A
Rocío Arnáez que nos
inició en el gótico
1º.-
DESCRIPCIÓN DE LA PIEZA 
La piedra tiene forma de círculo ligeramente irregular, con
un diámetro de 20,5 cm., un espesor de 1,3 cm. y un peso de
675 grs. Es de piedra caliza labrada siempre hacia dentro, cuya factura
obedece más a la idea de dibujo que hay que plasmar en una
piedra, que a la idea propiamente escultórica, sin recrearse
en el volumen.(fig.1)
Abundando en la idea descriptiva propia del gótico, acaba constituyendo
un "retablo portátil". La parte posterior, está
rematada por un estuco grisáceo. De no existir el estuco, la
pieza estaría calada en varias zonas.
La superficie circular está dividida en once compartimentos
también circulares, en los que se representan las Verdades
Reveladas por Dios sobre la Maternidad Divina de María y la
Naturaleza Divina de Cristo.
2º.-FUNCIÓN
FÍSICA DE LA PIEZA
Nos encontramos en un mundo medieval, donde el único sector
social que no es analfabeto, es el religioso y éste necesita
comunicar las Verdades Evangélicas. La idea gótica a
este respecto es la de explicar los pasajes sagrados por medio de
representaciones pictóricas, como puede verse en los retablos
góticos, donde se representan unas escenas sobresalientes de
pasajes evangélicos o de la vida de un santo, con el fin de
servir de apoyo e ilustrar la narración de estos hechos por
parte de un clérigo.
Un concepto parecido de carácter laico, es el de los juglares,
que portan unas representaciones pictóricas de un hecho importante
y se apoyan en ellas para su relato. Hasta hace pocos años,
en pueblos de España, se podían ver personajes similares.
Ahondando en este deseo de representación plástica,
para poder comunicar un evento o una idea, San Francisco de Asís
(1182-1226) inventó la representación del Nacimiento
de Jesús, que hoy llamamos Belén.
Hemos de tener en cuenta, además, que el papel es un invento
chino, que se fabrica en España en el siglo XII, y no se generaliza
en Europa hasta el siglo XIII, con muy poca difusión todavía
y, hasta la llegada de la imprenta en 1467 de Guttemberg, los libros
no tendrán difusión, debido a que se escriben uno a
uno a mano, y los posibles lectores son muy reducidos en número.
Sabemos que en la Valencia del siglo XV, la Reina Dª María,
hizo llamar al Beato Fray Mateo de Agrigento para predicar durante
la cuaresma de 1427, y que éste llevaba consigo a todas partes
una tablilla con las siglas IHS, para predicar sobre el santo nombre
de Jesús. Se trataba de un objeto fácil de transportar,
sin esquinas molestas, ya que era de forma circular, y sin relieves
que pudieran engancharse y romperse. Una pieza eminentemente práctica.
La piedra que nos ocupa es, igualmente, una "Piedra ó
tablilla de predicación", destinada a probar la Maternidad
Divina de María y la Naturaleza Divina de Cristo, con las mismas
connotaciones prácticas y didácticas que la de Fray
Mateo de Agrigento, y con todos los condicionantes estilísticos
y narrativos del siglo XIII.
Es un gótico, el del siglo XIII, que los eruditos del tema
llaman lineal, un estilo donde las imágenes son, ante todo,
didácticas y las escenas se suceden en riguroso orden cronológico,
de manera que sirvan de apoyo para la prédica y presten al
predicador el servicio de convertir su narración en lo que
hoy llamaríamos un método audiovisual.
3º.-PREÁMBULO
ICONOGRÁFICO 
La iconografía es el arte de la narración artística
de un hecho o personaje por medio de símbolos. Como en toda
relación entre artista y contemplador, existe la necesidad
de una comunidad de código y por tanto de un lenguaje. Este
lenguaje y su desarrollo es lo que podemos llamar iconografía.
La iconografía cristiana se basa en las Sagradas Escrituras,
entendiendo por tales los Evangelios canónicos, el Antiguo
Testamento, el Apocalipsis, los Salmos, los Hechos de los Apóstoles,
así como los evangelios apócrifos, llamados también
protoevangelios; y la Leyenda Dorada del siglo XIII escrita por Jacobo
de la Vorágine, Obispo de Génova, muy versado en hagiografía
y considerado el padre de la iconografía gótica. Así
también en los escritos de los Doctores de la Iglesia como
San Jerónimo, San Agustín, San Ambrosio, el Venerable
Beda, etc. y la tradición que unas veces es aceptada y otras
veces rechazada.
Para comprender una obra de arte religiosa, es necesario plantearse
la génesis de la misma. En el medievo no cabe la producción
espontánea de una obra de arte, hecho que se dará después
cuando empiecen a aparecer los artistas nominados. En este momento
medieval, la obra de arte es un mero instrumento de catequesis que,
el clero encarga, de la misma forma que el carpintero encarga al herrero
su herramienta. El procedimiento es el siguiente: Un cabildo catedralicio
o una comunidad de monjes, decide construir un retablo donde aparecen
diferentes escenas de la historia religiosa. En este momento acuden
a un artista, al que probablemente ya tenían bajo su tutela,
y le encargan las sucesivas escenas, para lo cual han de contarle
con minuciosidad todos los elementos que habrán de aparecer
en ellas. Elementos que necesitan para su posterior predicación,
y que servirán de "metodo audiovisual" para un pueblo
ciertamente inculto.
El tema de uno u otro retablo, dependerá de las devociones
locales, y así mismo pueden ser de iniciativa particular seglar,
los cuales se hacen representar (siglo XV) en calidad de donantes.
Los temas que hay que representar los podemos dividir en dos tipos
de elementos: Los personajes y los símbolos. Tanto unos como
otros estarán perfectamente descritos antes de su ejecución,
dejando al artista el mero trabajo de composición, que varía
a lo largo del medievo.
El primer precedente que encontramos de recopilación de reglas
para la simbología artística religiosa es La guía
de pintores descubierta por Didrón en el monte Athos. Está
escrita por Dionisio el monje en la Grecia del siglo VIII y recopila
las tradiciones mas antiguas de representación religiosa. Es
de suponer que este libro circulara por toda la cristiandad y sirviera
de base iconográfica desde esta fecha.
A partir del Cisma de Oriente, (Focio 1054) la iglesia oriental, con
su recién inaugurado inmovilismo, continuará hasta nuestros
días con estos cánones iconográficos.
No así la Iglesia Católica Romana, la cual vive en continua
evolución y en continua discusión de sus verdades dogmáticas,
lo que le lleva a cambiar sucesivamente la iconografía de sus
representaciones artísticas, conforme a cada momento evolutivo.
Hay escenas que, a través de los siglos han presentado importantísimas
variaciones con respecto a la simbología que encierran, sin
perder por ello su Verdad Evangélica.
Tal es el caso de escenas tan importantes en el arte cristiano como
la Crucifixión. Hasta el siglo XII el cuerpo de Cristo se sostiene
por cuatro clavos y en el XIII, se ponen de acuerdo los iconografistas
en representarlo con tres, uniendo los dos pies en un clavo. De la
misma forma, hasta el siglo XIII la Virgen y San Juan se disponen
uno a cada lado de la Cruz de Cristo y en el siglo XIV, la casi totalidad
de las representaciones sitúan a ambos en un mismo lado. También
en este siglo, aparece como nueva iconografía la representación
de una serie de ángeles, cuyo número varía, que
recogen con sendos cálices agua y sangre del costado de Cristo.
