CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo IV - 8. 1991
 

 

POSIBILIDADES DE INTERPRETACIÓN DE LA OBRA DE GOYA A TRAVÉS DE LOS EMBLEMAS

José Manuel B. López Vázquez

A pesar del optimismo de Martín S. Soria, el primer historiador del arte que propuso una interpretación emblemática de la obra de Goya (1), y de los buenos resultados obtenidos con su utilización por George Levitine(2) y Folke Nordstróm (3), la investigación de los posibles significados de la producción goyesca a través de la literatura emblemática no ha adquirido el desarrollo que pudiera esperarse con tan prometedores principios. Las razones de ello debemos atribuirlas, más que a las dificultades en la investigación surgidas de la metamorfosis que Goya introduce en los temas visuales que extrae de los emblemas, ya señaladas y sutilmente desdeñadas por Levitine (4), a la inercia, inconsciente o no, de la visión de Goya como un "ingenio lego" y, sobre todo, al éxito que han tenido las líneas de investigación en el "mundo alrededor" y en el "trasmundo" de Goya, con todas sus implicaciones sociológicas, iniciadas por López-Rey y Helman.

Como no hay ninguna línea de investigación que excluya a las otras, sino que, por el contrario, suelen ser complementarias, en la presente ponencia trataré de indagar sobre las distintas posibilidades de interpretación, ya practicadas o no, que la literatura emblemática pudiera permitir en el caso de la obra de Goya.


1. GOYA UTILIZADOR DE LA LITERATURA EMBLEMÁTICA

Sin embargo, antes de desarrollar las posibilidades de interpretación de la obra de Goya a través de la emblemática, cabe plantearse como cuestión previa si Goya pudo conocer y utilizar tal literatura.

Las evidencias de que sí lo hizo son ya tan numerosas (5) que, a menos que nos empeñemos en una defensa numantina de la consideración de Goya como un "ingenio lego", no hay motivo alguno para dudarlo. Pero es más, aunque no tuviéramos en cuenta tales evidencias, hay múltiples razones que justificarían el conocimiento y utilización por Goya de fuentes emblemáticas.

En primer lugar, si situamos a Goya en su contexto, y lo apreciamos por lo que realmente es, un pintor de la segunda mitad del siglo XVIII y primeros años del XIX, y no como un artista de la segunda mitad del XIX, como muchas veces parece que se le concibe, es normal que Goya utilizase la emblemática, pues, como señala Bialostocki: "El arte de la segunda mitad del siglo XVIII está a caballo entre dos épocas. Ligado todavía a la herencia de la tradición humanista del tiempo pasado, participa al mismo tiempo de la búsqueda de la expresión emocional e individual de la época siguiente. Aún se utiliza el lenguaje visual que había sido formulado en el Renacimiento: un lenguaje compuesto de elementos clásicos, codificado por los manuales de iconología, de mitografía, jeroglífica y emblemática. Se consideraba normal el expresarse mediante este conjunto de signos visuales codificados; incluso se pedían excusas por no hacer referencias evidentes al arte del pasado" (6). En este sentido, Palomino, cuyo influjo sobre Goya, tanto a nivel de técnica como de principios estéticos, ya fue indicado por López-Rey (7), recomendaba al "Pintor Perfecto" la utilización de la emblemática para formar el argumento ideal o metafórico de sus obras (8).

En segundo lugar, la emblemática, que había conformado uno de los pilares esenciales de la cultura barroca, estaba todavía vigente en España en la segunda mitad del siglo XVIII, incluso entre las instituciones culturalmente más avanzadas y típicamente ilustradas. Levitine ya señaló cómo la Emblemata de Alciato aparecía explícitamente citada en Plan General de Estudios de 1772 de la Universidad de Salamanca (9) y las Sociedades Económicas de Amigos del País no sólo disponían de su Empresa distintiva, sino que solían ilustrar los frontispicios de sus publicaciones con ella o con otras.

En tercer lugar, debemos tener en cuenta el carácter pío y moralizante de la Ilustración española, el cual coincide plenamente con el de la emblemática hispánica (10), de ahí que ésta pudiera servir fácilmente de fuente no sólo visual, sino también conceptual, a los propósitos de aquélla.

Por último, el carácter consciente y obviamente enigmático de toda la obra original de Goya nos está remitiendo muy posiblemente a uno de los requisitos de la emblemática más destacados por todos los tratadistas. Si esto nos pareciera poco, podríamos convenir con Moffit que la estructura triple de los Caprichos (un título enigmático, una escena igualmente enigmática y un comentario -la "Explicación"-), responde a la fórmula emblemática canonizada en la editio Princeps (1531) del Emblematum liber de Andrés Alciato (11) o mejor todavía a su reformulación, por Juan de Borja que, en sus Empresas Morales, sustituyó el "epigrama" por un escueto "comentario".


2. POSIBILIDADES DE INTERPRETACIÓN DE LA OBRA DE GOYA
A TRAVÉS DE LA EMBLEMÁTICA

Si parece indudable que Goya sí utilizó la emblemática, donde caben dudas es en el modo en que nosotros debemos utilizar la emblemática para interpretar la obra de Goya. El cómo utilizar la Emblemática es un problema todavía irresuelto por todos los que, tanto en el campo de la Literatura como en las Artes, utilizan los emblemas como fuente de su investigación y que tiene su origen en las dos posturas encontradas acerca del sentido último del emblema: "la de quienes lo leen como una forma literaria, en lo que priva es la significación verbal y el texto es el que explica y da sentido simbólico a la pintura, y la de los que opinan que el emblema es una forma mixta en la que se sintetizan literatura y pintura" (12). Quizá lo más apropiado fuera seguir a Peter M. Daly, quien afirma que el emblema exige diversos modos de interpretación y su significado obliga a una lectura plural que atienda a todas y cada una de las tres partes (13). Sin embargo, en la aplicación de la emblemática a las artes plásticas, lo ortodoxo ha sido utilizar sólo el emblema cuando había una relación visual entre la figura del emblema (incluso tomado éste como un conjunto) y la obra a interpretar. Ésta puede ser, precisamente, la primera posibilidad de interpretación de la obra de Goya a través de la emblemática.

2.1. Primera posibilidad: relación visual entre la figura del emblema y la obra a interpretar

Veamos diversas obras de Goya que pueden interpretarse al poder ser relacionadas, en su conjunto o en sus detalles, con motivos tomados de las figuras de emblemas de los principales autores españoles o de autores traducidos al español.

Empecemos por al padre del género, Andrés Alciato, cuya Emblemata conoció, además de los textos insertados por Mal Lara en su Philosophia Vulgar, dos versiones españolas, la de Bernardino Daza y la de Diego López (14).

En el último término del Capricho 39, Asta su Abuelo (figura 1), encontramos representado un mochuelo, una de las aves más figuradas en la obra goyesca y, a mi parecer, con un significado más diversificado. En este caso, su presencia explicita claramente la necia jactancia del grave-burro-noble cuyo único mérito para tanto soberbia reside, siguiendo un tópico literario (15), exclusivamente en su ascendencia linajuda, pues, precisamente, Alciato representaba por un mochuelo el colmo de la necedad en su emblema LXV FATVITAS (figura 2), que Diego López comenta diciendo: "Contra los que se glorian mucho de su linaje: Con el ejemplo de esta ave, que es el mochuelo, reprende Alciato a los bobos y jactanciosos que se glorian más de lo que es razón del linaje de sus antepasados, y llámale Oto, el mochuelo... y dice Alciato que si el le llama Oto, porque se jacte que es decendiente del Emperador Othon, el le llama así para decir que es un bobo como el mochuelo" (16).

Dejamos la Emblemata de Alciato por las Empresas Morales de Juan de Borja, cuya empresa VOLVPTAS BREVIS (figura 3) nos va a permitir intrepretar varias obras de Goya.

Si tenemos en cuenta el comentario de Borja a su Empresa: "Es tan corta la vida que vivimos, que, aunque toda fuese llena de gustos y contentamientos, serian ellos bien cortos; quanto más, siendo tan al revés, que los pesares y disgustos son mayores que los gustos y placeres. Para acordarnos de cuán breves son los contentamientos de esta vida, nos podremos ayudar desta Empresa del jarro de agua con la Letra: Cortos son los deleites" (17) el sentido del dibujo C. 78 Lastima es qe. no te ocupes en otra cosa (figura 4) es patente y no necesita de más explicaciones.

El mismo significado repite La aguadora (fig. 5); de ahí su carácter garrido y provocador e incluso la ilógica ambientación nocturna y en un descampado de la escena. Pero, sobre todo, justifica coherentemente que esta obra formara, en el inventario de 1812 (18), pareja con El afilador, pues éste, si tenemos en cuenta el emblema 19 de la Centuria II de los Emblemas Morales de Sebastián de Covarrubias, AUN QUE GASTE LOS AZEROS (19), es la perfecta contrafigura de aquélla, en tanto que nos invita a gastarnos, como cuchillo en la piedra de amolar, dedicándonos al estudio y a la contemplación, en vez de perder el tiempo, dándonos a una vida de deleites, torpe y ociosa, como hace la aguadora.

El jarro de agua, incluso con una apariencia clásica similar a la del cuerpo de la empresa de Borja, vuelve a aparecer en el dibujo ES (¿E.10?) Artemisa (figura 6), en donde es el atributo principal de la joven representada en la escena. El rótulo de "Artemisa" confirma el mismo significado, pues Causino ya establecía corno el séptimo de sus símbolos "el cielo terreno de Diana: la bruta felicidad de los malos" explicando: "Proporcionanse los tres rostros de la Luna a los tres tiempos del vano deleite, y otras particularidades a este intento... cuya moralidad se puede discurrir, que la luna es el cielo terrestre de los malos, porque el deleite es su cielo: y este cielo del deleite está fundado en la Luna porque estriva como el aire sobre su misma inconstancia" (20). En cuanto la lámpara apagada que se representa en el último término, pudiera repetir la contraposición deleite, contemplación que ya veíamos aparecer en La aguadora y El Afilador, pues Horozco Covarrubias declaraba el "symbolo de Pithagoras" "NO CONTEMPLES A LA LUZ DE LA LINTERNA" del siguiente modo: "así como la luz encerrada porque no se apague no puede extenderse; así el que se hallare impedido y rodeado de cuidados que le llevan tras sí no puede con libertad darse a los estudios y a la contemplación" (21).

