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ARTE Y ASTROLOGÍA Queremos llamar la atención sobre este tema de
la investigación en la Historia del Arte por varias razones y
la primera de ellas es la antigüedad de su tratamiento, pues hemos
de recordar que en 1911 Aby Warburg hablaba de estos temas al explicar
la bóveda de la sacristía vieja de San Lorenzo, y en el
X° C. I. H. A. de 1912 en Roma llamaba tanto la atención
con el estudio astrológico del salón del palacio Schifanoia
de Ferrara (ambos estudios fueron publicados en Leipzig 1932), que muchos
han utilizado esta fecha como el inicio de una nueva metodología,
la "Iconología". Precisamente la atracción de
estos estudios sobre los antiguos libros astrológicos es lo que
llevó a Fritz Saxl a acercarse al estudioso Aby Warburg y a cristalizar
otro sorprendente estudio, el del horóscopo de nacimiento de
Agostino Chigi en uno de los techos de la Farnesina de Roma (1).
La imprenta dio a conocer, desde su primera época, estas imágenes, tanto en libros de cosmología como en otros eminentemente astrológicos, como el famoso Astrolabio plano. Dada la imposibilidad de distinción real entre
astrología y astronomía en la Edad Moderna y la contaminación
general de la vida y la ciencia con la astrología, encontraremos
estas imágenes usadas con los tres sentidos aludidos:
Aunque no es nuestro objeto hacer un estudio de la astrología en esta época, sí conviene que hagamos un sumario repaso a una serie de cuestiones como: el contenido de astrología como ciencia y las posibilidades de ésta; el ambiente astrológico en algunas de las localidades europeas así como los libros principales (3). La astrología se definió y define como
ciencia de los astros, que, en la época a la que nos referimos,
comprende astronomía y astrología judiciaria; parte pues
de la cosmología, participa de la navegación, y contamina
o sirve a la metereología, medicina y farmacopea. La misma persona
solía reunir todos estos conocimientos y practicarlos ya desde
antiguo, así por ejemplo en los primeros
años del siglo XII el médico y astrónomo aragonés
Pedro Alfonso nos dice " siendo la medicina la más útil
y muy necesaria, no se puede tener un conocimiento pleno de ella sino
gracias a la astronomía, porque merced a ésta se conocen
las permutaciones de los tiempos antes de que ocurran ... Este conocimiento
se llama ciencia de las estrellas y se divide en tres partes: la primera
es el conocimiento de la calidad y cantidad de los círculos del
firmamento y de lo que en él existe, a lo que se llega por la
geometría, el número y la medida. La segunda es el conocimiento
de los movimientos de los círculos del firmamento y de las estrellas,
que se puede calcular por el número. La tercera es el conocimiento
de la ciencia de las estrellas y su influencia en las cosas terrenas,
se adquiere por la experiencia" (4).
En la España de estos tiempos se conocen y siguen
con preferencia los libros de Alfonso X (7); es de suponer que en algunos
círculos se tuviera noticia del manuscrito
de Enrique de Villena, o de otros anteriores como las tablas de Pedro
IV de Aragón y la gran labor de traducción de la escuela
de Toledo; el mismo Alonso Tostado, de Madrigal, en su Sobre el Eusebio,
escrito en 1450, hace alusiones a los juicios astrológicos y
sus errores, pero recoge los influjos de los dioses-planetas (8). Igualmente se reciben a lo largo del XVI al XVII la
colección de horóscopos de Lucas Gaurico, las obras de
Lucio Belantio, Junctino o las obras de Cardan, Morin, etc.(11). Dejando aparte los lunarios, repertorios de los tiempos, pronósticos anuales, almanaques, calendarios y los tratados de tipo astronómico (tablas), relojes, navegación o meramente descriptivos del cosmos en los que frecuentemente se vierten juicios o observaciones astrológicas de carácter muy general, podemos destacar una serie de géneros astrológicos: Astrología natural como: Juicios sobre las consecuencias de los cometas (13), de los eclipses (14). Fenómenos especiales como los tres soles o tres lunas que se vieron en Roma en 1622 ó 1624. Grandes conjunciones y su repercusión (15). Tratados sobre las natividades y cuestiones sobre astrología médica (16). Acontecimientos particulares de índole personal como: el horóscopo de Felipe II por Matías Haco, el de Lope de Vega realizado por Luis de Rosicler, publicado en 1618 (17). Pronósticos como: el de la toma del castillo Salsa y de la guerra entre España y Francia en 1639. En Valencia se editaron varios: en 1682 un pronóstico favorable a la monarquía, en 1688 un horóscopo sobre la entronización y juramento del Virrey y Capitán General de Valencia don Luis Moscoso y un juicio astrológico sobre la llegada a Valencia de M.ª de Neoburgo, esposa de Carlos II (18). Ataques contra la astrología y los astrólogos,
y también su defensa; algunos de ellos surgen debidos a alguna
circunstancia especial: así los escritos sobre las influencias
de las grandes conjunciones de 1524, 1603 y 1680 provocaron escritos
en contra de las predicciones astrológicas; otros son efecto
del ambiente determinado, como es el caso de nuestro matemático
Pedro Ciruelo, quién tras defender la "astrología
cristiana" ataca a la falsa (19). Igualmente característico
es el escrito de Juan de Horozco y Covarrubias, publicado en 1588, fecha
en la que se siente el peso de la bula de Sixto V (20).
