CUADERNOS DE ARTE E ICONOGRAFIA / Tomo VI - 11. 1993
 

 

LA PORTADA DE LA CASA DE LOS RIQUELME EN JEREZ

Julia López Campuzano

La casa-palacio de Riquelme constituye una de las edificiaciones más interesantes del arte del Renacimiento en la ciudad de Jerez de la Frontera. Concebida como fachada-pantalla de edificaciones más antiguas, su ubicación -cerrando el frente de una plaza- y la ornamentación de su portada subrayan su carácter escenográfico y la convierten en uno de los más monumentales ejemplos de arquitectura parlante de la ciudad.

El edificio fue encargado por Hernando Riquelme, caballero veinticuatro de Jerez, el 10 de septiembre de 1542, a un maestro desconocido (1) y, aunque nunca llegó a concluirse, su portada muestra una ornamentación escultórica de aceptable calidad y evidentes alusiones a la mitología clásica, siguiendo las directrices de un programa iconográfico, probablemente suministrado a su autor por el comitente o por algún erudito local.

La portada (fig. 1) se organiza en dos alturas divididas por una fuerte imposta: en el cuerpo inferior se abre el vano adintelado entre columnas pareadas que apoyan en altos plintos y se corona por en entablamento; el superior mantiene similar disposición, aunque de menores dimensiones, enmarcando el vano de la ventana pares de balaustres exentos, sirviendo de enlace entre ambos cuerpos los relieves -en tamaño natural- de las figuras de Hércules; el conjunto se remata con fieras afrontadas y encadenadas por el cuello.


EL PROGRAMA ICONOGRÁFICO

La temática ornamental de la arquitectura renacentista en fachadas, patios y salones, responde al deseo de los comitentes de mostrar a sus amigos y conciudadanos su grandeza, su poder o su erudición, y, ¿por qué no?, también es fruto del íntimo anhelo de sus dueños de ser recordados por futuras generaciones y nada mejor que un sólido edificio, más perdurable que ellos mismos, para describir sus gestas individuales o familiares -si las tienen- o sus virtudes. Cuando el comitente carecía de hazañas que le pudieran aportar cierta gloria, narra alguna de personajes históricos o mitológicos, gozando de este modo de la fama de los representados (2) a los que se identifican añadiendo una inscripción con sus nombres, en unos casos, o con una iconografía clara e
inequívoca, en otros. Generalmente los temas elegidos se basan en textos literarios que aportan un sentido moralizante o ejemplificador, porlo que han de tenerse en cuenta los escritos mitológicos y religiosos que pudiera conocer el creador del programa iconográfico.

Son, asimismo, motivos ornamentales frecuentes la representación heráldica del linaje familiar y los bustos en relieve de los dueños de la casa (3). Todas estas características las encontramos en la ornamentación de la portada de la casa-palacio de Riquelme.


1. CUERPO INFERIOR DE LA PORTADA

Ante la falta de texto que nos relacionen puntualmente a los personajes representados en los cuatro medallones situados sobre el muro, hemos optado por la fórmula más sencilla al entenderlos por su propio simbolismo, enfrentándolos dos a dos, según la nueva psycomachia renacentista.

Los medallones contienen bustos de personajes históricos y míticos, se sitúan a ambos lados del vano de la puerta, y una inscripción en letras capitales nos desvela sus nombres.

A) Triunfo del Cristianismo sobre el Paganismo

Efigian los tondos de arriba al emperador Constantino, "CONSTANTINUS", a la izquierda (fig. 2), y a los míticos gemelos Rómulo y Remo, "REMOLUS?RO/MULUS" (fig. 3) a la derecha.

El nombre de Constantino va generalmente asociado al triunfo del cristianismo sobre el mundo pagano. Según Eusebio 4 y tal como recoge la Leyenda Dorada, la víspera de la batalla del puente Milvio, Constantino tuvo un sueño en el que vio una cruz en el cielo y oyó una voz
que decía "In hoc signo vinces" (Con este signo vencerás), creyéndose que a partir de entonces se convierte al cristianismo. Tras esta batalla, Constantino consolidó su poder, proclamando posteriormente el Edicto de Milán (313 d. de C.) por el que se establecía la libertad de culto en
los territorios imperiales.

El medallón contiene el busto de Constantino en relieve, con la cabeza girada a su izquierda en posición tres cuartos y tocado de corona, constituyendo la figura más deteriorada del conjunto. Aparece afronta do al tondo que contiene los bustos de Rómulo y Remo, míticos funda
dores de Roma (5) cuya ejecución parece inspirada en una medalla o moneda, mostrándose ambos de riguroso perfil en paralelo.