Todavía en el Álbum E encontramos dos dibujos que podemos relacionar con el significado del jarro de agua derivado de Borja. El primero es el E.36 ¿Quién bencerá? No visible (figura 7), que representa una riña entre dos mujeres, con un cántaro destacado en el último término, y el segundo el E.h "Dos mujeres abrazándose" (figura 8), que representa a dos mujeres abrazándose amistosamente, habiéndose suprimido el cántaro. La disyuntiva Paz-Contienda derivada del sometimiento o rechazo de los deleites de la carne (simbolizados, en esta ocasión, por el jarro de agua) es un lugar común de la moral cristiana que, sin salirnos de la emblemática, podemos encontrar manifestado en Horozco Covarrubias: "Conforme a lo que uno sembrare así será la cosecha; quien sembrare cosas espirituales cogera frutos que sean espirituales y quien sembrare cosas de la flaqueza de la carne cogera cosas carnales, dice el Apóstol. Y el mismo pone la diferencia destas cosechas, donde pone las obras de la carne diciendo que son manifiestas por ser tan conocidas, y aún tan usadas, y que estas son fornicación, torpeza, deshonesticidad, luxuria, idolatría, hechizerias, enemistades, contenciones, emulaciones, iras, rencillas, disenciones, bandos, envidias, homicidios, borracheces, desorde de comidas y las semejantes, y después pone los frutos del espíritu diziendo que son caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad" (22).

Cambiemos nuevamente de libro y de autor, pasando de las Empresas Morales de Borja a los Emblemas Morales de Juan de Horozco Covarrubias. Su Emblema XXXVIII del Libro Tercero QUE EL MAL Y DAÑO DEL ENVIDIOSO, SUELE SER BIEN DE OTROS Y CASTIGO SUYO, tiene como cuerpo al envidioso derribando la estatua de Theagenes (figura 9). También en los dibujos de Goya encontramos uno, el E.19 No sabe lo qe. hace (figura 13), en el que un hombre está derribando y rompiendo una escultura. Aquí pudiéramos quedarnos con la interpretación de Gassier según la cual "este hombre que parece medio borracho podría personificar, sencillamente, la ignorancia del pueblo, el vandalismo ciego que destruye una obra de arte sin saber por qué" (23) a la que el propio Goya parece inducirnos con su rotulación, pero, precisamente, tanta obviedad nos hace desconfiar e intuir la posibilidad de que Goya esté ocultando, nuevamente, un contenido más complejo y rico. De hecho ya Klingender interpretaba este dibujo como símbolo de la destrucción de la Libertad por los monstruos de la opresión en la orgía de reacción desencadenada a partir de 1814 (24).

La clave del emblema de Horozco Covarrubias nos permite la posibilidad generar algunas hipótesis sobre la forma de pensar de Goya, que superan la obviedad de Gassier e incluso la de Klingender, que se restringe a la visión de Goya como testigo de su tiempo. Si realmente es la envidia, como en el emblema de Horozco Covarrubias, quien derriba la estatua (e indiquemos que " el dolor de ojos" y la imposibilidad de "poner los ojos derechos en aquel a quien se tiene envidia", como parece que le ocurre a la figura representada en el dibujo goyesco, ya fueron señalados como atributos de la envidia por Alciato y D. López) (25), tendríamos, primero, que la estatua derribada es la de la Verdad. El "enterramiento de la Verdad" es el motivo principal del Desastre 79, Murió la Verdad, lo que demuestra el interés de Goya por la Verdad. en fechas muy próximas a las del dibujo del Álbum E; pero, todavía mejor a nuestro propósito, además de ser un lugar común (26), Goya también representó a la envidia como uno de los vicios enemigos y sepultureros de la Verdad en el dibujo C. 69, Estas Brujas lo dirán, que conformaba una subserie en el álbum con los dibujos C. 68, Esto huele á cosa de Magia y C. 70, Nada dicen (27).

En segundo lugar, Goya no sólo nos muestra a la envidia como enemigo de la Verdad, sino que, conforme a un espíritu ilustrado, añade cuál es la causa última de la envidia, a saber: la soberbia ignorante. La soberbia estaría representada por la escalera (también mostraremos posteriormente cómo Goya pudo utilizar la escalera como símbolo de la soberbia en el dibujo E. 38, ¿Valentias? Quenta con los años) y la ignorancia por el propio rótulo "no sabe lo que hace". La interrelación de soberbia y envidia y que incluso se presente a ésta como hija de aquélla, es un lugar común de la moral cristiana con frecuentes manifestaciones en la emblemática. Baste con citar a la propia Emblemata de Alciato, que intercala el emblema de la envidia entre los dedicados a la soberbia.

Finalmente, en tercer lugar, la moralidad extraíble del emblema de Horozco Covarrubias (que lo que se sigue de la persecución por el envidioso es el acrecentamiento de la honra y la memoria del envidiado) y el propio rótulo "no sabe lo que hace" (que no quiere decir que el hombre representado en el dibujo no sepa qué está haciendo: derribar a la Verdad, sino que no sabe cuáles son las reales consecuencias de su acción: que la Verdad renazca con más fuerza y sea " en adelante más estimada", es decir, precisamente las contrarias a sus pretensiones), nos lleva nuevamente al manido tema de que la Verdad no puede estar mucho tiempo enterrada que el propio Goya trató en los últimos grabados de los Desastres. Allí la fe inquebrantable en el resurgir de la verdad estaba claramente manifestada en la acentuación del verbo del rótulo de la estampa 80, Si resucitará? y en mostrarnos las tópicas consecuencias del triunfo de la Verdad: el cesamiento del furor, al haber sido arrojados al infierno todos los impíos (Desastre 81, Fiero Monstruo), y el reinado de la Paz (Desastre, 82, Esto es lo verdadero) y de la Justicia (los tres Desastres con la representación de prisioneros, hoy absurdamente desgajados de la serie).

Dejamos las Emblemas Morales de Juan de Horozco Covarrubias, por las de su hermano Sebastián de Covarrubias Orozco, cuya fructuosa influencia sobre Goya ya fue puesta de manifiesto por Moffitt (28) . Además de los ejemplos apuntados por este investigador, podemos señalar alguno más. Así, el Álbum C termina con una serie de dibujos en los que los protagonistas son religiosos. El único que parece romper esta característica es el C. 122, Divina Razón. No deges ninguno (fig. 11), en el que la Justicia divina ahuyenta unos cuervos. Sin embargo, éstos también podrían simbolizar a los religiosos pervertidos por el siglo, si tenemos en cuenta el emblema 85 de la Centuria I, ET NON EST REVERSVS (figura 12) de Covarrubias Orozco:

El cuervo, á quien del arca dió salida
Noe, para que fuese mensajero,
De la tranquilidad, allá se olvida,
Por ser vorza, glotón, y carnicero.
El que profesa religiosa vida,
Si sale al siglo, vuelvase ligero,
A la antigua clausura, y no se abata,
Al carnal pasto, que las almas mata.

Sin salirnos de los emblemas morales, podemos pasar ahora a las Empresas Espirituales y Morales de Francisco de Villava (29), cuya Empresa Tercera, Inclinata leuat (DEL VERBO ENCARNADO) (figura 10), representando en su figura a una mano que saliendo de una nube sostiene una balanza que tiene una espacia en uno de sus platillos y una pluma en el otro y éste más inclinado, pudiera ser la clave para el dibujo H. 7 "La pluma es más poderosa que la espada" de Goya (figura 14). El epigrama de Villava dice:

"Tanto pesó en el cielo,
De la Misericordia la balanza
Quando tenerla Dios del hombre quiso,
Que al inclinarse levantó del suelo
Con la espada fatal, del paraíso
La de la justa celestial venganza
Trájose a humano velo
Consigo el Verbo eterno, en quien se encierra
La salud de la tierra.
Bajando pues los bienes celestiales
Se retiraron los terrenos males".

Y en el comentario añade: "Para esto pues se inclino el soberano Verbo, y se aplicó a nuestra humanidad, uniéndose con ella en persona, para que aplicando sus bienes, huyan nuestros males, como es asi que huyen, y se apartan de los que incorporados por Cristo, y enlazados en su amor, se escapan de las manos del pecado, y gozan del beneficio de su sangre, de los bienes de la gracia. No hallé con que significar este pensamiento sino con dos balanzas, que al inclinarse la una, se levanta y retira la otra, con que demas de significarse, que quando baxó Dios subió el hombre, se representa vivamente, que estando los bienes celestiales a cargo de su misericordia, y los males de pena ni más ni menos al de su justicia, pesaron tanto en el tribunal del cielo los de su misericordia (por la que tuvo del hombre) que al inclinarse y bajar el soberano Hijo, los males de su justicia se fueron retirando y huyendo, como en efecto pasó. Y asi al Verbo encarnado se le da esta Empresa, por lo que dice Santiago en su Canónica que la misericordia exalta y hace subir al juicio" (30).

Goya representa a la balanza sostenida por una figura que ha sido interpretada de diverso modo, correo ya recoge Gassier (31), C. van Hasselt lee como un monje, mientras Klingender como una combinación alegórica de la Verdad y la Justicia. quizá la figura represente a Isaías, si tenemos en cuenta su vestimenta y aureola y, sobre todo, el comentario de Villava a su Empresa destacando el papel intercesor de este profeta: "Si estos bienes (los perdidos por el Pecado Original), pues no baxaran, no huyeran estos males. Pero estiban tan altos y tan cerrado el paso para la vuelta que viendo Esaias lo que inportaba que bajasen, para el reparo del linage humano, le pide encarecidamente a Dios, que ya que no hay puerta de méritos de nuestra parte, para que bajen otra vez, rompa el Señor los cielos, y descienda trayendo consigo a la tierra los bienes que perdió Adán. Pero mirando el real profeta que no era bien que los cielos se rompiesen, le pide que los incline, diciéndole: señor, inclinad los cielos y descended. Y asi lo hizo el Verbo eterno, cuando bajó al mundo y se vistió de nuestra humanidad, trayendo consigo tantos bienes, que le obligó al profeta Isaías a clamar y decir: mirad como ya trae consigo el galardon. Significando que traía consigo la virtud de la Justicia con que puso a todo el mundo en paz" (32).

En cuanto a los libros españoles de Empresas Políticas, el más importante es la Idea de un Príncipe Político y Christiano, de Saavedra Fajardo (33). Su empresa VII AFFECTIBVS CRESCYNT DECRESCVNT (Reconozca las cosas como son, sin que las acreciente, o mengüen las pasiones) (figura 15), tiene como figura un catalejo y en el comentario señala: " Si se viese el ánimo de un tirano, se verían en él las ronchas, y cardenales de sus pasiones. En su lecho se levantan tempestades furiosas de afectos, con los quales perturbada, y ofuscada la razón, desconoce la verdad, y aprehende las cosas, no como son, sino como se las propone la pasión; de donde nace la diversidad de juicios, y opiniones, y la estimación varia de los objetos, según la luz a que se los pone. No de otra suerte nos sucede con los afectos, que guando miramos las cosas con los anteojos largos, donde por una parte se representan muy crecidas, y corpulentas, y por la otra muy disminuidas, y pequeñas" (34). Esta empresa podía explicar el dibujo goyesco E. 9? Aprende a ver (figura 16), pues, el protagonista está verdaderamente aprendiendo a ver al dejar a un lado las lentes deformadoras de sus pasiones simbolizadas por el telescopio (35) y mirar directamente la realidad.