Dice San Agustín [De doctrina cristiana, 2.] que el buen teólogo para ser buen juez de las disciplinas ha de ser versado y entendido en todas ellas. Conforme a esto dijo el Filósofo (Aristóteles), que el docto en sola una facultad, de sola ella puede ser juez, y el que lo fuere en todas, de cada una en particular podrá ser juez o medianero de la verdad. Pero no podrán ser los teólogos, que con sola la poca Lógica, Filosofía y Teología que aprendieron en las escuelas, y en sus rincones lo quieren ser, reprobando lo que no saben por parecer más piadosos; sin advertir que ni Dios ni su Iglesia tienen necesidad de ser amparados con mentiras [Job, 13,6-7]. El teólogo que fuere tal como San Agustín y los buenos y grandes que ha tenido la Iglesia, no condenará lo que no sabe. Sabrá de la filosofía lo que dice Platón [Timeo]: que todos los cuerpos de los animales son engendrados en tiempo, en movimiento, concurso, horóscopo y configuración de estrellas; según esto reciben el poder y virtud de la sangre y de los sentidos y sus obras meramente naturales. Las estrellas causan la abundancia y carestía, la paz, la guerra, la salud y dolencias, dando señales de todo lo que en esto se puede esperar y temer. Y por bárbaros y sin seso y cordura tuvo a cuantos reprobasen esta física y a cuantos se entremeten a juzgar de lo que no saben .... Y al fin quien quitase la virtud del cielo contradiría a la que Dios le dio y a la verdad de su escritura que se la da; y como dice Averroes [Metafísica]: quitale la virtud y habrasele quitado el ser que tiene .... Sabrá el buen teólogo de la lección de la escritura, que son el Sol, la Luna y las estrellas las significaciones, los signos y señales de los tiempos y de sus movimientos y de quien depende toda cuanta filosofía o astrología se sabe y se ignora. Sabrá de la lección de San Agustín, Gerónimo, Gregorio, Ambrosio, Tomás de Aquino, Basilio, Crisóstomo y otros muchos, que no quitaron la influencia como la quitan algunos que saben menos que ellos, y que teniendo virtud el cielo sobre los cuerpos de los hombres, sobre su sangre y sentido, inclinaciones, ingenios y ejercicios, tendrán, con San Agustín [Contra maniqueos, 21], algunos movimientos de nuestro ánimo dependencia del movimiento celeste, y muchas veces ni ellos ni las costumbres tienen que ver con él, por ser enseñados de la doctrina virtuosa habituada y acostumbrada a resistir al incentivo que en la ruin sangre puede inclinar a pecar. La buena influencia de Saturno y Marte en sujetos depravados podrán inclinar a hurtar, a mentir y a otros vicios, así como la miel que es dulce causa amargura en el enfermo, y ofensa la influencia del Sol en el ojo del legañoso. Sabrá que ni los concilios ni el edicto de la santa Inquisición tuvieron intención de quitar la influencia de su ciencia, que es la Astrología, sino que solamente pretenden declarar al pueblo lo que saben los doctos, para darle doctrina, con lo que ni crea más de lo que debe ni tenga por profecías los juicios astronómicos, ni por sabedores de las obras libres, del libre albedrío, a los astrólogos, ni menos de los casos fortuitos que propiamente lo son .... Sabrá que no han tenido intención de vedar ni reprobar que no puedan saber las mudanzas del aire y sus pasiones y alteraciones y todas las que se causan en la sangre y carne, sentidos e inclinaciones de los hombres y en todas las demás cosas sujetas a la armonía del mundo sensible. Y así sabrá que cuando el astrólogo hace juicio de lo pasado o de lo venidero, que de solas las inclinaciones naturales del efecto puede ser juez, con la excepción de la contingencia, porque se puede atravesar una causa más poderosa que la natural y quedar burlado su fundamento; mayormente cuando juzga del hombre, el cual con el favor de Dios y con el de su ángel custodio y con la ayuda libre propia y de los demás hombres que con libertad le ayudan, puede todas las veces que quiera atropellar las pasiones causadas de la influencia y aniquilarlas como si no fueran; el mal es que no hacen lo que podrían y que es verdad que, como el número de los locos es sin número. Así sin él podrán los astrólogos verificar sus pronósticos aunque sea sin saber todo el número de las estrellas, pues les vasta saber lo que saben los filósofos de los sujetos que tratan; así como los médicos que con la ciencia universal de pocas hierbas podrían, si supiesen la medicina, serlo de muchas enfermedades.