En otro género de cosas, solo a partir del siglo XI se empieza
a representar a Cristo muerto con los ojos cerrados y hasta el siglo
XII no se le entierra, sino que se le expone en una losa. La tumba
aparece en el siglo XIII y continúa sin variaciones sustanciales.
Estas variaciones que se suceden en períodos de tiempo casi
simultáneos entre puntos muy alejados y distantes, así
como otras muchas que omitimos por no alargarnos, vienen producidas
por una serie de "consignas doctrinales" lanzadas por la
Iglesia, ya por un Papa, un Concilio, un Doctor de la Iglesia, o unas
revelaciones, como es el caso de la visión de Santa Brígida.
La Iglesia Católica Romana, siempre ha tenido sistemas de contacto
con los puntos mas alejados de su Sede Apostólica, manteniendolos
constantemente al día de las variaciones doctrinales, entendiendo
este "estar al día" con la rapidez de las comunicaciones
del momento. Ejemplos de esto son los fenómenos de Cluny y
de las Cruzadas, que tienen un carácter marcadamente universal
y cuya difusión se lleva a cabo con una rapidez que hoy sorprende
al estudioso.
Gracias a esta constante información, llegan a todos los puntos
de la Iglesia las sucesivas directrices iconográficas con parecidos
períodos de tiempo, por lo que podemos decir que las corrientes
iconográficas son casi simultáneas en la cristiandad,
sobre todo teniendo en cuenta que en el medievo ésta se ha
quedado reducida al Occidente Europeo.
Con estas directrices y las bases anteriores, en los distintos puntos
de realización artística, suponemos que se crearía
lo que pudiésemos llamar hoy un "gabinete de asesoría
artística", lo que los italianos llamaban "opere
del Duomo", es decir: Un clérigo o varios de entre la
comunidad o cabildo, cuya misión consistiría en el estudio
de la iconografía y el asesoramiento al artista autor de cada
obra.
Así mismo sabemos que el Pórtico de la Gloria de Santiago
de Compostela estuvo dirigido por canónigos que no permitieron
al Maestro Mateo, representarse en el tímpano central como
quiso, ya que no le correspondía según los cánones
iconográficos del momento, y por ello se tuvo que representar
en un lugar de menor categoría y eligió los pies de
la nave central.
Hay que tener en cuenta que, aunque las directrices iconográficas
sean iguales para todos los puntos de la cristiandad, pueden llegar
a ellos con pequeñas variaciones y la idiosincrasia de cada
lugar, aporta algún matiz, con lo cual el estudio de la iconografía
dista mucho de ser una ciencia exacta, ya que incluso caben las individualidades
en los criterios y siempre nos encontraremos con excepciones si queremos
sistematizar.
Para saber si una obra gótica pertenece a un momento histórico
debemos cotejar su iconografía con las ideas teológicas
del momento. Los sucesivos autores que han pretendido clasificar las
iconografías por su evolución sistemática en
el tiempo, han tropezado con toda suerte de excepciones, retornos
y rompimientos que hacen imposible su sistematización. Así
Emile Male y Louis Reau, nos afirman que la imagen del dios Jordán,
desaparece del Bautismo de Cristo en el siglo XII y, en el tímpano
de la Iglesia de Santa María delle Pieve (Arezzo 1221) aparece
el dios Jordán, y el río llega hasta la cintura de Cristo,
lo cual excluyen dichos autores en el siglo XIII. Es decir: No puede
afirmarse nada categóricamente con respecto a los modos de
representación. Lo único que cabe comprobar es si caen
dentro de La Verdad Evangélica, de los Dogmas habidos hasta
el momento, y de los escritos de los Padres de la Iglesia.
Esta sistematización solo cabe hoy a base de una catalogación
exhaustiva de escenas iguales cronológicamente contempladas,
lo cual llevará a una historia de las representaciones iconográficas
de cada escena a lo largo del tiempo, labor que se está realizando
en la actualidad.
4º.-ANÁLISIS
DOCTRINAL
Al comenzar el estudio que ahora presentamos, vimos que la piedra
era un círculo que englobaba varias representaciones estancas,
unidas entre ellas por un entramado vegetal y susceptibles de clasificarse
en tres categorías :
A .-
Un personaje representado en sentido horizontal.
B.- Seis
escenas sagradas.
C.- Cuatro
retratos.
La clasificación de estas representaciones y la interrelación
entre las mismas, nos llevó al siguiente estudio iconográfico.
5º.-
PERSONAJE YACENTE
Representa a San José (primera persona del Nuevo Testamento
que recibe la revelación de la Divinidad de Cristo) en sentido
horizontal. Aparece dormido sobre un brazo, viste una rica túnica
de lino plisado y un manto, (Mateo 1,18-24) mientras, en sueños,
el Ángel del Señor se le aparece diciendo: "José,
hijo de David, no tengas recelo en recibir a María tu esposa
en tu casa, porque lo que se ha engendrado en su vientre es obra del
Espíritu Santo. Así que dará a luz a su hijo,
a quien pondrás por nombre Jesús, pues El es el que
ha de salvar a su pueblo y liberarlo de sus pecados".(fig.3)
De la misma forma que las historias de los juglares necesitaban de
unos protagonistas para poder dar al pueblo una conclusión
moralizante, o moraleja, aquí San José es el personaje
pretexto, al cual, supuestamente se le revelan seis escenas del Nuevo
Testamento con la evidente intención de probar el Origen Divino
de Cristo. Este personaje pretexto sirve de nexo de unión entre
la Revelación pura y el pueblo llano a quien va destinada.
Durante el medievo, San José está considerado como un
personaje secundario para realzar las imágenes de María
y de Jesús. En las manifestaciones artísticas populares,
tales como el teatro y las canciones, usan la figura de San José
como el personaje más cercano al pueblo llano, de entre todos
los que aparecen en el Evangelio.
Por esta razón, el "iconografista diseñador"
de esta pieza, escoge a la figura de San José, comprendiendo
que sus interlocutores lo van a comprender fácilmente y servirá
de nexo de unión entre éstos y las Grandes Verdades
que cuenta la pieza. La propia idea evangélica del sueño
de San José favorece la asimilación de los conceptos
fundamentales.
La mayor fuente de datos sobre la vida de San José, pertenece
a los evangelios apócrifos y a la Leyenda Dorada, ya que los
Evangelios Canónicos lo citan muy poco, y San Marcos ni si
quiera lo nombra. Se desconocen detalles tales como su edad, y el
tiempo de su fallecimiento. Se trata de un mero soporte para la Maternidad
de María sin que Esta aparezca manchada a los ojos de los hombres.
Por estas razones, se le suele representar durante el medievo como
un hombre anciano, no por su edad sino para ratificar la blancura
de su matrimonio, como un personaje más retirado de los demás
y mas feo para significar su inferior calidad frente a la de María
y Jesús y, en multitud de ocasiones se le representa con el
gorro picudo de los judíos, con todo lo que entonces tenía
ello de infamante.
Nuestra tablilla constituye una excepción que se sale de lo
habitual por el hecho de representarlo solo. Sin embargo, no se trata
de una representación de San José como tal, si no del
sueño de San José, escena derivada iconográficamente
de la representación del "sueño de Jacob",
muy frecuente en el medievo. No hay mas que sustituir la escala por
una sucesión de escenas.
Las seis escenas siguientes están destinadas a la demostración
de esta revelación hecha a San José. En todas se nota
una directa intervención de Dios Padre revelando la Divinidad
de Cristo, que narran los Evangelios. Son prácticamente todos
los momentos evangélicos de revelación .