Creo que los ejemplos son suficientes y el tiempo corto para que podamos dejar los libros de autores españoles, que excepto la Emblemata de Alciato hemos estado siguiendo hasta ahora, y pasar a los de extranjeros. Por lo que conozco, el libro con una versión española que más influyó sobre Goya fue el Theatro Moral de la Vida Humana (36) cuya relación con el pintor ya fue destacada por Glendinning (37) y yo mismo ya apunté la posibilidad de que en él pudiéramos encontrar las claves emblemáticas para el Retrato del Conde Floridablanca (Banco de España) y el Retrato de Familia del Infante Don Luis.

Para no salirnos del género de retratos, el Emblema VII, LA VIRTUD CONSISTE EN LA ACCIÓN (figura 17) pudiera ser la clave para el "melancólico" (38), Retrato de Gaspar Melchor de Jovellanos (Museo del Prado) (figura 18), si tenemos en cuenta la explicación dada a la figura de Vaenius: " Se extiende su pintura a más de una significación; y así no será impropio darle a este emblema otro sentido no menos moral que el primero. Consideremos, pues, cuán bien se parece esta Figura retirada a la sombra, con las insignias de la verdadera virtud, al hombre sabio, y de gran talento y consejo; que por habérsele negado el oficio, y empleo (que merecía mejor que otros muchos, que los poseen sin merecerlos) se ve obligado al retiro de una vida privada, sombría y obscura; tan vecino (al parecer del vulgo) de la ociosidad, y pereza, que a penas se distinguen. Pero nunca falta un filósofo, que buscándole en su soledad, le va a pedir consejo, y a darle motivo de su loable exercicio, como se nos presenta. Pugliera a Dios, que al exemplo de éste, hicieran lo mismo reyes y príncipes" (39). Goya invita al espectador a ser el filósofo que, buscándole en la soledad, pida consejo a Jovellanos y particularmente invita al Rey a hacer lo mismo. Si, como parece, el retrato fue pintado durante el desempeño del cargo de Ministro de Gracia y Justicia, podemos deducir que, para Goya, Jovellanos estaba siendo desaprovechado (40).

No quiero cerrar este primer apartado de posibilidad de interpretación de la obra goyesca a través de la emblemática sin un libro y un autor francés, por si López-Rey tuviera razón cuando decía que nuestro pintor entendía este idioma (41) y porque, además, la relación me parece tan obvia que, supiera o no Goya francés, no me cabe duda que debió de manejarlo. Éste es L'art des Emblèmes de Menestrier (41).

Uno de los dibujos de Goya que ha suscitado siempre mayor interés, por haber sido interpretado como un autorretrato ideal del pintor es el G. 54, Aun Aprendo (figura 19). Precisamente entre los Emblemas Doctrinales, encontramos "un autre pour marquer que sa lenteur dans l'étude estoit un effet des reflexions qu'il saisoit, pour se mieux imprimer les choses, peignit un veillard qui alloit à pied s'appuyant su un baston.

LENTE, SED ATTENTE.

Si je vais lentement, je vais plus seurement (43) (figura 20).

En cuanto al rótulo, Goya pudo haberse inspirado en otro de los Emblemas Doctrinales de Menestrier, representado "Un Philosophe qui étudie. Con el lema DUM VIXERO DISCAM. Tandis que je vivray je veux toújor apprendre" (44).

Del mismo libro, Goya pudo tomar la idea para su dibujo C. 62, Puede ser qe. sea bueno de la ilustración del proverbio Quant biens, quant maux of fait les trois doigts par écriture (45), o de la del proverbio Il faut battree le fer quand il est chaud [que incluso aparece repetido (46)] para La Fragua.

 

2.2. Segunda posibilidad: Consideración de los epigramas y/o de los comentarios de los emblemas, independientemente de sus figuras, como fuente para las obras de Goya

Si actualmente está plenamente admitida la utilización de la literatura como fuente para la interpretación de la obra de Goya, no veo ningún impedimento de fuerza mayor para que no utilicemos también las partes literarias de los emblemas con la misma finalidad.

Por el contrario, creo que hay sobradas razones que así lo justifican. Primero, porque no olvidemos que el propio género emblemático nació casualmente al añadir figuras a epigramas; segundo, porque la propia dinámica de creación seguida por los autores de emblemas consiste frecuentemente, en dotar con nuevas figuras, a ideas ya tratadas por sus antecesores o en utilizar viejas figuras para transmitir nuevas ideas; tercero, porque hay autores que en sus comentarios están refiriéndose, a veces incluso manifestándolo explícitamente, a otros emblemas y emblemistas a los que el pintor quizá no pudo tener acceso; cuarto, porque hay ediciones u obras emblemáticas que carecen de figuras y que están invitando implícitamente al artista a añadírselas; quinto, porque mientras que es difícil demostrar inequívocamente que un artista conociera verdaderamente una obra literaria que se supone le sirvió de fuente para su propia producción, sabemos, en cambio, con toda certeza, por su utilización en otros casos de las figuras de los emblemas, que sí manejó el libro de emblemas que nos interesa como posible fuente; y sexto, porque aunque el artista no manejara concretamente el libro de emblemas que citamos como fuente, el verdadero "cajón de sastre" cultural que poseen las obras emblemáticas nos facilitaría la posibilidad de interpretación de la obra.

Así el dibujo G. 1, Se hace militar (figura 21), podría representar la inconstancia de los necios siempre descontentos de su fortuna, si tenemos en cuenta el epigrama del emblema sexagésimo tercio de Vaenius, NADIE SE CONTENTA CON SU SUERTE:

Es el Mundo hecho,
De lo que antes era,
Pues que tiene ahora,
Poca diferencia
Aunque va. temblando,
Como el que se acerca
Al fin de sus días,
Que de viejo tiembla:
Y así con su suerte,
Nadie se contenta;
De mil desatinos
Causa no pequeña.
El Caballo quiere
El arado, y reja;
Y el buey, con la brida
La silla jineta.
Desea el soldado
Del fraile la celda;
Y el fraile apetece,
Sin razón la guerra.
El que tiene mucho
Más tener desea;
Y el que nada tiene,
Tiene mil quimeras.
Toda aquesta vida,
Si se considera,
Hasta que otra llegue
Es impertinencia.

Y en el comentario se aclara: "Es el alma del hombre un movimiento continuo, cuyo reposo se halla en ella misma; pero sólo el sabio alcanza este secreto por el estudio del conocimiento de sí mismo: alto y profundo estudio, y el más importante de la vida, pero le exercitan pocos; de donde procede vivir casi todos descontentos de su Fortuna, y desear siempre novedades, sin reparar que nunca puede estar satisfecho el que siempre desea: y a los que no moderan a tiempo esta insaciable pasión les sobresalta la muerte, sin haber tenido reposo alguno en esta vida" (47).

El dibujo C. 118 (figura 22), sin rotular por Goya, pero titulado por Sánchez Cantón como "Sol de Justicia", sigue en el Álbum al C. 117, LUX ET TENEBRIS, en el que la Verdad introduce la luz en el mundo (48). El primer dibujo mostraría la misericordia divina que sigue a tal acontecimiento, si tenemos en cuenta lo representado en él con figuras danzantes y alegres y el comentario de Villava a su Empresa VII Del Dios Justiciero. "Por ventura llama el Profeta Malachias a Dios Sol de Justicia, porque nunca queman sus rayo, sin que juntamente alegre su resplandor. Corazón, pues, en cuanto juez se le da este empresa, pues Pierio dice, que por el sol significaban los Persas el imperio de Dios, el cual tiene por costumbre de no ejecutar justicia sin que en ella se mezcle alguna luz de misericordia" (49).

Goya se encontraba interesado por el tema de la Fortuna, desde la década de los ochenta como demostró Chan (50). La rueda es el motivo utilizado más frecuentemente para simbolizar la caprichosa inconstancia de la diosa con sus altos y bajos (el subir y bajar de los lemas emblemáticos utilizados incluso por Goya en sus rotulaciones). Pero la rueda no es el único motivo que expresa este contenido. Por ejemplo, está el de la escalera que, aunque en las figuras de los emblemistas españoles no lo encontré representado, en sus comentarios sí aparece reiteradamente citado. Así Andrés Mendo, en su Príncipe Perfecto y Ministros ajustados (uno de los libros de emblemas que conoció ediciones sin ilustraciones), y en el Documento LII, EN LA ADVERSIDAD SE ALIENTE CON LA ESPERANZA, PORQUE ANDAN EN RUEDA LOS SUCESOS, señala: "Nunca para la rueda. En la fingida de Ixion, que para su tormento continuamente bajaba y subía, halló San Fulgencio un retrato de las dichas alcanzadas con violencia; y en cualquiera rueda miraron los antiguos un símbolo de todas las prosperidades, y así la pintaban en el simulacro de la Fortuna, y solían poner tambiém una rueda en la entrada de los Templos, que sirviese a todos de desengaño. Para significar lo mismo, puso Pittaco una escala en el Templo, porque en ella todo es subir y bajar, y en la escala de Jacob consideró Filón Hebrero una imagen de las cosas humanas que sugetas a la incertidumbre suben y bajan, no teniendo otro camino por donde se muevan sino el de una escala" (51). Este significado de las cosas humanas sujetas a la incertidumbre pudiera estar simbolizado por la " escalera puente" del dibujo F. 61, Caballero ayudando a una mujer a subir a una escalera (figura 23).

El tratamiento del tema de la Fortuna en la emblemática, con rueda, esfera o escalera, tiene como finalidad última transmitir la enseñanza moral de la necesidad de no ensoberbecerse en las prosperidades, ni desmayar en las adversidades, aunque, eso sí, poniendo más el acento didáctico en el combate del peligro principal que es el vicio de la soberbia. De este modo, Andrés Mendo, en su Documento II, DESDE LA PRIMERA EDAD HA DE ASEGURAR EN LA VIRTUD SUS ACIERTOS; QUE NO TIENE FIRMEZA, LO QUE EN DIOS NO ESTRIVA, señala: "No es la fortuna, como ciegos pensaron los antiguos, la que alterna en las dichas, y desgracias. No es el Hado, el que incontrastable dispone los sucesos. La providencia divina lo govierna todo en su lugar, orden y tiempo: De la culpa nacen los males; de la Virtud, los bienes. Quien la sigue, fixa en Dios su confianza, experimentará feliz y firme fortuna. El que fía de otro arrimo, caerá presto.