Además de la abundancia de publicaciones españolas
de tema astrológico o cosmológico con ribetes astrológicos,
el uso de la astrología nos lo descubren algunos hechos: los
horóscopos realizados para algunas personas como el matrimonial
de Gabriel Zaporta (22), el de nacimiento de Felipe II, los realizados
para las primeras piedras del Escoria1 (23), el proceso en Salamanca
contra Luis Rosicler y el catedrático de matemáticas Bartolomé
González, encargado del partido de Astrología en la universidad,
proceso iniciado en 1605 y suspendido (24). Otras noticias nos dan fe
de este abundante uso: el matemático Miguel de Pedro censura
un libro eminentemente astrológico de uso propio, sin duda para
no perderlo; de este ejemplar se encuentran al menos cuatro en bibliotecas
españolas (25): Las parroquias y conventos, así como las
bibliotecas particulares, reunen libros de tablas astronómicas
como las Ephemerides de Juan Stadio; en un ejemplar de Colonia
1576 que fue propiedad del presbítero zaragozano don Martín
Albacar aparece realizado un horóscopo del 7 de noviembre de
1580 a las 12h. 1 minuto. En 1692 Antonio Rizo
tradujo al latín la obra de su contemporáneo J. B. Morin
de Villefranche pero permaneció en manuscrito, lo mismo ocurre
con otras traducciones como de Guido Bonato, etcétera 26.
Parmigianino en una alegoría (c. 1525) nos sugiere
una contaminación con la Melancolía de Durero; pero Perret
(1599) (29) vuelve a la consideración antigua de ciencia de la
medición de los astros: alada, con águila, llena de instrumentos
como la esfera, reloj de sol, brújula, ballesta y libros, la
define como astronomía pero le acompaña el texto que hace
referencia al astrólogo: "Causorum varios motus scrutator
et orbes astrologus", naturalmente esta es la representación
más rica entre las tradicionales como lo había hecho Georg
Pencz, hacia 1543, (Astrología con esfera, cuadrante y compás).
Alada, vestida de color del cielo y con los citados instrumentos es
como nos la describe Ripa y seguirá utilizándose después.
Similarmente aparece la astronomía en el Teatro de todas las
ciencias, de Iñigo Vélez de Guevara o en los Estatutos
de la Universidad de Huesca, en grabado realizado por Bernardo Lastrada
en 1723. Esta alegoría aparece definida en algunas ocasiones
como "Navegación" como en el Epítome de la
biblioteca oriental (30) (figs.
8, 9 y
11).
Por ser este dios-planeta Mercurio quien dirije la adivinación, aparece como alegoría de la astrología; así nos encontramos en la impresión de c. 1530 Probadas flores romanas de famosos y doctores varones (34) donde el planeta Mercurio aparece caracterizado como astrólogo con esfera armilar y estrella. Pero como Mercurio es a la vez Hermes Trismegisto, como tal se le representó en la obra astrológica de Lucio Belantio (35) en 1554, como un mercurio triple, y pasará a diversas ilustraciones de los elementos de Euclides. Así Mercurio aparece como patrón de la ciencia, por ser este planeta el que astrológicamente concede la inteligencia; personaje que ya había aparecido rigiendo uno de los polos del palacio de Gabriel Zaporta, en Zaragoza. Cuando Hendrik Goltzio, en 1592, hizo un retrato a José Justo Scaligero (según modelo de 1575) colocó su efigie entre Urania y Mercurio ya que la astronomía le debe la llamada "fecha juliana" (36) (figs. 16, 17 y 18). El astrólogo profeta es una representación rara y sólo la hemos encontrado en un pequeño grabado de 1509, obra de Giulio Campagnola varias veces copiada, en el que este sabio tiene como fondo la ciudad de Venecia, le acompañan los símbolos de la muerte y de los nodos lunares (un dragón, tema que aparece repetidamente en los libros astrológicos). El astrólogo con un compás está midiendo los astros sobre una esfera en la que sólo aparece representado el signo de Libra; se trata de una clara alusión al Juicio Final con inspiración en interpretaciones astrológicas del Apocalipsis (37) (fig. 20).