B) Psycomachia entre Inconstancia y Fortaleza

En este caso el enfrentamiento u oposición se hace patente a través de los tondos de Nabucodonosor, "NA/BVCOD/ONOSOR/REXBABILONIS" (fig. 4), y de la míica reina Camila, "CAMILARE/GINA/MAGNA", situados bajo los anteriormente citados, ubicados a izquierda y derecha de la portada respectivamente.

Nabucodonosor II es un personaje histórico citado en la Biblia (Reyes, Jeremías, Daniel): su reinado se caracterizó por las luchas con Egipto por el dominio de Siria y Palestina. Varios son los episodios relatados en el libro de Daniel con relación a este rey:

a) Interpretación de un sueño que Nabucodonosor no recordaba (Daniel :II:
31-45).
b) Ananías, Misael y Azarías se niegan a adorar la estatua del rey, por lo que
son arrojados a un horno encendido, saliendo ilesos milagrosamente (Dn.
III: 16-20).
c) Un nuevo sueño estremece a lvtabucodonosor; Daniel lo desvela y profeti
za su demencia por el tiempo de siete años, como castigo divino (Dn. IV:
17-22).

Tras cada uno de los aludidos relatos Nabucodonosor reconoce al Dios de Israel como el más grande y superior de los dioses:

a') "... verdaderamente que vuestro Dios es el Dios de los dioses, y el Señor de
los reyes, y el que revela los arcanos..." (Dn. II, 47).
b') "...¡Bendito sea el Dios de ellos, el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, el
cual ha enviado su ángel, y ha librado a sus siervos, que creyeron y con
fiaron en él, y pospusieron el mandato del rey por no servir ni adorar a
otro dios alguno fuera de su Dios!" (Dn. III, 95).
c') "Ahora pues, alabo yo, hIabucodonosor, y ensalzo y glorifico al Rey del
cielo; porque todas sus obras son verdaderas, y justos sus caminos; y
puede él abatir a los soberbios" (Dn. IV, 34).

Precisamente la alternancia y volubilidad en las creencias del rey babilonio, demuestran su debilidad de carácter y espíritu, su infidelidad, por lo que en esta ocasión se le ha elegido como figura representativa de la Inconstancia, opuesta a la de Camila, representante a su vez de la Fortaleza.

El tondo que efigia a Nabucodonosor lo representa como rey, tocado con una curiosa corona ornada con relieves de grutescos, en posición de riguroso perfil, girada la cabeza a su izquierda.

El medallón de la reina Camila Magna, afrontado al de Nabucodonosor, representa a la mítica reina Camila, tal como indica la inscripción correspondiente. Arriba nos hemos referido a ella como representante de la Fortaleza, virtud cardinal. En efecto, una de las formas alegóricas con que, durante el Renacimiento, se describe a esta virtud es la de un guerrero con casco, que a veces puede ser una figura femenina (6), lo que conlleva cierta semejanza con la diosa Minerva; de ahí el interés de la inclusión del epígrafe aclarando quién es el personaje, ya que, evidentemente, la reina Camila reunía determinadas cualidades morales que el comitente quería resaltar.

Camila es un personaje que aparece en La Eneida; Virgilio nos narra las peculiaridades de su vida y su carácter: era hija de Metabo, rey de los volscos y fue consagrada por éste a Diana; practicó desde su infancia la caza y los ejercicios de guerra (7). Ayudó a Turno contra Eneas:

"¡Oh Turno! -dice Camila-, si te es permitido depositar una justa confianza en
mi valor, yo me atrevo a prometerte ir contra la gente de Eneas, y hacer frente
sola a los caballeros tirrenos" (Eneida, XI, 500).

En la lucha, Camila destaca por su valor y su fuerza, dando muerte a numerosos troyanos, permaneciendo fiel a la causa de Turno hasta morir ella misma, a traición, por mano de Arrunte.

Su fidelidad aparece reflejada en sus últimas palabras:

"... ¡Oh Aca, amiga mía!, hasta aquí ha servido la fuerza a mi valor... Corre,
pues, vuela y lleva a Turno mis últimos avisos..." (Eneida, XI, 820-825).

