15,00 €
Saturnino Plaza Aguilar
Ref.: TDT-02
208 páginas
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La doctrina de la Iglesia no es estática, sino que experimenta un desarrollo orgánico a lo largo del tiempo. Según el P. Juan González Arintero, el dogma cristiano mantiene siempre su esencia, pero se profundiza progresivamente, como una semilla que crece sin dejar de ser la misma.
Este desarrollo no implica la aparición de nuevas verdades, sino una comprensión más plena de la revelación recibida en los Apóstoles. Se produce dentro de la vida de la Iglesia como un organismo vivo, en el que influyen la reflexión teológica, la experiencia espiritual y la vida de los creyentes.
Arintero defiende que este crecimiento es coherente con la tradición, mostrando que no hay contradicción entre progreso y verdad, ni entre fe y razón, sino una evolución guiada por el Espíritu.