De entre los cinco emblemas de A. Alciato, agrupados
en una temática astrológica, números 100 a 104
( desde las ediciones de 1550), sólo tres aparecieron en la primera
edición de 1531 y no todos han sido considerados astrológicos
(fig. 19).
Juan de Horozco y Covarrubias en el emblema n.° V representa a Hércules sosteniendo el mundo con una piel que no es la suya, tomándolo como imagen del engaño y por ello como una muy ligera insinuación al engaño de la astrología, a la vez que la cita como antiguo prestigio de la sabiduría de los gobernantes. Su hermano Sebastián de Covarrubias y Orozco hizo un bello emblema al astrólogo, donde ilustra su propia prudencia y duda (1, 49): "La astrología judiciaria está permitida en cuanto por ella se gobierna el labrador, el marinero, el médico y los demás, considerándolos efectos de las causas naturales. Pero en arrojándose a juzgar de lo que depende del libre albedrío y de la voluntad de Dios, es gran temeridad y crimen condenado"; tras este preámbulo nos muestra el caso de Asdetarion, astrólogo de Domiciano, quien, enterándose cómo el astrólogo había conocido su propia futura muerte, intentó perjudicarlo en contra de su predicción, pero el destino dio la razón al astrólogo (curiosa elección de nuestro sabio Covarrubias) (39). A continuación (11, 36) nos pone como ejemplo a Pompeyo Magno, como el general que debe tener todo tipo de conocimientos, especialmente el del curso de los astros. Gilles Corrozet en su Hecatongraphie, París, 1543, usa dos temas tradicionales: por una parte nos presenta la figura del sabio con la esfera armilar, como alegoría de la esperanza, por la ambigua relación que existe entre la sabiduría divina y la humana; en otro emblema, "Contra los astrólogos" nos cuenta la anécdota del filósofo tales que entusiasmado con la observación de las estrellas, sin darse cuenta, cae en un foso del que le saca su criado, quien le amonesta con la tradicional moraleja en la que es preciso mirar a la tierra más que a los cielos, pues "A nosotros no compete conocer los secretos del movimiento de los cielos y estrellas sino a Dios quien las dirige", tema que ya había tratado Alciato similarmente. J. Sambucus hace una fuerte crítica al astrólogo, condenándolo a trabajar en una granja por errar en sus pronósticos (Emblemata, Amberes, Ch. Plantin, 1569, n.° 24)
En nuestro campo de la obra artística nos encontramos con diversos medios del uso de la astrología que en cierto modo se corresponden con los criterios que hemos visto en los medios de información de la época. Quizá la ilustración de libros de mayor
calidad y más influyente fue, sin duda, los grabados de las constelaciones
del Poeticom astronomicon de C. J. Higino (las ilustraciones
de un incunable están próximas pero son posteriores a
las figuras de la bóveda de la antigua biblioteca de la Universidad
de Salamanca (40). Estas ilustraciones se consideraron un complemento
necesario de estos libros descriptivos de constelaciones y fueron las
mismas en otros similares como los de Arato, Paulo Véneto o Gallucio.
La famosa esfera de Durero de 1515 muestra una herencia de otras anteriores
y prestó su influjo para las posteriores ilustraciones de constelaciones,
como las ilustraciones posteriores de Higino y especialmente para la
de Pedro Apiano (41). Estos libros son en su mayoría de ediciones
venecianas, y algunas germanas, no obstante podemos destacar una edición
de Gallucio en Granada 1606, pero todas ellas llegaron inmediatamente
a los estudiosos españoles y abundaron en las bibliotecas (42).
No obstante en España se prepararon algunos aunque no llegaron
a imprimirse, tal puede considerarse la copia manuscrita del Tercer
Lapidario con ilustraciones del siglo XVI que se conserva en la
Biblioteca Nacional de Madrid (43) (figs. 22,
21, 23,
24 y 25). Similarmente ornamentales son las ilustraciones meramente astrológicas, como las de los decanatos, triplicidades y planetas con sus regimientos en los libros de Albumasar, o de otros astrólogos; aunque haya libros astrológicos hispanos cuya ilustración es precisamente el patrocinio de San Antonio de Padua, como lo hizo, en 1632, Antonio de Nájera, pero también los hay que no necesitarían ilustración astrológica y la llevan como las obras de Ausias March (46) (fig. 28).
