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Habremos de ser obligadamente breves y comenzar sencillamente preguntándonos quién es este Santo Toribio, cómo y dónde se le representa. No hace falta señalar que su presencia será más o menos abundante en la medida en la que su patronazgo sea más efectivo y que si en algunos lugares está por devoción en otros lo está por simple conveniencia de llenar un espacio dentro de un programa más o menos coherente. Aunque Santo Toribio figura en el Martirologio Romano con fecha de celebración el 16 de abril, y por tanto cabría una difusión más amplia de su culto e iconografía, comprobaremos que su ámbito de representaciones es más reducido y puede ser debido a ser santo de mucha antigüedad y sin vinculaciones concretas a una orden religiosa que suele ser el vehículo habitual de una propagación más amplia.
Tradición, historia rigurosa y leyenda se mezclan
en lo que se ha escrito de Santo Toribio, que se puede resumir del siguiente
modo: Sobre este entramado de noticias exactas y piadosas leyendas sin más base que la tradición popular se ha construido la iconografía de Santo Toribio, casi siempre representado individualmente, no hay ciclos con escenas de su vida, al menos no han llegado hasta nosotros, razón de ello es que aunque patrono de la diócesis astorgana no ha tenido ni iglesia propia de la que fuera titular ni conocemos en la actualidad altar exclusivo de su culto que es más probable haya existido. Otro elemento interesante a tener en cuenta es la cronología de la mayor parte de las representaciones, que son los siglos XVI y XVII. Por lo que hay que pensar en la influencia que el Concilio de Trento al alentar la devoción a los santos ha debido tener a la hora de avivar la devoción y el culto a santo Toribio, que no vamos ahora a describir, aunque sí afirmaremos que fue muy solemne en la Catedral (2). Es bastante extraña la ausencia de representaciones medievales, las diversas refacciones de la catedral han podido motivar su desaparición. El texto las lecciones del Breviario asturicense del siglo XVI, que recoge todos los anteriores relatos ha podido ser la fuente principal para inspirar a los artistas que han representado a Santo Toribio.
Edad. Suele representarse a Santo Toribio de una edad mediana, indistintamente con el rostro barbado o afeitado, si bien las más importantes representaciones son sin barba. Vestimentas. Siempre con los hábitos e insignias episcopales, o al menos con alguna de ellas. Excepción es la imagen yacente del monasterio de Santo Toribio de Liébana, pero es probable que mitra y báculo fueran postizos y por ello se han perdido. Vamos a sistematizar una tipología de las representaciones que conocemos aunque ya adelantamos que el catálogo exhaustivo de las imágenes está aún por realizar.
Es decir, la representación de un varón con ornamentos pontificales, mitra y báculo, de pie en actitud de bendecir. Abundante en toda la diócesis. Mencionamos como talla excepcional la de Gaspar Becerra que estuvo colocada en el Retablo Mayor, es obra manierista muy llena de elegante solemnidad. La atribución a Becerra que ya hizo Gómez Moreno sigue indiscutible y reforzada tras una comparación con otras esculturas del Retablo. No está claro el lugar para el que originariamente se destinó, por nuestra parte suponemos pudo estar colocada en una capilla llamada de los Obispos, hasta fines del siglo XVII cuando allí se coloca el retablo de San José. También aventuramos que el broche de oro y esmaltes del siglo XII que tuvo la capa pluvial es probable se tomara como reliquia del propio Santo Toribio y por ello se añadiera a la talla que le representa. En la Catedral otras varias imágenes mantienen un similar tipo iconográfico y son, telegráficamente mencionadas, las siguientes: De cuerpo entero y relieve en el púlpito y en una de las sillas del coro alto (siglo XVI). De cuerpo entero y bulto redondo una procesional habitualmente en el oratorio de la sacristía y la que de gran tamaño preside el remate del trascoro (siglo XVIII). De busto y relieve en la puerta lateral fechada en el año 1647. De busto y pintura al óleo sobre lienzo en las puertas del relicario de la sacristía (siglo XVIII en sus años últimos). Igualmente la misma tipología conservan otras tallas como la del Hospital de las Cinco Llagas (hoy en la parroquial de San Bartolomé de Astorga) y que se llevaba en procesión el lunes "in albis" hasta el pueblo de San Justo de la Vega. La de este pueblo, del que es patrono, aunque no titular de su iglesia, es barroca. El arte manierista astorgano ha dejado buenas muestras de la influencia no sólo estilística sino también iconográfica de Gaspar Becerra y son abundantes las tallas de alta calidad que representan a Santo Toribio en estos momentos, mencionaremos la debida al escultor Gregorio Español en el retablo de San Román el Antiguo, la de Bartolomé Hernández del retablo de Bercianos de Vidriales y la que permanece anónima de la iglesia de Vecilla de la Vega. Fuera de territorio astorgano conocemos el tablero del coro bajo de la Catedral de Lugo, obra de Francisco de Moure (3) en el que Santo Toribio porta en la mano izquierda un libro (primer tercio del siglo XVIII); y una maltrecha talla de la Sacristía del Monasterio de Santo Toribio de Liébana, manierista.