Del relato de Virgilio podemos extraer las cualidades morales de esta reina mítica. Por sus hazañas alcanza la virtus clásica. Su persistencia en el bando de Turno, cuando otros combatientes le habían abandonado, indican su fuerza moral y su firmeza de convicciones. La relación con Diana nos la revela con las mismas virtudes que engalanan a esta diosa, entre ellas el amor casto.

La ubicación del tondo que contiene el busto de Camila, a la derecha, la pone en relación con el del personaje femenino (fig. 6) que ocupa el ángulo interior del entablamento (posible retrato de doña Inés de Riquelme, esposa del comitente), que obtendría por ello el beneficio de la fama de esta reina; del mismo modo, el medallón que efigia al emperador, situado a la izquierda, lo relacionamos con el busto del guerrero ubicado en el ángulo del mismo lado (que intuimos representa al dueño de la casa, Hernando Riquelme), aplicándose a éste las virtudes y fama de Constantino.


C) Heráldica familiar

Sobre la moldura superior que enmarca el vano de la puerta se sitúa el escudo heráldico de la familia tenido por musculosas figuras masculinas cuyas extremidades inferiores terminan en formas vegetales.

Los Riquel, o Riquelme, son descendientes de los hermanos Beltrán y Bernal que figuraron entre los 300 caballeros que acompañaron al rey Alfonso X en la conquista de Jerez en 1264, cuyos nombres se citan en el Libro del Repartimiento de la ciudad. Sus armas son: en campo de gules un yelmo de plata con cimera (8) tal como aquí aparece representado. Posiblemente este escudo estuvo pintado con los colores correspondientes -rojo y plata- aunque en la actualidad no queden rastros de los pigmentos (9).


D) Ornamentación del friso

El cuerpo inferior de esta portada está coronado por un entablamento, inspirado en el orden jónico, que se extiende sobre las columnas exentas, por lo que los tramos que apean sobre éstas aparecen como piezas en resalte, más avanzados que el correspondiente a la zona central situado sobre el muro. El friso se nos muestra ornamentado con diversos motivos, destacando en los extremos los relieves que relatan escenas alusivas a Hércules.


a) Hércules y el león de Nemea

La descripción del episodio de Hércules con el león de Nemea, primer trabajo realizado por este héroe, la encontramos en el extremo izquierdo. Diversos escritores clásicos, como Hesíodo (Teogonía, 326, s.), Virgilio (Geórgicas, III, 19), Apolodoro (2.5: 1-12), etc., se refieren a esta hazaña llevada a cabo por el mítico héroe, que también recoge el Marqués de Villena en su obra Los Doze Trabajos de Ercules, de la que se hicieron ediciones en Zamora (1483) y Burgos (1499). Cualquiera de estos textos pudo servir de inspiración al relieve aquí realizado.

Un enorme y feroz león aterrorizaba a los ciudadanos de Nemea y despedazaba a sus ganados, por lo que no osaban salir de la ciudad. Hércules tuvo que darle muerte valiéndose de su fuerza, estrangulándolo.

El Marqués de Villena relaciona la escena con la virtud de Hércules, que vence a la soberbia y a la ira, simbolizadas en el león:

"... y oyendo el virtuoso é valiente cavallero ércules, acorrio é ayudo al hermanamiento é daño que rescibian los de aquella tierra... antes con virtud non sobrada andovo a la silva dicha buscando el espantable leon, conbidandolo viniese a él por boxes é amenazas fasta que llego a la cueva onde el curel leon se reQeptava o estava. El qual prestamente salio contra el con salto liviano, mostrando las corvadas uñas, los ojos bermejos é sangrientos... esforgándose comer a ércules, usando de tal vianda, es a saber de carnes de ornes. Mas ércules, que mucho mejor de dentro por virtud que de fuera por armas era bien guarnido, non dubdo el fiero leon esperar nin mudo el valiente proposito" (10).

La interpretación moral de este trabajo realizado por Hércules, nos la proporciona Pérez de Moya:

"Esto demuestra que luego que uno fuere incitado a la virtud, ha de apaciguar y matar a todos los monstruos, que es la soberbia y el furor de ánimo, que éste es el león Nemeo, que se apacienta en el bosque del poco sufrimiento y poco saber de nuestro ánimo, que destruye los ganados de todas las virtudes" (11).