La representación de programas astrales, de tipo
descriptivo, los encontraremos ya desde el de Carlos V en Nápoles
y Méjico (1559) para indicar la ascensión
del alma del emperador a los cielos; más tarde en las exequias
de Isabel de Borbón (Zaragoza 1644), Felipe IV (Nápoles
1665), Luis I (Méjico 1725). En estos programas las constelaciones
se usaron para ilustrar contenidos simbólicos sobre las virtudes
y cualidades morales de los monarcas fallecidos. Similar es una de las
empresas de las exequias de Felipe IV en Madrid en la que aparecen los
días de la semana acompañados de los signos de los planetas
que les dan sus nombres, para significar que la imprevisible muerte
acecha en cada uno de los días de la semana (49) (fig.
29).
El Zodiaco usado como mensario tan frecuente en el mundo medieval seguirá utilizándose en la España moderna; tal es el caso de un anónimo mensario religioso de la colegiata de Daroca, donde junto a los signos del Zodiaco aparecen las principales festividades religiosas, algo similar a las pinturas de Quispe Tito, c. 1680, en la catedral de Cuzco (54). Todavía se conservan varios tapices con el zodíaco como mensario en la Seo de Zaragoza y otras colecciones, indicando su proliferación, y recordemos que es tema tradicional en los libros de horas. Una culminación de estos temas descriptivos es el libro de Julio Schiller, Christianam coelestium constelationum descriptionem o Uranographiam Christianam, Augsburgo, 1626; en él se pretende sustituir la esfera pagana de Durero por una representación cristiana de las constelaciones y de los planetas, buscando algunas similitudes de significación cristiana, así el profeta Elías sustituye a Mercurio, y San Juan Bautista a Venus, La Virgen es la Luna, Dios es el Sol, etc. Pero escuchemos la crítica que le hace el jesuita José de Zaragoza: "De esta novedad se siguen algunos inconvenientes y ningún provecho . .. No se pueden admitir estas locuciones: Cristo mira de oposición o cuadrado a la Virgen; San Juan Bautista está combusto, retrógrado, etc.; la Virgen en San Bartolomé padece detrimento; Cristo en San Felipe está en su caída; la Virgen creciente, menguante, eclipsada, y otras cosas muy disonantes a toda buena razón .... el que gustare de la novedad podrá ver a Schillero, y alabará la hermosura del buril con el buen deseo del autor" (55). No obstante la idea de Schiller tuvo su éxito y lo vemos plasmado al pie de la letra en la capilla de la Virgen del Rosario (monasterio de dominicos) en la ciudad de Santo Domingo (República Dominicana) donde se representaron los 12 apóstoles con sus signos zodiacales y Dios, Adán, Moisés, Josué y Elías con sus correspondientes Sol, Saturno, Júpiter, Marte y Mercurio (56) (fig. 34). Entre los conjuntos pictóricos el más sorprendente es el de la alegoría del Toisón de Oro del Casón del Buen Retiro, obra de Lucas Jordán, hacia 1697. Allí se representaron como fundamentos las musas y los sabios, entre las musas aparece Urania que porta un libro de horóscopos; la mitad de los sabios portan el compás, símbolo del conocimiento y del justo medio, y entre ellos aparece un astrónomo y un geógrafo, quizá Hiparco y Ptolomeo. Casi en el centro aparece la bóveda celeste como asiento de los dioses olímpicos. Esta bóveda celeste reproduce el modelo que se hizo popular desde Durero, pero tiene una peculiaridad de gran acierto, el representarla como un globo transparente de modo que a la vez se ven constelaciones opuestas diametralmente en el espacio. Las constelaciones representadas son: las zodiacales Tauro, Géminis, Cáncer y Capricornio, Leo y Virgo; las del hemisferio norte Osa mayor, Pegaso, Andromeda, Perseo, Auriga, Cisne y Serpiente (Anguis); del hemisferio sur Orión, Can e Hidra con Cratera y Cuervo (57) (figs. 35 y 36).