A las cosas humanas se vincula la inconstancia. Subir y baxar es su ordinario movimiento; sólo tienen firmeza, cuando Dios las asegura. Inmoble estaba la escala que vio Jacob en sueño; mas estrivaba Dios en ella, y solamente puede dar estabilidad su asistencia. Cede la fortuna a la virtud, y ésta obliga, a que desaprenda su condición voltaria. No dominan el justo los astros; el justo tiene mayor dominio en ellos. Procura asirse del favor divino con que se hace superior a todo. Así se halla salida de los sucesos arduos, se conserva el poder; no se ultraja la autoridad, se respeta el gobierno; se conserva la paz y se vencen los enemigos. Quien fía de sí y de sus fuerzas no consigue dichas ni victorias. Quien presume de su valor, de sus soldados y sus armas, queda vencido, aun antes de venir a las manos con el contrario" (52). Este significado del soberbio derrocado por fiarse sólo de sus fuerzas y presumir de su valor pudiera explicar el dibujo E. 38, ¿Valentías? Cuenta con los años (figura 24) en el que una anciana rueda escaleras abajo. La primera parte del título ¿Valentías? hace referencia precisamente a su presunción de valor; la segunda, Cuenta con los años, remite posiblemente al refrán " En la maña está la culpa, que la edad no tiene ninguna", que Hernán Núñez comenta diciendo: "Llama maña a las costumbres a las cuales se ha de echar la culpa no a la edad" (53). Es la costumbre-soberbia de la anciana y no sus años quien tiene la culpa de su desgracia. El tema aparece también representado en los grabados populares italianos de LA GABIA DE MATI, en los que a la ilustración de un hombre cayendo por la escalera se añade la enseñanza "loco es el soberbio que sube demasiado alto, porque cuando más arriba sube mayor será la caída" (54) (figura 25), aunque quizá no tengamos que ir tan lejos para encontrar el motivo de la escalera con un sentido similar de soberbia, pues posiblemente éste es el que posee la escalera en las Hilanderas de Velázquez.

 

2.3. Tercera posibilidad: Utilización de la emblemática como clave interpretativa de programas iconográficos

El carácter de las obras emblemáticas de verdaderas antologías de la concepción cristiano-estoica del mundo y de auténticos repertorios reiterativos de las principales aspiraciones y preocupaciones del hombre moderno, las convierte en una fuente ideal para la interpretación de programas iconográficos.

Por ejemplo, podríamos interpretar bajo esta óptica la segunda serle de cartones para el Comedor de les Príncipes de Asturias en el Palacio de El Pardo, que Goya proyectó en 1786. Hasta la fecha, los autores que la han analizado señalaron ya que en ella se representa a las cuatro estaciones; hicieron, además, un estudio iconográfico bastante pormenorizado de los principales cartones de la serie (55) y apuntaron el despertar, también en ella, de las preocupaciones sociales (56) e ilustradas (57) del pintor.

Si tenemos en cuenta la emblernática, podríamos aventurar una lectura diferente en la que las preocupaciones sociales e ilustradas toman un matiz distinto al apuntado por Klingendler y Helman respectivamente. Así, en primer lugar, tras el tema de las cuatro estaciones puede estar
expresada principalmente la idea de la transitoriedad de la vida, como aparece recogido en el emblema octuagésimo cuarto de Vaenius, BUELA EL TIEMPO IRREVOCABLE:

El tiempo dice verdades,
Y nos indica en el año
Que nuestra vida es engaño
Esperar eternidades.
Vuela ligero, y ligera.
Vuela con él nuestra vida,
En sus tiempos repartida
Del mismo modo y manera.
Primavera es la niñez,
El estío, mocedad,
Otoño, virilidad,
Y el invierno, la vejez.
Nadie pues le finja eterno,
Y advierta que suele hacer,
La muerte con su poder,
De la primavera invierno (58).

Con lo que no sólo la vida del hombre es transitoria, sino que la muerte puede sorprenderle en cualquier momento sin que haya podido completar su ciclo vital. Por eso, y es la segunda idea que pudiera estar expresada en el programa, es necesario aprovechar el tiempo sabiendo, en todo momento, sacarle el máximo partido, como expresa el comentarista de Vaenius a su emblema octuagésimo sexto, ACOMÓDATE AL TIEMPO:

Siempre ha de estar la casa del prudente
Abierta, para el tiempo, malo o bueno,
Para alojarle en ella diligente;
Ni tratarle, cuando viene lleno
De trabajo, miseria y tempestades,
Peor, que cuando viene más sereno:
Que sólo el tiempo es nuestro, y sus edades,
Como Séneca dice, y es locura,
Desperdiciarle en vicios y maldades,
Pues es, usar bien del nuestra ventura" (59).

Y todas las figuras que aparecen en. los cuatro cartones principales de la serie, si exceptuamos a los borrachos del extremo derecho de La era, usan bien del tiempo, acomodándose a él tanto si "viene lleno de trabajo, miseria y tempestades", como "cuando viene más sereno".

Teniendo siempre presente, y ésta es la tercera idea probablemente expresada en el programa, que CON LA MUERTE TODO SE ACABA, como también recoge Vaenius en su emblema nonagésimo séptimo. Pues el epigrama de este emblema inmediatamente nos sugiere la interpretación en este sentido de El albañil herido y Los pobres en la fuente:

Poco te importa el llorar
La pérdida de un marido,
Que no puedes recobrar:
Mas si supo bien obrar,
No le llores por perdido.

Debiendo destacarse, además, que si en el comentario la lección va dirigida hacia los ricos libertino, en el segundo epigrama insertado en el emblema se dirige también hacia las clases más desfavorecidas y trabajadoras:

Cánsase el jornalero
En destripar terrones,
Desde el abrir, hasta el cerrar el año,
Por adquerir dinero
Y el otro los mojones
Pase del Mundo, por el oro extraño;
Ya que todos este engaño,
Coja, siendo forzoso,
Dejar acá por prenda,
Hijos, mujer y hacienda,
Y algunos, a veces, de su mal gozoso
Que sin ver su fatiga.
Por lo poco que dexa, le maldiga (60).

Por consiguiente, en El albañil herido podría estar representado aquel al que la muerte le sorprendió sin cumplir su ciclo vital y que no "supo bien obrar" siendo, para colmo, de los que "de su mal gozoso, que sin ver su fatiga, por lo poco que deja, le maldiga" quedando desamparados su mujer e hijos figurados en Los pobres en la fuente, cuyos jarros podrían volver a estar indicando, come en Borja, "cuán breves son los contentamientos de esta vida".

Con este precedente es razonable pensar que los otros cartones " secundarios" de la serie también figuren a aquellos que no saben ni obrar ni acomodarse al Tiempo.

Los cartones que completan lógicamente el ciclo de la Primavera son El niño del carnero y Dos niños con dos mastines, pues, como ya hemos visto en los textos de Vaenius citados, la infancia se relaciona con la primavera, siendo, además, éste un tópico iconográfico muy difundido.

Pasando al análisis de estas obras, señalemos que ya en los grabados populares de "La escala de la vida" al niño se le suele dar como atributo un "caballo de caña" y se le describe con versos como:

"Salto y brinco
quando niño
qual cabrito en la montaña
con mi caballo de caña" (61).

Una fórmula similar aparece en el librito Recuerdos a la vida mortal desde la Cuna al Sepulcro de D.A.R.I. (62), que, aunque publicado en Madrid en 1814, remite a una tradición que se remonta a la Edad Media (63). En esta obra se hace un largo comentario en romance, en el cual se incide en la necesidad de iniciar en esta tierna edad la educación de los niños, y, lo que es muy significativo para nuestro programa, se diferencia entre los "niños de alta clase" que se deben dedicar al estudio y "los de mediana clase" a los que se procurará dirigir al "trabajo de oficio o manufactura". Goya mantendrá la necesidad de la educación en la edad infantil, manteniendo la alusión a las distintas clases sociales, aunque, llevado por sus ideas ilustradas, suprimirá el dirigismo educacional clasista (estudio, oficio o manufactura), como también aparece posteriormente implícitamente manifestado en su famoso Informe del 14 de octubre de 1792 (64). Así las ricas vestimentas de El niño del Carnero lo definen inequívocamente de alta clase. Si a ello añadimos que la sustitución del "caballo de caña" o del cabrito por un carnero nos trae a la memoria el Emblema CLXXXVIII DIVES INDOCTUS (figura 26) de Alciato comentado por Diego López del siguiente modo: "Cuando Diógenes quiso significar un rico necio dijo que era carnero de vellon de oro, porque de los animales es el más tosco, y de peor ingenio, lo cual se ve muchas veces en los ricos, y fuera de esto buscan mil ocasiones para no estudiar, ni saber. El uno dice que no tiene libros, otro que tiene una pasada honrada y que no le ha de faltar la comida, y aun lo peor es que piensan que no seran ricos, si estudiaren, y para mi es al reves, porque cuanto uno es mas rico, y no sabe, lo tengo por mas pobre, porque teniendo más aparejo que otro para saber, no quiso quedarse necio, estos tales son carneros de vellon dorado" (65). Es muy probable que El niño del carnero represente al rico necio, porque no sabe acomodarse al Tiempo, no estudiando en la edad que debía de hacerlo.

En cuanto a los niños pobres, aunque en un principio son más libres, pues no tienen el lastre embaucador de la riqueza y por el contrario sienten la espuela del hambre que les obliga a desarrollar el ingenio (66) puede suceder que la propia pobreza se convierta en la causa de que, a veces, si no encuentran el adecuado apoyo, lo desperdicien y se pierdan en una vida viciosa y anodina, terna ya apuntado por Alciato en su Emblema CXIX, QUE LA POBREZA IMPIDE SUBIR A LOS INGENIOSOS. Esto es, precisamente, lo que parece sucederle a los Dos niños con dos mastines, si tenemos en cuenta la Empresa LIBERTAS NON LIBERA (figura 27) de Juan de Borja: "Ninguna cosa ay mas estimada entre los hombres, que la que comunmente llaman libertad; esto se ve bien en lo mucho que dan por sus rescates, los que han perdido, y cuanto trabajan de salir del cautiverio, los que estan en él. Estimándose tanto, y con razón, esta aparente libertad; cuanto mas se debe estimar la verdadera, que sólo consiste, en no servir a los vicios; siendo sólo esto, lo que libra de servidumbres y trabajos. Porque el vicioso es cautivo de tantos, cuanto son los vicios que tiene. Vean ahora los que piensan ser libres, si lo son; y, si quieren mirar en ello, conocerán, que no sólo es menester no estar preso de vicios, pero librarse de las ocasiones de tornar a caer en ellos. Porque as¡ como el perro, que trae suelta, y arrastrando la cadena, con que estuvo atado, no se puede llamar de todo libre, pues aunque huya trae consigo la ocasión de con mayor facilidad tornar a ser preso: de la misma manera no es libre, el que no quite las ocasiones de tornar a los vicios. El que quisiere ciar a entender, cuan peligrosas son las ocasiones, para perder la libertad, podrálo mostrar con esta empresa del perro; que trae la cadena arrastrando con la Letra que dice: LIBERTAS NON LIBERA. Que quiere decir, Libertad no libre. Porque tal es la libertad, acompañada de ocasiones de tornarse con facilidad a perder" (67).