El relieve (fig. 5) nos muestra la figura de Hércules joven, imberbe y desnudo, en un momento en el que aún no ha culminado su hazaña. Este tema fue muy representado en las artes desde la Antigüedad clásica, pero un antecedente, cercano en el tiempo y en el espacio, lo encontramos en un relieve de la sillería de la catedral de Sevilla (12).


b) El rapto de Deyanira y la muerte de Neso

El relieve de la pieza de resalte del entablamento situada en el extremo derecho (fig. 7) alude a un episodio narrado por Ovidio: Hércules, acompañado de su esposa Deyanira se vio en la situación de cruzar un río que bajaba muy crecido, ofreciéndose el centauro Neso a pasar a la bella Deyanira montada en su grupa, mientras que el héroe lo hacía a nado.

"Al tocar ya la otra orilla, al coger el arco que había lanzado, conoció la voz de la esposa y gritó a Neso, que se disponía a cometer el fraude de lo que le había confiado: "¿Adónde te arrastra ¡oh malvado! esa loca confianza en tus pies? A ti te digo, Neso, de doble forma; escúchame y no robes mi bien... Pero tú no escaparás, aunque cuentes con la ventaja de un caballo; te alcanzaré con una herida, no con mis pies". Las últimas palabras confirman el hecho y atraviesa la espalda del que huye con una flecha que le dispara..." (Ovidio, Met. IX).

A pesar del deterioro de la piedra y de las mutilaciones en el grupo formado por el centauro y la figura femenina, la escena es fácilmente perceptible, pues Hércules aparece figurado en el momento en que se dispone a disparar la flecha que frenará definitivamente la loca carrera de Neso, segando su vida.

El Marqués de Villena no relata este episodio en su obra, por lo que hemos de pensar que la inspiración del relieve se encuentra en Ovidio, ya que la escena esculpida se ajusta perfectamente al texto de este autor clásico. La declaración moral nos la proporciona nuevamente Pérez de Moya:

"Esta fábula nos amonesta que debemos confiar mucho cómo confiamos
lo que queremos a otros, como Hércules confió mal a su querida Deyanira, de
Neso. Puédese sacar de aquí que el que ama la gloria (que esto quiere decir
Hércules), viéndose robar la fama que con muchos trabajos y sudores había
adquirido, que es figurada en Deyanira, por la lascivia figurada de Neso,
le tira una saeta tenida en su propia virtud, y lo mata" (13).


c) La virtud atacada por los Vicios

El relieve situado en la zona central del entablamento (fig. 6) lo entendemos como el principal punto de referencia y clave del programa, en conexión con las hazañas hercúleas, con los medallones anteriormente citados y con el remate ornamental, como luego veremos. Se trata de la representación alegórica de la Virtud, efigiada como busto femenino en posición frontal y encerrada en un gran tondo, al que parecen atacar unas monstruosas aves de largo cuello y cuerpo fitomórfico, posible simbología de los Vicios, recordando la eterna lucha interior del hombre: entre vicios y virtudes, tan representada en la época renacentista.


d) Bustos de los comitentes

Se completa la decoración con los bustos de cuatro personajes, ubicados en los ángulos formados por el entablamento; de ellos, los centrales corresponden, presumiblemente, a Hernando Riquelme -el situado a la izquierda- efigiado como guerrero barbado y con casco de airosa cimera de plumas, y a su esposa doña Inés de Riquelme -a la derecha- con un tocado de escofilla de red, según la moda de la época de Carlos V (14).


CUERPO SUPERIOR DE LA PORTADA

Como hemos dicho anteriormente presenta la misma disposición arquitectónica que el cuerpo bajo, aunque de menores dimensiones, equilibrando el conjunto las figuras en altorrelieve de Hércules -repetido por razón de simetría y para hacerlo concordar con los episodios a él referidos sobre los que va situado-, simbolizando el triunfo de la virtud.


A) Hércules

Desde que Petrarca considerara a Hércules como el primero entre los "uomini famosi", la figura de este héroe es una de las más representadas durante el Renacimiento. Las dos figuras de tamaño natural y altorelieve muy abultado describen a este mítico personaje que se nos muestra claramente reconocible por el león y la clava (fig. 8). La desnudez de su cuerpo responde al sentido de su personalidad que, según Pérez de Moya, "por su virtud no ha necesidad de ropaje" (15).

El mito de Hércules es uno de los más difundidos en España, adqui riendo carta de naturaleza en la Baja Andalucía desde la Antigüedad (16). A partir de la Edad Media y durante toda la Edad Moderna, las hazañas realizadas por este héroe se convierten en la fábula moral por excelencia, y sus trabajos y otros temas relacionados con él, se interpretan como una superación de las pasiones, apareciendo como el personaje que encarna el triunfo de la virtud contra el vicio, tal como vemos reflejado en la literatura.