Siguiendo la tradición italiana de las bóvedas de la capilla Pazzi y de la sacristía vieja de San Lorenzo, donde se representó el cielo estrellado en un día y año determinado, la pintura de la biblioteca de la Universidad de Salamanca pudo hacer lo mismo (atribuida a Fernando Gallego, c. 1485-93). Tenemos que lamentar la falta de conservación de más de la mitad de la bóveda de la biblioteca de la Universidad de Salamanca, pues hoy sólo se conservan dos de los planetas del antiguo cosmos y cinco constelaciones zodiacales, lo que es suficiente para suponer que pudo tratase del horóscopo de un día de finales de agosto, con el Sol al final d la constelación de Leo y Mercurio siguiéndole, aproximándose a la estrella Arturo; faltan las posiciones de Venus, Marte, Saturno y Júpiter que determinarían exactamente la fecha representada. No obstante podemos aventurar un cálculo, por el que creemos que lo que se representó fue el cielo en un día próximo al 25 de agosto de 1475 (58). En este caso, el Zodiaco no sólo representa las constelaciones sino, fundamentalmente, el ecuador celeste, es por ello que el Sol y Mercurio se encuentren al Norte del ecuador, aunque simultáneamente están justo al Sur de los constelaciones de Leo y Virgo. El programa calculado pudo ser facilitado por el astrólogo Diego Calçadilla y coincide con el hecho pictórico ya que la obra de albañilería de la biblioteca se había terminado en 1473 y la librería la terminaba en 1478 Albrayme, tras las intervenciones de Alí y Yuçaf y entre los años de 1493-95 es citada ya la pintura (fig. 39). Haciéndose eco del horóscopo
pintado por B. Peruzzi (c. 1509) en la villa matrimonial de Agostino
Chighi, la Farnesina de Roma, y del labrado por Antonio Minelli en 1527
para el veneciano Marcantonio Michiel (59), el
también banquero zaragozano Gabriel Zaporta mandó representar,
en escultura, el horóscopo de su boda, con una precisión
similar a la del italiano, pues en Zaragoza se trata del día
3 de junio de 1549 a las 18h. 58m. (con un margen de error de 5 minutos);
aquí se utilizaron además de representaciones de planetas
y signos zodiacales otras alegorías mitológicas, entre
ellas la de la Parte de Fortuna y la utilización de los trabajos
de Hércules para significar signos del Zodiaco (60) (figs.
38 y 37). (1) Warburg, Aby, "Eine astronomische Himmelsdarstellung in der
alten Sakristei von San Lorenzo in Florenz", en Gesammelte Schriften,
Leipzig, 1932, 1, 169-172; "Arte italiana e astrologia internazionale
nel palazzo Schifanoia di Ferrara", en Warburg, La rinascita
del paganesimo antico, Florencia, La Nova Italia editrice, 1980,
pp. 247-272. (2) Esteban Lorente, J. F., "La Ocasión o "Parte de Fortuna", como tema astrológico, en los palacios de la Farnesina (Roma) y Zaporta (Zaragoza)", en I Simposio internacional de emblemática, Teruel, 1991, en prensa; "Precisiones a los horóscopos artísticos de la Farnesina (Roma) y Zaporta (Zaragoza)", en Artigrama, n.° 8-9 (1991-92), pp. 327-357. (3) Citemos solamente algunos de los estudios principales: (4) Lacarra, M.ª Jesús, Pedro Alfonso, Zaragoza, D. G. A., 1991, pp. 62-68. (5) Etimologías, I 1; II 24,15; III 1; III 24; 25; 27; IV 13,4. (6) Index et catalogus librorum prohibitorum... Madrid, Alonso Gómez, 1583; condena la astrología judiciaria de nacimientos, interrogaciones y elecciones, por ocuparse en lo por venir que está en la libertad del hombre y de las cosas fortuitas que han de acontecer, pero no la astrología natalicia de las inclinaciones y carácter humano. La bula de Sixto V, publicada en 1586 fue mucho más rígida, pues expresamente solo permite las aplicaciones de la astrología a la navegación, agricultura y medicina, condenando todas las demás, pero su interpretación en España fue mucho más amplia, y así dos años después Juan de Horozco y Covarrubias en su Tratado de la verdadera y falsa prophecia ..., Segovia, Juan de la Cuesta, 1588, nos ofrece la interpretación tradicional de las dos astrologías. Ver: Hurtado Torres, ops. cit.; y Aladren, M. y Esteban Lorente, J. F., "El pronóstico realizado en 1643 por Juan Bautista Garcés de Marcilla, Conjunción magna de Saturno y Júpiter", en Mecurio-3, n° 28, 1991, pp. 40-59. (7) "Advirtiendo que cuanto se comprendiere en este discurso va atado al computo del sapientísimo rey don Alfonso; con que no sera mucho si difiero en algo con los modernos, que siguiendo a Copérnico y Tycho