Hay otra revelación en los Evangelios: Aquella en la que San
Pedro reconoce a Cristo como Hijo de Dios (Lucas 9. 18-27); (Marcos
8, 27-30) ; (Mateo 16, 13-20), cuando San Pedro contesta a la pregunta
de Jesús a cerca de la opinión que tienen sobre su identidad
y dice: "Tu eres Cristo el Hijo de Dios Vivo". y Cristo
le contesta; "Bienaventurado tu, hijo de Jonás, porque
no te ha revelado eso la carne y sangre de hombre alguno, sino mi
Padre que está en los Cielos".
Este pasaje no aparece en la tablilla de predicación por dos
razones. De un lado no consta que San José viviese durante
la vida pública de Jesús, y, por tanto, este pasaje
no puede interpretarse como revelador para San José, asi como
tampoco consta que conociese a San Pedro.
6º.-ESCENA
1ª : PRESENTACIÓN DE MARÍA EN EL TEMPLO
En el protoevangelio de Santiago, capítulos 7 y 8 y en el evangelio
del seudo Mateo, capítulo 6, aparece la idea de que la Virgen
a los tres años de edad es destinada al templo al servicio
del mismo.
En todos los casos se narra esta escena de la entrada de la Virgen
para ser presentada en el templo, es decir, un momento anterior a
la escena que contemplamos. La Virgen asciende quince peldaños
sin volver la vista atrás y a veces, va acompañada de
una hilera de doce vírgenes que, a partir del siglo XIV serán
sustituidas por ángeles turiferarios. Simbolizan los escalones
los quince salmos graduales, así como las vírgenes,
simbolizan los doce apóstoles y la Iglesia ha considerado este
evento como el preludio de un noviciado sacerdotal.
La escena aquí representada es la inmediatamente posterior
a la usual. Constituye para nosotros una novedad iconográfica
que podemos comparar con las representaciones aparecidas en el siglo
XIV del Cortejo de los afligidos (Maestro de Afflighen. Museo de Bruselas),
que representa el momento de después del Entierro de Cristo.
Aparece en la tablilla la Virgen niña junto con Zacarías
el sacerdote del templo, San Joaquín y Santa Ana, sus padres.
Tras ellos, podemos ver una figura femenina de menor tamaño
que Santa Ana y que al igual que ésta porta un cirio. Se trata
de una de las doce doncellas que acompañan a María y
que representa a las once restantes que no caben en la composición.
Existe algún precedente de ésta simplificación
en este mismo siglo XIII, como pude verse en el trascoro de Naumburg
y en el techo pintado de Zillis, donde aparecen sendas Ultimas Cenas
con solo seis apóstoles cada una por razones de espacio. (fig.4)
Al fondo de esta primera escena puede verse una arquitectura con dos
arcos de medio punto, que representa la idea de templo. De estilo
Románico, constituyen la idea gótica de representación
de la casa que alberga el Antiguo Testamento (sinagoga), idea que
aparece a principios del siglo XIII.
La Virgen va velada, lo que significa que está consagrada al
templo, con lo cual, es la primera prueba de la virginidad de María
y responde a la primera frase de la revelación del Ángel
a San José : "No tengas recelo en recibir a María
tu esposa..." (Mateo 1, 18-24).
7º.-
ESCENA 2ª: LA ANUNCIACIÓN
Recoge el momento del anuncio del Arcángel San Miguel de la
Maternidad Divina de María y el asentimiento de Esta. Esta
idea es puramente occidental, ya que en Oriente se representan dos
anunciaciones: La primera junto al brocal de un pozo, con María
de pie y negando con el dedo a la figura del ángel y, la otra
en un interior de la Basílica de Nazaret, con María
sentada, hilando en una rueca y dando su conformidad al Arcángel
San Miguel.
Nuestra Anunciación responde a la iconografía occidental.
Se representa a la Virgen María sentada con un libro en las
manos, que iconográficamente representa el libro de las predicciones
de Isaías. Está vestida con una camisa de mangas de
lino plisado, recogida en el brazo con amplia caída, lo que
corresponde a la moda del vestir del siglo XIII. Lleva una toca larga,
que solo deja ver la cara y se ciñe hasta el hombro y pecho,
lo que viene a corresponder de igual manera a la forma de vestir del
siglo XIII.
Hasta el siglo XII se suelen representar una o varias personas que
asisten a la escena y la atestiguan. Desde un criado, a una mujer
que espía a través de una cortina, pasando por las compañeras
de María en el templo. Todos ellos, al llegar el siglo XIII
desaparecen debido al gran respeto por la pureza del relato evangélico.
En Alemania esta representación se sitúa siempre en
el interior de un dormitorio, para dar idea de intimidad, recogimiento
y meditación.
Nuestra tablilla responde según todos lo cánones, a
la iconografía del siglo XIII: No existen mas personas representadas
que María y el Ángel, Este tiene las alas paralelas,
señala con la derecha y porta el bastón de Mercurio
con la izquierda. Por su parte María sostiene el libro con
la mano izquierda y asiente con la derecha sobre el pecho .
Entre ellos no aparece ningún vaso con una flor, lo que significaría
el florecimiento de María, y su pureza antes, en y después
del parto. Emile Màle contempla varias excepciones en anunciaciones
del siglo XIII, donde también falta el vaso, hasta el punto
de llamarlas "las del descuido del artista". Es nuestro
caso.
Detrás, aparece un sitial gótico con dosel, cuyo respaldo,
tiene unos arcos góticos lobulados. En simbología medieval,
la arquitectura gótica, representa a la Iglesia de Roma, así
como la arquitectura románica, representa la Sinagoga. En este
pasaje, los arquillos góticos nos hablan de la renovación
de la Iglesia en virtud de la Concepción del Hijo de Dios.
El Arcángel San Gabriel se sitúa de pie a la izquierda
de la Virgen. La idea de representar al Arcángel del mismo
tamaño que la Virgen, y a su mismo nivel, también corresponde
a la simbología gótica, ya que, al ser éste portador
del anuncio de la Buena Nueva, es parangonable en calidad y categoría
a la Virgen, que ha sido concebida sin pecado original. El Arcángel,
en calidad de persona celestial, no viste a la usanza del siglo XIII,
sino con una interpretación informe de la ropa bíblica.
A partir del Concilio de Trento (1545-1563) esta idea cambia, pues
se considera que la Virgen, al aceptar concebir al Hijo de Dios, se
sitúa en una categoría superior a la de los arcángeles
y, sobre todo, se les va a representar en planos diferentes, uno celestial
y el otro terrenal.
Sobre la cabeza de la Virgen, se abre el cielo, que se representa
en forma de círculo, como figura que alude al infinito por
ser una línea cerrada, y a la eternidad por desconocerse cuando
gira y cuando para. De este círculo sale una colección
de rayos que se unen en un punto sobre la cabeza de María,
símbolo de la concepción de la Virgen a través
del Espíritu Santo. Tanto María como el Arcángel
tienen nimbo de santidad en la cabeza.
Continúa, por tanto, la revelación del Ángel
a San José: La Concepción Divina de María.
8º.-ESCENA
3ª: NACIMIENTO DE JESÚS
En esta escena se representan tres pasajes, lo que en gótico
se conoce como "estilo cristalino", que es una forma de
narrar, en un mismo cuadro, diferentes escenas independientes en el
tiempo y el espacio.(fig.6)
Esta escena puede considerarse, además de como una revelación,
como una profecía hecha a San José, ya que él
mismo interviene. Tenemos, así mismo, la representación
de la Intervención Divina, de igual modo que en la escena anterior,
aunque el rayo ésta vez no señala solo a la Virgen,
sino a la Sagrada Familia, en donde San José está incluido.