Los cartones que completan el ciclo del otoño son el Cazador al lado de una fuente y el Pastor tocando una dulzaina. La representación de la caza en el otoño también entra dentro de los esquemas iconográficos tradicionales, pues es una de las ocupaciones de la estación (68). Por otra parte, en ellos volvemos a encontrar a dos protagonistas pertenecientes a dos clases sociales diferentes. Si tuviéramos que buscar puntos comunes a los dos cartones, éstos serían que ambos protagonistas han abandonado el trabajo dándose a la práctica de diversiones y la presencia del agua a través de la fuente y del río. Este elemento nos recuerda el comentario de Sebastián de Covarrubias a su emblerna 9 de la Centuria I, CVNCTA FLVVNT: "Los que andan a buscar en que pasar el tiempo, será bien considerasen, con quanta presteza, y velocidad corre, y como todo lo acaba y lo consume: de averlo perdido y malgastado se lamentarán cuando no puedan remediarlo. El no se detiene un punto, y lleva tras si todas las cosas acabándolas y consumiéndolas, y entre ellas nuestra vida, que como agua corriente se va despeñando al mar profundo de la muerte. 2. Regum. 14. Omnes morimur, & qua si aquae dilabimur in terram".

Quedarían tres cartones, Marica en la rama de un árbol, Dos gatos riñendo sobre una pared y Pájaros volando, rescatados recientemente del olvido y publicados por Mercedes Agueda (69) y José Manuel Arnaiz (70). Su interpretación resulta mucho más problemática, debido a que no sabemos con exactitud su disposición en el conjunto. Sin embargo, recordemos que Gatos, Pájaros y una Marica ya fueron representados por Goya en una fecha muy próxima a esta serie en el Retrato de D. Manuelito Osorio, estudiado por Moffitt (71), y que aquí pudieran tener un sentido similar con el expresado allí. As¡ allí los pájaros enjaulados representaban a los que preferían aguantar su fortuna, antes de salir a donde los peligros son mayores, siguiendo tradición emblemática europea en que felinos o aves de presa amenazaban a ratones o pájaros protegidos, simbolizando el futuro amenazador que se cierne sobre la Inocencia al abandonar su redil (72), aquí los pájaros volando pudieran simbolizar a aquellos que, decididos u obligados a lanzarse al mundo, van venciendo sus peligros, como lo demuestran los gatos enfrentados y riñendo entre sí, al no tener presa sobre la que abalanzarse.

En cuanto a la urraca o picaza de La Marica en la rama de un árbol, podría tener un significado semejante al de los Pájaros volando; sin embargo, si la reconstrucción ideal de la sala comedor del Palacio del Pardo propuesta por Mercedes Águeda (73) fuese acertada, la urraca tendría el sentido de los que, como el Albañil herido, desperdician el ingenio y el tiempo. Haría pareja, así, con los "borrachos" del extremo derecho de La Era, que, a pesar de ser viciosos, no tienen su cartón particular como sucede con los otros casos en la serie de los que no "saben obrar", sino que aparecen introducidos en el cartón principal, aunque naturalmente relegados al extremo correspondiente, lo que se justificaría por los condicionamientos espaciales de las paredes de la sala a los que Goya tuvo que someterse.

La picaza o urraca desperdicia el ingenio, porque puesta en necesidad es, gracias a la educación, capaz de desarrollar actitudes artísticas sorprendentes que le permiten el sustento, como expresa Sebastián de Covarrubias en el emblema 59 de la Centuria II. Así es capaz de repetir el sonido de la voz humana; de ahí que Covarrubias lo defina como "parlera". Si ahora nos volvemos a fijar en el Retrato de Don Manuelito Osorio apreciamos cómo la urraca representada en él lleva en el pico lo que siempre se ha descrito como la "tarjeta de visita" de Goya. Si nos centramos en la parte superior de esta tarjeta vemos que reproduce el cuerpo de la Empresa II de Saavedra Fajardo AD OMNIA (Y PUEDE EL ARTE PINTAR, COMO EN TABLA RASA SUS IMÁGENES, FORTALECIENDO, E ILUSTRANDO EL CUERPO CON EXERCICIOS HONESTOS) (74), dedicada al poder de la educación. La urraca, sin educación, desperdicia también su ingenio e incluso su tiempo; de ahí que se represente nuevamente un río que ya veíamos aparecer en el Pastor tocando la dulzaina.

2.4. Cuarta posibilidad: Utilización ,por Goya de los comentarios de emblemas como "guión " para sus álbumes y series grabadas

Todavía hay una cuarta posibilidad, sin duda la más sorprendente, de utilización de la emblemática como fuente para la interpretación de la obra de Goya. Y es que Goya usase los comentarios de los emblemas como guión para sus álbumes y series grabadas. Goya podría ir tomando de ellos un párrafo, una frase, o incluso una palabra que tuviesen significado completo, que él "ilustraba" o "interpretaba" con un dibujo o una estampa, teniendo, así, la serie, un sentido coherente. En esta hipótesis se basaba mi interpretación de Los Caprichos, partiendo de los comentarios de Saavedra Fajardo a alguna de sus Empresas Políticas (75). Mi propuesta debió de parecer tan novedosa y disparatada que sólo debí de convencer a quienes pude explicarla directamente.

Si, por un momento, se supera el estupor que puede provocar una proposición aparentemente tan disparatada, y se analiza, aunque sólo sea para descartarla, vemos que hay un caso en el cual Goya actuó de forma similar que está asumido por toda la crítica. Me estoy refiriendo a la utilización por Goya de la Carta Histórica sobre el origen y progresos de las Fiestas de los Toros en España, de Nicolás Fernández Moratín, como fuente para algunas de las estampas de la Tauromaquia, según señalaron Bagüés y Lafuente Ferrari (76).

Si a ello añadimos que actualmente se tiende a descartar la idea de que Goya realizase los dibujos con una finalidad estrictamente privada (77) y, además, se empieza a aceptar la idea de que los dibujos conforman una serie de manera que su significado es sólo comprensible en el contexto de la secuencia general (78), la necesidad de un "guión" parece indudable. Claro está que Goya pudo inventar el guión, pero también pudo, en un típico rasgo de picaresca hispánica, aprovecharse de textos precedentes. Para mí esto fue lo que hizo en numerosas ocasiones. Al ejemplo de Los Caprichos ya comentado se puede añadir: primero, el comentario de Diego López al emblema 69 de Alciato, PHILAVTIA, para los dibujos del Álbum B, desde el 11. 68, Tuto parola e busia/ el Cralatan qe. arranca una quijada y lo/ creen, hasta el B. 86, Buen sacerdote ¿donde se ha celebrado?, segundo, varios comentarios a sus emblemas de Juan de Horozco Covarrubias sirven de guión a los dibujos del Álbum C, a saber, el E. XXXV, Que la discreción demasiada y el querer apurar mucho las cosas es de mucho perjuicio, desde el C. 25, Piensalo bien, hasta el C. 33, Estos creen en los buelos de las aves; el E. XXIX, Que el mundo es casa de Meson y la verdadera posada y descanso está en el cielo, desde el C. 34, Rara Penitencia hasta el C. 50, Pobre de Asia qe. se enciende la cabeza hasta qe. le dan algo; el E. XXVI, Que en la virtud el no yr adelante es volver atrás y del peligro de despeñarse, desde el C. 59, Ya dispertará, al C. 59, Sueño raro, el E. XIV, Del bueno y discreto que en los trabajos y persecuciones sufre, calla y espera, desde C. 60, Pa los que esta en pdo. mortal, al C. 61, Calla, el tiempo muda las oras, el E. XLV, Que la virtud tiene las rayzes negras más la flor blanca por ser dificultosa en los principios y de tanto gusto y hermosura en el fin desde el C. 62, Puede ser que sea bueno, hasta el C. 84, Nada nos ymporta, y el E. XVII, Que castiga Dios a unos y con ellos escarmienta a los otros, desde el C. 119, Ya hace mucho tiempo qe. soms. conocidos hasta el C. 133, Todo lo desprecia; tercera, la primera empresa de Núñez de Cepeda, Explorare labor, podría suministrar el guión para los Desastres de la Guerra, conocidos generalmente como "Caprichos enfáticos", desde el 66, ¡Extraña devoción!, hasta el 78, Se defiende bien, y, cuarto, saliéndonos de fuentes emblemáticas, todo el Álbum D se basaría en los comentarios de Fernández de Villegas al Canto Primero de la Divina Comedia de Dante (79).

No es ni el momento, ni el lugar para desarrollar con detalle esta posibilidad de interpretación. Sólo a modo de ejemplo podemos analizar el principio de la serie del Álbum B que pudiera tener como guión el comentario de Diego López al Emblema de Alciato Philautia o El amor a si mesmo, que es uno de los que el autor consagra a la soberbia.

Goya inicia el guión a partir de la "moralidad de la emblema" de Diego López. El primer dibujo, Tuto parola e busia// el Charlatan qe. arranca una quijada y lo creen (figura 28) ilustraría el primer y largo párrafo: "Escribe Alciato este Emblema contra aquellos, que apartándose de las leyes e institutos de los antiguos, buscan alguna forma, y manera de doctrina nueva, agradánse, y enamoránse tanto de ella, y de sus opiniones, que aunque sean de muy grosero, y tosco ingenio, en todo piensan que saben, y entienden alguna cosa, y no quieren seguir el camino de los que saben las verdades, y las que están recibidas por tales" (80). ¿Por qué Goya elige a un "sacamuelas" para ilustrar a aquellos que se dan a invenciones desatinadas y se apartan de las leyes e institutos antiguos? La explicación la encontramos en el Recueil des plus illustres proverbes de Lagniet, cuyo número 17 representa a los Preneurs de Lune avec les dents (figura 29), que lleva la explicación:

Ces grands entrepreneurs tour ces habilles gens,
Qui font plus de desseins qu'il n'ont pas de durée
Ressenblent a ces fols qui pandant la serée,
S'efforcent d'atraper la Lune avec les dents.

Y entre los locos están los Menteurs comme arracheurs de dents, lo que explica no sólo la banalidad de sus invenciones sino también el Tuto parola e busia.

Cuando este dibujo se convierte en el Capricho 33, Al Conde Palatino, mantiene el mismo significado e incluso se hace más obvio, pues "os Condes Palatinos, con poucos escudos e menos facenda, metian canto tiñan en mercar ou acadar o suposto praio nobiliario que daba poder nada menos que pra certificar a sabencia e dotar de tiduo pra exercicio de calisquera Facultade a que non tivera pasado por ningunha. Deste xeito moitos barbeiros, sangradores e sacamoas eran "graduados" de sócato, polo poder dos famosos "Condes"" (81) y lo eran totalmente al margen de "las leyes e institutos de los antiguos"; de ahí que Goya remita a su charlatán al Conde Palatino para que lo gradúe.

