuerpo imaginario del rey, a través de las referencias mitológicas
de las que se alimenta la monarquía (9). Como dice González
de Zárate (10), el libro de Las Metamorfosis de Ovidio
"fue la obra más leída y utilizada por quienes escribían
emblemas". Y a juzgar por lo que hemos podido observar en Nueva
España, sus textos sobre la vida de los dioses olímpicos
fueron seguidos casi al pie de la letra por los emblemistas, que decoraron
los arcos de triunfo de las entradas de virreyes y de las coronaciones
regias en México. Los reparos puestos por la Iglesia a la lectura directa
del libro original de Ovidio motivaron la aparición de los llamados
" Ovidios moralizados" desde los comienzos del Renacimiento.
También se realizaron ediciones ilustradas, que fueron las que
tuvieron mayor difusión y aceptación entre los artistas.
Aunque existen algunas ediciones españolas con ilustraciones,
nos queremos referir a dos ediciones, una francesa y otra holandesa,
que se encuentran en la Biblioteca del Warburg Institute de Londres.
Son obras de grandes dimensiones, que cuentan con excelentes grabados
de gran formato y que ilustran las escenas más representativas
de Las Metamorfosis de Ovidio. La práctica de los pintores
de servirse para sus composiciones de grabados y estampas llevaría
también a los creadores de los emblemas novohispanos a utilizar
las ilustraciones de los distintos "Ovidios". De las dos ediciones
señaladas, la más antigua está fechada en París
en 1637 (11), y la más reciente corresponde al año 1703
(12). El tema de Faetón, que simboliza el ansia de
deseos inalcanzables, aparece indistintamente en arcos de triunfo y
en piras funerarias. Se utilizó en el túmulo del Marqués
de Villar del Aguila de Santiago de Querétaro del año
1744 (13). Su frente principal se adornaba con un gran cuadro de Faetón,
cuya caída desde el cielo se comparaba con la pena que sentía
la ciudad. Como indica Ovidio, en esta escena se describe la historia
de Faetón, hijo del Sol y de Clymene, quien se atrevió
a guiar el carro de su padre, pero que, al desbocársele los caballos,
Júpiter le lanzó un rayo matándolo. Júpiter
y Faetón también se hallaban en el arco del Virrey
Conde de Baños, erigido en la Catedral de México en
el año 1660 (14). El Ovidio de París cuenta con
un grabado en el que se representa esta misma escena. El arco de la entrada del Virrey Marqués de
Villena, erigido en 1640 en la Plaza de Santo Domingo(15), tenía
sus fachadas decoradas con figuras de dioses, entre los que sobresalía
mercurio, cuyas hazañas y virtudes se parangonaron con las de[
virrey, que traía a México la paz y la prosperidad. En
tuco de sus lienzos de la fachada principal estaba Mercurio
dando muerte a Argos, el vigilante de los cien ojos, que guardaba
a lo, transformada en vaca por Juno, mujer de Júpiter. Esta misma
escena se halla en la edición parisina de 1637. En su
fachada posterior aparece el "rapto de Ganimedes"
por el águila de Júpiter para servir de copero a los dioses
en el Olimpo. También la edición parisina recoge
este tema con un fondo de ciudades barrocas amuralladas. Los jeroglíficos del arco del Virrey Duque
de Veragua, construido en la Catedral de México en el año
1573 (16), estaban dedicados a comparar al Virrey con Perseo, el rey
de la Argólida fundador de Micenas, que tenía categoría
de semidiós. Algunas de las más importantes acciones realizadas
en su viaje aparecían en os intercolumnios del arco. Los temas
de Perseo y Atlas, y Perseo degollando a la Medusa junto a
Pegaso también se encuentran en la edición de 1637. Otro héroe, Hércules, fue el elegido para
la decoración de las dos fachadas del arco de la entrada del
Virrey Marqués de Cruillas, construido por el Ayuntamiento
de México en la Plaza de Santo Domingo el año 1761 (17).
Algunos de los trabajos de Hércules, como el del toro y el
de la lucha con Anteo, se representaron en el Ovidio de París. Uno de los conjuntos más ricos y completos de
iconografía clásica fue el realizado para los arcos
de triunfo, que conmemoraban la Coronación del rey Carlos III.
