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La celebración del cuarto centenario del nacimiento de Francisco de Zurbarán (fue bautizado, como es sabido, el 7 de noviembre de 1598) nos ha movido a dedicar el número 14 de estos Cuadernos al gran maestro extremeño. En un curso monográfico de doctorado que hemos impartido en la Universidad de Granada contamos con la colaboración de un grupo de alumnos para realizar una amplia recogida de datos, por orden cronológico, que consiente valorar el acervo documental y bibliográfico reunido hasta el día de hoy. Para llevar adelante esta tarea se contó con dos publicaciones de capital interés: "Bibliografía critica y antológica de Zurbarán", realizada por Juan Antonio Gaya Nuño, que se reprodujo en la revista Arte Español (tomo 25, correspondiente a los años 1963-1966) y la importantísima aportación de Odile Delenda a la monografía de María Luisa Caturla (vio la luz a título póstumo y fue impresa en 1994), con aparato crítico que tiene un valor fundamental, por recoger los documentos sobre el artista. Las referencias tomadas de ambas obras se enriquecieron con otras contribuciones, especialmente, claro está, las que aparecieron después de 1994. Un retraso, que lamentamos, en la puesta a punto de nuestra revista nos llevó a incorporar algunas aportaciones aparecidas en 1999. Hemos represado la tentación de transcribir todos los documentos que se conocen sobre Zurbarán (cosa deseable si se piensa que el corpus documental apareció en Francia en obra poco difundida en España), para que no creciese desmesuradamente el tamaño de este número. Se ha procurado en cambio comentar, con cierta amplitud, los trabajos capitales aparecidos sobre el maestro de Fuente de Cantos. Al ofrecer este registro de documentos y trabajos
sobre Zurbarán queremos rendir emocionado homenaje a los investigadores
que, con mayor empeño, estudiaron en profundidad al pintor. Destaquemos
en primer lugar el nombre de María Luisa Caturla, a la que tuvimos
el honor de conocer y tratar durante varias décadas, su caso
resulta absolutamente insólito; puede decirse que dedicó
lo mejor de su vida a estudiar al pintor escudriñando diversos
archivos, sobre todo, con afán heroico, el de Protocolos de Madrid;
se lanzó a revisar los legajos, año tras año, sin
poseer pistas concretas sobre las escrituras. Su afán de publicar,
como último fruto de sus investigaciones, una monografía
"definitiva " sobre Zurbarán hizo que al final, pese
a vivir 95 años, muriese sin verla impresa. Resultó por
eso impagable la labor realizada por Odile Delenda, recopilando con
el mayor cuidado todas sus aportaciones que, en conjunto, componen una
verdadera monografía. A Paul Guinard ofrecemos también un recuerdo
entrañable. Es cierto que su pasmosa actividad (destaquemos los
años en los que estuvo al frente del Instituto Francés
de Madrid) le impidió dedicarse de un modo exclusivo a Zurbarán.
Pero puede decirse que el estudio del pintor extremeño vertebró
su labor investigadora que culminó con la publicación,
en 1967, de su espléndida monografía titulada Zurbarán
y los pintores de la vida monástica. Consentidnos rememorar los
años de 1946 a 1949; como secretario de la revista Archivo Español
de Arte pudimos seguir de cerca la publicación de sus artículos
sobre "Los conjuntos dispersos o desaparecidos de Zurbarán:
anotaciones a Ceán Bermúdez"; incluso contribuimos
muy modestamente al intento de reconstrucción al retablo de la
Cartuja de Jerez. El tercer gran estudioso que recordamos aquí
fue Cesar Pemán. Desde Cádiz puso gran empeño en
estudiar la actividad del maestro, no solo en la Cartuja jerezana, sino
en otros escenarios. También merece cita especial Martín
S. Soria, el malogrado profesor norteamericano (murió trágicamente
en un accidente de aviación) que dedicó a Zurbarán
una importante monografía. Hemos querido seleccionar muy pocos nombres entre
los estudiosos desaparecidos que contribuyeron decisivamente al conocimiento
del gran pintor extremeño; no se nos oculta que faltan muchos.
Se nos disculpará que hallamos querido rememorar solo a unas
personas que conocimos y tratamos y que se distinguieron por su vocación
investigadora. Tras ellos son numerosos los que han recogido la antorcha
nutriendo con trabajos llenos de interés la bibliografía
sobre Zurbarán. Aunque se ha puesto el mayor empeño al
recopilar los datos, es probable que se descubran omisiones que lamentamos.
Confiamos, de todas formas, que el trabajo realizado podrá resultar
provechoso. Entre corchetes se registran los documentos y publicaciones recogidos por Gaya Nuño y Delenda, así como las siglas de los colaboradores, y revistas cuya relación figura en la página así titulada.
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