Volviendo al "guión" del comentario de Diego López, el párrafo siguiente dice: "Causa muchas veces esto mucho desasosiego, y desventura, y confiados en sus opiniones estiman en poco, huellan, y menosprecian la buena doctrina". Goya muestra el "desasosiego y desventura" producida con la "metedura de pata" de aquél que, confiando sólo en sus opiniones, menosprecia la buena doctrina y galantemente le pregunta a la prostituta por la salud de su madre (creyendo, al desconocer el argot, que la celestina era realmente su madre), y naturalmente Solo pr. qe. le prgunta, si esta buena su madre se pone como un tigre (figura 30).

Para que no nos quede ninguna duda, Goya nos muestra, en los dos dibujos siguientes, Confianza (figura 31) y Lo mismo (figura 32), cuál es la buena y doctrina como aparecía ya recogida en el Arte de las Putas por Nicolás Fernández de Moratín, es decir, la utilización de frailes y celestinas como intermediarios:

A los frailes también, si les pagases
en tabaco, en pañuelos o dinero,
alcahuetes harás con advertencia
que obligarán a dártelo en conciencia.
Facilitan los pobres del Hospicio
los virgos de las mozas de servicio
y las horcajaduras de las amas (82).

Pero no son sólo las mozas de servicio o las amas las únicas que son difíciles de conseguir, pues, a veces, hasta las propias prostitutas se hacen las remilgonas, siendo necesarias entonces las celestinas:

Mas porque putas hay tan imposibles
al parecer (que en realidad ninguna
hallarás imposible ni aún difícil);
porque al hacer valer la mercancía
pretenden ser rogadas, y el putero
no ha de gastar ni tiempo ni dinero,
más que comer, entonces son precisas
las alcahuetas de rosario en mano
que hacen novenas y oyen muchas misas.
Estas te ponen el camino llano
sino quieres cansarte en ir con ruegos" (83).

Continúa el "guión": "y vienen a amplificar sus opiniones, engañando con ellos a los que saben poco, y se olvidan de la verdad y van tras los desatinos de estos tales, los cuales son tan atrevidos que no solamente defienden su doctrina por palabra, sino por escrito". Que Goya muestra en También ay mascaras de Borricos Literatos (figura 33), en el cual vuelve a utilizar al burro como símbolo de la soberbia ignorante y ociosa que ya veíamos aparecer en Asta su abuelo o Moren que grabes!

Tras un largo párrafo en el cual se describe a dos tipos de soberbios (84) y que serviría de base a los dibujos 73 y 74 perdidos, el "guión" aconseja entonces: "Según esto ninguna cosa puede tener el hombre mejor que entender que sabe poco, y no confiarse de si, ni de su ingenio, y esto deben tener en lugar de sabiduría", lo que lleva a Goya a concluir: Humildad contra soberbia (figura 34).

Y todavía da el "guión" un segundo consejo: "Y no habemos de creer a los que nos alaban, porque muchas veces lo hacen lisonjeándonos, o con el amor que nos tiene, o movidos con cualquiera otra afición, principalmente como no puedan juzgar de nuestros estudios, sino como ciegos de colores". Goya nos muestra que no debemos creer a los que nos alaban, al hacerlo por el propio interés a través de Largueza contra Abaricia (figura 35). Porque los que nos dan tal consejo nos llevan, por su propio interés, a que huyamos de un vicio para caer en otro. Como ha señalado Clendinning este rótulo, como el anterior de Humildad contra soberbia parece derivarse de la enumeración correspondiente de las siete virtudes contra los pecados capitales, tal como aparecen en el catecismo del Padre Jerónimo Ripalda: Contra Soberbia, Humildad. Contra Avaricia, Largueza" (85). Pero mientras que en el primer caso Goya concordaba totalmente con la doctrina del catecismo, en el segundo, disiente apoyado en el principio de la moral aristotélica de que la verdadera virtud consiste en el medio; principio que tanto en Borja, a través de la empresa VITAM INVENIET (86), como en Vaenius, que le dedica dos emblemas, LA VIRTUD CONSISTE EN EL MEDIO y POR EL MEDIO IRAS MAS SEGURO (figura 36) (87), se expresa mediante representación de la virtud entre los extremos viciosos de la avaricia y la Prodigalidad. Para el caso que nos ocupa, el más ilustrativo es el segundo de los emblemas de Vaenius citados, cuyo comentario señala: "Después de habernos puesto la virtud constante e inmovil en medio de los extremos viciosos, aunque en algo parecidos a ella; ahora se nos muestra la imprudencia de la mayor parte de los hombres, en la figura de esta loca; que huyendo de la Avaricia, espantada de su horrible y fiero aspecto; y por no saber guardar el medio de la virtud, pasa neciamente al otro extremo, abrazando y acariciando la prodigalidad: pareciéndose al ignorante Piloto, que huyendo de Scilla, da con su nave en Caribdis. Desta misma manera andan siempre los necios (engañados de los bienes aparentes) pasando de un vicio a otro vicio, sin encontrar jamás la virtud. De donde se concluye manifiestamente que el virtuoso ha de... ser prudente, o dejarse gobernar de quien lo fuere". En su dibujo Goya nos muestra al necio imprudente, que no queriendo caer en el vicio de la avaricia representado por el tendero, cae en el de la prodigalidad y se deja gobernar por la mujer (o por la ramera), gastando en ella lo que es necesario para sí, pues mientras la fémina compra un fardo de telas para su atavío, él no tiene ni capa que ponerse. El tema ya fue desarrollado por Alciato en el Emblema OCNI EFFIGIES, DE IIS QVI MERETRICIBUS DONANT, QVOD IN BONOS VSYS VERTI DEBEAT (Imagen de Ocno, o de los que dan a las rameras lo que debiera emplearse en mejores usos), comentado en este mismo sentido por D. López (88).

De este modo podríamos seguir utilizando el "guión" hasta el dibujo B. 86, pero creo que, a modo de ejemplo, los dibujos analizados son suficientes. No sé si les he convencido o piensan que esta posibilidad de interpretación es un disparate fruto de mi necia soberbia, que me lleva a salirme de los caminos trillados por nuestros antecesores. No lo sé. Pero sigo pensando que a modo de hipótesis de trabajo no debería desecharse radicalmente, porque ha de ser plausible permitiría un adelanto substancial en nuestro conocimiento de Goya.

 

NOTAS

(1) "Goya's reliance, here suggested on Ripa in painting Poetry and Spain, and History may be important for our understanding of Goyas art. With Ripa in hand, we may reexamine the entire oeuvre of Goya, his paintings, prints and drawings, in order to search for hidden meanings not hitherto recognised" (Martin. S. Soria, Goya's Allegories of Fact and Fiction, "The Burlington Magazine", XC, 1948, 200).

(2) George Levitine, Some Emblemnatic Sources of Goya, "Journel of the Warburg and Courtauld Institutes", XIII, 1959, 106-131, The Elephant of Goya, "The Art Journal", XX, 1961, 145-147, Goya's "subir y bajar": Pan and Ambition, "Studies in Romanticism", III, 1964, 177-185.

(3) Folke Nordström, Goya, Saturn and Melancholy, Almquist & woksell, Stockholm. Góteborg. Upsala, 1962. (Traducción española, Visor Dis., Madrid, 1989).

(4) "La question des sources emblématiques de Goya pose souvent des problèmes difficiles, car il est peu vraisemblable qu'il ait pu mettre à profit une idée ou un thème visuael, recontrés dans les emblèmes, san les moderniser" et sasn marquer de son imagination et de sa griffe. En outre, les choses sont compliquées par les posibilités d'un changement de sens: en s'inspirant d'une idée, ou en s'appropriant une image, l'artiste était libre de garder de modifier, ou même d'inverser sa signification originales. En pesant le pour et le contre des possibilités de telles sources, on doit toutefois admettre que l'éloquence de certaines analogies et de certaines ressenblances semble s'élever audessus du niveau des coincidences" (George Levitine, Goya les Emblèmes et la Revanche de "L'Ane Portant des Reliques", "Gazette des Beaux Arts", XCIII, 1979, 173-178).

(5) A los estudios ya citados se ha de añadir: Nigel Glendinning, Goya and Van Veen. An Emblematic Source for Some of Goya's Late Drawinis, "The Burlington Magazine" CXIX, 1977, 568-70; Idem, A Solution to the Enigma of Goya's "Emphatic Caprices" Nos. 68-80 of the 'Disasters of War" Apollo, March 1978, 186-91; S. A. Nilsson, The Ass Sequence in Los Caprichos, "Konsthistorisk Tidskrift", 1978, 27-38; Victor Chan, Time and Fortune in Three Earl Portraits by Goya, " Arts Magazine", LVDec. 1980, 107-17; Idem, Goya, The Duchess of Alba, and Fortuna, "Arts Magazine" LVI, Nov. 1981, 132-38; John F. Moffit, Francisco Goya, Antonio Palomino, caractére, and the State Portrait of Count Floridablanca, "Konsthistorisk Tidskrift" 1981, 119-35; Idem, Goya y los demonios: el autorretrato con el doctor Arrieta y la tradición del Ars Moriendi, " Goya, Revista de Arte", 1982, 12-23 (Versión inglesa revisada: Observations on the Origins and Meanings of "Goya with the Devils" in the 1820 Portrait with Dr. Eugenio Garcia Arrieta, "Bulletin of the Minneapolis Art Institute 1986, 36-49); Idem, Espejo, espejo en la pared.. u otra forma de mirar el "Floridablanca" con la ayuda de Cesare Ripa y Johann Hertel, "Boletín de Arte, Universidad de Málaga" 1984, 9-37; Idem, Un grabado emblemático de Goya. El Disparate desordenado o matrimonia "Goya, Revista de Arte", 1985, 77-80; Idem, Francisco de Goya and Sebastián de Covarrubias Orozco (More on Goya's "Moral Emblems"), "B.S.A.A.", LIII, 1987, 271-92; José Manuel López Vázquez, Goya: El programa neoplatónico de las Pinturas de la Quinta del Sordo, Velograf, S. A., Santiago, 1981; Idem, "Los Caprichos" de Goya y su significado, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Santiago, 1982; Idem, Estudio Iconográfico de las obras de Goya relacionadas con sus supuestos amores con la Duquesa de Alba, "Solaina", 1982 48-58; Idem, Goya, los Gigantes y los emblemas, "Goya, Revista de Arte", 1985; Idem, Interpretación del retrato de Goya de la Familia del Infante Don Luis a la Luz de la Emblemática, "Actas del Congreso "El Arte en las Cortes Europeas del siglo XVIII" Madrid-Aranjuez, 1987, 377-83; Idem, Interpretación Emblemática del Retrato del Conde de Floridablanca (Banco de España), en Jubilatio, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Santiago, 1987, 701-17; Idem, Interpretación Emblemática de la Máxima "Sustine et Abstine" y Goya, "Boletín de Arte, Universidad de Málaga", 1987, 31-44.