Pasaje principal: El Nacimiento de Jesús
Delimitado por una almendra situada en el centro y el eje de la tablilla,
representa a San José y a María arrodillados mirando
al Niño Jesús, que reposa en un pesebre. Entre ambos,
aparecen las cabezas de un buey y una mula, idea sacada, también,
de la Leyenda Dorada, donde estos animales representan la Iglesia
y la Sinagoga. La continuación entre el Antiguo y el Nuevo
Testamento.
Esta representación es anterior a 1370, cuando Santa Brígida,
tuvo en Belén la revelación de la manera del parto de
María. A partir de esta fecha, se representa a la Virgen arrodillada,
al Niño Jesús en el suelo y a San José en un
segundo plano.
En nuestra tablilla San José destaca por ser el único
personaje de cuerpo entero, lo cual se debe sin lugar a dudas a su
protagonismo a ultranza en toda la piedra.
Tanto José como María ponen sus manos sobre el pesebre
donde está el Niño Jesús. Esta idea del pesebre
es nueva en el siglo XIII, ya que antes, se representaba al Niño
Jesús sobre una losa, o en el acto de bañarlo. Existe
un claro parangón con la imagen de Cristo muerto, que hasta
el siglo XII se representaba sobre una losa y en el siglo XIII, en
una sepultura honda, como ya indicamos en el preámbulo iconográfico.
Esta relación entre Cristo que nace y Cristo que muere, es
muy característica de la iconografía del siglo XIII.(fig.6)
Tanto San José como la Virgen conservan sus vestimentas iguales
en toda la tablilla.
Naturalmente, no aparecen las comadronas Salomé y Anastasia,
cuya representación viene desde tiempos paleocristianos hasta
el siglo XII, aunque una somera ojeada al campo de representación
con que cuenta este artista, habría desaconsejado en cualquier
caso su inclusión.
Rompiendo la almendra por la parte superior aparece un haz de rayos
idéntico al de la escena anterior y que sale de un círculo
como en el caso de la Anunciación, simbolizando la participación
de Dios Padre en el Nacimiento de Jesús. A ambos lados de la
representación de Dios Padre, se inician los otros dos pasajes
de esta escena: A la izquierda los Reyes Magos, y a la derecha los
pastores. En ambos casos es un ángel quien revela a estas personas
la Divinidad de Jesús.
Pasaje segundo: Los Reyes Magos
Dentro del "estilo cristalino" con que se trata esta escena
del Nacimiento, el pasaje de los Reyes Magos, puede dividirse también
en dos escenas diferentes en el tiempo: La adoración y la revelación
del ángel.
Representan la adoración a Jesús del pueblo gentil.
Según el seudo Beda: " Tre magi tres partis mundi significant",
es decir que según la tradición, desde el siglo XII,
cada uno de ellos desciende de uno de los hijos de Noé: Set,
Cam y Jafet. También simbolizan las tres edades del hombre
y, como tal están representados en nuestra tabilla: El mas
cercano al misterio parece un hombre de mediana edad, tras él
se sitúa el segundo con aspecto de anciano, y en un plano retirado
y recibiendo la revelación del ángel, aparece un tercero,
imberbe y con ciertos rasgos negroides. Tres edades y tres razas.(fig.6)
Se les considera reyes por un pasaje del libro de los Salmos (67.30
) " Tharsis munera offerent, reges arabum dona adducent",
y como tales, aparecen aquí. Los dos del primer plano portan
una corona con picos, a lo medieval, y el de atrás lleva algo
que pudiera interpretarse como un turbante. Por razones evidentemente
de espacio, no se representa la estrella "hodigitria", que
tanto juego da en los Belenes, pero sí aparece el ángel,
que frecuentemente en el gótico se confunde con la estrella.
Gigue y Bègule, en su "Monografía de la Catedral
de Lyon" publican una miniatura de un misal francés (
del Tesoro de Saint Jean ), donde la estrella se confunde con un ángel
que aparece sobre la escena de la adoración de los Magos, y
en otra adoración de "Notre Dame de Paris" el ángel
vuela sobre los magos portando la estrella en la mano.
Por las mismas razones de espacio de toda la escena, no aparecen las
ofrendas de los magos, que curiosamente, es lo único que especifica
el Evangelio canónico (Mateo 2,12) que nos habla de tres regalos,
oro, incienso y mirra, aunque en la mano del Rey que está en
primer término asoma un bulto que podría interpretarse
como una ofrenda. El mago situado en segundo término está
recibiendo la revelación del ángel (Mateo 2,12) cuando
les dice que no vuelvan a Jerusalén ya que Herodes busca al
Niño para matarlo.
Pasaje tercero: Los pastores
Constituyen un contrapunto a los Reyes Magos, ya que mientras éstos
representan el mundo gentil, los pastores representan el pueblo judío.
Por ello se representa en número de tres, como los reyes durante
el gótico y siempre visten ropas populares. En nuestro caso
se cumplen estas condiciones y la escena representada, no es la adoración,
sino, abundando en el "estilo cristalino" la anunciación
de la Buena Nueva. En la parte inferior se sitúan dos pastores
sentados de forma centrípeta en torno al ganado y al fuego,
ambos representados, y a la derecha un tercero está en actitud
de pasmo con el brazo ante los ojos por la salutación del ángel.(fig.6)
El ángel es identico al de los Reyes Magos, siguiendo con la
idea gótica muchas veces representada de que es el mismo ángel
el que avisa a ambos grupos. Son perfectamente simétricos con
respecto a un eje central que nace de la figura de Yavé entre
ambos, idéntica a la escena anterior.
El ángel comunica a los pastores (Lucas 2, 8-21) "Hoy
os ha nacido en la ciudad de David, el Salvador que es el Cristo,
el Señor nuestro" "Gloria a Dios en lo alto de los
cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".
En esta escena quedan patentes dos verdades reveladas por los ángeles
y la aquiescencia por parte de Dios Padre ante el Nacimiento de su
Hijo. Seguimos por tanto en el mismo mensaje a San José.
9º.-CUARTA
ESCENA: PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO
En esta escena, muy parecida compositivamente a la primera, (presentación
de María en el Templo) sorprende ver que los arcos del Templo
han cambiado y ya son góticos, lo que significa que estamos
de lleno en el Nuevo Testamento.
Aparece el anciano Simeón saludando al Niño Jesús
y dándole la bienvenida al Templo a la vez que exclama: "Ahora
Señor, saca en paz de este mundo a tu siervo según tu
promesa, porque ya mis ojos han visto al Salvador que nos has dado"
(Lucas 2.29-32). Jesús, en brazos de su madre María,
señala con su mano al anciano, lo cual quiere decir que la
Verdad revelada por Dios es el propio Niño quien se la está
comunicando. Según San Lucas
(2.2-39) : "Simeón esperaba la consagración de
Israel y el Espíritu Santo moraba en él". El mismo
Espíritu Santo le había revelado: "que no habría
de morir antes de ver al Cristo".
Lleva el anciano un paño en las manos para recibir al Niño
Jesús, en señal de respeto. Esta idea de no tocar directamente
lo sagrado perdura durante todo el gótico y tiene un origen
paleocristiano. María sostiene al Niño sin paño
alguno, (aunque a veces lo lleve) pues en este caso el artista marca
la diferencia de categoría entre el anciano Simeón y
la Virgen, ya que todos los personajes de esta escena llevan nimbo
de santidad.(fig.7)
Tras de la Virgen María, la cual está situada en el
eje de la escena como personaje principal, se sitúa San José
con la ofrenda en las manos, y , entre ambos, la profetisa Ana, que
según San Lucas (2,22-38) "Alababa a Dios y hablaba de
Él (El Niño Jesús) a todos los que esperaban
la redención de Israel". Todas las figuras llevan nimbo
de santidad, y visten a la usanza del siglo XIII.