yerran, a mi ver, en cosa sensible", así se expresa en 1642 el valenciano Juan Bautista Garcés de Marcilla, Conjunción magna de Saturno y Júpiter celebrada a nueve de Marzo del presente año 1643 en 28 grados y diez y siete minutos de Piscis, según el computo del sapientísimo rey don Alfonso, y juicio conjetural de sus influjos, Valencia, Siluestre Esparza, 1643; ver Aladren, M. y Esteban Lorente, J. F., "El pronóstico realizado en 1643 por Juan Bautista Garcés de Marcilla, Conjunción magna de Saturno y Júpiter", en Mecurio-3, n° 28, 1991, pp. 40-59. (8) Tostado, Alonso, Sobre el Eusebio, Salamanca, Hans Gysser, 1506, libro I, f. 119 ss. (9) Biblioteca Nacional, Catálogo general de incunables en
bibliotecas españolas, coordinado y dirigido por Fco. García
Craviotto, Madrid, M.C., 1989. (10) Incluso un Tractat de prenosticacio de la vida natural dels homes, Toulouse, Enrique Mayer, c. 1485; 12 hojas. (11) Ver la amplia colección de estos libros que se encuentra
en las bibliotecas hispanas, recogida sólamente de modo indicativo
por Santos Santos, Demetrio, Investigaciones sobre astrología,
Madrid, Editora Nacional, 1978, pp. 999-1096. (12) Las citas siguientes son de este autor. (13) En los años 1572, 1577, 1596, 1604, 1613, 1618, 1619, 1664, 1668, 1680?81?82, 1689. (14) En los años 1485, 1600, 1633, 1639, 1605, 1621, 1679, 1683, 1684, 1685. (15) En los años 1524, 1603, 1643, 1680, 1682. (16) Publicadas en 1485, 1547, 1590, 1591, 1604, 1660, 1683. (17) Mille y Giménez, J., El horóscopo de Lope de Vega, Buenos Aires, 1927. Rosicler era cuñado de Lope pero de mayor edad y debió hacer el horóscopo en el momento del nacimiento, aunque se publicó en la Expotulatio Spongiae a Petro Turriano Romilla pro Lupo a Vega Carpio..., obra escrita por el pseudónimo Julio Columbario, editada clandestinamente en Madrid, 1618; ver Entrambasaguas, Joaquín, Estudios sobre Lope de Vega, Madrid, C.S.I.C., 1946, I, p. 417 ss. Hurtado Torres, ops. cit., n.° 444. (18) Hurtado Torres, ops. cit. n.°s 243, 204, 210, y 211. (19) Sánchez Ciruelo, Pedro, Apotelesmata astrologiae christianae
... et vanis electionibus falsorum astrologorum, Alcalá de
Henares, Arnaldo Guillen de Brocar, 1521; este libro contiene una refutación
al escrito de Pico della Mirandola contra la astrología y una
explicación de las reglas de la astrología judiciaria
cristiana que llama "quadripartitum opus de veris et naturalibus
regulis indiciorum astrologiae christianae"; en su Reprobación
de las supersticiones y hechicerías, Alcalá 1530,
y años siguientes ( la edición de Salamanca 1541 tiene
una edición facsímil en Zaragoza, Ateneo, 1989), le dedica
una mínima parte a la distinción de las dos astrologías. (22) Esteban Llorente, J. F., "El palacio matrimonial de Gagriel Zaporta y Sabina Santángel: un cosmos humanista", en El arte aragonés y sus relaciones con el hispánico e internacional, actas del III Coloquio de Arte Aragoés, 1983, sec. 2a, Huesca, 1985, pp. 215-262. (23) Taylor, R., "Arquitectura y magia, consideraciones sobre la "idea" de El Escorial", en Traza y Baza, n.° 6, 1976, pp. 5-62, y ed. Siruela, Madrid, 1992. (24) Salamanca mantiene una gran tradición astrológica
desde el último tercio del siglo XV, donde los catedráticos
de matemáticas se dedicaron a ello, Abraham Zacuto, Nicolás
Polonio, Juan de Salaya, Diego de Torres o Diego Ortiz de Calzadilla,
expatriado a portugal en 1475 a causa de un pronóstico desfavorable
para los Reyes Católicos. Ver estas cuestiones en Rico, Francisco,
Nebrija y la introducción del Renacimiento en España,
Salamanca, 1983, pp. 157-186; "Principes y humanistas en los comienzos
del Renacimiento español", en Reyes y mecenas. Toledo,
Electa, 1992, pp. 101-112. (25) Se trata del Astrolabium planum, antes citado. (26) Hurtado Torres, ops. cit., n.° 436. (29) Ginés de Rocamora y Torrano, Sphera del Universo, ed. de
Juan de Herrera, Madrid 1599, en Páez Ríos, E., Repertorio
de grabados españoles, Madrid, Min. Cultura, 1982, II, 403,
n° 1669,8. (31) Salaya, Sancho, Repertorio de los tiempos, Valladolid,
Francisco Fernández, 1552; el monje astrónomo rodeado
de otros cuatro antecesores contempla una esfera armilar con el zodiaco;
en Vindel, F., Manual gráfico-descriptivo del bibliófilo
hispano-americano (1475-1850), 1930, n.° 2677. (36) Goltzius, Hendrik, The complete engravings and woodcuts,
Edited by W L. Strauss, New York, Abaris Books, 1977, vol 2, p. 556.