(6) Jan Bialostocki, Disparate alegre. Las figuras danzantes en el lenguaje visual de Goya, en Goya. Nuevas Visiones, Amigos del Museo del Prado, Madrid, 1987.

(7) José López-Rey, Goya y el mundo a su alrededor, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1947.

(8) "Pero viniendo al argumento ideal, o metafórico, aquí es donde el pintor necesita de adelgazar el ingenio porque la idea no es otra cosa que un concepto formal intelectivo, fabricado en la mente del artífice. Al cual llaman los filósofos especie impresa, que después la constituye expresa la reducción al acto externo, ya con la retórica de las voces; o ya con la muda elocuencia de los pinceles. Para lo cual necesita el pintor, si no estuviese sufragado de letras, haber leído mucho, especialmente de asuntos de esta calidad, en las vidas de los pintores insignes, como lo diximos en el apartado antecedente, para que con estas especies se vaya enriqueciendo, y fecundando la mente, y se halle apta, y caudalosa para fabricar, y producir semejantes conceptos. Teniendo presente por punto general, que siempre estos, o las ideas han de ser adecuadas al instituto, y calidad del sitio, donde se hubieren de ejecutar: como si en una galena de príncipes, debe adornarse con hechos ilustres de los más célebres campeones, y valerosos héroes, como de un Aquiles, de un Héctor, de un Alexandro, y otros semejantes, ingiriendo a trechos algunas empresas del valor, de la constancia de la fortaleza, vigilancia, etc., a que ayudará mucho Piero Valeriano, Paulo Jovio, Gabriel Simon, Claudio Paradino Alciato; y de nuestros españoles Saavedra en las Políticas, y el Padre Francisco Núñez de Zepeda en las sacras, como lo notamos en el tomo 1, cap. ya citado. Y también podrá expresar algunas virtudes de estos mismos hábitos, representadas en figuras simbólicas, o morales, de que hallará fértil cosecha en la Iconología de César Ripa, además de las que en este tomo se tocan, de que se pone índice separado" (Antonio Palomino de Castro y Velasco, El Museo Pictórico o Escala óptica Práctica de la Pintura, Libro Noveno, El Perfecto, sexto y último grado de los Pintores, Cap. III, IV, 240, cito de la edición de la Editorial Poseidón, Buenos Aires, 1944).

(9) Plan General de estudios dirigido ala Universidad de Salamanca por el Real y Supremo Consejo de Castilla, y mandado imprimir de su orden, Salamanca, 1772, 32-4, cit.: George Levitine, Some Emblematics Sources..., 1077.

(10) Aquilino Sánchez Pérez, La Literatura Emblemática Española, siglos XVI y XVII, Sociedad General Española de Librería, SA., Madrid, 1977, 72.

(11) John F. Moffit, Francisco de Goya and Sebastian de Covarrubias Orozco..., 292.

(12) Aurora Egido, Prólogo a Alciato, Emblemas, edición y comentario Santiago Sebastián, Editorial Akal, Madrid, 1985, p. 9.

(13) Peter M. Daly, Literature in the Light of the Emblem. Strutured Parallels between the Emblem and Literature in the Sixteenth and Seventeenth Centuries, University of Toronto Press, Toronto-Buffalo, Londres, 1979, 14 y ss. cit. Aurora Egido, art. cit., p. 11.

(14) Santiago Sebastián, Ob. cit., pp. 21-4.

(15) Como señaló Edith Helman: "El blasón o la ejecutoria como emblema de la necia jactancia de una nobleza decadente era ya hacía tiempo un tópico literario" (Edith Helman, Trasmundo de Goya, Revista de Occidente, S. A., Madrid, 1963, p. 66).

(16) Diego López, Declaración Magistral de las Emblemas de Andrés Alciato, Nájera, 1615, 187 v.º-188 r.º.

(17) Juan de Borja, Empresas Morales, Bruselas, 1680, pp. 418-9.

(18) Francisco Javier Sánchez Cantón, Cómo vivía Goya, "Archivo Español de Arte", XIX, 1946, p. 106.

(19) Sebastián de Covarrubias Orozco, Emblemas Morales, Madrid, 1610. La relación de este emblema y El afilador ya fue apuntada por John F. Moffitt (Francisco de Goya and Sebastian de Covarrubias..., pp. 282-3).

(20) Símbolos Selectos y Parábolas Históricas, del P. Nicolás Causino de la Compañía de Jesús. Traduzido del Latín, y aumentado con varias observaciones, por Don Francisco de la Torre, Madrid, 1677, 21-2.

(21) Juan de Horozco Covarrubias, Emblemas Morales, Segovia, 1589, 92 r.° y v.°.

(22) Ibídem, 78 r.º y v.º. (Lo subrayado es mío.)

(23) Pierre Gassier, Dibujos de Goya. Los Álbumes, Editorial Nogue, Barcelona, 1973, p. 213.

(24) F. D. Klingender, Goya in the Democratic Tradition, Sidwick and Jackson Limited, London, 1948, p. 195.

(25) Diego López, Ob. cit., 200 r ,.

(26) F. Saxl, Veritas filia Temporis, en Milosophy and History, Essays presented to Ernst Cassirer, Oxford, 1936; G. Bing, Nugae circa Veritatem, "Journal of the Warburg and Courtaud Institutes" I, 1937-8, pp. 304-312; E. Panofsky, Father Time en Studies in Iconology, New York, 69-93 (Alianza Editorial, Madrid, 1972, 93-138); Guy de Tervarent, Veritas and Justitia Triumphant, "Journal of the Warburg and Courtald Institutes", VII, 1944, p. 97.

(27) En el dibujo C. 69, Estas Brujas lo dirán, Goya representa a la envidia siguiendo a la iconografía pre-alciatiana, la cual la representará comiéndose el corazón y con los cabellos ensortijados de víboras como si se tratase de la Gorgona véase Guy de Tervarent, Ob. cit., p. 97), y remitiendo todavía a la tradición de Ovidio en las Metamorfosis que encontramos citada por el propio Diego López en su Declaración Magistral (Op. cit., 200 v.°), por Juan de Horozco Cavarrubias (Ob. cit., p. 191) y por Villava (Op. cit., L. II, E. VI). Las otras Brujas que Nada dicen están representadas en el dibujo siguiente C. 70 y, obviamente, figuran a la Ira, empeñada en sepultar la verdad bajo una enorme losa. Sin embargo, el que la argolla de la losa represente una serpiente que se muerde la cola nos dice que el Tiempo, por ella simbolizada, terminará por rescatar a la verdad. La clave más próxima la encontramos en la empresa VERITATIS INVENTOR de Juan de Borja, que el mismo comenta diciendo: "aunque sea la verdad, que su contraria la mentira, sea tan poderosa, que la haga algunas veces huir, y meter en un rincón, pero no por esto perece; porque un amigo grande que tiene, que es el tiempo, la descubre y la saca a la luz, que es lo que da a entender en esta Empresa la culebra con la cola en la boca que significa el tiempo con la letra VERITATIS INVENTOR, que quiere decir "Descubridor de la Verdad". Poussin ya había pintado una alegoría del Tiempo rescatando a la Verdad de los dominios de la Envidia y de la Ira que fue grabada por Picart (publicada por Eleanor A. Seyre, Goya. Un momento en el tiempo en Goya y la Constitución de 1812, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 1982-3, p. 56). La causa última del enterramiento de la Verdad son las principales fuerzas demoníacas, es decir, la Mentira y la Soberbia. La Soberbia está representada por el clérigo de alto rango del dibujo C. 68, Esto huele a cosa de Magia, que, envanecido por el poder emanado de su autoridad, olvida las enseñanzas cristianas y el servicio para el que fue elegido, y se remonta, quizá impulsado por la Fortuna (ya que es posible una doble lectura de la bola), dominando el mundo, sin percatarse que sobre él existe un Dios que lo terminará derribando como aparece sugerido en el dibujo por los rayos del ángulo superior izquierdo, lo que tiene una larga tradición emblemática. Baste citar el E. XVIII de Vaenius, TODO PODER SE SUJETA AL PODER SOBERANO (Op. cit., pp. 36-7). Este dibujo de Goya nos recuerda, por otra parte, a las caricaturas de los Sansculottes intentando tragarse el mundo (IL Y PASSERA) que desembocaban en la imagen de Napoleón intentando hacer lo mismo, aunque éste aparece derrotado por el águila austro-rusa que se le posa en el hombro (véase Max Hasse, Spott mit Spott treiben Bildzitate un der Karikatur des augehenden 18. Jahrhunderts, "Zeitschrift für Kunstgeschichte", 1984, pp. 523, 525, figuras 1-4). Aunque el clérigo de, Goya no intenta comerse el mundo, sí lo sujeta dominándolo y llevando espuelas como Napoleón, y siendo a la larga vencido, no por el águila, sino por los rayos, símbolos ambos susceptibles de remitir a Júpiter y por tanto a Dios.

(28) John . Moffitt, Francisco de Goya and Sebastian de Covarrubias Orozco... y Goyas Emblematic Portrait of Don Manuel María Osorio de Moscoso y Álvarez de Toledo, "Konsthistorisk Tidskrift", LVI, pp. 145-146.

(29) Francisco de Villava, Empresas Espirituales y Morales, en que se finge, que diferentes supuestos las traen al modo estrangero, representando el pensamiento, en que mas pueden señalarse: assi en virtud como en vicio, de manera que pueden servir á la Cristiana piedad, Baeza, 1613.

(30) Ibídem, pp. 19-20.

(31) Pierre Gassier, Ob. Cit., p. 634.

(32) Francisco de Villava, Ob. cit., 20 r.°.

(33) Diego Saavedra Fajardo, Idea de un Príncipe Político y Cristiano; citaré la edición de Madrid, 1724.

(34) Ibídem, pp. 36-37.

(35) El catalejo es una variante de los anteojos que con igual significado aparecen en Borja, SIC ANIMI AFFECTYS (Op. cit., pp. 92-3) y Sebastián de Covarrubias, SOMBRAS SON DE LA VERDAD (Op. cit., E. XVIII, Centuria I). Ambos objetos, con este mismo sentido y reunidos en la misma escena, los encontramos en el frontispicio del Libro Primero de Jacques Lagniet, Recueil des plus Illustres Proverbes, Paris, s.f. y s.p.