Esta escena nos habla de la verdad revelada directamente por Dios,
al anciano Simeón y a la profetisa Ana, ambos personajes de
gran categoría para una persona perteneciente al grupo social
de San José. La revelación, por tanto, continúa.
10º.
- ESCENA 5ª: BAUTISMO DE JESÚS 
Se desarrolla en el río Jordán, el cual está
representado en la parte inferior, bañando los pies de Jesús.
El personaje principal, Jesús, preside la escena y está
situado en el eje de la composición. Está semi desnudo,
presentando una anatomía de factura claramente gótica
y recibe el bautismo de manos de San Juan Bautista, situado a su izquierda
y fuera del Jordán. Está San Juan vestido con túnica
plisada recogida y en actitud de bautizar a Cristo. En la parte derecha
están representadas las madres de ambos: La Virgen María
y Santa Isabel.(fig.8)
La iconografía de esta escena depende directamente de las costumbres
de la Iglesia en cuanto a la dispensación de este sacramento.
Hay que tener en cuenta que el bautismo en la Iglesia Católica,
comienza por ser un rito de inmersión y, a partir del siglo
XIII empieza a darse el bautismo por infusión, es decir: echando
agua en la cabeza del neófito. Esto se debe a razones prácticas
de comodidad o de simple lejanía de un elemento natural de
suficiente cauce de agua. De todas formas el rito de la inmersión
nunca será abolido y su uso perdura hasta el siglo XVI.
Estamos, por tanto, en un siglo de transición entre dos tipos
de bautismo. Hasta el siglo XII se representa a Cristo sumergido hasta
la cintura y desnudo, (inmersión) mientras San Juan le pone
la mano sobre la cabeza. A partir del siglo XIV San Juan derrama el
agua sobre la cabeza de Cristo.
Será durante el siglo XIII cuando se produzca un gran cambio.
Cuando se abandonan una serie de representaciones basadas en pasajes
bíblicos del libro de los salmos como el dios Jordán,
un dragón sangrante, una cruz de agua y un hacha clavada en
un árbol.
En el siglo XIII, que es un siglo eminentemente conceptual, en la
iconografía del bautismo, se representa a Cristo posado sobre
el Jordán máximo hasta las rodillas, con un paño
de pureza y, mientras, San Juan pone la mano sobre su cabeza. Es exactamente
nuestro caso.
La única aportación de esta pieza a la iconografía
del siglo XIII, es la presencia de dos mujeres santas, las cuales
no suelen aparecer y podemos suponer que se trata de María
y de Santa Isabel, ésta al fondo con aspecto de anciana. Se
justifica esta presencia por dos razones: La primera el parentesco
de San José con ambas personas, y además con San Juan
a través de Santa Isabel, y la segunda como adoctrinamiento
de la norma general de las madres llevando a sus hijos al bautismo.
Las dos están fuera del río. Existen casos similares
como el del retablo del Espíritu Santo de la Catedral de Manresa
(Pere Serra 1393 -94) en el que aparece una mujer detrás de
San Juan o el retablo mayor de la Catedral de Gerona (Andeu y Bartomeu
1325) en el que aparece otra mujer santa al lado de Cristo. Sin embargo
es infrecuente.
La teofanía está representada de igual modo que en anteriores
escenas (Números 2 y 3) con una forma redonda y un haz de rayos,
obviando la figura de paloma del Paráclito, lo cual sucede
en algunas representaciones góticas. Hay en este pasaje dos
revelaciones sobre el caracter divino de Cristo: Las primera, por
boca de San Juán, que se niega a bautizar a Cristo, según
San Mateo (3,13-14) : "Juan se resistía a ello diciendo:
Yo debo ser bautizado por Ti y ¿ Tú vienes a mi?".
La segunda es la voz de Dios Padre: "Este es mi hijo muy amado
en quien tengo puestas todas mis complacencias"
(Marcos 1,9-11) , (Mateo 3,13-17) ; (Lucas 3,21-22).
La primera de las revelaciones no tiene por qué ser considerada
directa, ya que viene de un mortal, aunque sí muy querido de
San José, al ser tío suyo. La segunda, sin embargo,
es una revelación plena, ya que se trata de la Palabra de Dios
Padre. Queda patente y demostrada la Naturaleza Divina de Cristo.
11º.-
ESCENA 6ª : LA TRANSFIGURACIÓN
Es la escena principal y ocupa el lugar de privilegio en el centro
de la tablilla. Preside Cristo en el centro y eje de la composición,
sobre el Monte Tabor. A su derecha está Moisés con las
tablas de la Ley en las manos, y, a la izquierda Elías el profeta,
ambos en actitud respetuosa y orante. En la parte inferior, que es
la falda del Monte Tabor, duermen tres apóstoles: Juan, Pedro
y Santiago, de la misma forma que en el sueño de San José,
cada uno apoyado en un brazo.(fig.9)
Cristo apoya la mano sobre Elías en clara alusión al
Evangelio. Cuando es interrogado por los tres Apóstoles sobre
la importancia de Elías, contesta: (Marcos 9,12) "El les
dijo: Cierto que Elías, viniendo primero, restablecerá
todas las cosas; pero ¿ cómo está escrito del
Hijo hecho hombre que padecerá mucho y será despreciado
?".
En este pasaje del Nuevo Testamento aparece la voz de Dios Padre,
el cual no está representado como en los casos anteriores (escenas
2, 3, y 5), sin embargo, sobre la estructura vegetal que delimita
la escena y lindando con la cabeza de Cristo, aparece un círculo
perfecto y vacío (único en toda la tablilla), que indudablemente,
representa La Divinidad.(fig.2)
El siglo XIII es un siglo de retorno a la sencillez narrativa evangélica.
La centuria anterior representaba este pasaje con curiosos aditamentos:
En la iglesia de Qaranleq Kilisse de Capadocia, Moisés y Elías
tienen cada uno su monte; en el tímpano de la Charité
sur Loire, los apóstoles, Cristo y los profetas están
en el mismo nivel, y en un capitel de Saint Nectaire, Pedro señala
con el dedo tres edículos en forma de tabernáculo. Ideas
sacadas todas ellas del "teatro del misterio" de tal forma
que cuando existe policromía, se suele representar a Cristo
con la cara dorada y la ropa blanca.
En el siglo XIII, al volverse mas evangélicos, no inventan
y su iconografía con respecto a esta escena es tal y como la
vemos en la pieza.
Las revelaciones que se desprenden de este pasaje evangélico
son dos: De un lado la voz de Dios Padre, repitiendo la frase del
bautismo: "Este es mi Hijo..." y, del otro, el refrendo
de los dos principales personajes del Antiguo Testamento: de una parte
Moisés, que es el adalid del pueblo judío y, por tanto,
del pueblo de Dios y, de la otra, Elías, quien según
las profecías, su venida marcará el inicio del fin de
los tiempos.
12º.-
RETRATOS: LOS EVANGELISTAS
Representados en compartimentos propios, rodean la escena principal,
es decir la Transfiguración. Son fácilmente identificables:
arriba a la izquierda, San Marcos, que se le reconoce por la tiara
de dux veneciano. A la derecha, el único imberbe y con peinado
de doncel medieval, está San Juan, el evangelista célibe.