Es quizá el relato milagroso en el que se demostró su inocencia cuando fue calumniado el que caracteriza sin discusión iconográficamente la figura de Santo Toribio y el anecdotismo del tema fue utilizado por va? 482 MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ GARCÍA rios artistas para efigiarlo. Dice así la relación del hecho inspirador, tal como lo relata el autor del Episcopologio Asturicense (4), que se inspira en las lecciones del oficio del Santo aprobado por la santa sede los años 1650 y 1729: "Constituido contra su voluntad, Obispo de esta, a despecho del arcediano de su Diócesis, que codiciaba ese puesto, hizo Dios patente la santidad de su siervo y la perversidad del que le había calumniado injustamente de adulterio... tomó unas ascuas encendidas, las colocó sobre su roquete, e implorando el auxilio divino, con las palabras del salmo 67, que empieza Exurgat Deus et dissipentur inimici ejus, recorrió su iglesia hasta llegar al altar mayor, asociado de innumerables fieles, sin que el lienzo de su roquete hubiera experimentado la mayor lesión, al contrario, parecía más blanco y limpio que antes: con lo que Dios quiso manifestar la pureza de su fiel siervo. A vista de este prodigio, el pueblo se llenó de admiración, glorificando al Señor, que así había manifestado la inocencia de Toribio, inocencia que confesó también Rogato, su calumniador". Entre las obras en las que Santo Toribio aparece llevando las brasas sobre el roquete señalamos una talla flamenquizante, siglo xvi de la Basílica de la Encina de Ponferrada. Una pequeña talla del siglo XVIII proveniente del viejo palacio episcopal que se conserva hoy en la residencia del Prelado en el Seminario. Del siglo XVIII y debida a las gubias del escultor Francisco de Castro Canseco es el tablero del coro de la Catedral de Tuy, en el que un Santo Toribio barbudo con mitra y báculo sostiene las encendidas llamas (5). En la sacristía de la Catedral de Lugo una tabla del siglo XVII lo efigia del mismo modo y en la Catedral de Palencia hay varias representaciones que han tomado este tema para representarlo. Un óleo del siglo XIX, técnicamente correcto,
representa al santo de tres cuartos con las ascuas en el roquete, está
en la sacristía de la Residencia episcopal de Astorga. Finalmente
y por no alargar las menciones cabe señalar el santo Toribio
de la Capilla del Seminario Diocesano asturicense, es una talla del
siglo XIX. La edición del año 1844 del "Año Cristiano" del P. Croisset (Librería de la Viuda e Hijos de Calleja), ilustra la vida de Santo Toribio a 16 de abril con un grabadito anónimo muy interesante con el obispo recorriendo las naves de la Catedral con la brasas en el roquete.
Faceta rigurosamente cierta de la actividad episcopal de Santo Toribio, acreditada por la carta que el papa San León Magno le dirigió es la de su preocupación por combatir la herejía priscilianista muy viva en Astorga por entonces donde algunos de sus obispos la habían defendido. En el coro de la Catedral de Astorga, obra magnífica
realizada en varias etapas del siglo XVI, la silla episcopal consagra
a Santo Toribio el tema del respaldo, es el patrono principal de la
diócesis y por ello muy pertinente el motivo,
pero además se le representa, sedente, presidiendo quizá
el Concilio de Braga en el que se actuó contra los heresiarcas
priscilianistas. La silla está fechada el año 1549 y aunque
es muy alta su calidad técnica no hay razones para no considerarla
como obra de uno de los tres maestros que dos años antes contratan
la ampliación del coro, Tomás Mitata, Roberto Memorancy,
Nicolás de Colonia o Pedro del Camino. Es lógico el esmero
máximo para lo que es dentro de la sillería el tablero
más importante. En un clima de reforma también se hacía
con la representación, lección para el Obispo obligado
a defender la ortodoxia. El modelo iconográfico de este relieve
está directamente relacionado con la talla de S. Martín
de Juan de Angras del retablo mayor de Carbajal de la Legua (León),
o ambos dependiendo de una fuente común (grabado?) que desconocemos.
1. Astorga 2. Liébana 3. Palencia 4. Otros lugares Por el momento sólo podemos detectar representaciones toribianas en Galicia, concretamente en Tuy y Lugo, la consideración de Santo Toribio como santo gallego puede ser la razón de su representación en las sillerías corales de estas iglesias.
Sistematizar las diversas representaciones de un Santo que no suele figurar en los diccionarios o enciclopedias de iconografía, quizá por su concreción a una geografía limitada, con las fuentes de inspiración, y dar a conocer las principales imágenes o pinturas del mismo ha sido el intento de estas páginas, señalando el indudable interés de su iconografía y la alta calidad artística de las más de las imágenes que cronológicamente hay que situar desde el siglo xvi suponiendo que el Concilio de Trento puede haber sido motor de un relanzamiento de la devoción y por tanto de las representaciones que se centran principalmente en Astorga, donde Santo Toribio es patrono.
(1) A. Quintana Prieto, Santoral de la diócesis de Astorga, Astorga, 1966, pp. 63-67; L. Alonso Luengo, Santo Toribio de Astorga, Madrid, 1939; P. Rodríguez López, Episcopologio Asturicense, t. I, Astorga, 1906, pp. 114-148. (2) Miguel Ángel González García, El culto a los santos de Astorga en el siglo XVII. Boletín del Seminario Fontán Sarmiento, Santiago de Compostela, 1992. (3) María Dolores Vila Jato, Francisco de Moure. Santiago, 1991, pp. 96 y ss. (4) P. 122. (5) Miguel Ángel González García, Notas varias para la Historia de Tu¡ y su obispado. Tui Museo y Archivo Diocesano, vol. IV, pp. 261-264. (6) Archivo Diocesano de Astorga Cuentas Seminario. Caja 1807. (7) Miguel Ángel González García, Un grabado italiano de Santo Toribio, obispo de Astorga. El Faro Astorgano, 25 abril 1981. (8) Jesús San Martín Payo, El Cristo del Otero y Santo Toribio. Palencia, 1985.
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