La fecha juliana, fué introducida en 1583, es una especie
de calendario universal que se inicia el 1 de enero del 4713 a. J.C.
a las 12h. De Greenwich y cuenta en días. (39) La anécdota consiste en que Asdetarion conocía que moriría devorado por los perros; Domiciano lo condenó a morir en la hoguera pero una gran tormenta apagó el fuego e hizo huir a los ejecutores, entonces vinieron los perros y devoraron al muerto. (40) Sebastián, S., "Un programa astrológico en la España del siglo XV", en Traza y Baza, n.° 1, (1972), pp. 49-61, estudio que se repite en Sebastián, S., y Cortés, L., Simbolismo de los programas humanísticos de la Universidad de Salamanca, Universidad de Salamanca, 1973, pp. 13-26; y en Sebastián, S., Arte y Humanismo, Madid, Cátedra, 1978, pp. 140-148. (41)Así Higino, C. Julio, Poeticon astronomicon, Colonia,
Juan Soter, 1534. Apiano, Pedro, Astronomicum Caesareum, Ingolstadt,
1540; ver el compendio de Stott, Carole, Mapas celestes antiguos,
Madrid, Libsa, 1992. (44) Valga como ejemplo el de Falerio, Francisco, Tratado de la
esphera y del arte del marear, Sevilla, J. Cromberg, 1535. (47) Argensola, Bartolomé Leonardo de, Conquista de las islas
Malucas, Madrid, Alonso Martín, 1609. (48) Se representó una especie de horóscopo del momento de su muerte con una lis en Libra, y la indicación de la hora: 6 de octubre de 1644, a las 13h. 51m. 49s.; el sentido de los signos es inverso. Noticia que nos facilita A. Allo Manero, Exequias de la Casa de Austria en España, Italia e Hispanoamérica, Universidad de Zaragoza, Tesis doctorales, 1993 (ed. En microficha). (49) Allo Manero, M.ª Adelaida, Estudio iconográfico
y simbólico de las exequias del rey Felipe IV realizadas en Espana
e Hispanoamérica, memoria de licenciatura, Valencia, 1981;
Idem, "Iconografía funeraria de las honras de Felipe IV
en España e Hispanoamérica", en Cuadernos de Investigación,
Historia, tomo VII, (Logroño 1981), pp. 73-96. (50) Gómez de la Reguera, Francisco, Empresas de los reyes
de Castilla y León, edición y estudio de César
Hernández Alonso, Universidad de Valladolid, 1990, pp. 161-166.
Manuscrito de la biblioteca del Seminario Diocesano de Valladolid, al
parecer ya terminado en 1632. El autor, al que Lope elogia como pintor
y poeta, fué además versado en astrología y escribió
almanaques y pronósticos con el pseudónimo de Temudo. (51) Cortés Hernández, Susana, Museo Santa Cruz de
Toledo. Catálogo de Tapices, Madrid, Min, Cultura, 1982,
p. 27. (54) Mesa, J. y Gisbert de Mesa, T., "El zodiaco del pintor indio Diego Quispe Tito", en Traza y Baza, n.° 1, (1972), pp. 33?47. (55) Zaragoza, José de, Esphera en común celeste y terráquea, Madrid, Juan Martín del Barrio, 1675, p. 168. (56) Sebastián, S ., Contrarreforma y Barroco, Madrid, Alianza, 1981, pp. 104-10 (57) López Torrijos, R., Lucas Jordán en el Casón del Buen Retiro, la alegoría del Toisón de Oro, Madrid, Min. de Cultura, 1985. Identifica la representación de Capricornio como Aries para unir su significado con el vellocino de oro. (58) Existe un márgen de unos días, entre el 15 y el
28 de agosto de 1475, pero en esta época no hemos encontrado
ningún hecho digno de conmemorarse. Podemos tener la seguridad
que este es el único año posible entre 1450 y 1530; hemos
mirado la posibilidad de otras fechas importantes para la Universidad,
como 1218, 1243, 1254 y 1422 pero ninguna de ellas puede ser representada
aquí; los años de 1467 y 1526 se aproximan algo. (59) Hartner, W., "The Mercury Horoscope of Marcantonio Michiel
of Venice. A Study in the History of Renaissance Astrology and Astronomy",
en Beer, Arthur, Vistas in Astronomy, London, N. Y., Pergamon
P., 1955, vol I, pp. 84-109.
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