Abajo a la izquierda, con aspecto venerable y toga importante, está
San Lucas, representado así en su calidad de médico
y, a la derecha, y sin nimbo de santo a diferencia de los anteriores,
está San Mateo, despojado del nimbo como recuerdo a su antigua
calidad de publicano. Los cuatro presentan filacterias, como corresponde
a la idea gótica de representación de los escritores.
(figs.2 y 3)
La presencia de la tetramórfosis en ésta tablilla, expresa
sumisión a la verdad revelada a través de los evangelios,
y nos habla de una gran contradicción típica en el gótico,
que, mientras se representan los cuatro evangelistas que cuentan con
el nihil obstat, se apoya en los evangelios apócrifos y en
la Leyenda Dorada, para la representación artística.
La leyenda dorada, la multitud de evangelios apócrifos y los
libros de horas de famosos personajes, todos ellos aportan datos de
los que la Iglesia se desembarazará en el Concilio de Trento.
Unos por falsos, otros por no importantes y otros por demasiados fantásticos,
todos ellos tienen en común que no atentan contra ninguna verdad
fundamental de la doctrina Católica. Estas fuentes, mas o menos
ortodoxas de datos de los que bebe el gótico, nacen a finales
del siglo XII, o bien aparecen entonces por primera vez para el historiador.
13º.-
ANÁLISIS COMPOSITIVO DE LA PIEZA
Todas estas representaciones están unidas entre si por medio
de una estructura vegetal la cual nos habla de la interrelación
de todas ellas y, además, esta estructura es notoriamente mas
importante, a medida que se acerca a San José, lo cual le confiere
carácter de protagonista.
Abundando en la idea de eternidad, todo esto se inscribe en un círculo,
circunscrito a su vez por una corona circular con un dibujo en zigzag
muy característico del gótico y que representa el cosmos.
Esta corona, entera en su anillo exterior, se abre con dos roleos
en medio de la figura de San José (personaje) para marcarnos
el inicio de la lectura de la piedra.
Otra interpretación que cabe en simbología gótica
de los tres anillos concéntricos, es la de la Santísima
Trinidad. El exterior Dios Padre, el medio el Espíritu Santo
como nexo de unión entre ambos y, en el interior Dios Hijo,
que, en este caso, se abre bajo la figura de San José, en claro
símbolo de que es La Persona de la Santísima Trinidad
que abraza la calidad de humano. Al fin y al cabo, lo que se narra
en la piedra es parte de la historia humana del Hijo.
14º.-
RESUMEN DOCTRINAL
Por todo lo anteriormente dicho, podemos resumir las siguientes ideas
fundamentales:
1º.- Que se trata de una revelación a San José
"personaje pretexto", lo cual quiere decir que lo importante
aquí es la revelación.
2º.- Que las tres primeras escenas demuestran la Maternidad Divina
de María.
3º.- Que las tres escenas restantes demuestran la Naturaleza
Divina de Cristo.
4º.- Que la presencia de los evangelistas demuestra una sumisión
total a la Iglesia de Roma.
15º.-
INTENCIONALIDAD DE LA PIEZA
Una vez descifrada la intención religiosa que tiene la tablilla,
había que buscar por qué se hizo, para quién
y cuando.
Comprendido, ya, que se trata de un objeto de apoyatura para la predicación
de la Maternidad Divina de María y de la Naturaleza Divina
de Cristo, queda claro que la piedra está tallada en un lugar
y unas circunstancias que requieran la demostración palpable
de éstas verdades evangélicas.
La necesidad de ésta predicación entraña la existencia,
en algún momento y en algún lugar, de quien afirme lo
contrario, con la suficiente fuerza como para que sea necesaria la
difusión de la réplica. Entraña, por tanto, una
herejía.
Todas las herejías o movimientos heréticos se basan
en la negación de las Verdades reveladas por Dios. Es característica
común entre los padres de las herejías, hacer bandera
principal de una falsedad herética concreta, y basar en dicha
falsedad una serie de razonamientos de tipo teológico, que
llevan a otras falsedades menores basadas en la primera, que pretenden,
así, explicar a su manera, la equivocación de la Iglesia
Católica.
De esta manera, hay herejes que empiezan negando la humanidad de Cristo
y acaban subordinando a esta negativa todas las demás verdades
y, por tanto falsedades, con una doctrina nueva y herética,
pero basada en la anterior de la Iglesia Católica.
Por esta razón, buscamos un movimiento herético importante,
vivo en el medievo y que niegue, como causa principal, la Maternidad
Divina de María y la Naturaleza Divina de Cristo.
Esto nos lleva, de entre todas las herejías conocidas, al nestorianismo,
herejía fundada por Nestorio en la Constantinopla de la primera
mitad del siglo V.
16º.-
EL NESTORIANISMO 
Nestorio, nacido en Persia el año 415, fue elevado a la categoría
de patriarca en Constantinopla. Era hombre rubio y bajito, con gran
carisma personal y tenía la capacidad de arrastrar a las masas.
Supuso una revolución en el imperio de Oriente, el cual llegó
a estar casi todo subordinado a Nestorio, y fue condenado por el siguiente
patriarca, expulsado del imperio, y se desencadenó una persecución
contra sus seguidores. Nestorio se refugió en su Persia natal,
la cual siguió siendo nestoriana.
En la Iglesia de Roma no tuvo ninguna repercusión, hasta el
punto de que la condena al Nestorianismo, la dicta la Iglesia Católica
a mediados del siglo XIX, como pura fórmula, cuando por estas
mismas fechas, se eleva a la categoría de Dogma la Concepción
Inmaculada de María.
La doctrina Nestoriana se basa, como todas las heréticas, en
la interpretación propia de los pasajes del Antiguo Testamento.
El pasaje en el que mas se fija Nestorio, es uno del Libro de Josué,
en el que Dios Padre, hablando del Mesías, le dice: "Contigo
estaré como estuve con Moisés".
Esto lo interpreta Nestorio como que Cristo, en lugar de ser Dios,
está "refrendado" por Dios como hijo suyo, una especie
de "adopción divina".
Según Nestorio, al comprender Dios Padre que lo que se ha engendrado
en el vientre de María es un hombre excepcional, le concede
en estado intrauterino, el título de "hijo de Dios",
y así lo protege y le otorga poderes.
Esta es la base herética de Nestorio. A partir de esta base
elabora él unos razonamientos que le llevan a afirmar que,
por tanto, Jesús es hijo de mortal, (San José) mortal
él mismo y que no resucita per se, sino por obra de Dios Padre.
En síntesis, podemos decir que las tres grandes negativas de
Nestorio son:
A.- Negación
de la Virginidad de María.
B.- Negación de la Maternidad Divina de María
C.- Negación de la Divinidad absoluta de Cristo.
Negaciones,
que, como podemos ver en el capítulo anterior, se corresponden
exactamente con los únicos puntos que combate nuestra tablilla
o piedra de predicación.
17º.-
HISTORIA DEL NESTORIANISMO
Una vez declarada como herejía, son expulsados de Constantinopla
Nestorio y sus seguidores y han de refugiarse en Persia. Muere Nestorio
el 451 y perduran sus heréticas teorías con una fuerza
enorme, hasta el punto de que se dedican a cristianizar paises de
infieles en sus creencias, llegando hasta la India con sus "misiones".
Esta herejía se consolida, constituyendo una religión
con sede en Bagdad y nombrando patriarcas. Poco sabemos de ellos por
haberse perdido sus escritos en la invasión musulmana y por
su negativa a representar personajes. Solo representan la cruz.
Sabemos, por investigaciones hechas en el siglo XVII en las misiones
Jesuitas en China, que hubo nestorianos allí en el 636 y documentalmente
se conoce la consolidación del nestorianismo en China por el
patriarca nestoriano de Bagdad Salibazacha, que reinó entre
los años 714 y 726.