B) El remate de la portada

Se culmina la decoración de la portada con grutescos en el entablamento superior y niños desnudos que portan cuernos de la fortuna, coronado todo ello por un gran relieve de fieras afrontadas y encadenadas por el cuello que, a pesar del retorcimiento y las deformaciones que
experimentan, creemos que representan leones.

Hemos visto cómo a lo largo de este programa iconográfico aparece repetidamente la figura del león relacionada con la de Hércules; por ello entendemos que en esta ocasión no podemos considerarla aisladamente, como un simple motivo ornamental carente de significado (18). El
texto de Pérez de Moya, antes citado, interpreta al león de Nemea como representante de la soberbia y de la ira, vicios a los que se enfrenta la virtud del legendario héroe, y en este sentido hemos de leer este relieve, que no sólo ejerce la función de colofón decorativo, sino que nos
acerca al mensaje más profundo de esta portada: la necesidad de encadenar los vicios, de someter las pasiones humanas, para alcanzar la virtud y, consecuentemente, la gloria anhelada.


NOTAS

(1) López Campuzano, J.: La fachada de la casa Riquelme de Jerez de la Frontera, en "Homenaje a D. José María de Azcárate" (en prensa).

(2) Sebastián, Santiago: Arte y Humanismo. Madrid, 1975, p. 29.

(3) Martín González, J. J.: La casa doméstica del Renacimiento en Valladolid, Valladolid, 1948, p. 60.

(4) Eusebio de Cesárea: Vida de Constantino, 27-32.

(5) Citados por Livio: Ab Urbe Condita 1, 4; y por Plutarco: Vidas, 2: 4, 6.

(6) Hall, James: Diccionario de temas y símbolos artísticos, "Fortaleza".

(7) Virgilio, Eneida, X, 865-860.

(8) García Garrafa, A. y A.: Enciclopedia Heráldica y Genealógica, t. 78, p. 163. Madrid, 1946.

(9) Martín González, J. J.: Op. cit., p. 59.

(10) Villena, Enrique de: Los Doce Trabajos de Hércules. Biblioteca Selecta de Autores Clásicos. Madrid, 1958.

(11) Pérez de Moya, Juan: Filosofía secreta. Madrid, 1925, t. II, pp. 107-108.

(12) Mateo Gómez, Isabel: Temas profanos en la escultura gótica española: las sillerías de coro. C.S.I.C. Madrid, 1979, fig. 115.

(13) Pérez de Moya, Juan: Op. cit., t. II, p. 126.

(14) Bernis, Carmen: Indumentaria española en tiempos de Carlos V, p. 89.

(15) Pérez de Moya, Juan: Op. cit., t. I, p. 10.

(16) Templo dedicado a Hércules en Cádiz, de fundación fenicia. Mítica fundación de la ciudad de Sevilla por Hércules, etc. A este respecto, Angulo, en su obra La mitología y el arte español del Renacimiento, Madrid, 1952, pp. 9?10, nos refiere que en la Crónica General de Alfonso el Sabio se cuenta cómo Hércules remontó el Guadalquivir para establecer una población en donde hoy se asienta la ciudad, marcando el lugar con un hito.

(17) Vid. Alfonso el Sabio, General Estoria, dedica 42 capítulos a Hércules, en donde se nos narra desde "... el linage donde vino Ercules, e el su nasçimiento, e los grandes e estrannos fechos que el lizo por el mundo", en donde se recoge la carta enviada al héroe por su esposa Deyanira. En la Estoria de España, del mismo rey, tres miniaturas reflejan distintos episodios de Hércules: en una estrangula a dos leones "en la selva Nemea" (f. 4); en otra, se ilustra la Torre de Hércules en Cádiz (f. 4v) y por último, el monumento indicando "Aquí será poblada la gran cibdat" (f. 5). Los Doce Trabajos de Hércules del Marqués de Villena, aparece ilustrado con los correspondientes dibujos; "Hércules", en el Tratado de los dioses de la gentilidad, y Filosofía moral, de Alonso de Madrigal, el Tostado; posteriores son los escritos del citado Juan Pérez de Moya, Filosofía secreta, que nos aportan el sentido moralista que tuvieron las hazañas del héroe en el siglo XVI, y los textos de Paravicino, del siglo XVII. Todos los textos se inspiran en la antigüedad clásica.

(18) Mateo Gómez, Isabel: Op. cit., p. 433.