Fueron sus promotores los profesores del arte de la platería,
y su inventor fue Joaquín Velázquez de León (1732-1786),
gran amante de las bellas artes y una de las grandes personalidades
de la Ilustración Mexicana (18). El programa iconográfico estaba destinado a destacar al monarca como Solo Apolo. Antonio de León en su elogio a Velázquez de León (19) decía que la decoración consistía en el "curso que hace el sol con su movimiento diario de oriente a poniente, en cuya dirección estaba situada la calle de los Plateros, representando en el plano del primero, que miraba al oriente, el palacio del sol adornado de hermosas y ricas columnas de oro, plata y piedras preciosas, como lo describe Ovidio en el libro dos de Las Metamorfosis; y figurando alegóricamente en el reino de Apolo el siglo de oro que se prometía esta ciudad como vaticinó Virgilio en el reinado de Augusto con la estatua de oro del rey que hizo colocar a caballo sobre el arco este, y su correspondiente que miraba al ocaso y se colocó en la esquina...". De este modo, el arco oriental representaba el
Alcázar del Sol o de Apolo, según la descripción
de Ovidio, y la estatua dorada de Carlos III, en alusión a la
Edad de Oro, cuando las ciudades no tenían murallas y no existían
los ejércitos. La tierra daba sus frutos, sin que el hombre tuviera
que trabajar. Todo el año era primavera. Se deslizaba un río
divino de leche y de néctar, y en los troncos de los árboles
se recogían panales de miel. Pérez de Moya (20), siguiendo
a Dante, identifica los metales con las edades no sólo del hombre,
sino también del mundo. El Ovidio de París representa
igualmente estas mismas edades. En la Edad de Oro el hombre no
ha perdido aún su buena fe y se alimenta sin trabajar de los
frutos de los árboles. En la Edad de Plata aparecen ya
la arquitectura y el trabajo de la tierra. Y en la Edad de Hierro
se pueden ver barcos, las ciudades tienen murallas, y la guerra entre
los hombres ha hecho su aparición. La representación de
las siete edades se colocó en México en el frente oriental
del arco occidental. Igualmente de Ovidio (21) se tomó el diseño
de la portada a manera de palacio o Alcázar del Sol. La
parte del relato, en la que dice que "estaba el dios cubierto con
un manto de púrpura y sentado en un trono..." y con las
estaciones a su alrededor mostrando sus atributos, ha sido copiada casi
al pie de la letra, con h. inclusión de Faetón, en un
grabado del Ovidio de Vondel (22). En el frente occidental del arco situado en el
costado oeste de la Calle de los Plateros se dibujó el
Monte Parnaso, donde se encontraba Apolo, las Musas y Pegaso
haciendo brotar con una patada en el suelo la fuente Aganipe. En la
mitografía clásica (32) recogida asimismo por Vondel (24),
el Monte Parnaso era la morada de Apolo y de las musas, habiéndose
transmitido hasta nosotros como símbolo de las artes. Como estamos observando, la cultura simbólica
de Nueva España, representada en este caso por los jeroglíficos
de las construcciones efímeras, estuvo muy influida por los libros
de emblemas y de mitografía. Las relaciones son evidentes, lo
que nos habla del prestigio y difusión de este tipo de obras
en toda la España del Antiguo Régimen. Para finalizar este breve repaso de aquellos libros,
cuyas ilustraciones pueden tener evidentes relaciones con obras de arte
novohispanas, nos vamos a referir al túmulo de Luis I en México,
en cuyo primer piso aparece un planetario, como complemento del
zodíaco representado en el zócalo. Cada uno de sus frentes
principales llevaba cuatro estatuas sobre pedestales de tamaño
natural y es sellas doradas sobre sus cabezas. En una mano mostraban
el atributo identificador y en la otra un escudo con su explicación
(25). Algunas de estas figuras poseían una gran semejanza con
el planetario de Joannes de Monte-Snyders (26), cuyo libro puede
muy bien ser representativo de las abras que sirvieron de modelo e inspiración
en todo el mundo occidental. Las diferencias cronológicas entre la obra de
Snyders y el túmulo de Luis I motivaron la aparición de
desigualdades claras en las vestimentas de unas y otras figuras. El
ropaje de los planetas de Monte-Snyders es muy clásico, mientras
que es ya rococó en los de Luis I. Las semejanzas son también
bastante evidentes. La Luna llevaba en ambos casos un arco en una mano y el cuarto creciente sobre la cabeza. Mercurio portaba el caduceo en una mano y las alas en los pies y en el gorro. Venus tenía una flecha en la mano y al niño Cupido en los pies. El Sol poseía su atributo en una mano y en la otra, apoyados en el suelo, un escudo y una lira. Y Marte mostraba en ambas manos sus armas. Los dos planetas, que poseían mayores diferencias, eran Júpiter y Saturno. Júpiter, en el túmulo de Luis I, representaba la escena de la muerte de Faetón, mientras que Snyders prefirió presentarlo con sus atributos: la corona y el cetro, el tridente y el águila. Y el Saturno de Snyders es dibujado con una apariencia amenazante, como un viejo comiéndose a uno de sus hijos y la guadaña en una mano, como símbolo del. tiempo y de la muerte (27), mientras que en el túmulo de Luis I posee un aspecto de anciano bondadoso, con una estrella sobre la cabeza y un arco en una mano.