Los tártaros en China son cristianos. Se sabe que en el siglo
XI, los Keraitas, junto con su príncipe Owang-Kahn, se convirtieron
al nestorianismo desde su asentamiento junto al lago Baikal. Desde
este momento dependen espiritualmente del patriarca de Bagdad, donde
continúa la sede del nestorianismo hasta la llegada del musulmán.
Sabemos por todo esto, que el nestorianismo es una herejía
de difusión puramente oriental. A lo largo de la historia,
solamente hay un momento, bastante efímero, en que entra el
nestorianismo en contacto con Occidente. Este hecho se produce en
Silesia (Europa Central) a mediados del siglo XIII.
18º.-
SILESIA
Es una región natural que hoy situaríamos entre Alemania,
Polonia y Chequia. Sus habitantes son, en parte, de origen eslavo
y, a partir del año 990, pertenece a Polonia por una nueva
división hecha por Federico Barbaroja. Es una nación
de gran fervor católico. A principios del siglo XIII, el duque
de Polonia y Silesia es Enrique I, llamado el Barbudo, el cual se
casa con la hija del duque de Caríntia y conde del Tirol, Bertoldo
IV y de Inés de Rotlech, la cual conocemos hoy con el nombre
de Santa Eduwigis.
Eduwigis y su marido el Duque de Polonia y Silesia tienen seis hijos.
Ambos son de gran fervor religioso y, a partir del sexto hijo, viendo
consolidada la sucesión, deciden hacer voto de castidad, lo
cual efectúan públicamente ante el obispo de Breslau.
El Duque se retira a un convento desde donde sigue reinando hasta
su muerte en 1238, pero vestido de monje y dejándose barba
monacal, lo que le confiere su sobrenombre de el Barbudo.
Santa Eduwigis no se retira a ningún convento, sino que se
dedica a una labor constante de apostolado y caridad por todo su Ducado.
Su muerte sobreviene en 1243 y es enterrada en el monasterio de Trebnitz
(Breslau) fundado por ella.
Desde la muerte de su marido, el Duque es su hijo Enrique II, el cual
en 1241 intenta, junto con los caballeros Teutónicos, frenar
el avance de los tártaros en la batalla de Wahlstatt, donde
muere, así como los caballeros Teutónicos a manos de
los tártaros.
19º.-
LOS TÁRTAROS
Comienza con Gengis-Kahn la invasión de Occidente en el siglo
XII.
Su organización es tribal, eligiendo entre los jefes de tribu
al Emperador, lo cual se dirime generalmente con las armas. Son un
pueblo nómada y guerrero, de grandes conocimientos militares
para la época y que combate por mero afán de conquista
sin que los condicionantes religiosos tengan importancia.
La figura mas destacada del siglo XIII es Batu-kahn, el cual es nieto
de Gengis-Kahn y sobrino de su sucesor Ogotai-Kahn. Su ejército,
conocido como "la Horda de Oro" por el color de la tienda
de Batu, cruzó en 1235 el río Volga e invadió
Rusia arrasándola. Esta operación le lleva seis años
y, una vez culminada en 1241, invade Hungría, derrotando al
rey Bela IV y se dirige a Polonia y Silesia, donde vence al Duque
Enrique II y a los caballeros Teutónicos en la batalla de Wahlstatt.
En Diciembre de ese mismo año, y debido a excesos de la bebida,
fallece el Emperador Ogotai-Kahn y Batu recibe en Silesia la noticia
en la Primavera de 1242, ya que el correo desde Samarcanda está
interrumpido durante el Invierno ruso.
A partir de entonces, Batu, para alivio de los Silesianos, interrumpe
la invasión y se marcha a opositar al cargo de Emperador de
los Tártaros. Tiene un primer enfrentamiento con otra facción
tártara en Kiptschak y morirá en combate en la Primavera
de 1247.
Pero el hecho que nos importa es el de la retirada del Tártaro
del territorio de Silesia, en la que según se sabe, quedaría
parte de sus huestes, las cuales, se mezclaron con los habitantes
de Silesia, que los recibieron muy bien debido a su tronco común
eslavo.
Por tanto desde 1241 se sabe que hay nestorianos en Silesia, una tierra
de profundas raíces católicas, y donde aun quedan dos
años para la muerte de la Duquesa Eduwigis, que dedicó
su vida al apostolado. Parece lógico suponer que la respuesta
de Santa Eduwigis a sus nuevos vasallos nestorianos fuese tajante,
y además no se ha vuelto a saber de ningún brote de
nestorianismo en Silesia ni en el resto del Centro de Europa, lo cual
quiere decir que fueron absorbidos de forma física, intelectual
y religiosa.
20º.-
CONCLUSIÓN
Tras esta exposición histórica, solo nos queda unir
todas las hebras sueltas de nuestro tejido.
De un lado tenemos un brote de nestorianismo, de otro lado una Duquesa
Santa, piadosa y dedicada al apostolado, de otro, una Piedra de Predicación
destinada a combatir la herejía nestoriana. Con todo esto cabe
afirmar que la piedra está hecha entre 1241, fecha de la invasión
Tártara y 1243, fecha de la muerte de Santa Eduwigis y, además,
cabe incluso suponer que la factura de la piedra se deba a su voluntad
expresa.
Por tanto, concluimos con la siguiente catalogación de la pieza:
TABLILLA DE PIEDRA DE PREDICACIÓN SOBRE LA MATERNIDAD DIVINA
DE MARÍA Y LA NATURALEZA DIVINA DE CRISTO.
SILESIA
, 1241-1243.
21º.-
ANÁLISIS GEOMÉTRICO
El arte gótico es profundamente intelectual y se basa en la
representación de símbolos, los cuales, además
de su representación "per se", simbolizan una u otra
cosa dependiendo de cómo y dónde estén dispuestos.
Por esta razón, la Geometría es otra de las ciencias
que maneja el artista compositor y por tanto, el análisis de
las relaciones geométricas entre las distintas partes de una
pieza, nos ayudará a conocer las razones últimas de
su autor.
Las llamamos "razones últimas" por ser las mas ocultas
para el admirador de la obra, ya que no cabe apreciarlas desde el
principio y solo aparecen tras una segunda o incluso una tercera lectura.
Las concordancias geométricas responderán a la voluntad
del artista, de forma consciente o inconsciente, pero responderán
siempre a su modo de pensar.(fig.10)
FORMA
DE LA PIEZA
Prescindiendo de las consideraciones prácticas, que pudieran
haber llevado al artista a realizar su obra en una piedra rectangular
con los cantos matados, la forma de esta tablilla es la de un círculo
perfecto, con las dificultades que conlleva el sujetarse a esta forma
para su división interior. Habría sido mucho mas fácil
contar los mismos pasajes valiéndose de una vulgar cuadrícula.
La rusticidad del artista hace que la piedra no sea perfectamente
redonda, sin embargo, la composición está delimitada
por un anillo que sí es perfectamente redondo. Por lo tanto,
podemos afirmar que existe un deseo de geometría en la composición
y que por otra parte, el círculo es, en todas las culturas,
la representación de lo infinito, y por tanto de Dios.
El artista, ignoramos si de forma consciente o no, lo engloba todo
en un círculo divino.
Por tanto, toda la composición se subordina al círculo
continente y las escenas representadas se inscriben en campos delimitados
por líneas, mas o menos amorfas, por respeto a la idea circular
exterior.
Si cuantificamos la superficie de todas las escenas, nos daremos cuenta
de las prioridades del artista. Son, por orden:
1º.-
La Transfiguración. En forma de almendra y de mayor superficie
que las demás.