(36) Theatro Moral de la Vida Humana en cien Emblemas con el Enchiridion de Epicteto, & y la Tabla de Cebes, Philosofo Platónico, Bruselas, MDCLXXII. .

(37) Nigel Glendinning, Goya and Var veen...

(38) Folke Nordstróm, Ob. cit., 133-141.

(39) Theatro Moral..., pp. 14-15.

(40) Por otra parte, la protección que Minerva dispensa a Jovellanos en el retrato y que lo convierte en el hombre sabio y virtuoso, pudiera remitir al Emblema II de Vaenius LA SICENCIA PERFECIONA A LA NATURALEZA (Op. cit, pp. 4-5). Finalmente, la cabeza de carnero de la que penden sartas cor la que se ornamenta la mesa de trabajo de Jovellanos, además de ser un símbolo de la vanidad de la vida como pauntó Nordstróm (Op. cit., p. 138), pudiera tratarse de una variante de la Empresa EX LABORE FRVCTVS de Juan de Borja (Ob. cit., 226-7), en la que se figura a un cráneo de buey coronado con flores, apropiada para "el que quisiere mostrar, que espera, que han de reverdecer sus trabajos con la flor, y fruto, que pretende.

(41) José López-Rey, Goya y el mundo alrededor..., p. 29.

(42) Claude François Menestrier, L'art des Emblèmes ou s'enseigne la Morale par les Figure de la Fable, de l'Histoire, et de la Nature, Paris, 1684.

(43) Ibídem, p. 115.

(44) Ibidem, p. 113.

(45) Ibídem, p. 199.

(46) Ibídem, pp. 198 y 221.

(47) Theatro Moral..., pp. 126-7.

(48) Acostumbrados a una interpretación de Goya como "Testigo de su tiempo, desde Sánchez Cantón (Félix Boix y F. J. Sánchez Cantón, Goya, cien dibujos inéditos, Museo del Prado, Madrid, 1928, n.º 81) que lo piso, se interpreta este dibujo y el siguiente como una alegoría de la promulgación de la constitución española. Es muy posible que así sea, aunque no tiene porque ser absolutamente descartable la posibilidad de que estemos ante la ilustración de un mero contenido moral. Recordemos que la luz y el libro son atributos de la Verdad en Ripa (Op. cit., p. 391), y el libro aparece también en el grabado de la traducción de Alciato por Daza (Ob. cit., p. 159). Por otra parte, el que Goya haya transformado la Verdad en la Constitución, como hizo en la Alegoría de la adopción de la Constitución del Nationalmuseum de Estocolmo (véase Eleanor A. Sayre, art. cit., pp. 59-60), no debe de interpretarse que todas las representaciones posteriores de Goya de la Verdad hayan de ser necesariamente alegorías de la Constitución.

(49) Villava, Op. cit., 28 v .º.

(50) Arts. cits.

(51) Andrés Mendo, Príncipe Perfecto y Ministros Ajustados. Documentos Políticos y Morales, Salamanca, 1656, pp. 239-40.

(52) Andrés Mendo, Ob. cit., p. 9. Urja vez más Mendo no está sino sintetizando ideas que toma de Juan de Solórzano Pereira, en este caso de su Emblema VI Consuelo de Adversidades (Emblemas Regio-Políticos, Década Primera, Valencia, 1658, 218 y ss.).

(53) Refranes o Proverbios en Romance, que Coligio, y Glosso el Comendador Hernán Núñez, Professor de Retórica, y Griego, en la Universidad de Salamanca. Y la FILOSOFÍA VULGAR de Juan del Mal Lara, en Mil Refranes Glossados, que son todos los que hasta aora en castellano andan impresos, Madr.d, 1619, 45 v.º.

(54) Paolo Toschi, L'Imagerie Populaire Italienne. Du XV siècle au XX siècle, Éditions des Deux Mondes, Paris, 1964, figura 84.

(55) Folke Nordström, Ob. cit., pp. 40-74.

(56) F. D. Mingender, Ob. cit., p. 61.

(57) E. Helman, Ob. cit., pp. 35-36.

(58) Theatro Moral..., p. 168. En el comentario se abre más la explicación de las cuatro figuras representativas de las estaciones: "Las cuatro figuras que siguen unas a otras; son sus sazones (ser refiere al año). La florida primavera representa la niñez, edad de inocencia, cuya complexión es calor y humedad templada. Sigue el estío con frutos más sólidos, en figura de la adolescencia, con calor y sequedad en su sumo grado. Entra luego el otoño, que es la virilidad, que nos presenta sus frutos más duraderos; predomina el frío y la humedad templada. Sucede a éste el perezoso invierno, significando la vegez, con frío y sequedad en sumo grado. Y aunque parece que caminan paso a paso, se hos huyen veloces, y nunca vuelven" (Ibídem).

(59) Ibídem, p. 172.

(60) Ibídem, pp. 194-5.

(61) B. Talamantes, Escala de la vida del hombre (Biblioteca Nacional. Madrid, n.º 43525).

(62) D.A.R.I., Recuerdos a la vida mortal desde la cuna al sepulcro, en quince edades, adaptadas a sus láminas en metro poético, Imprenta de López y hermano, Madrid, 1814.

(63) Pedro J. Lavado Paradinas, Fuentes iconográficas de la escala de la vida, "Universidad y Sociedad", núm. 6, 1985, 263-269; La escala de la vida en el arte y en la imagen popular, "Cuadernos de Arte e Iconografía", T. II, 1939, pp. 368-376.

(64) J. Rogelio Buendía y Rosario Peña: Goya Académico, IV Jornadas de Arte. El Arte en Tiempos de Carlos III. Departamento de Historia del Arte "Diego Velázquez", C.S.I.C., Editorial Alpuerto, S.A., Madrid, 1989.

(65) D. López, Op. cit., 436 r.º y v.º.

(66) También esta idea es un lugar común. Por citar una referencia, véase Juan Horozco Covarrubias, Emblema XXXVI, QUE A TODO SE HA DE ACOMODAR EL QUE SE VIERE EN NECESIDAD (Op. cit., p. 71).

(67) Juan de Borja, Op. cit., pp. 62-3. El perfecto aprovechamiento del tiempo en la infancia y la adolescencia con la educación podría estar representado en el cartón principal, Las floreras, pues, aparte de que la presentación y aceptación de la flor es un tema típico de la primavera, también pudiera tener el sentido del agradecimiento al mecenas por los bienes recibidos y la confianza en él depositada permitiendo ser el jardinero el que eduque a sus hijos en el verdadero camino de la virtud, pues como tal aparece en el emblema ACCEPTVM REDDENDO (PAGAR CON LO RECIBIDO) que el traductor de los Emblemas Regio-Políticos de Solórzano Pereira, Lorenzo Matheu Sanz dispone como Dedicatoria a su protector, cuyo cuerpo es un jardinero que ofrece flores a su señor y posee un largo comentario explicativo en este sentido (Juan de Solórzano Pereira, Ob. cit., Primera década, s.p.).

(68) C. F. Menestrier, Ob. cit., p. 180, citando un juego de tapices para el Rey.

(69) Mercedes Águeda, Novedades en tono a una serie de cartones de Goya, "Boletín del Museo del Prado", n.º 13, 1884, pp. 41-6.

(70) José Manuel Arnaiz, Francisco de Goya. Cartones y tapices, Espasa Calpe, Madrid, 1987, láminas XII y XIII y Catálogo "56 C".

(71) John F. Moffitt, Goya's Emblematic Portrait of Don Manuel María Osorio...

(72) Ibidem, pp. 149-51.

(73)Mercedes Águeda, art. cit., p. 45.

(74) Diego Saavedra Fajardo, Op. cit, p. 7.

(75) José Manuel López Vázquez, Los Caprichos...

(76) Enrique Lafuente Ferrari, Ilustración y elaboración en la "Tauromaquia" de Goya, Archivo Español de Arte", t. XIX, 1946, pp. 77-216.

(77) "Cada libro tiene su propia consistencia visual, un hecho que sugiere que Goya pretendió que su contenido fuera visto y apreciado por sus amigos" (Eleanor A. Sayre, Dibujos de los Álbumes A y B, en Goya y el Espíritu..., 112).

(78) Hacia la página 55 Goya comenzó a escribir títulos o frases para las composiciones, con el pincel o con la pluma o a veces ambas en la misma hoja. Estas leyendas nos ayudan a captar el significado; pero no hacen más, nos ayudan a comprenderlo de un modo que es sólo posible cuando lo percibimos como una página en el contexto de un diario, una parte de una secuencia general" (Ibídem, p. 113).

(79) Fernández de Villegas, La traducción del Dante de Lengua Toscana en verso castellano, Burgos, 1515.

(80) D. López, Op. cit., 195 v.°.

(81) Xosé Filgueira Valverde, Adral, Ediciós Xerais, La Coruña, 1979, p. 210. ,

(82) Nicolás Fernández Moratín, Arte de las putas, Madrid, 1898, 72. Estos mismos versos son citados por Eleanor A. Sayre en relación con el Capricho 20, Ya van deesplumados (ficha 44, Goya y el Espíritu..., 217). El rótulo "Confianza" satisface a diversos sentidos. La confianza inocente que en el fraile tiene la moza y que le costará el virgo; la confianza que en los oficios del fraile tiene el hombre para conseguir sus fines y hasta la confianza que en la "buena doctrina" debemos depositar todos.

(83) Ibidem, pp. 77-8. Estos versos ya fueron citados por Edith Helman en relación con el Capricho 31 Ruega por ella (D. Nicolás Fernández de Moratín y Goya sobre "Ars Amatoria" en Jovellanos y Goya, Taurus, Madrid, 1970, nota 16, pp. 234-5).

(84) "También se puede entender que aquellos que ninguna cosa les agrada sino lo que ellos hacen, y dicen, teniendo en poco todo cuanto los demas dicen y hacen, lo cual dijo el Cómico: Nihil unquam iniustius nihil enim retum putant, nisi quod fecerint. Alciato dize en una oración, que ninguna cosa ay peor en los estudios, que confiarse casa uno de si propio, y maravillarse de lo que sabe, lo que es peor que lisongearle otros, porque de tal suerte destruye al hombre que piense que entiende muy bien las cosas que ignora, y no entiende, y le vuelve negligente, soberbio, ocioso, holgazan y menospreciador de los demás. Por lo cual nos amonesta que nos avemos de guardar de esta bestia, porque no hay mas capital enemigo de la verdadera sabiduria, que aquel que menosprecia las sentencias y doctrinas de los mejores preceptos".

(85) Nigel Glendinning, Imaginación de Goya; Nuevas fuentes para algunos de sus dibujos y pinturas, "Archivo Español de Arte", XLII:, 1976, pp. 274-6.

(86) Juan de Borja, Op. cit., 24-25.

(87) Otto Vaenius, Ob. cit., 20-3.

(88) D. López, Op. cit., pp. 239-40.