NOTAS (1) Menestrier, C. F., Des décorations funebres..., Paris, 1683. L'art des emblemes, Paris, 1684. Traité des tournois..., Lyon, 1669. (2) Apostolides, Jean Marie, Le roi-machine. Spectacle et politique au temps de Luis XIV, Paris, Les éditions de Minuit. (3) Le Moyne, P., De l'art des devíses, Paris, 1666. (4) Mora, Agustín de, El sol eclypsado a ates de llegar al zenid. Real Pyra que encendio a la apagada luz del Rey N.S.D. Carlos II..., México, 1701. (5) Saavedra Fajardo, Diego, Empresas políticas, Madrid, Editora Nacional, 1976. Empresa 12. (6) González de Zárate, Jesús María, Emblemas regio-políticos de Juan de Solórzano, Madrid, Ediciones Tuero, 1987. Emblema LXIII, pp. 87-88. (7) Cadena, Carlos, Fr., Descripción de las Reales Exequias que a la... memoria de... Carlos III Rey de España y Emperador de las Indias se hicieron... en la ciudad de Guatemala. Nueva Guatemala, 1789. (8) Covarrubias, Sebastián de, Empresas morales. Madrid, Fundación Universitaria Española, 1978. Emblema 112, p. 163. (9) Vid Apostolides, Op. cit., p. 76. (10) Vid González de Zárate, op. cit. (11) Les Metamorphoses d'Ovide, Paris, 16.17. (12) Vondel, D. J. Van, Ovidius... Amsterda n, 1703. (13) Castrillón, Fray Antonio, Oración fúnebre panegyrica, con digno honorífico llanto, con que la gratitud de la Nobilísima ciudad de Santiago de Queretaro, sintió la muerte de su más generoso bienhechor el Sr. D. Juan Antonio de Urrutia... México, 1744. (14) Fernández Ossorio, Pedro, Júpiter Benévolo, Astro Ethico Político. Idea simbólica de príncipes. Que en la sumptuosa fábrica de un arco triunfal dedica.. la Ilustrisima Iglesia Metropolitana de México. A1 Excmo. Señor D. Juan de la Cerda y Leyba, Conde de Baños... México, 1660. (15) Viage de tierra y mar... que hizo el Excelentissimo Señor Marqués de Villena..., México, año de 1640. (16) Perea Quintanilla, Miguel de, y Ribera, Diego de, Histórica imagen de proezas, emblemático exemplar de virtudes ilustres del original Perseo... que a los congratulatorios fastos y aparato célebre dispuso, para la felice entrada y recibimiento del Excmo. Señor D. Pedro Colon de Portugal y Castro... Duque de Veragua... México, año de 1673. (17) Velázquez de León, Joaquín, Ilustración de las pinturas del arco de triunfo que para la entrada... del Señor D. Joachim de Monserrat..., México, 1761. (18) Velázquez de León, Joaquín, Explicación breve de los arcos y aparatos festivos que para celebrar exaltación al trono de España D.N.R.C. El Señor D. Carlos Tercero, erigieron los profesores de platería... México, año de 1761. (19) León y Gama, Antonio de, "Carta que en elogio del Sr. D. Joaquín Velázquez de León... escribió a un dependiente suyo", por... en el Museo Mexicano, vol. IV, México, 1844. (20) Pérez de Moya. Juan, Filosofía secreta. Barcelona, Editorial Glosa, 1977, vol. II, p. 387. (21) Ovidio blasón, Publio, Las Metamorfosis. Madrid, Espasa Calpe, 1986, p. 36. (22) Vid. Vondel, op. cit. (23) Vid. Pérez de Moya, op. cit., Vol. II, pp. 123 y 211; vol. I, p. 223. (24) Vid. Vondel, op. cit. (25) Villerías, José de, Llanto de las estrellas al ocaso del sol anochecido en el oriente, solemnes exequias que a la Augusta memoria del Serenísimo y Potentísimo Señor D. Luis I, Rey de las Españas... México, año 1725. (26) Monte-Snyders, Joannes, Chymica Vannus, 1666. (27) Véase al respecto el capítulo 3 de la obra de Erwin Panofsky, Estudios sobre iconología. Madrid, Alianza Editorial, 1972, pp. 93 - 117. ILUSTRACIONES LÁMINA 1 - LÁMINA 2 - LÁMINA 3 - LÁMINA 4
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