2º.- Las escenas 1,2,3,4, y 5, de casi idéntica superficie
entre ellas.
3º.- El personaje de San José, protagonista pretexto de
la narración.
4º.- Los Evangelistas, meros transmisores de la Buena Nueva,
pero no actuantes.
ELEMENTOS DEL CIRCULO
En todo círculo, solo caben tres elementos geométricos
fundamentales, a saber: el centro; la circunferencia que lo delimita;
y las líneas rectas que pasan por el centro, (radios o diámetros).
EL
CENTRO
Lo ocupa el personaje de mayor importancia de toda la narración,
es decir Cristo, cuya Divinidad es el centro de los razonamientos
de la pieza, y, por tanto, el centro geométrico o de gravedad
es Cristo en Majestad.
Es una idea medieval por excelencia el representar a Cristo en Majestad
dentro de una almendra, la cual en lenguaje simbólico primitivo,
significa que es Dios nacido de mujer. Pues bien, el único
campo narrativo de todos los aquí representados que tiene una
clara forma de almendra es éste, el cual está formado
por dos arcos de circunferencia que se cortan en un eje vertical haciendo
dos picos.
LA
CIRCUNFERENCIA
Actúa como marco receptor de las escenas interiores y está
formada por tres anillos concéntricos, que ya en su momento,
explicamos su significado teológico.
DIÁMETROS
Distinguimos tres principales: El primero, naturalmente el vertical
y principal que atraviesa las escenas mas importantes. Tiene un carácter
eminentemente ascendente. Empieza con San José en la parte
inferior, recibiendo la revelación, y acaba con la revelación
concluida en la escena del Nacimiento.
Este mismo eje que comienza con San José dormido, atraviesa
la siguiente escena con los tres apóstoles dormidos sobre el
monte Tabor y, a través de Cristo en Majestad y por su nacimiento,
termina con el pueblo de Israel, representado por los pastores, despiertos
y recibiendo la revelación. (Isaías 60)
"Levántate y resplandece, pues ha llegado tu luz y la
gloria de Yavé alborea sobre ti, pues he aquí que está
cubierta de tinieblas la tierra y de oscuridad los pueblos. Sobre
ti viene la aurora de Yavé y en ti se manifiesta su gloria.
Las gentes andarán en tu luz y los reyes a la claridad de tu
aurora". El eje acaba en una escena en la que están representados
las gentes y los reyes.
El segundo eje, lo podemos llamar "eje evolutivo de la Iglesia".
Se sitúa formando un ángulo de 60º con el vertical
y atraviesa el círculo en dirección sur oeste-nordeste.
Empieza en la escena Nº 1 , donde aparece un templo claramente
Románico, la Sinagoga, y, pasando por la cabeza de Cristo,
acaba en la escena 4ª con un templo de clara factura gótica,
es decir en el Nuevo Testamento o la Iglesia de Roma. La Iglesia se
ha transformado gracias a la venida de Cristo.
En cuanto al tercer eje, lo podemos llamar "eje de teofanía".
Se sitúa entre los dos anteriores formando 60º con ambos
y recorre las escenas donde existe una clara revelación divina,
ya por medio de un arcángel, ya por boca de Dios mismo.
Es digno de mención, el hecho de que estos tres ejes, uniendo
sus puntos finales de tres en tres, forman dos triángulos contrapuestos,
es decir una perfecta estrella de David, estructura perfectamente
al uso en los rosetones góticos.
ANÁLISIS
VERTICAL
Una vez estudiada la pieza como un círculo, hemos de hacerlo
además, teniendo en cuenta que existe implícito un plano
horizontal en el que se apoyan las diferentes escenas, y que éste
es el mismo para todas. Esto nos lleva a ver la pieza como si de un
retablo se tratase. La primera idea que surge es la de que el eje
ascendente principal divide a la pieza en dos semicírculos
iguales pero de diferente contenido: El izquierdo, con un claro protagonismo
de María y el derecho con Cristo como protagonista. Se unen
en una escena en la que ambos son protagonistas, es decir el Nacimiento.
Esto nos da una sensación de orden en la composición
y nos separa las dos grandes ideas de las que se habla en la pieza:
La Maternidad Divina de María y la Naturaleza Divina de Cristo.
Otra idea que asoma, es la de la marginalidad del campo en donde se
representa a San José. Su forma no tiene nada que ver con ninguna
de las demás, cosa lógica sobre todo si pensamos que
se trata del personaje pretexto de la narración, pero nada
mas. Constituye la base geométrica de toda la composición.
LOS
EVANGELISTAS
La situación de los cuatro evangelistas dentro de la pieza,
nos lleva a conclusiones geométricas sorprendentes:
1º.- Una línea que una los centros de los tondos de San
Mateo y San Marcos, pasa justo por la cima del monte Tabor (lugar
de la máxima revelación) y acaba justo en la cara de
María en la escena segunda o de la Anunciación.
Una línea similar, que una los centros de los tondos de San
Lucas y San Juan, curiosamente, se corta con la anterior en el mismo
punto de la cima del monte Tabor, y acaba en la cara del Niño
Jesús en la cuarta escena o de la Presentación en el
Templo.
Una lectura de los evangelios nos relaciona a San Mateo y a San Marcos
como los evangelistas mas versados en el carácter humano de
Cristo y su genealogía. Por esta razón, la línea
se dirige hacia la Virgen.
Los otros dos evangelistas, San Juan y San Lucas, hacen mucho mas
hincapié en el carácter Divino de Cristo, con un lenguaje
mas simbólico y de parábolas, razón por la cual
la línea que los une nos lleva a la cabeza de Cristo.
2º.- Tenemos otra dualidad de líneas interesantes en las
formadas por los centros de los tondos de San Lucas y San Marcos por
un lado, y San Juan y San Mateo por el otro. Son convergentes fuera
del círculo y en la prolongación virtual del eje principal
y, a la altura de la culminación de la pieza, son perfectamente
tangentes al círculo de revelación divina que corona
la escena del Nacimiento, en clara alusión a que la revelación
viene de Dios.
3º.- Forzoso es explicar por qué la Tetramórfosis
no se sitúa de una forma geométrica con respecto a la
escena principal, sino que hay dos evangelistas (Mateo y Juan) que
ocupan un lugar claramente preferente.
Una posible explicación, sería considerar que, por un
lado San Juan es el discípulo mas amado por Cristo y San Marcos,
aunque no apóstol, la tradición cuenta que escribió
el Evangelio al dictado de San Pedro, con lo cual el autor de la pieza
pudo interpretar que, tanto San Juan como San Pedro, (presentes ambos
en la transfiguración), deberían ocupar un puesto preferente
ante los otros evangelistas. Además, estos dos evangelistas
principales tienen sus tondos unidos a la escena de la Transfiguración
por medio de la trama vegetal existente en toda la pieza, y los otros
no.
Todas estas consideraciones, basadas en la geometría y alguna
otra mas, de menor importancia, refuerzan la verosimilitud gótica
y, sobre todo, aportan datos sobre la formación exegética
del verdadero autor de la tablilla, el cual, como ya hemos dicho,
se trataba de un "gabinete iconográfico" formado
por teólogos del momento. No cabe duda de la ortodoxia doctrinal
de toda la obra. Este estudio geométrico es la prueba final
de que todo concuerda intelectualmente.
Por todas estas razones, nos ratificamos en la clasificación
de la pieza como:
Relieve en piedra de predicación sobre la Maternidad Divina
de María y la Naturaleza Divina de Cristo. Silesia 1241- 1243.
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